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Agencias de calificación

hace 1 año| visto 2332 veces

Agencia de calificación de riesgos

Agencia de calificación de riesgos

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Las agencias de calificación de riesgos, agencias de clasificación de créditos o agencias de rating son empresas que, por cuenta de un cliente, califican unos determinados productos financieros o activos ya sean de empresas, estados o gobiernos regionales (estados federados, comunidades autónomas).[1]

Índice

[editar] Valoración del riesgo

Sus notas o calificaciones valoran el riesgo de impago y el deterioro de la solvencia del emisor. Para ello utilizan modelos econométricos en los que usan distintas variables como la deuda acumulada, la velocidad en devolverla, etc., que les sirven para valorar el potencial económico del sujeto analizado. Es decir, estos datos informan, por ejemplo, de si una inversión en un determinado producto financiero (letras del tesoro, bonos, acciones, etc) es arriesgada, analizando la posibilidad de que el inversor cobre los intereses y de que recupere el dinero una vez vencido el producto.[2]

[editar] Usos de las calificaciones de riesgos

Los inversores, emisores, bancos de inversión, intermediarios y gobiernos son los que usan las valoraciones del riesgo de créditos. Para los inversores, las agencias de calificación de riesgos aumentan el abanico de alternativas de inversión y proporcionan medidas de riesgo relativo fáciles de usar. En general esto incrementa la eficiencia del mercado, al reducir los costes tanto para el que presta como el que toma prestado. A su vez, esto aumenta la disponibilidad total de capital riesgo, lo que conduce a un crecimiento más fuerte. Además esto abre los mercados de capitales a categorías de buscadores de préstamos que no podrían acceder a este mercado de otra manera, como gobiernos pequeños, empresas que empiezan, hospitales o universidades.

Normalmente cuando una entidad (gobierno, empresa, banco...) quiere emitir deuda o solicitar financiación, encarga a una agencia que la evalúe. Esta evaluación sirve a los inversores y prestatarios de orientación para marcar el tipo de interés al que concederían la financiación. Es por ello que en el mercado suelen coincidir los días en que los países solicitan deuda con los anuncios de calificación por parte de las agencias.

[editar] Empresas de rating

Aunque hay más de 74 agencias de rating en el mundo el mercado está controlado por tres grandes compañías neoyorquinas que dominan aproximadamente el 90% del mercado por lo que su funcionamiento es casi como un oligopolio. Aunque cada una tiene su propio sistema de calificaciones, éstos son muy similares.

Las principales agencias de calificación crediticia son las siguientes:[3] [2]

Estados Unidos
China
Chile
Perú

[editar] Lista de agencias de calificacion de riesgo en el mundo

El FMI en su publicación "Usos y abusos de la calificación de riesgos soberanos"[4] publica una lista mundial de agencias de rating. Esta lista del FMI a su vez está basada en la lista del sitio web defaultrisk.com.[5]

[editar] Proyecto de agencia de calificación en Europa

Europa
  • La crisis del euro en 2010 ha llevado a manifestar a dirigentes europeos como la canciller alemana Angela Merkel[6] y a grupos alternativos como Attac[7] la necesidad de crear al menos una agencia europea de calificación de riesgo para contrarrestar el predominio de las agencias de Estados Unidos -que también tienen sede en Londres- y que pueden responder a intereses contrarios al Euro y favorables al Dólar de los Estados Unidos -que quiere mantenerse como moneda de reserva mundial- y la Libra esterlina británica. Alemania ha mostrado interés para liderar la agencia de rating europea.[3] [8]

Un sector que ha sido muy crítico con las agencias de calificación, es el de los federalistas europeos. Por ello, junto con la Eurocámara, apuestan por una regulación más estricta de las agencias de rating con el fin de garantizar su independencia. Otra de sus propuestas consiste en la creación de una agencia de calificación europea, independiente y transparente, que garantice la diversidad en la información y proporcione una notación acorde con las especificidades de las políticas comunitarias.

Más allá del control público de la agencias y de la creación de una agencia europea avalada con fondos públicos, hay una tercera opción nacida del sector privado: el calificador CACR que supone una agencia de calificación de agencias de calificación de riesgos. Esta alternativa permite ponderar las valoraciones de las agencias más importantes conforme su propia solvencia, internalizando diversos factores según un modelo econométrico.

[editar] Descrédito de las agencias

Desde el inicio de la crisis económica de 2008, que ninguna de las grandes agencias supo adelantar, están muy desacreditadas. Y es que estas agencias han demostrado sus carencias en crisis como la de Enron (su calificación permaneció en niveles normales 4 dias antes de que la empresa fuera a la bancarrota, a pesar de que las agencias de calificación sabían de los problemas de la empresa durante meses), y en los primeros estadios de la actual, en donde Lehman Brothers tenía una buena calificación justo antes de su debacle.[2]

Dominique Strauss Kahn, ex-director del Fondo Monetario Internacional, dijo en abril de 2010 que «las agencias de rating no siempre aciertan. La gente les cree y por eso tienen influencia a corto plazo, pero a largo plazo lo que predominan son otros factores». La Comisión Europea, a raíz de la crisis económica de Grecia en 2010 dio un toque de atención a estas empresas al pedir "que actúen responsablemente y con rigor, sobre todo en momentos tan sensibles y difíciles como los presentes". La Unión Europea quiere reglamentar el funcionamiento de las agencias para que estén bajo su supervisión y no descarta la creación de una agencia pública europea.[2] El 29 de septiembre de 2010, el FMI acusó de contribuir "involuntariamente" a la inestabilidad financiera por los usos y abusos de las agencias de calificación de riesgo (ACR) como Fitch, Moody's y Standard & Poor's[9] .[10]

El profesor García Montalvo de la Universidad Pompeu Fabra aclara que "si la agencia pone una calificación a tus activos que no te convence, puedes no pagar, así que les interesa poner AAA porque si no el cliente podría irse". Y añade:

"antes estas agencias tenían los incentivos correctos porque sus clientes eran los inversores y la agencia debía decirles la verdad. El problema [ahora] es que nadie sabe el modelo que utilizan para calcular [la solvencia]; cobran por hacerlo, pero no te dicen sus variables. Lo que sí sabemos es que en los últimos siete años no han modificados sus modelos y estos tenían fallos".

[2]

Mientras a menudo se acusa a las agencias de estar demasiado próximas de la dirección de sus empresas clientes, se ha acusado también a las agencias de emprender burdas tácticas de chantaje para llegar a tratar con nuevos clientes mediante la disminución de las calificaciones de esas firmas. Por ejemplo, Moody's publicó una calificación no pedida de la multinacional alemana de seguros Hannover Rück, con una carta subsiguiente a esta empresa en la que indicaba que "esperaba el día en que Hannover estaría dispuesta a pagar". Cuando la dirección de Hannover se negó, Moody continuó calificando a Hannover Rück rebajando su calificación durante años sucesivos, mientras continuaba realizando peticiones de pago que la aseguradora rechazó. En 2004, Moody's cortó la calificación de la deuda de Hannover al estatus de basura, y, aunque las otras agencias de calificación habían dado a Hannover buenas calificaciones, los accionistas de Hannover quedaron conmocionados por la degradación y Hannover perdió 175 millones de USD en capitalización. Lo que no se menciona es que las empresas que se ven afectadas por estas agencias, convierten la mala puntuación en despidos masivos, o sea que los que terminan perdiendo son los trabajadores, no las empresas.[11]

El descenso de la calificación hecho por una agencia puede crear un círculo vicioso, ya que no solamente los intereses para la empresa suben, sino que otros contratos con otras instituciones financieras pueden verse tambien afectados negativamente, resultando en un incremento de gastos y un subsiguiente descenso de la solvencia. En algunos casos, los grandes préstamos a compañías pueden incluir una cláusula que hace que el préstamo deba ser devuelto en su totalidad si la calificación de la empresa baja por debajo de un cierto punto (normalmente calificación de bono especulativo o basura). El objetivo de estas cláusulas desencadenadas por la calificación es asegurar que el banco pueda reclamar activos de una empresa en dificultades antes de que la empresa se declare en bancarrota y se nombre un interventor para repartir las deudas de la empresa. Los efectos de esas cláusulas pueden ser devastadores. En la peor situación, una vez que una agencia de rating degrada la calificación de una empresa, los préstamos de la empresa deben ser devueltos en su totalidad y, como la compañía puede ser incapaz de pagar todos sus préstamos en su totalidad inmediatamente, se ve obligada a la bancarrota en una espiral sin fin. Se dice que este tipo de cláusulas fueron determinantes en el caso de Enron. Desde entonces, las grandes agencias han puesto empeño en detectarlas y disuaden su uso, mientras que la SEC norteamericana requiere que las compañías de capital público de los Estados Unidos hagan públicas su existencia.

[editar] Oligopolio producido por la legislación

Según el profesor F. Partnoy (Profesor de Derecho y Economía, Universidad de San Diego), la legislación (norteamericana) de las agencias de calificación de riesgo hecha por la Securities and Exchange Commission (SEC) y el Sistema de Reserva Federal (FED) ha eliminado la competencia entre las agencias y ha prácticamente obligado a los actores del mercado a utilizar los servicios de las tres grandes agencias, Standard and Poor's, Moody's y Fitch.[12]

La Comisaria de la SEC Kathleen Casey ha dicho que estas agencias de calificación de riesgos han actuado como Fannie Mae, Freddie Mac y otras empresas que dominan un mercado como consecuencia de acciones del gobierno. Cuando las agencias "dieron calificaciones catastróficamente engañosas, las grandes agencias tuvieron sus años de mayores beneficios de siempre durante la década pasada."[12]

Para resolver este problema la Sra. Casey propuso simplemente eliminar todas las reglas sobre Organizaciones de Calificación Estadística Reconocidas Nacionalmente.[12] El profesor Lawrence White (Universidad de Nueva york, NYU) ha hecho las mismas propuestas.[13] El Profesor F. Partnoy sugiere que los legisladores deberían mirar más los indices de los mercados de intercambio de riesgos de crédito, que son mejores indices de los riesgos de impago de empresas como Bearn Sterns, en lugar de las eróneas calficaciones de estas organizaciones.[12]

Las agencias de calificación de riesgos han hecho propuestas alternativas que harían, por el contrario, más caro el acceso a este mercado de lo que es ahora.[13]

Además las agencias de calificación estan registradas como agencia de periodismo, por lo que legalmente sólo hacen una labor de información. No estan sujetas pues a las reglas (derechos, deberes y responsabilidades) de las firmas de auditoría que deben preservar la transparencia de sus informes y que responden con su patrimonio en caso de una quiebra que no se haya advertido en las auditorías, y haya ocasionado perjuicios a un tercero.

[editar] Modelos de negocio de las agencias de calificación de riesgos

La mayoría de las agencias de calificación de riesgos siguen uno de dos modelos de negocio. En sus orígenes, estas agencias se basaban en un modelo de negocio basado en suscriptores, en el cual las agencias no difunden sus calificaciones gratuitamente sino sólo a los suscriptores de sus informes. Estas suscripciones suponían la mayor parte de los ingresos de estas agencias. Hoy en día la mayoría de las pequeñas agencias de calificación de riesgos se basan en este modelo de negocio, cuyos partidarios consideran que permite a las agencias publicar calificaciones que son menos probables de estar influenciadas por determinados tipos de conflictos de interés. En contraste, la mayoría de las grandes y medianas agencias de calificación (incluyendo a Moody's, S&P, Fitch, Japan Credit Ratings, R&I, A.M. Best y otras) hoy en dia se basan en un modelo de negocio en el que la mayoría de los ingresos provienen de los pagos de que les hacen los emisores de créditos. En este modelo de negocio, aunque los suscriptores a los servicios de las agencias de calificación reciben informes más detallados que analizan a los emisores de deuda, estos servicios representan una fuente de ingresos menor y la mayoría de las calificaciones están disponibles gratuitamente para todo el mundo. Los partidarios de este otro modelo dicen que si las agencias solamente se basaran en las suscripciones como fuente de ingresos, la mayoría de las emisiones de bonos aparecerían sin calificar, ya que el interés de los suscriptores se centra en las grandes emisiones y es bajo para casi todas las demás emisiones. Los partidarios de este modelo también arguyen que, aunque las agencias afrontan un claro conflicto de intereses con los emisores de bonos que califican, el modelo basado en las suscripciones también puede presentar conflictos de interés ya que un sólo suscriptor puede también representar una proporción importante de los ingresos de una agencia de calificación y la agencia puede sentirse obligada a publicar calificaciones que apoyan las decisiones de inversión de ese suscriptor.

[editar] Referencias

  1. Vicenç Navarro, ¿Quién define la confianza de los mercados financieros?, 5/4/2012
  2. a b c d e Las agencias de 'rating': el poder desconocido que desestabiliza las economías, 20minutos, 29 de abril de 2010, consultado el mismo día.
  3. a b http://www.publico.es/dinero/385167/alemania-quiere-liderar-la-agencia-de-rating-europea Alemania quiere liderar la agencia de rating europea, 4/7/2011] - Público (España)
  4. www.imf.org/external/pubs/ft/gfsr/2010/02/pdf/chap3.pdf
  5. http://defaultrisk.com/rating_agencies.htm
  6. http://www.lavanguardia.com/economia/20110618/54172738717/merkel-aboga-por-una-agencia-de-calificacion-de-riesgos-con-sede-europea.html Merkel aboga por una agencia de calificación de riesgos con sede europea, 18/6/2011] La Vanguardia
  7. http://www.attac.es/una-agencia-de-calificacion-europea/ Una agencia de calificación europea, 10/6/2011] Attac
  8. El escándalo de las agencias de crédito (episodio XXIV). Las agencias constituyen un cartel opaco y poderoso: las tres grandes (Standard & Poor's, Moody's y Fitch) controlan más del 90% del mercado de calificaciones de empresas y países, 7/7/2011 - El País
  9. El FMI acusa a las agencias de calificación de contribuir "involuntariamente" a la inestabilidad 29/9/2010, El País
  10. IMF Global Financial Stability Report 2010, FMI
  11. Klein, Alec. «Credit Raters' Power Leads to Abuses, Some Borrowers Say», The Washington Post, 24 de noviembre de 2004.
  12. a b c d A Triple-A Idea - Ending the rating oligopoly, Wall Street Journal, April 15, 2009
  13. a b AAA Oligopoly, The Wall Street Journal, FEBRUARY 26, 2008

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

Agencia de calificación de riesgos

De Wikipedia, la enciclopedia libre
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Las agencias de calificación de riesgos, agencias de clasificación de créditos o agencias de rating son empresas que, por cuenta de un cliente, califican unos determinados productos financieros o activos ya sean de empresas, estados o gobiernos regionales (estados federados, comunidades autónomas).[1]

Índice

[editar] Valoración del riesgo

Sus notas o calificaciones valoran el riesgo de impago y el deterioro de la solvencia del emisor. Para ello utilizan modelos econométricos en los que usan distintas variables como la deuda acumulada, la velocidad en devolverla, etc., que les sirven para valorar el potencial económico del sujeto analizado. Es decir, estos datos informan, por ejemplo, de si una inversión en un determinado producto financiero (letras del tesoro, bonos, acciones, etc) es arriesgada, analizando la posibilidad de que el inversor cobre los intereses y de que recupere el dinero una vez vencido el producto.[2]

[editar] Usos de las calificaciones de riesgos

Los inversores, emisores, bancos de inversión, intermediarios y gobiernos son los que usan las valoraciones del riesgo de créditos. Para los inversores, las agencias de calificación de riesgos aumentan el abanico de alternativas de inversión y proporcionan medidas de riesgo relativo fáciles de usar. En general esto incrementa la eficiencia del mercado, al reducir los costes tanto para el que presta como el que toma prestado. A su vez, esto aumenta la disponibilidad total de capital riesgo, lo que conduce a un crecimiento más fuerte. Además esto abre los mercados de capitales a categorías de buscadores de préstamos que no podrían acceder a este mercado de otra manera, como gobiernos pequeños, empresas que empiezan, hospitales o universidades.

Normalmente cuando una entidad (gobierno, empresa, banco...) quiere emitir deuda o solicitar financiación, encarga a una agencia que la evalúe. Esta evaluación sirve a los inversores y prestatarios de orientación para marcar el tipo de interés al que concederían la financiación. Es por ello que en el mercado suelen coincidir los días en que los países solicitan deuda con los anuncios de calificación por parte de las agencias.

[editar] Empresas de rating

Aunque hay más de 74 agencias de rating en el mundo el mercado está controlado por tres grandes compañías neoyorquinas que dominan aproximadamente el 90% del mercado por lo que su funcionamiento es casi como un oligopolio. Aunque cada una tiene su propio sistema de calificaciones, éstos son muy similares.

Las principales agencias de calificación crediticia son las siguientes:[3] [2]

Estados Unidos
China
Chile
Perú

[editar] Lista de agencias de calificacion de riesgo en el mundo

El FMI en su publicación "Usos y abusos de la calificación de riesgos soberanos"[4] publica una lista mundial de agencias de rating. Esta lista del FMI a su vez está basada en la lista del sitio web defaultrisk.com.[5]

[editar] Proyecto de agencia de calificación en Europa

Europa
  • La crisis del euro en 2010 ha llevado a manifestar a dirigentes europeos como la canciller alemana Angela Merkel[6] y a grupos alternativos como Attac[7] la necesidad de crear al menos una agencia europea de calificación de riesgo para contrarrestar el predominio de las agencias de Estados Unidos -que también tienen sede en Londres- y que pueden responder a intereses contrarios al Euro y favorables al Dólar de los Estados Unidos -que quiere mantenerse como moneda de reserva mundial- y la Libra esterlina británica. Alemania ha mostrado interés para liderar la agencia de rating europea.[3] [8]

Un sector que ha sido muy crítico con las agencias de calificación, es el de los federalistas europeos. Por ello, junto con la Eurocámara, apuestan por una regulación más estricta de las agencias de rating con el fin de garantizar su independencia. Otra de sus propuestas consiste en la creación de una agencia de calificación europea, independiente y transparente, que garantice la diversidad en la información y proporcione una notación acorde con las especificidades de las políticas comunitarias.

Más allá del control público de la agencias y de la creación de una agencia europea avalada con fondos públicos, hay una tercera opción nacida del sector privado: el calificador CACR que supone una agencia de calificación de agencias de calificación de riesgos. Esta alternativa permite ponderar las valoraciones de las agencias más importantes conforme su propia solvencia, internalizando diversos factores según un modelo econométrico.

[editar] Descrédito de las agencias

Desde el inicio de la crisis económica de 2008, que ninguna de las grandes agencias supo adelantar, están muy desacreditadas. Y es que estas agencias han demostrado sus carencias en crisis como la de Enron (su calificación permaneció en niveles normales 4 dias antes de que la empresa fuera a la bancarrota, a pesar de que las agencias de calificación sabían de los problemas de la empresa durante meses), y en los primeros estadios de la actual, en donde Lehman Brothers tenía una buena calificación justo antes de su debacle.[2]

Dominique Strauss Kahn, ex-director del Fondo Monetario Internacional, dijo en abril de 2010 que «las agencias de rating no siempre aciertan. La gente les cree y por eso tienen influencia a corto plazo, pero a largo plazo lo que predominan son otros factores». La Comisión Europea, a raíz de la crisis económica de Grecia en 2010 dio un toque de atención a estas empresas al pedir "que actúen responsablemente y con rigor, sobre todo en momentos tan sensibles y difíciles como los presentes". La Unión Europea quiere reglamentar el funcionamiento de las agencias para que estén bajo su supervisión y no descarta la creación de una agencia pública europea.[2] El 29 de septiembre de 2010, el FMI acusó de contribuir "involuntariamente" a la inestabilidad financiera por los usos y abusos de las agencias de calificación de riesgo (ACR) como Fitch, Moody's y Standard & Poor's[9] .[10]

El profesor García Montalvo de la Universidad Pompeu Fabra aclara que "si la agencia pone una calificación a tus activos que no te convence, puedes no pagar, así que les interesa poner AAA porque si no el cliente podría irse". Y añade:

"antes estas agencias tenían los incentivos correctos porque sus clientes eran los inversores y la agencia debía decirles la verdad. El problema [ahora] es que nadie sabe el modelo que utilizan para calcular [la solvencia]; cobran por hacerlo, pero no te dicen sus variables. Lo que sí sabemos es que en los últimos siete años no han modificados sus modelos y estos tenían fallos".

[2]

Mientras a menudo se acusa a las agencias de estar demasiado próximas de la dirección de sus empresas clientes, se ha acusado también a las agencias de emprender burdas tácticas de chantaje para llegar a tratar con nuevos clientes mediante la disminución de las calificaciones de esas firmas. Por ejemplo, Moody's publicó una calificación no pedida de la multinacional alemana de seguros Hannover Rück, con una carta subsiguiente a esta empresa en la que indicaba que "esperaba el día en que Hannover estaría dispuesta a pagar". Cuando la dirección de Hannover se negó, Moody continuó calificando a Hannover Rück rebajando su calificación durante años sucesivos, mientras continuaba realizando peticiones de pago que la aseguradora rechazó. En 2004, Moody's cortó la calificación de la deuda de Hannover al estatus de basura, y, aunque las otras agencias de calificación habían dado a Hannover buenas calificaciones, los accionistas de Hannover quedaron conmocionados por la degradación y Hannover perdió 175 millones de USD en capitalización. Lo que no se menciona es que las empresas que se ven afectadas por estas agencias, convierten la mala puntuación en despidos masivos, o sea que los que terminan perdiendo son los trabajadores, no las empresas.[11]

El descenso de la calificación hecho por una agencia puede crear un círculo vicioso, ya que no solamente los intereses para la empresa suben, sino que otros contratos con otras instituciones financieras pueden verse tambien afectados negativamente, resultando en un incremento de gastos y un subsiguiente descenso de la solvencia. En algunos casos, los grandes préstamos a compañías pueden incluir una cláusula que hace que el préstamo deba ser devuelto en su totalidad si la calificación de la empresa baja por debajo de un cierto punto (normalmente calificación de bono especulativo o basura). El objetivo de estas cláusulas desencadenadas por la calificación es asegurar que el banco pueda reclamar activos de una empresa en dificultades antes de que la empresa se declare en bancarrota y se nombre un interventor para repartir las deudas de la empresa. Los efectos de esas cláusulas pueden ser devastadores. En la peor situación, una vez que una agencia de rating degrada la calificación de una empresa, los préstamos de la empresa deben ser devueltos en su totalidad y, como la compañía puede ser incapaz de pagar todos sus préstamos en su totalidad inmediatamente, se ve obligada a la bancarrota en una espiral sin fin. Se dice que este tipo de cláusulas fueron determinantes en el caso de Enron. Desde entonces, las grandes agencias han puesto empeño en detectarlas y disuaden su uso, mientras que la SEC norteamericana requiere que las compañías de capital público de los Estados Unidos hagan públicas su existencia.

[editar] Oligopolio producido por la legislación

Según el profesor F. Partnoy (Profesor de Derecho y Economía, Universidad de San Diego), la legislación (norteamericana) de las agencias de calificación de riesgo hecha por la Securities and Exchange Commission (SEC) y el Sistema de Reserva Federal (FED) ha eliminado la competencia entre las agencias y ha prácticamente obligado a los actores del mercado a utilizar los servicios de las tres grandes agencias, Standard and Poor's, Moody's y Fitch.[12]

La Comisaria de la SEC Kathleen Casey ha dicho que estas agencias de calificación de riesgos han actuado como Fannie Mae, Freddie Mac y otras empresas que dominan un mercado como consecuencia de acciones del gobierno. Cuando las agencias "dieron calificaciones catastróficamente engañosas, las grandes agencias tuvieron sus años de mayores beneficios de siempre durante la década pasada."[12]

Para resolver este problema la Sra. Casey propuso simplemente eliminar todas las reglas sobre Organizaciones de Calificación Estadística Reconocidas Nacionalmente.[12] El profesor Lawrence White (Universidad de Nueva york, NYU) ha hecho las mismas propuestas.[13] El Profesor F. Partnoy sugiere que los legisladores deberían mirar más los indices de los mercados de intercambio de riesgos de crédito, que son mejores indices de los riesgos de impago de empresas como Bearn Sterns, en lugar de las eróneas calficaciones de estas organizaciones.[12]

Las agencias de calificación de riesgos han hecho propuestas alternativas que harían, por el contrario, más caro el acceso a este mercado de lo que es ahora.[13]

Además las agencias de calificación estan registradas como agencia de periodismo, por lo que legalmente sólo hacen una labor de información. No estan sujetas pues a las reglas (derechos, deberes y responsabilidades) de las firmas de auditoría que deben preservar la transparencia de sus informes y que responden con su patrimonio en caso de una quiebra que no se haya advertido en las auditorías, y haya ocasionado perjuicios a un tercero.

[editar] Modelos de negocio de las agencias de calificación de riesgos

La mayoría de las agencias de calificación de riesgos siguen uno de dos modelos de negocio. En sus orígenes, estas agencias se basaban en un modelo de negocio basado en suscriptores, en el cual las agencias no difunden sus calificaciones gratuitamente sino sólo a los suscriptores de sus informes. Estas suscripciones suponían la mayor parte de los ingresos de estas agencias. Hoy en día la mayoría de las pequeñas agencias de calificación de riesgos se basan en este modelo de negocio, cuyos partidarios consideran que permite a las agencias publicar calificaciones que son menos probables de estar influenciadas por determinados tipos de conflictos de interés. En contraste, la mayoría de las grandes y medianas agencias de calificación (incluyendo a Moody's, S&P, Fitch, Japan Credit Ratings, R&I, A.M. Best y otras) hoy en dia se basan en un modelo de negocio en el que la mayoría de los ingresos provienen de los pagos de que les hacen los emisores de créditos. En este modelo de negocio, aunque los suscriptores a los servicios de las agencias de calificación reciben informes más detallados que analizan a los emisores de deuda, estos servicios representan una fuente de ingresos menor y la mayoría de las calificaciones están disponibles gratuitamente para todo el mundo. Los partidarios de este otro modelo dicen que si las agencias solamente se basaran en las suscripciones como fuente de ingresos, la mayoría de las emisiones de bonos aparecerían sin calificar, ya que el interés de los suscriptores se centra en las grandes emisiones y es bajo para casi todas las demás emisiones. Los partidarios de este modelo también arguyen que, aunque las agencias afrontan un claro conflicto de intereses con los emisores de bonos que califican, el modelo basado en las suscripciones también puede presentar conflictos de interés ya que un sólo suscriptor puede también representar una proporción importante de los ingresos de una agencia de calificación y la agencia puede sentirse obligada a publicar calificaciones que apoyan las decisiones de inversión de ese suscriptor.

[editar] Referencias

  1. Vicenç Navarro, ¿Quién define la confianza de los mercados financieros?, 5/4/2012
  2. a b c d e Las agencias de 'rating': el poder desconocido que desestabiliza las economías, 20minutos, 29 de abril de 2010, consultado el mismo día.
  3. a b http://www.publico.es/dinero/385167/alemania-quiere-liderar-la-agencia-de-rating-europea Alemania quiere liderar la agencia de rating europea, 4/7/2011] - Público (España)
  4. www.imf.org/external/pubs/ft/gfsr/2010/02/pdf/chap3.pdf
  5. http://defaultrisk.com/rating_agencies.htm
  6. http://www.lavanguardia.com/economia/20110618/54172738717/merkel-aboga-por-una-agencia-de-calificacion-de-riesgos-con-sede-europea.html Merkel aboga por una agencia de calificación de riesgos con sede europea, 18/6/2011] La Vanguardia
  7. http://www.attac.es/una-agencia-de-calificacion-europea/ Una agencia de calificación europea, 10/6/2011] Attac
  8. El escándalo de las agencias de crédito (episodio XXIV). Las agencias constituyen un cartel opaco y poderoso: las tres grandes (Standard & Poor's, Moody's y Fitch) controlan más del 90% del mercado de calificaciones de empresas y países, 7/7/2011 - El País
  9. El FMI acusa a las agencias de calificación de contribuir "involuntariamente" a la inestabilidad 29/9/2010, El País
  10. IMF Global Financial Stability Report 2010, FMI
  11. Klein, Alec. «Credit Raters' Power Leads to Abuses, Some Borrowers Say», The Washington Post, 24 de noviembre de 2004.
  12. a b c d A Triple-A Idea - Ending the rating oligopoly, Wall Street Journal, April 15, 2009
  13. a b AAA Oligopoly, The Wall Street Journal, FEBRUARY 26, 2008

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

¿Qué son las agencias de calificación de riesgos? | Qué Aprendemos Hoy

¿Qué son las agencias de calificación?

Las agencias de calificación de riesgos se han convertido en esta crisis en protagonistas de muchas noticias económicas. Su función es evaluar la solvencia y la calidad crediticia de las empresas y calificarlas según distintas variables.

Nacieron a principios del siglo pasado en EE.UU debido a que los inversores necesitaban saber la fiabilidad de las emisiones de obligaciones de las compañías de ferrocarriles y según fueron creciendo los mercados financieros, estas empresas también fueron aumentando su poder e influencia.

Las agencias de calificación crediticia más conocidas son Fitch, Standard & Poor’s y Moddy’s, tres compañías privadas que absorben el 90% del negocio y además figuran entre los organismos con más influencia económica a nivel mundial. Su poderío es tal que un suspenso puede acabar tumbando a un banco, una empresa y hasta a un gobierno.

Su misión es hacer análisis de las cuentas y balances económicos de las empresas, gobiernos, y entidades sin ánimo de lucro, entre otros. No solo se limitan a los cuadernos de cuentas recientes, sino que miran también las estadísticas pasadas, con el ánimo de establecer comparaciones y de poder emitir un veredicto sobre cuál será la marcha futura de la empresa.

Tras hacer todos los exámenes pertinentes, ponen nota a la empresa o estado evaluado. Esta calificación sirve en el mercado para que los inversores sepan si ese estado o empresa es una inversión segura y de calidad.

Para hacer sus valoraciones utilizan códigos de letras, la escala va desde la triple A hasta la D, tener una triple A significa que la deuda o país emisor y el cobro de los intereses tiene todas las garantías, por el contrario invertir en un fondo D supone riesgos.

Estas agencias son privadas, viven de lo que les pagan sus clientes. No es obligatorio para nadie disponer de su evaluación, pero no contar con sus análisis puede ser interpretado como un símbolo de ocultación de datos. Su poder de influencia es hoy tan alto que los grandes inversores solo invierten en productos calificados con la máxima puntuación dada por estas agencias. Por ejemplo en el caso de Francia o de España, esto puede suponer que los inversores no quieran arriesgarse en comprar su deuda por temor a que no se la devuelvan en el plazo fijado o se vean obligados a venderla porque no cumple con las garantías exigidas y así, Francia y España deberán pagar más intereses a quienes tomen el riesgo de poner su dinero en sus bonos, crecerá su deuda y las agencias les volverán a bajar la nota.

Por último, cabe recordar que dieron su máxima nota a las hipotecas subprime en 2008, días antes de que estallara la gran crisis y se convirtieran dichos productos financieros en basura.

 

Vía| Consumer, Oro y finanzas

Más información| La Vanguardia

Imagen| Agencias

En QAH| ¿Qué es la renta fija? (II): Calificaciones crediticias, ¿Qué es el mercado de deuda soberana?, ¿Qué es el rating soberano?

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Noemí Vives Penalva Escrito por Noemí Vives Penalva el nov 15 2012. Archivado bajo Economía y Empresa, Finanzas.

¿Qué son las agencias de calificación?

Las agencias de calificación de riesgos se han convertido en esta crisis en protagonistas de muchas noticias económicas. Su función es evaluar la solvencia y la calidad crediticia de las empresas y calificarlas según distintas variables.

Nacieron a principios del siglo pasado en EE.UU debido a que los inversores necesitaban saber la fiabilidad de las emisiones de obligaciones de las compañías de ferrocarriles y según fueron creciendo los mercados financieros, estas empresas también fueron aumentando su poder e influencia.

Las agencias de calificación crediticia más conocidas son Fitch, Standard & Poor’s y Moddy’s, tres compañías privadas que absorben el 90% del negocio y además figuran entre los organismos con más influencia económica a nivel mundial. Su poderío es tal que un suspenso puede acabar tumbando a un banco, una empresa y hasta a un gobierno.

Su misión es hacer análisis de las cuentas y balances económicos de las empresas, gobiernos, y entidades sin ánimo de lucro, entre otros. No solo se limitan a los cuadernos de cuentas recientes, sino que miran también las estadísticas pasadas, con el ánimo de establecer comparaciones y de poder emitir un veredicto sobre cuál será la marcha futura de la empresa.

Tras hacer todos los exámenes pertinentes, ponen nota a la empresa o estado evaluado. Esta calificación sirve en el mercado para que los inversores sepan si ese estado o empresa es una inversión segura y de calidad.

Para hacer sus valoraciones utilizan códigos de letras, la escala va desde la triple A hasta la D, tener una triple A significa que la deuda o país emisor y el cobro de los intereses tiene todas las garantías, por el contrario invertir en un fondo D supone riesgos.

Estas agencias son privadas, viven de lo que les pagan sus clientes. No es obligatorio para nadie disponer de su evaluación, pero no contar con sus análisis puede ser interpretado como un símbolo de ocultación de datos. Su poder de influencia es hoy tan alto que los grandes inversores solo invierten en productos calificados con la máxima puntuación dada por estas agencias. Por ejemplo en el caso de Francia o de España, esto puede suponer que los inversores no quieran arriesgarse en comprar su deuda por temor a que no se la devuelvan en el plazo fijado o se vean obligados a venderla porque no cumple con las garantías exigidas y así, Francia y España deberán pagar más intereses a quienes tomen el riesgo de poner su dinero en sus bonos, crecerá su deuda y las agencias les volverán a bajar la nota.

Por último, cabe recordar que dieron su máxima nota a las hipotecas subprime en 2008, días antes de que estallara la gran crisis y se convirtieran dichos productos financieros en basura.

 

Vía| Consumer, Oro y finanzas

Más información| La Vanguardia

Imagen| Agencias

En QAH| ¿Qué es la renta fija? (II): Calificaciones crediticias, ¿Qué es el mercado de deuda soberana?, ¿Qué es el rating soberano?

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Noemí Vives Penalva Escrito por Noemí Vives Penalva el nov 15 2012. Archivado bajo Economía y Empresa, Finanzas.

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Agencia europea

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El pleno de la Eurocámara, que se celebra esta semana en Estrasburgo (Francia), ha aprobado el informe de la Comisión especial sobre la crisis elaborado en los últimos dos años.

La eurodiputada socialista francesa Pervenche Berès, autora del documento, ha pedido a las instituciones europeas que "vayan más lejos" en las medidas para afrontar la crisis de la deuda soberana que ha obligado a rescatar a Grecia, Irlanda y Portugal.

En primer lugar, la eurodiputada ha pedido a la Comisión Europea que impulse una auditoría de las cuentas públicas en Europa para conocer el alcance real de los problemas de deuda en la zona euro.

Para ello, Berès ha reivindicado la necesidad de "mutualizar" la deuda mediante la creación de una agencia de calificación pública europea, ya que los países están "abandonados a su suerte" ante las agencias de calificación internacionales.

La agencia Moody''s -una de las tres mayores del mundo junto a Fitch y Stadard & Poor''s- rebajó ayer a la categoría de "bono basura" la deuda portuguesa, una decisión criticada por las instituciones europeas y que ha agitado el debate sobre el papel de estas empresas en el sector financiero.

En esta línea se manifestó esta mañana el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, quien avanzó que el Ejecutivo comunitario está estudiando la posibilidad de crear una agencia europea.

Para Berès, Europa debe hablar "con una sola voz" en materia económica, por lo que, en su opinión, hay que formar "un verdadero gobierno económico europeo".

En este sentido, la eurodiputada ha pedido a la Comisión que siga la propuesta del Banco Central Europeo (BCE) de instaurar la figura del "ministro de Economía europeo".

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha celebrado la presentación del informe, con el que, ha dicho, coincide en "el 99 por ciento".

Rehn ha recordado que la Comisión presentará "en seis meses" un informe de evaluación sobre la emisión de títulos europeos de deuda pública, que permitiría "mayor disciplina fiscal y mayor liquidez a aquellos países más perjudicados por tipos de interés elevados".

El comisario ha defendido que "una integración más profunda" de los estados miembros de la UE es "parte de la respuesta" a la crisis, pese a que existen movimientos políticos que proponen "un camino opuesto".

La creación de estos eurobonos es "parte del paquete de gobernanza económica" para salir de la crisis, que, según Rehn, tiene como pilar fundamental la consolidación fiscal y el saneamiento de las finanzas públicas mediante medidas de austeridad y privatizaciones.

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El pleno de la Eurocámara, que se celebra esta semana en Estrasburgo (Francia), ha aprobado el informe de la Comisión especial sobre la crisis elaborado en los últimos dos años.

La eurodiputada socialista francesa Pervenche Berès, autora del documento, ha pedido a las instituciones europeas que "vayan más lejos" en las medidas para afrontar la crisis de la deuda soberana que ha obligado a rescatar a Grecia, Irlanda y Portugal.

En primer lugar, la eurodiputada ha pedido a la Comisión Europea que impulse una auditoría de las cuentas públicas en Europa para conocer el alcance real de los problemas de deuda en la zona euro.

Para ello, Berès ha reivindicado la necesidad de "mutualizar" la deuda mediante la creación de una agencia de calificación pública europea, ya que los países están "abandonados a su suerte" ante las agencias de calificación internacionales.

La agencia Moody''s -una de las tres mayores del mundo junto a Fitch y Stadard & Poor''s- rebajó ayer a la categoría de "bono basura" la deuda portuguesa, una decisión criticada por las instituciones europeas y que ha agitado el debate sobre el papel de estas empresas en el sector financiero.

En esta línea se manifestó esta mañana el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, quien avanzó que el Ejecutivo comunitario está estudiando la posibilidad de crear una agencia europea.

Para Berès, Europa debe hablar "con una sola voz" en materia económica, por lo que, en su opinión, hay que formar "un verdadero gobierno económico europeo".

En este sentido, la eurodiputada ha pedido a la Comisión que siga la propuesta del Banco Central Europeo (BCE) de instaurar la figura del "ministro de Economía europeo".

El comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha celebrado la presentación del informe, con el que, ha dicho, coincide en "el 99 por ciento".

Rehn ha recordado que la Comisión presentará "en seis meses" un informe de evaluación sobre la emisión de títulos europeos de deuda pública, que permitiría "mayor disciplina fiscal y mayor liquidez a aquellos países más perjudicados por tipos de interés elevados".

El comisario ha defendido que "una integración más profunda" de los estados miembros de la UE es "parte de la respuesta" a la crisis, pese a que existen movimientos políticos que proponen "un camino opuesto".

La creación de estos eurobonos es "parte del paquete de gobernanza económica" para salir de la crisis, que, según Rehn, tiene como pilar fundamental la consolidación fiscal y el saneamiento de las finanzas públicas mediante medidas de austeridad y privatizaciones.

¿Qué responsabilidad tienen las agencias?

Autor: Rubén Ruiz

Cuando se hace referencia a las agencias de calificación de deuda, la mayoría de las veces hacemos alusión a las tres compañías más importantes del sector: Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch. Ante la ausencia de una agencia europea de calificación, estas tres empresas estadounidenses controlan alrededor del 90 % del sector. Puede considerarse, por tanto, la defensa de los intereses del dólar de Estados Unidos, en detrimento del euro, como línea directriz de las estrategias que siguen estas agencias. Aunque sus calificaciones se siguen teniendo en cuenta en el mercado financiero, estas compañías han sido condenadas por los países del G-20. El descrédito de dichas compañías, por varias razones, es evidente cuando recordamos que éstas valoraban positivamente a Leman Brothers justamente antes de su debacle.

Las agencias de calificación de deuda cuentan con libertad para calificar productos financieros tanto de empresas privadas como del sector público, como es el caso de Estados o administraciones regionales. Cuando una entidad solicita a estas empresas que evalúen la deuda que van a emitir para financiarse, estas agencias pueden aumentar o disminuir la calificación dependiendo de sus intereses, favoreciendo el papel del dólar estadounidense como moneda de reserva internacional y atacando al euro, una divisa que, según el Banco Mundial, acompañará al dólar y al renminbi como monedas de reserva.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) acusó a las agencias de calificación de contribuir a la inestabilidad financiera, por lo que pidió a sus Estados miembros que mejoren la transparencia y reduzcan los conflictos de interés en estas empresas. En muchos casos, estas compañías, por su propio interés, necesitan valorar con la mejor calificación a sus clientes ya que, de esta manera, podrán seguir contando con ellos. Según un informe del Banco Central Europeo (BCE), las agencias de calificación de riesgo asignan una calificación superior a los grandes bancos y a las instituciones con más posibilidades de proporcionar un importante negocio.

Últimamente se han producido algunos casos conflictivos entre algunos Estados y estas agencias de calificación. Standard & Poor’s perdió un juicio contra Australia por una serie de calificaciones “AAA” realizadas antes de la crisis que, según el Tribunal Federal de Australia, se llevaron a cabo de forma “engañosa y falaz”, tergiversando, por tanto, los productos que podían ser objeto de los inversores. Por otra parte, Italia ha pedido que se enjuicie a algunos responsables de Standard & Poor’s y de Fitch por manipular el mercado. En este caso, estas agencias son acusadas de rebajar la calificación de la deuda soberana italiana con el fin de desestabilizar la imagen del país en el mercado financiero y debilitar el euro.

El pasado mes de octubre, la agencia Standard & Poor’s decidió hundir la calificación de la deuda española a largo plazo a “BBB-”, que a su vez había bajado en abril de “A” a “BBB+”. La primera vez, la agencia alegó que bajaba la calificación por el riesgo al deterioro presupuestario en España, no sólo como causa de la contracción de la economía, sino también por el riesgo a un mayor apoyo económico y fiscal a los bancos. En octubre, Standard & Poor’s dejó la deuda española a un escalón del llamado “bono basura”. En este último caso, la agencia consideró que las previsiones del Gobierno de España eran demasiado optimistas y que están creciendo las tensiones entre el Gobierno central y las regiones.

Siguiendo el ejemplo de España, vemos cómo la bajada de la calificación de las agencias es un círculo vicioso que no tiene fin si no vemos el problema desde una perspectiva europea en lugar de nacional. Una baja calificación de la deuda soberana provoca el alejamiento de un gran número de inversores de un determinado país, simplemente porque una compañía considera que un Estado tendrá más o menos dificultades para devolver el crédito prestado. Sin embargo, cuando las agencias disminuyen la nota del riesgo de la deuda, tan sólo están especulando con unas calificaciones, pero que tienen serias consecuencias de cara a las inversiones en este país. Por tanto, las consecuencias de una nota a la baja de un país serán, a su vez, las causas de la próxima disminución de la misma deuda soberana y que, de nuevo, volverán a tener repercusiones negativas en la economía del Estado en cuestión, continuando el ciclo de la misma manera y llegando, así, al “bono basura”. En ese momento, el Estado afectado verá que no sólo cae la valoración de su deuda, fruto de la especulación, sino que también cae el número de inversores por el miedo que las agencias de calificación han inculcado en estos acreedores. Además, puesto que los estatutos de los grandes inversores prohíben las inversiones en “bonos basura”, la recesión económica seguirá incrementándose. No es comprensible que las agencias de calificación hayan reducido la nota de la deuda española desde la “triple A” hasta situarla próxima al “bono basura” en tan sólo tres años.

Con el fin de dar un paso hacia una mayor control de estas agencias, el Parlamento Europeo ha llegado a un acuerdo con la Presidencia del Consejo de la UE, según el cual las agencias de calificación estarán obligadas a establecer un calendario para el anuncio de su calificación de la deuda soberana de los Estados miembros de la Unión Europea. Estos anuncios deberán realizarse al menos una hora antes de la apertura de las Bolsas o tras su cierre. De esta manera, se impone un mayor control sobre estas compañías y aumenta la transparencia de sus acciones.

Éste es un paso importante, pero no la solución final mientras estas agencias estadounidenses sigan manteniendo el monopolio en el sector. Por tanto, es necesaria una agencia de calificación europea. Las perspectivas del dólar estadounidense y del euro son las de compartir un escenario en el que ambas divisas convivan como monedas de reserva internacional. Por esta razón, esto debe reflejarse en la existencia de compañías por ambas partes y que no sólo defiendan los intereses de una de ellas. Una agencia europea eliminará el monopolio estadounidense y limitará considerablemente la especulación sobre los Estados europeos desde fuera de nuestras fronteras.

Fuente de las imágenes:

http://www.english.rfi.fr/americas/20120625-credit-rating-agencies

http://www.france24.com/en/20121120-moodys-downgrade-france-aaa-aa1-hollande-recession-deficit-unemployment-eurozone

Autor: Rubén Ruiz

Cuando se hace referencia a las agencias de calificación de deuda, la mayoría de las veces hacemos alusión a las tres compañías más importantes del sector: Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch. Ante la ausencia de una agencia europea de calificación, estas tres empresas estadounidenses controlan alrededor del 90 % del sector. Puede considerarse, por tanto, la defensa de los intereses del dólar de Estados Unidos, en detrimento del euro, como línea directriz de las estrategias que siguen estas agencias. Aunque sus calificaciones se siguen teniendo en cuenta en el mercado financiero, estas compañías han sido condenadas por los países del G-20. El descrédito de dichas compañías, por varias razones, es evidente cuando recordamos que éstas valoraban positivamente a Leman Brothers justamente antes de su debacle.

Las agencias de calificación de deuda cuentan con libertad para calificar productos financieros tanto de empresas privadas como del sector público, como es el caso de Estados o administraciones regionales. Cuando una entidad solicita a estas empresas que evalúen la deuda que van a emitir para financiarse, estas agencias pueden aumentar o disminuir la calificación dependiendo de sus intereses, favoreciendo el papel del dólar estadounidense como moneda de reserva internacional y atacando al euro, una divisa que, según el Banco Mundial, acompañará al dólar y al renminbi como monedas de reserva.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) acusó a las agencias de calificación de contribuir a la inestabilidad financiera, por lo que pidió a sus Estados miembros que mejoren la transparencia y reduzcan los conflictos de interés en estas empresas. En muchos casos, estas compañías, por su propio interés, necesitan valorar con la mejor calificación a sus clientes ya que, de esta manera, podrán seguir contando con ellos. Según un informe del Banco Central Europeo (BCE), las agencias de calificación de riesgo asignan una calificación superior a los grandes bancos y a las instituciones con más posibilidades de proporcionar un importante negocio.

Últimamente se han producido algunos casos conflictivos entre algunos Estados y estas agencias de calificación. Standard & Poor’s perdió un juicio contra Australia por una serie de calificaciones “AAA” realizadas antes de la crisis que, según el Tribunal Federal de Australia, se llevaron a cabo de forma “engañosa y falaz”, tergiversando, por tanto, los productos que podían ser objeto de los inversores. Por otra parte, Italia ha pedido que se enjuicie a algunos responsables de Standard & Poor’s y de Fitch por manipular el mercado. En este caso, estas agencias son acusadas de rebajar la calificación de la deuda soberana italiana con el fin de desestabilizar la imagen del país en el mercado financiero y debilitar el euro.

El pasado mes de octubre, la agencia Standard & Poor’s decidió hundir la calificación de la deuda española a largo plazo a “BBB-”, que a su vez había bajado en abril de “A” a “BBB+”. La primera vez, la agencia alegó que bajaba la calificación por el riesgo al deterioro presupuestario en España, no sólo como causa de la contracción de la economía, sino también por el riesgo a un mayor apoyo económico y fiscal a los bancos. En octubre, Standard & Poor’s dejó la deuda española a un escalón del llamado “bono basura”. En este último caso, la agencia consideró que las previsiones del Gobierno de España eran demasiado optimistas y que están creciendo las tensiones entre el Gobierno central y las regiones.

Siguiendo el ejemplo de España, vemos cómo la bajada de la calificación de las agencias es un círculo vicioso que no tiene fin si no vemos el problema desde una perspectiva europea en lugar de nacional. Una baja calificación de la deuda soberana provoca el alejamiento de un gran número de inversores de un determinado país, simplemente porque una compañía considera que un Estado tendrá más o menos dificultades para devolver el crédito prestado. Sin embargo, cuando las agencias disminuyen la nota del riesgo de la deuda, tan sólo están especulando con unas calificaciones, pero que tienen serias consecuencias de cara a las inversiones en este país. Por tanto, las consecuencias de una nota a la baja de un país serán, a su vez, las causas de la próxima disminución de la misma deuda soberana y que, de nuevo, volverán a tener repercusiones negativas en la economía del Estado en cuestión, continuando el ciclo de la misma manera y llegando, así, al “bono basura”. En ese momento, el Estado afectado verá que no sólo cae la valoración de su deuda, fruto de la especulación, sino que también cae el número de inversores por el miedo que las agencias de calificación han inculcado en estos acreedores. Además, puesto que los estatutos de los grandes inversores prohíben las inversiones en “bonos basura”, la recesión económica seguirá incrementándose. No es comprensible que las agencias de calificación hayan reducido la nota de la deuda española desde la “triple A” hasta situarla próxima al “bono basura” en tan sólo tres años.

Con el fin de dar un paso hacia una mayor control de estas agencias, el Parlamento Europeo ha llegado a un acuerdo con la Presidencia del Consejo de la UE, según el cual las agencias de calificación estarán obligadas a establecer un calendario para el anuncio de su calificación de la deuda soberana de los Estados miembros de la Unión Europea. Estos anuncios deberán realizarse al menos una hora antes de la apertura de las Bolsas o tras su cierre. De esta manera, se impone un mayor control sobre estas compañías y aumenta la transparencia de sus acciones.

Éste es un paso importante, pero no la solución final mientras estas agencias estadounidenses sigan manteniendo el monopolio en el sector. Por tanto, es necesaria una agencia de calificación europea. Las perspectivas del dólar estadounidense y del euro son las de compartir un escenario en el que ambas divisas convivan como monedas de reserva internacional. Por esta razón, esto debe reflejarse en la existencia de compañías por ambas partes y que no sólo defiendan los intereses de una de ellas. Una agencia europea eliminará el monopolio estadounidense y limitará considerablemente la especulación sobre los Estados europeos desde fuera de nuestras fronteras.

Fuente de las imágenes:

http://www.english.rfi.fr/americas/20120625-credit-rating-agencies

http://www.france24.com/en/20121120-moodys-downgrade-france-aaa-aa1-hollande-recession-deficit-unemployment-eurozone

Los errores de las agencias

Fichero: 63.pdf Tamaño: 272.8 KB Autor: Angel

Vídeo

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¿Quién las controla?

VOZALTA


Ver gráfico en alta resolución

La deuda griega es una mierda. La irlandesa no vale para nada. Los bonos portueses, basura. España y sus emisiones, bajo sospecha.

¿Quién dice todo esto, quién otorga la calificación de bueno, excelente, aceptable o pura basura?

Llevamos meses oyendo hablar de las calificaciones AAA, AA, BB, etcétera. Estas calificaciones las otrogan unas compañías llamadas agencias de calificación. En base a sus opiniones califican la calidad de las emisiones de deuda soberana de los países. Es decir, si estos países van a ser capaces de pagar sus deudas, devolver el dinero que los inversores les han prestado con sus correspondientes intereses.

Estas compañías de calificación, S&P, Moody’s y Fitch principalmente, son propiedad de unas empresas que están participadas, en un porcentaje significativo, por los grandes grupos de inversión (ver gráfico en alta resolución). Estos grupos son los principales compradores de deuda fija, privada o estatal, que está sujeta precisamente a la calificación de las agencias. Sus principales ejecutivos están ente las personas más ricas del mundo según Forbes.

La ecuación es fácil: si el grupo de inversión está interesado en comprar bonos con un interés alto, solo tiene que transmitir a la agencia de calificación que baje la nota de los mismos. Los inversores desconfiarán y el emisor de los bonos no tendrá más remedio que ofrecer un interés superior para que sean atractivos y poder venderlos. Si la tuerca se aprieta más, se puede llegar a que los intereses que tenga que ofrecer el emisor sean tan altos que se haga prácticamente imposible pagarlos, con lo que la línea de financiación se corta, la calificación vuelve a bajar y el país o la empresa quedan estrangulados. Luego, a precio de saldo, se puede comprar un país entero o una multinacional.

Las empresas involucradas, y que tienen importantes paquetes de acciones en las agencias de calificación, son estadounidenses o ligadas a los bancos franceses y, sobre todo, alemanes. Todos ellos están interesados en un euro débil que se ha ido convirtendo en una alternativa al dólar como moneda refugio. En el caso de Alemania, cuya emisión pública tiene la máxima calificación y es referencia para caldular la prima de riesgo, esta estrategia les permite financiarse al mínimo coste.

Estas agencias son las mismas que otorgaron la máxima calificación a Lehman Brothers y a las llamadas hipotecas basura o subprime, por poner solo dos ejemplos.

VOZALTA


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La deuda griega es una mierda. La irlandesa no vale para nada. Los bonos portueses, basura. España y sus emisiones, bajo sospecha.

¿Quién dice todo esto, quién otorga la calificación de bueno, excelente, aceptable o pura basura?

Llevamos meses oyendo hablar de las calificaciones AAA, AA, BB, etcétera. Estas calificaciones las otrogan unas compañías llamadas agencias de calificación. En base a sus opiniones califican la calidad de las emisiones de deuda soberana de los países. Es decir, si estos países van a ser capaces de pagar sus deudas, devolver el dinero que los inversores les han prestado con sus correspondientes intereses.

Estas compañías de calificación, S&P, Moody’s y Fitch principalmente, son propiedad de unas empresas que están participadas, en un porcentaje significativo, por los grandes grupos de inversión (ver gráfico en alta resolución). Estos grupos son los principales compradores de deuda fija, privada o estatal, que está sujeta precisamente a la calificación de las agencias. Sus principales ejecutivos están ente las personas más ricas del mundo según Forbes.

La ecuación es fácil: si el grupo de inversión está interesado en comprar bonos con un interés alto, solo tiene que transmitir a la agencia de calificación que baje la nota de los mismos. Los inversores desconfiarán y el emisor de los bonos no tendrá más remedio que ofrecer un interés superior para que sean atractivos y poder venderlos. Si la tuerca se aprieta más, se puede llegar a que los intereses que tenga que ofrecer el emisor sean tan altos que se haga prácticamente imposible pagarlos, con lo que la línea de financiación se corta, la calificación vuelve a bajar y el país o la empresa quedan estrangulados. Luego, a precio de saldo, se puede comprar un país entero o una multinacional.

Las empresas involucradas, y que tienen importantes paquetes de acciones en las agencias de calificación, son estadounidenses o ligadas a los bancos franceses y, sobre todo, alemanes. Todos ellos están interesados en un euro débil que se ha ido convirtendo en una alternativa al dólar como moneda refugio. En el caso de Alemania, cuya emisión pública tiene la máxima calificación y es referencia para caldular la prima de riesgo, esta estrategia les permite financiarse al mínimo coste.

Estas agencias son las mismas que otorgaron la máxima calificación a Lehman Brothers y a las llamadas hipotecas basura o subprime, por poner solo dos ejemplos.

Definir un rating

Fichero: bellver_clm6.pdf Tamaño: 288.3 KB

Las agencias de calificación

Las agencias de calificación

Lehman Brothers

Bruselas impone un calendario

La Unión Europea ha acordado este miércoles aumentar el control sobre las agencias de calificación de riesgo. Entre otras medidas, Bruselas exige la publicación de un calendario anual con las fechas en las que se valorarán la deuda soberana de los Estados miembros para evitar turbulencias en los mercados.

Estas calificaciones solo podrán publicarse tras el cierre de las bolsas de los Veintisiete y al menos una hora antes de su apertura. Los inversores y los países deberán ser informados de los hechos en los que se basa el rating.

"Las agencias de calificación deberán ser más transparentes cuando evalúen a los Estados, deberán respetar reglas de calendario sobre notas de deuda soberana y justificar el momento de publicación de calificaciones que no se les hayan pedido", ha explicado el comisario de Servicios Financieros, Michel Barnier.

El comisario había propuesto también que se prohibieran las calificaciones de los países que hayan sido rescatados, aunque esta medida no fue aprobada por la Eurocámara.

La norma obliga a que todas las notas disponibles se publiquen en una plataforma europea, con el fin de mejorar la comparabilidad y visibilidad, al mismo tiempo que establece que las agencias serán responsables civilmente de sus calificaciones en caso de negligencia que cause daño a un inversor.

Bruselas introduce también reglas de rotación para aumentar la competencia, aunque se limitan a instrumentos financieros complejos estructurados. Los inversores, además, tendrán prohibido controlar participaciones importantes en más de una agencia para aumentar la independencia de las agencias de y de reducir los conflictos de interés.

Antes de 2016, La Comisión deberá analizar de nuevo si es apropiado crear una agencia europea de rating.

La Unión Europea ha acordado este miércoles aumentar el control sobre las agencias de calificación de riesgo. Entre otras medidas, Bruselas exige la publicación de un calendario anual con las fechas en las que se valorarán la deuda soberana de los Estados miembros para evitar turbulencias en los mercados.

Estas calificaciones solo podrán publicarse tras el cierre de las bolsas de los Veintisiete y al menos una hora antes de su apertura. Los inversores y los países deberán ser informados de los hechos en los que se basa el rating.

"Las agencias de calificación deberán ser más transparentes cuando evalúen a los Estados, deberán respetar reglas de calendario sobre notas de deuda soberana y justificar el momento de publicación de calificaciones que no se les hayan pedido", ha explicado el comisario de Servicios Financieros, Michel Barnier.

El comisario había propuesto también que se prohibieran las calificaciones de los países que hayan sido rescatados, aunque esta medida no fue aprobada por la Eurocámara.

La norma obliga a que todas las notas disponibles se publiquen en una plataforma europea, con el fin de mejorar la comparabilidad y visibilidad, al mismo tiempo que establece que las agencias serán responsables civilmente de sus calificaciones en caso de negligencia que cause daño a un inversor.

Bruselas introduce también reglas de rotación para aumentar la competencia, aunque se limitan a instrumentos financieros complejos estructurados. Los inversores, además, tendrán prohibido controlar participaciones importantes en más de una agencia para aumentar la independencia de las agencias de y de reducir los conflictos de interés.

Antes de 2016, La Comisión deberá analizar de nuevo si es apropiado crear una agencia europea de rating.

Sesgado y subjetivo

Madrid, 3 dic (EFE).- El director general de Relación con Inversores de BBVA, Tomás Blasco, ha abogado hoy por la puesta en marcha de una agencia de calificación europea única y pública, ya que en su opinión, actualmente, el trabajo que realizan estas entidades es "sesgado" y "subjetivo"

"El mercado de las agencias no es abierto y no tiene transparencia", ha dicho Blasco, quien no obstante, ha reconocido que la labor de dichas entidades es "necesaria" para que las compañías puedan emitir en el mercado.

Blasco ha hecho esta consideración durante la presentación de un Estudio Universitario sobre las agencias de calificación crediticia elaborado por el Centro de Estudios Financieros (CEF) y la Universidad a distancia de Madrid (UDIMA).

En dicha presentación, el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), Miguel Martín, ha explicado que "parte del éxito" de las agencias "ha sido inducido por la legislación de los países, que obligan a tener una calificación para poder invertir".

En este sentido, el director general de Relación con Inversores de BBVA ha criticado que la calificación del banco se haya recortado tanto en los últimos meses, y que ello que sea consecuencia de la rebaja de la deuda soberana española.

Y es que según ha explicado Blasco, la agencias de calificación alegan para la rebaja de la calificación de las entidades el contagio macroeconómico con el país, el peso excesivo que tiene el grupo en España y su exposición a la deuda pública nacional.

"Las agencias olvidan cualquier otra exposición de motivos, como las ganancias que registra el grupo, su internacionalización o su liquidez".

"Las métricas del banco mejoran, pero la calificación no", ha denunciado Tomás Blasco, que ha insistido en el "sesgo" y "subjetividad" de estas agencias, que no asumen responsabilidades en las opiniones que vierten.

"Existe un efecto arrastre" con la calificación de la deuda soberana "del que no se puede salir" ha indicado Blasco, quien ha considerado que aunque las medidas aprobadas en España "van en la buena dirección", las agencias siguen bajando la calificación del país sin dar tiempo a que estas den sus frutos.

Al respecto, el informe presentado hoy pone de manifiesto que es necesario crear mecanismos de control de las agencias, de aumentar la transparencia en su proceso evaluador y conseguir un acceso igualitario a la información por parte de cualquier inversor.

"Estas agencias emiten opiniones que luego tienen un peso decisivo a la hora de facilitar o dificultar que las empresas, instituciones y organismos se puedan financiar en los mercados de capitales", añade el estudio.

El citado informe también critica su oligopolio, la falta de calidad y previsión, su abuso de poder, el oscurantismo metodológico y el conflicto de intereses que las rodean, entre otras cuestiones. EFE

CONDICION:ECO,ECONOMIA,ECONOMIA,%%%

Madrid, 3 dic (EFE).- El director general de Relación con Inversores de BBVA, Tomás Blasco, ha abogado hoy por la puesta en marcha de una agencia de calificación europea única y pública, ya que en su opinión, actualmente, el trabajo que realizan estas entidades es "sesgado" y "subjetivo"

"El mercado de las agencias no es abierto y no tiene transparencia", ha dicho Blasco, quien no obstante, ha reconocido que la labor de dichas entidades es "necesaria" para que las compañías puedan emitir en el mercado.

Blasco ha hecho esta consideración durante la presentación de un Estudio Universitario sobre las agencias de calificación crediticia elaborado por el Centro de Estudios Financieros (CEF) y la Universidad a distancia de Madrid (UDIMA).

En dicha presentación, el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), Miguel Martín, ha explicado que "parte del éxito" de las agencias "ha sido inducido por la legislación de los países, que obligan a tener una calificación para poder invertir".

En este sentido, el director general de Relación con Inversores de BBVA ha criticado que la calificación del banco se haya recortado tanto en los últimos meses, y que ello que sea consecuencia de la rebaja de la deuda soberana española.

Y es que según ha explicado Blasco, la agencias de calificación alegan para la rebaja de la calificación de las entidades el contagio macroeconómico con el país, el peso excesivo que tiene el grupo en España y su exposición a la deuda pública nacional.

"Las agencias olvidan cualquier otra exposición de motivos, como las ganancias que registra el grupo, su internacionalización o su liquidez".

"Las métricas del banco mejoran, pero la calificación no", ha denunciado Tomás Blasco, que ha insistido en el "sesgo" y "subjetividad" de estas agencias, que no asumen responsabilidades en las opiniones que vierten.

"Existe un efecto arrastre" con la calificación de la deuda soberana "del que no se puede salir" ha indicado Blasco, quien ha considerado que aunque las medidas aprobadas en España "van en la buena dirección", las agencias siguen bajando la calificación del país sin dar tiempo a que estas den sus frutos.

Al respecto, el informe presentado hoy pone de manifiesto que es necesario crear mecanismos de control de las agencias, de aumentar la transparencia en su proceso evaluador y conseguir un acceso igualitario a la información por parte de cualquier inversor.

"Estas agencias emiten opiniones que luego tienen un peso decisivo a la hora de facilitar o dificultar que las empresas, instituciones y organismos se puedan financiar en los mercados de capitales", añade el estudio.

El citado informe también critica su oligopolio, la falta de calidad y previsión, su abuso de poder, el oscurantismo metodológico y el conflicto de intereses que las rodean, entre otras cuestiones. EFE

CONDICION:ECO,ECONOMIA,ECONOMIA,%%%

Especulación

“Los fallos de las agencias de calificación crediticia fueron engranajes esenciales en la maquinaria de destrucción financiera. Las tres agencias fueron herramientas claves en el caos financiero”. Son conclusiones del Congreso de Estados Unidos en 2010, acusando directamente a Fitch, Moody’s y Stantdard & Poor’s [las agencias que se reparten el 90% del negocio de la calificación] de estar en el epicentro de la crisis internacionales.

Estas entidades, que se embolsaron 6.000 millones de dólares en el ‘boom’ previo a la crisis, siguen teniendo tanto o más poder tres años después de la caída de Lehman Brothers, que ninguna de ellas previó. Las “acciones de rating” que las agencias anglosajonas vienen lanzando sobre la solvencia de algunos países europeos en plena tormenta financiera han provocado una fuerte reacción en la UE, que trata de defenderse de un sistema que consideran parcial y poco transparente. Ethic ha lanzado una encuesta, con resultados contundentes sobre la falta de independencia de estos organismos (el 75% opina que la UE debe tomar medidas), y ha recogido la opinión de una serie de reconocidos economistas y expertos.

Blas Calzada, ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV)

El problema de Euroa es su desastre de gobernanza. Mi opinión sobre estas agencias ha sido mala desde hace muchos años. Cuando estaba en la Comisión Europea, yo quería hacer ya un sistema europeo de rating porque lo que venía de Estados Unidos me parecía todo mentira y esto se ha confirmado ochenta veces. Cuando decíamos esto en la Comisión Europea parecía una blasfemia porque lo veían como un ataque a EEUU. Podríamos haber tenido una agencia europea de prestigio desde hace tiempo. Pero es que en Europa somos de pueblo. Lo peor de estas agencias yo creo que es su falta de transparencia. Cuando se les pregunta cómo llegan a esas conclusiones dicen que no lo pueden contar. ¿Por qué? Porque no lo hacen bien y por eso no lo pueden contar. Que esta gente haga ciertos diagnósticos sobre Grecia y Portugal es inaceptable. Esa es una función del Banco Central Europeo o del Fondo Monetario Internacional.

Antonio Garrigues, presidente de Transparencia Internacional

Es un problema que hay que contextualizar desde la perspectiva del control que ejerce el mundo anglosajón. En el  mundo financiero tienen las dos bolsas de capital más importantes del mundo. Nada en Europa ni en Asia puede comprarse con Wall Street y La City. En el terreno de los medios de comunicación, tienen los más decisivos: The Times, The Wall Street Journal y The Economist. Con las agencias de rating pasa lo mismo. Siempre ha habido una especie de recelo hacia el euro, que era en parte envidia, en parte temor y preocupación. Cuando el euro estaba fuerte temían que pudiera convertirse en valor reserva. A lo que se dedican con más afán estas agencias es a analizar las situación en Europa y, de vez en cuando, publican algo sobre las deuda de Estados Unidos.

Manuel Conthe, ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV)

Las grandes agencias de calificación cometieron, efectivamente, graves errores -sobre todo en Estados Unidos- cuando, antes de la crisis, calificaron valores “estructurados” basados en préstamos hipotecarios: ignoraron un posible desplome del precio de la vivienda y la correlación de los impagos, lo que les llevó a otorgar la máxima calificación posible a un sinfín de emisiones. Sucumbieron, además, al riesgo de “captura” que gravita sobre ellas desde que empezaron a cobrar de los emisores de valores, más que de los inversores: su asesoramiento a los bancos sobre cómo estructurar emisiones les quitó independencia para calificarlas.  A esos errores añadieron un análisis poco profundo, que durante la bonanza les hizo compartir el optimismo reinante. Por eso otorgaron calificaciones favorables a emisores con debilidades latentes –como Grecia o incluso España-, lo que tuvo un efecto “pro-cíclico”, abarató su financiación y agravó el problema de sobre-endeudamiento, origen de la actual crisis. Es también paradójico, que aunque las calificaciones de las agencias tienen escaso valor informativo –rara vez dicen algo que los analistas no sepan ya o las primas de riesgo no reflejen-, sus decisiones tienen gran trascendencia. La razón está en que muchas normas prudenciales, criterios de inversión e incluso cláusulas contractuales utilizan esas calificaciones como medida del riesgo de crédito, lo que otorga implícitamente a las agencias una “licencia regulatoria” (regulatory licence) que hace que obtengan elevados beneficios a pesar de la simpleza de sus análisis. Pero esos errores pasados y la situación de oligopolio de la que disfrutan no justifican las recientes críticas que, tras el inicio de la crisis de la deuda soberana de varios países del euro, se han lanzado desde Europa contra las agencias, que ya desde 2009 quedaron sujetas en la Unión Europea a un régimen de registro y control, cuya gestión se acaba de atribuir por un reciente Reglamento a la Autoridad Europea de Valores y Mercados (en inglés, ESMA, sucesora del antiguo comité CESR).

Por desgracia, la reciente crisis financiera ha puesto de manifiesto una enseñanza que olvidamos durante la euforia financiera de los primeros años del euro: las deudas generan vulnerabilidad, porque niveles de deuda que parecen soportables cuando reina el optimismo y los tipos de interés son bajos pueden tornarse súbitamente una pesada losa cuando cambian las tornas. Las agencias se equivocaron, como muchos otros, al no dar la voz de alarma sobre esas vulnerabilidades en los años iniciales de la unión monetaria; pero no tienen ahora la culpa de las dificultades financieras que estamos viviendo varios países miembros del euro. Sería, pues, ingenuo pensar que los graves problemas que está viviendo la unión monetaria europea se mitigarían con la creación de una agencia europea de calificación. La verdadera agencia europea que necesitaríamos no debería dedicarse a la calificación de deuda, sino a su emisión y gestión, y nacería de una transformación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.

Ramón Tamames, catedrático de Estructura Económica

Es posible que a veces se extremen en sus juicios, o incluso que sean parciales. Sin embargo, constituyen un observatorio de lo que pasa con las emisiones de deuda pública que en tantas ocasiones se hacen con muy poca transparencia sobre la situación real de las entidades que emiten. Se podría mejorar su marco de actuación y responsabilidad con una cierta regulación internacional, y con la subsiguiente supervisión que podría estar a cargo de organismos como la SEC en EE.UU. y entes similares en el resto del mundo. Además sería bueno definir un marco global en el G-20, en combinación con el Banco de Pagos Internacionales de Basilea. Lo que me parece que no estaría bien, al socaire de malas noticias coyunturales, sería crear una agencia europea más o menos influenciadas por las instituciones de la UE. Sería un poco como aquello de “Juan palomo, yo me lo guiso yo me lo como”

Eduardo Punset, ex ministro de Relaciones con Europa y ensayista

Vivimos un mundo donde la globalización nos ofrece cosas maravillosas pero también nos sacuden problemas que nos llevan a situaciones y a retos a los que tenemos que estar muy atentos. Cuando una agencia como Moody’s emite una opinión sobre un país y esto sacude a toda Europa y nuestros políticos apenas encuentran medios para defenderse de los ataques de los mercados parece claro que estamos haciendo algo mal. Hay veces que perdemos la perspectiva porque detrás de todo hay ciudadanos, gente que aspira a la felicidad y que ve cómo se desploman sus ahorros o cómo pierden sus empleos. Todas las políticas y todas las acciones tienen que tener en cuenta sus impacto a escala global, en toda la humanidad.

“Los fallos de las agencias de calificación crediticia fueron engranajes esenciales en la maquinaria de destrucción financiera. Las tres agencias fueron herramientas claves en el caos financiero”. Son conclusiones del Congreso de Estados Unidos en 2010, acusando directamente a Fitch, Moody’s y Stantdard & Poor’s [las agencias que se reparten el 90% del negocio de la calificación] de estar en el epicentro de la crisis internacionales.

Estas entidades, que se embolsaron 6.000 millones de dólares en el ‘boom’ previo a la crisis, siguen teniendo tanto o más poder tres años después de la caída de Lehman Brothers, que ninguna de ellas previó. Las “acciones de rating” que las agencias anglosajonas vienen lanzando sobre la solvencia de algunos países europeos en plena tormenta financiera han provocado una fuerte reacción en la UE, que trata de defenderse de un sistema que consideran parcial y poco transparente. Ethic ha lanzado una encuesta, con resultados contundentes sobre la falta de independencia de estos organismos (el 75% opina que la UE debe tomar medidas), y ha recogido la opinión de una serie de reconocidos economistas y expertos.

Blas Calzada, ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV)

El problema de Euroa es su desastre de gobernanza. Mi opinión sobre estas agencias ha sido mala desde hace muchos años. Cuando estaba en la Comisión Europea, yo quería hacer ya un sistema europeo de rating porque lo que venía de Estados Unidos me parecía todo mentira y esto se ha confirmado ochenta veces. Cuando decíamos esto en la Comisión Europea parecía una blasfemia porque lo veían como un ataque a EEUU. Podríamos haber tenido una agencia europea de prestigio desde hace tiempo. Pero es que en Europa somos de pueblo. Lo peor de estas agencias yo creo que es su falta de transparencia. Cuando se les pregunta cómo llegan a esas conclusiones dicen que no lo pueden contar. ¿Por qué? Porque no lo hacen bien y por eso no lo pueden contar. Que esta gente haga ciertos diagnósticos sobre Grecia y Portugal es inaceptable. Esa es una función del Banco Central Europeo o del Fondo Monetario Internacional.

Antonio Garrigues, presidente de Transparencia Internacional

Es un problema que hay que contextualizar desde la perspectiva del control que ejerce el mundo anglosajón. En el  mundo financiero tienen las dos bolsas de capital más importantes del mundo. Nada en Europa ni en Asia puede comprarse con Wall Street y La City. En el terreno de los medios de comunicación, tienen los más decisivos: The Times, The Wall Street Journal y The Economist. Con las agencias de rating pasa lo mismo. Siempre ha habido una especie de recelo hacia el euro, que era en parte envidia, en parte temor y preocupación. Cuando el euro estaba fuerte temían que pudiera convertirse en valor reserva. A lo que se dedican con más afán estas agencias es a analizar las situación en Europa y, de vez en cuando, publican algo sobre las deuda de Estados Unidos.

Manuel Conthe, ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV)

Las grandes agencias de calificación cometieron, efectivamente, graves errores -sobre todo en Estados Unidos- cuando, antes de la crisis, calificaron valores “estructurados” basados en préstamos hipotecarios: ignoraron un posible desplome del precio de la vivienda y la correlación de los impagos, lo que les llevó a otorgar la máxima calificación posible a un sinfín de emisiones. Sucumbieron, además, al riesgo de “captura” que gravita sobre ellas desde que empezaron a cobrar de los emisores de valores, más que de los inversores: su asesoramiento a los bancos sobre cómo estructurar emisiones les quitó independencia para calificarlas.  A esos errores añadieron un análisis poco profundo, que durante la bonanza les hizo compartir el optimismo reinante. Por eso otorgaron calificaciones favorables a emisores con debilidades latentes –como Grecia o incluso España-, lo que tuvo un efecto “pro-cíclico”, abarató su financiación y agravó el problema de sobre-endeudamiento, origen de la actual crisis. Es también paradójico, que aunque las calificaciones de las agencias tienen escaso valor informativo –rara vez dicen algo que los analistas no sepan ya o las primas de riesgo no reflejen-, sus decisiones tienen gran trascendencia. La razón está en que muchas normas prudenciales, criterios de inversión e incluso cláusulas contractuales utilizan esas calificaciones como medida del riesgo de crédito, lo que otorga implícitamente a las agencias una “licencia regulatoria” (regulatory licence) que hace que obtengan elevados beneficios a pesar de la simpleza de sus análisis. Pero esos errores pasados y la situación de oligopolio de la que disfrutan no justifican las recientes críticas que, tras el inicio de la crisis de la deuda soberana de varios países del euro, se han lanzado desde Europa contra las agencias, que ya desde 2009 quedaron sujetas en la Unión Europea a un régimen de registro y control, cuya gestión se acaba de atribuir por un reciente Reglamento a la Autoridad Europea de Valores y Mercados (en inglés, ESMA, sucesora del antiguo comité CESR).

Por desgracia, la reciente crisis financiera ha puesto de manifiesto una enseñanza que olvidamos durante la euforia financiera de los primeros años del euro: las deudas generan vulnerabilidad, porque niveles de deuda que parecen soportables cuando reina el optimismo y los tipos de interés son bajos pueden tornarse súbitamente una pesada losa cuando cambian las tornas. Las agencias se equivocaron, como muchos otros, al no dar la voz de alarma sobre esas vulnerabilidades en los años iniciales de la unión monetaria; pero no tienen ahora la culpa de las dificultades financieras que estamos viviendo varios países miembros del euro. Sería, pues, ingenuo pensar que los graves problemas que está viviendo la unión monetaria europea se mitigarían con la creación de una agencia europea de calificación. La verdadera agencia europea que necesitaríamos no debería dedicarse a la calificación de deuda, sino a su emisión y gestión, y nacería de una transformación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.

Ramón Tamames, catedrático de Estructura Económica

Es posible que a veces se extremen en sus juicios, o incluso que sean parciales. Sin embargo, constituyen un observatorio de lo que pasa con las emisiones de deuda pública que en tantas ocasiones se hacen con muy poca transparencia sobre la situación real de las entidades que emiten. Se podría mejorar su marco de actuación y responsabilidad con una cierta regulación internacional, y con la subsiguiente supervisión que podría estar a cargo de organismos como la SEC en EE.UU. y entes similares en el resto del mundo. Además sería bueno definir un marco global en el G-20, en combinación con el Banco de Pagos Internacionales de Basilea. Lo que me parece que no estaría bien, al socaire de malas noticias coyunturales, sería crear una agencia europea más o menos influenciadas por las instituciones de la UE. Sería un poco como aquello de “Juan palomo, yo me lo guiso yo me lo como”

Eduardo Punset, ex ministro de Relaciones con Europa y ensayista

Vivimos un mundo donde la globalización nos ofrece cosas maravillosas pero también nos sacuden problemas que nos llevan a situaciones y a retos a los que tenemos que estar muy atentos. Cuando una agencia como Moody’s emite una opinión sobre un país y esto sacude a toda Europa y nuestros políticos apenas encuentran medios para defenderse de los ataques de los mercados parece claro que estamos haciendo algo mal. Hay veces que perdemos la perspectiva porque detrás de todo hay ciudadanos, gente que aspira a la felicidad y que ve cómo se desploman sus ahorros o cómo pierden sus empleos. Todas las políticas y todas las acciones tienen que tener en cuenta sus impacto a escala global, en toda la humanidad.

¿Timo?

Las agencias de calificación han constituido “un oligopolio que impide la entrada en el mercado de nuevas firmas”; además tienden al “catastrofsmo y omiten responsabilidades al defender que sólo emiten opiniones que no deben sustituir al análisis del inversor”.

La crítica, demodelora, proviene de un informesobre las agencias de calificación titulado Las hijas de Elena: La triple A que ha sido elaborado por la Universidad a Distancia de Madrid (Udima) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y que ha sido presentado esta tarde en Madrid.

Por todo ello, sus autores piden la constitución de una entidad que evalúe y supervise a las agencias de rating “para garantizar que el inversor recibe la mejor información posible”.

En el informe, los especialistas coinciden en la “necesidad” de crear mecanismos de control para estas agencias, de aumentar la transparencia en su proceso evaluador y de conseguir un acceso “igualitario” a la información por parte de cualquier inversor.

Según pone de relieve el estudio, que se centra en las agencias Moody’s, Standard & Poor’s (S&P) y Fitch, estas entidades emiten opiniones “disfrazadas con ropajes y pseudoavales científicos que luego tienen un peso decisivo a la hora de facilitar o dificultar que las empresas, instituciones y organismos puedan financiarse en los mercados de capitales”.

Entre las principales críticas que vierte el informe a las tres principales agencias de calificación destaca la creación de “un oligopolio que impide la entrada en el mercado de nuevas agencias”.

“Sólo el 4% del mercado de las calificaciones esta en manos de otras agencias”, señala el estudio. “Hay muchas agencias por el mundo, pero el oligopolio que ejercen estas tres les esta dificultando entrar en este mercado y que éstas, a su vez, tengan competencia”, ha afirmado el profesor de la Udima Juan Alfonso Lara durante la presentación del informe.

Para el experto, esto puede estar causado por las personas “tan poderosas e influyentes que están detrás de ellas, que son sus accionistas”.

En concreto, Lara ha expuesto que Warren Buffet está detrás del accionariado de Moody’s, Bill Gates es miembro de su consejo de administración y que también cuenta con el apoyo de la “poderosa” familia Rockefeller.

En el caso de S&P, “la entidad cuenta con el respaldo de un importante ‘lobby’, McGraw Hill, mientras que el 60% de Fitch lo tiene el dueño de marcas tan importantes como Renault y L’Oreal”.

“Abusos de poder”

Asimismo, la Udima ha denunciado “abusos de poder” por parte de estas agencias traducidos en ca lificaciones no solicitadas “destinadas a mantener un mercado cautivo”, o un “oscurantismo metodológico, ya que no se conocen los principios, leyes, parámetros, variables, ecuaciones y datos que utilizan para evaluar”.

Otro de los aspectos que resalta el estudio es que las agencias de ‘rating’ tienden al “catastrofismo, pues siempre operan a favor del vaticiador”. Además, los especialistas que han elaborado el informe creen que existe una omisión de responsabilidades por parte de estas entidades, “ya que defienden que ellas solo emiten opiniones y que éstas o deben sustituir al análisis del inversor”.

“Esto se debe a que las agencias de ‘rating’ están inscritas como agencias de información, por eso se dedican a emitir opiniones de las que no se hacen responsables”, ha indicado Juan Alfonso Lara, quien ha recalcado que estas opiniones “tienen unos efectos enormes en los mercados”.

“Las agencias son como el timo de la estampita pero de forma más sinvergüenza”, ha aseverado el catedrático de la UPM Juan Pazos, para el que lo único que hacen las agencias es enunciar la profecía autocumplida, “que por el simple hecho de enunciarse, se cumple”. Según el experto, “esto ya es suficiente para sospechar de estas entidades”.

Para Pazos, lo que hacen las agencias “es peor de lo que hacían los adivinos en la Antigüedad”, además, considera que “no son muy originales”.

El catedrático no entiende “como alguien no les mete el diente” y por qué los gobiernos “aguantan sus opiniones sin rechistar”.

Fuente: http://www.publico.es/dinero/446819/las-agencias-de-calificacion-son-como-el-timo-de-la-estampita

Las agencias de calificación han constituido “un oligopolio que impide la entrada en el mercado de nuevas firmas”; además tienden al “catastrofsmo y omiten responsabilidades al defender que sólo emiten opiniones que no deben sustituir al análisis del inversor”.

La crítica, demodelora, proviene de un informesobre las agencias de calificación titulado Las hijas de Elena: La triple A que ha sido elaborado por la Universidad a Distancia de Madrid (Udima) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y que ha sido presentado esta tarde en Madrid.

Por todo ello, sus autores piden la constitución de una entidad que evalúe y supervise a las agencias de rating “para garantizar que el inversor recibe la mejor información posible”.

En el informe, los especialistas coinciden en la “necesidad” de crear mecanismos de control para estas agencias, de aumentar la transparencia en su proceso evaluador y de conseguir un acceso “igualitario” a la información por parte de cualquier inversor.

Según pone de relieve el estudio, que se centra en las agencias Moody’s, Standard & Poor’s (S&P) y Fitch, estas entidades emiten opiniones “disfrazadas con ropajes y pseudoavales científicos que luego tienen un peso decisivo a la hora de facilitar o dificultar que las empresas, instituciones y organismos puedan financiarse en los mercados de capitales”.

Entre las principales críticas que vierte el informe a las tres principales agencias de calificación destaca la creación de “un oligopolio que impide la entrada en el mercado de nuevas agencias”.

“Sólo el 4% del mercado de las calificaciones esta en manos de otras agencias”, señala el estudio. “Hay muchas agencias por el mundo, pero el oligopolio que ejercen estas tres les esta dificultando entrar en este mercado y que éstas, a su vez, tengan competencia”, ha afirmado el profesor de la Udima Juan Alfonso Lara durante la presentación del informe.

Para el experto, esto puede estar causado por las personas “tan poderosas e influyentes que están detrás de ellas, que son sus accionistas”.

En concreto, Lara ha expuesto que Warren Buffet está detrás del accionariado de Moody’s, Bill Gates es miembro de su consejo de administración y que también cuenta con el apoyo de la “poderosa” familia Rockefeller.

En el caso de S&P, “la entidad cuenta con el respaldo de un importante ‘lobby’, McGraw Hill, mientras que el 60% de Fitch lo tiene el dueño de marcas tan importantes como Renault y L’Oreal”.

“Abusos de poder”

Asimismo, la Udima ha denunciado “abusos de poder” por parte de estas agencias traducidos en ca lificaciones no solicitadas “destinadas a mantener un mercado cautivo”, o un “oscurantismo metodológico, ya que no se conocen los principios, leyes, parámetros, variables, ecuaciones y datos que utilizan para evaluar”.

Otro de los aspectos que resalta el estudio es que las agencias de ‘rating’ tienden al “catastrofismo, pues siempre operan a favor del vaticiador”. Además, los especialistas que han elaborado el informe creen que existe una omisión de responsabilidades por parte de estas entidades, “ya que defienden que ellas solo emiten opiniones y que éstas o deben sustituir al análisis del inversor”.

“Esto se debe a que las agencias de ‘rating’ están inscritas como agencias de información, por eso se dedican a emitir opiniones de las que no se hacen responsables”, ha indicado Juan Alfonso Lara, quien ha recalcado que estas opiniones “tienen unos efectos enormes en los mercados”.

“Las agencias son como el timo de la estampita pero de forma más sinvergüenza”, ha aseverado el catedrático de la UPM Juan Pazos, para el que lo único que hacen las agencias es enunciar la profecía autocumplida, “que por el simple hecho de enunciarse, se cumple”. Según el experto, “esto ya es suficiente para sospechar de estas entidades”.

Para Pazos, lo que hacen las agencias “es peor de lo que hacían los adivinos en la Antigüedad”, además, considera que “no son muy originales”.

El catedrático no entiende “como alguien no les mete el diente” y por qué los gobiernos “aguantan sus opiniones sin rechistar”.

Fuente: http://www.publico.es/dinero/446819/las-agencias-de-calificacion-son-como-el-timo-de-la-estampita

¿Quién maneja los hilos?

¿Quién maneja los hilos?

Estados Unidos investiga el papel de S&P en la crisis hipotecari

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Las autoridades estadounidenses aumentan la presión sobre las agencias de calificación de deuda. Apenas dos semanas después de que Standard & Poor's (S&P) degradase la deuda de Estados Unidos e hiciese tambalear la confianza en su condición de superpotencia, el diario The New York Times reveló ayer que la Administración Obama investiga a esta agencia por sus prácticas antes de la crisis financiera del 2008. Mientras, el Congreso y la autoridad bursátil ponen la lupa sobre las decisiones más recientes de S&P.
La investigación del Departamento de Justicia empezó antes de que el 5 de agosto S&P retirase a Estados Unidos la calificación máxima de AAA, y la degradara a AA+, sólo un escalón por encima de países como España. Según The New York Times, que se basa en el testimonio de personas que han sido interrogadas por los funcionarios gubernamentales, la investigación se centra en los años de la burbuja inmobiliaria, cuyo estallido abocó a la última recesión.

En aquellos años de bonanza y optimismo, en los que parecía que el precio de la vivienda nunca dejaría de subir, agencias como S&P concedieron la AAA a hipotecas de dudosa fiabilidad. El engañoso sello de S&P, Moody's y Fitch –las principales agencias de calificación– dio a los inversores la confianza necesaria para invertir en ellas. "Esta crisis no podría haber ocurrido sin las agencia de calificación. Sus calificaciones ayudaron al mercado a dispararse y su degradación en el 2007 y el 2008 sembró la destrucción por los mercados y las firmas", se lee en el informe de la Comisión Nacional sobre las Causas de la Crisis Económica y Financiera en Estados Unidos.

Que las agencias de rating tuvieron un papel central en la crisis financiera no es pues ninguna novedad. Lo que la investigación actual intenta aclarar, según The New York Times, es cómo pudo ocurrir. El Departamento de Justicia quiere saber si hubo casos en los que los analistas de S&P querían otorgar una calificación inferior a las hipotecas dudosas –hipotecas, por ejemplo, de personas con bajos ingresos o empleos inseguros– y su decisión fue corregida al alza por responsables del área de negocio de la agencia.

Si los investigadores demuestran que las notas que otorgaba S&P estaban infladas, el golpe a la credibilidad de la agencia sería notable, porque se habría demostrado que adoptaron sus decisiones no sobre la base de criterios objetivos sino empresariales. La comisión sobre la crisis financiera ya detalló cómo bancos cuyos productos financieros eran evaluados por las agencias de calificación de deuda pagaban a las agencias por esta calificación.

Según el citado diario, el Departamento de Justicia no busca una demanda criminal sino civil, que podría desembocar en una prohibición a las agencias de obtener ingresos de las entidades a las que se supone que deben juzgar. Tradicionalmente las agencias de rating han alegado que sus juicios están amparados por la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza la libertad de expresión. Según este argumento, estarían más cerca de la prensa con sus editoriales y opiniones que de un negocio al uso.

La carga contra S&P se ha intensificado en los últimos días. La Administración Obama cuestionó de forma abierta la decisión de degradar la deuda estadounidense, y señaló los errores de cálculo que contenía el borrador de la decisión. La Casa Blanca ha puesto en duda la credibilidad y la competencia de la agencia, y el hecho es que desde que esta emitió el juicio, el bono del Tesoro –supuestamente menos fiable– no ha perdido atractivo sino al contrario, se ha convertido en un refugio en días de turbulencia en las bolsas. Algunos congresistas han pedido que el Capitolio investigue la decisión y llame a declarar a responsables de la agencia, y la Securities and Exchange Commission (SEC, la autoridad bursátil) está examinando cómo S&P adoptó la decisión de rebajar la nota de la deuda de Estados Unidos, según Reuters.

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Las autoridades estadounidenses aumentan la presión sobre las agencias de calificación de deuda. Apenas dos semanas después de que Standard & Poor's (S&P) degradase la deuda de Estados Unidos e hiciese tambalear la confianza en su condición de superpotencia, el diario The New York Times reveló ayer que la Administración Obama investiga a esta agencia por sus prácticas antes de la crisis financiera del 2008. Mientras, el Congreso y la autoridad bursátil ponen la lupa sobre las decisiones más recientes de S&P.
La investigación del Departamento de Justicia empezó antes de que el 5 de agosto S&P retirase a Estados Unidos la calificación máxima de AAA, y la degradara a AA+, sólo un escalón por encima de países como España. Según The New York Times, que se basa en el testimonio de personas que han sido interrogadas por los funcionarios gubernamentales, la investigación se centra en los años de la burbuja inmobiliaria, cuyo estallido abocó a la última recesión.

En aquellos años de bonanza y optimismo, en los que parecía que el precio de la vivienda nunca dejaría de subir, agencias como S&P concedieron la AAA a hipotecas de dudosa fiabilidad. El engañoso sello de S&P, Moody's y Fitch –las principales agencias de calificación– dio a los inversores la confianza necesaria para invertir en ellas. "Esta crisis no podría haber ocurrido sin las agencia de calificación. Sus calificaciones ayudaron al mercado a dispararse y su degradación en el 2007 y el 2008 sembró la destrucción por los mercados y las firmas", se lee en el informe de la Comisión Nacional sobre las Causas de la Crisis Económica y Financiera en Estados Unidos.

Que las agencias de rating tuvieron un papel central en la crisis financiera no es pues ninguna novedad. Lo que la investigación actual intenta aclarar, según The New York Times, es cómo pudo ocurrir. El Departamento de Justicia quiere saber si hubo casos en los que los analistas de S&P querían otorgar una calificación inferior a las hipotecas dudosas –hipotecas, por ejemplo, de personas con bajos ingresos o empleos inseguros– y su decisión fue corregida al alza por responsables del área de negocio de la agencia.

Si los investigadores demuestran que las notas que otorgaba S&P estaban infladas, el golpe a la credibilidad de la agencia sería notable, porque se habría demostrado que adoptaron sus decisiones no sobre la base de criterios objetivos sino empresariales. La comisión sobre la crisis financiera ya detalló cómo bancos cuyos productos financieros eran evaluados por las agencias de calificación de deuda pagaban a las agencias por esta calificación.

Según el citado diario, el Departamento de Justicia no busca una demanda criminal sino civil, que podría desembocar en una prohibición a las agencias de obtener ingresos de las entidades a las que se supone que deben juzgar. Tradicionalmente las agencias de rating han alegado que sus juicios están amparados por la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza la libertad de expresión. Según este argumento, estarían más cerca de la prensa con sus editoriales y opiniones que de un negocio al uso.

La carga contra S&P se ha intensificado en los últimos días. La Administración Obama cuestionó de forma abierta la decisión de degradar la deuda estadounidense, y señaló los errores de cálculo que contenía el borrador de la decisión. La Casa Blanca ha puesto en duda la credibilidad y la competencia de la agencia, y el hecho es que desde que esta emitió el juicio, el bono del Tesoro –supuestamente menos fiable– no ha perdido atractivo sino al contrario, se ha convertido en un refugio en días de turbulencia en las bolsas. Algunos congresistas han pedido que el Capitolio investigue la decisión y llame a declarar a responsables de la agencia, y la Securities and Exchange Commission (SEC, la autoridad bursátil) está examinando cómo S&P adoptó la decisión de rebajar la nota de la deuda de Estados Unidos, según Reuters.

Estados Unidos detecta fallos en las agencias de calificación

abc.es

El regulador bursátil de EE UU puso ayer en evidencia los fallos que cometieron Standard & Poor's, Moody's y Fitch a la hora de manejar los conflictos de interés. Y aunque también habla de problemas en la metodología de análisis que siguen las agencias de calificación, asegura no tener constancia de que se haya producido "deficiencias materiales".

Es el primer informe que elabora la SEC -equivalente a la CNMV española-, que hace un año tiene poderes para supervisar a las firmas encargadas de medir el riesgo, para evitar que se produzcan episodios como los que llevaron al estallido de la última crisis financiera.

El examen revisa las 10 principales compañías que operan en este negocio. Pero la atención se concentra en las tres más grandes, que son las que están más sujetas a las críticas de los legisladores por su dejadez. Por ejemplo, se afirma que se permitía a los empleados tener acciones de empresas, y que eso podía influir en la manera en la que las valoraban o a sus competidores.

También se señala en el informe que las agencias de calificación no siguieron una metodología adecuada a la hora de realizar sus análisis. Son dos deficiencias que ya fueron puestas en evidencia en las diferentes investigaciones realizadas por el Congreso de EE UU sobre las causas de la crisis, y que, según la SEC, demuestran que esta vigilancia está justificada.

Los responsables de las agencias de calificación pasaron el pasado mes de julio por el Congreso de EE UU para exponer los pasos que están dando para resolver todas estas cuestiones, que de acuerdo con el informe deben aún resolver. Fallos que en algunos casos indica son "evidentes" y por eso se insiste en que se deben reforzar los controles internos.

El informe se publica la misma semana en la que McGraw-Hill, propietario de Standard & Poor's, hizo público que su servicio de calificación de riesgo está siendo investigado por el trabajo que hizo al poner nota a los paquetes de deuda hipotecaria. Lo que está por ver es si estas revelaciones se traducirán en alguna medida adicional contras las firmas examinadas.

En la víspera, sin embargo, la SEC ya admitió que está teniendo muy difícil probar que las agencias de calificación cometieron alguna irregularidad. El caso, señaló Robert Khuzami, un alto cargo de la SEC, es de gran complejidad y la industria cuenta con una buena defensa. La línea de ataque del regulador es poner en evidencia que no informaron convenientemente al inversor. Pero este desafío al que se enfrenta la SEC, precisó, no significa que vaya a tirar la toalla antes de empezar. "No vamos a dejar de investigar", remachó.

abc.es

El regulador bursátil de EE UU puso ayer en evidencia los fallos que cometieron Standard & Poor's, Moody's y Fitch a la hora de manejar los conflictos de interés. Y aunque también habla de problemas en la metodología de análisis que siguen las agencias de calificación, asegura no tener constancia de que se haya producido "deficiencias materiales".

Es el primer informe que elabora la SEC -equivalente a la CNMV española-, que hace un año tiene poderes para supervisar a las firmas encargadas de medir el riesgo, para evitar que se produzcan episodios como los que llevaron al estallido de la última crisis financiera.

El examen revisa las 10 principales compañías que operan en este negocio. Pero la atención se concentra en las tres más grandes, que son las que están más sujetas a las críticas de los legisladores por su dejadez. Por ejemplo, se afirma que se permitía a los empleados tener acciones de empresas, y que eso podía influir en la manera en la que las valoraban o a sus competidores.

También se señala en el informe que las agencias de calificación no siguieron una metodología adecuada a la hora de realizar sus análisis. Son dos deficiencias que ya fueron puestas en evidencia en las diferentes investigaciones realizadas por el Congreso de EE UU sobre las causas de la crisis, y que, según la SEC, demuestran que esta vigilancia está justificada.

Los responsables de las agencias de calificación pasaron el pasado mes de julio por el Congreso de EE UU para exponer los pasos que están dando para resolver todas estas cuestiones, que de acuerdo con el informe deben aún resolver. Fallos que en algunos casos indica son "evidentes" y por eso se insiste en que se deben reforzar los controles internos.

El informe se publica la misma semana en la que McGraw-Hill, propietario de Standard & Poor's, hizo público que su servicio de calificación de riesgo está siendo investigado por el trabajo que hizo al poner nota a los paquetes de deuda hipotecaria. Lo que está por ver es si estas revelaciones se traducirán en alguna medida adicional contras las firmas examinadas.

En la víspera, sin embargo, la SEC ya admitió que está teniendo muy difícil probar que las agencias de calificación cometieron alguna irregularidad. El caso, señaló Robert Khuzami, un alto cargo de la SEC, es de gran complejidad y la industria cuenta con una buena defensa. La línea de ataque del regulador es poner en evidencia que no informaron convenientemente al inversor. Pero este desafío al que se enfrenta la SEC, precisó, no significa que vaya a tirar la toalla antes de empezar. "No vamos a dejar de investigar", remachó.

Las agencias de calificación avisan a Estados Unidos | Intereconomía | 558594

Negocios.com

La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's ha amenazado hoy jueves con la posible rebaja de la nota 'Aaa' de EEUU. La disminución se producirá en cuanto el país deje de hacer frente a cualquiera de sus compromisos de pago, según informa el diario 'The Wall Street Journal', que cita fuentes conocedoras de la situación.


En concreto, las fuentes consultas indicaron que John Chambers, directivo de S&P, informó a senadores demócratas, así como a representantes de la Cámara de Comercio y del Foro de Servicios Financieros de EEUU de que EEUU podría sufrir una rebaja de 'rating' incluso antes de incumplir el pago de intereses.


MOODY'S

Moody's Investor Service sacudió las negociaciones sobre la deuda norteamericana en la Casa Blanca en la jornada de ayer. La agencia privada advirtió a Estados Unidos que podría perder su máxima calificación crediticia -la nota "AAA"- en las próximas semanas.

Moody's añadió que asignaría un panorama negativo a la calificación del país si no se alcanzaba un acuerdo creíble con medidas de reducción del déficit a largo plazo.

El anuncio de Moody's llegó minutos después de que el presidente Barack Obama y diversos líderes del Congreso iniciaran nuevas negociaciones sobre el déficit. Es la cuarta jornada consecutiva de reunión y la más tensa, según un asesor republicano.

Según una fuente del Partido Demócrata, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, ha considerado que esta decisión es una razón más para acelerar la consecución de un acuerdo sobre la reducción del gasto público y el aumento del límite de la deuda.

A través de un comunicado, la agencia ha explicado que este movimiento se debe a que están "aumentando las posibilidades" de que el Congreso no alcance dicho acuerdo, lo que podría llevar a un impago de las obligaciones de deuda del Departamento del Tesoro el próximo 2 de agosto.

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La agencia de calificación crediticia Standard & Poor's ha amenazado hoy jueves con la posible rebaja de la nota 'Aaa' de EEUU. La disminución se producirá en cuanto el país deje de hacer frente a cualquiera de sus compromisos de pago, según informa el diario 'The Wall Street Journal', que cita fuentes conocedoras de la situación.


En concreto, las fuentes consultas indicaron que John Chambers, directivo de S&P, informó a senadores demócratas, así como a representantes de la Cámara de Comercio y del Foro de Servicios Financieros de EEUU de que EEUU podría sufrir una rebaja de 'rating' incluso antes de incumplir el pago de intereses.


MOODY'S

Moody's Investor Service sacudió las negociaciones sobre la deuda norteamericana en la Casa Blanca en la jornada de ayer. La agencia privada advirtió a Estados Unidos que podría perder su máxima calificación crediticia -la nota "AAA"- en las próximas semanas.

Moody's añadió que asignaría un panorama negativo a la calificación del país si no se alcanzaba un acuerdo creíble con medidas de reducción del déficit a largo plazo.

El anuncio de Moody's llegó minutos después de que el presidente Barack Obama y diversos líderes del Congreso iniciaran nuevas negociaciones sobre el déficit. Es la cuarta jornada consecutiva de reunión y la más tensa, según un asesor republicano.

Según una fuente del Partido Demócrata, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, ha considerado que esta decisión es una razón más para acelerar la consecución de un acuerdo sobre la reducción del gasto público y el aumento del límite de la deuda.

A través de un comunicado, la agencia ha explicado que este movimiento se debe a que están "aumentando las posibilidades" de que el Congreso no alcance dicho acuerdo, lo que podría llevar a un impago de las obligaciones de deuda del Departamento del Tesoro el próximo 2 de agosto.