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Copyleft

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Copyleft

Copyleft

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Una letra C invertida, símbolo sin reconocimiento legal, es el más común como contrapartida del símbolo copyright.

El copyleft se practica al ejercer el derecho de autor que consiste en permitir la libre distribución de copias y versiones modificadas de una obra u otro trabajo, exigiendo que los mismos derechos sean preservados en las versiones modificadas. La efectividad de ejercerlo puede depender de la legislación particular de cada país, pero en principio se puede utilizar para programas informáticos, obras de arte, cultura, ciencia, o cualquier tipo de obra o trabajo creativo que sea regido por el derecho de autor.

El término surge en las comunidades de software libre como un juego de palabras en torno a copyright: "derecho de autor", en inglés (literalmente: "derecho de copia"). Se puede traducir por "izquierdo de autor", aunque esta propuesta no refleja otro sentido de left en inglés: pretérito del verbo dejar o permitir. Se considera que una licencia libre es copyleft cuando además de otorgar permisos de uso, copia, modificación y redistribución de la obra protegida, contiene una cláusula que impone una licencia similar o compatible a las copias y a las obras derivadas.

Sus partidarios lo proponen como alternativa a las restricciones que imponen las prácticas tradicionales de los editores y de la industria del entretenimiento al ejercer los derechos patrimoniales que detienen y gestionan para los autores, a la hora de autorizar hacer, modificar y distribuir copias de una obra determinada. Se pretende así ofrecerle a un autor la posibilidad de liberar una obra, escogiendo una licencia libre que permita su utilización, copia, modificación y redistribución, al mismo tiempo que, mediante el copyleft, se garantiza que se preserven estas libertades para cualquier receptor de una copia, o de una versión derivada.

Índice

Historia

Pese a que hoy en día el concepto se aplica a una amplia variedad de campos como la producción literaria o la cinematográfica, su origen se encuentra en la década de los años setenta en el incipiente desarrollo de software para la todavía embrionaria industria informática.

Por aquel entonces Richard Stallman estaba elaborando un intérprete de Lisp que interesó a la compañía Symbolics, éste accedió a proporcionarles una versión del intérprete bajo dominio público, sin restricciones iniciales. Más tarde, la empresa amplió y mejoró el software original, pero cuando Stallman quiso acceder a dichas modificaciones, la compañía se negó.

Fue entonces, en 1984, cuando Stallman decidió ponerse a trabajar para erradicar este tipo de comportamiento, al que bautizó con el nombre de acaparamiento del software (software hoarding).

Como a Stallman le pareció poco viable, a corto plazo, eliminar las leyes del copyright así como las injusticias que consideraba provocadas por su perpetuamiento, decidió trabajar dentro del marco legal existente y creó así su propia licencia de derechos de autor, la Licencia Pública General de GNU (GPL). Según el proyecto GNU:[1]

La forma más simple de hacer que un programa sea libre es ponerlo en el dominio público, sin derechos reservados. Esto le permite compartir el programa y sus mejoras a la gente, si así lo desean. Pero le permite a gente no cooperativa convertir el programa en software privativo. Ellos pueden hacer cambios, muchos o pocos, y distribuir el resultado como un producto privativo. Las personas que reciben el programa con esas modificaciones no tienen la libertad que el autor original les dio; el intermediario se las ha quitado. En el proyecto GNU, nuestro objetivo es el dar a todo usuario la libertad de redistribuir y cambiar software GNU. Si los intermediarios pudieran quitar esa libertad, nosotros tendríamos muchos usuarios, pero esos usuarios no tendrían libertad. Así en vez de poner software GNU en el dominio público, nosotros lo protegemos con Copyleft. Copyleft dice que cualquiera que redistribuye el software, con o sin cambios, debe dar la libertad de copiarlo y modificarlo más. Copyleft garantiza que cada usuario tiene libertad.

Por primera vez se recogía el derecho a que el titular de los derechos de autor pudiera transferir de forma permanente y a obras derivadas surgidas, el máximo número de derechos posible a aquellos que reciban una copia del programa. Es decir, impedir jurídicamente al material ofrecido en estos términos que en un futuro se pueda apropiar parte de él a derechos de autor. Aunque es la primera licencia copyleft, será posteriormente, con nuevas licencias inspiradas en esta y con la popularización del software libre cuando se empezaría a hacer frecuente este término.

Métodos de aplicación

La práctica habitual para conseguir este objetivo de explotación sin trabas, copia y distribución de una creación o de un trabajo (y sus derivados) es la de ofrecerlo junto con una licencia o contrato. Esta debería estipular que cada propietario de una copia del trabajo pudiera:

  1. Usarla sin ninguna limitación.
  2. Libertad de estudio (ver cómo está hecho el trabajo).
  3. (re)distribuir cuantas copias desee.
  4. Modificarla de la manera que crea conveniente.

Estas cuatro libertades básicas, sin embargo, no son suficientes aún para asegurar que una obra derivada sea distribuida bajo las mismas condiciones no restrictivas: con este fin, la licencia debe asegurar que el propietario del trabajo derivado lo distribuirá bajo el mismo tipo de licencia.

Otras condiciones de licencia adicionales que podrían evitar posibles impedimentos a las tres libertades básicas anteriores son:

  • las condiciones de la licencia copyleft no pueden ser revocadas;
  • el trabajo y sus derivados son siempre puestos a disposición de manera que se facilite su modificación. Por ejemplo, en el software, esta facilidad suele asociarse a la disponibilidad del código fuente, donde incluso la compilación de dicho código debería permitirse sin ninguna clase de impedimento.
  • idear un sistema más o menos obligatorio para documentar adecuadamente la creación y sus modificaciones, por medio de manuales de usuario, descripciones, etc.

En la práctica, para que estas licencias copyleft tuvieran algún tipo de efecto, necesitarían hacer un uso creativo de las reglas y leyes que rigen los derechos de autor, p.e., cuando nos referimos a las leyes del copyright (que es el caso más común), todas las personas que de alguna manera han contribuido al trabajo con copyleft se convertirían en (co) titulares de los derechos de autor, pero, al mismo tiempo, si nos atenemos a la licencia, también renunciarían deliberadamente a algunos de los derechos que normalmente se derivan de los derechos de autor, por ejemplo, el derecho a ser el único distribuidor de las copias del trabajo.

Aunque depende de las leyes que rigen los derechos de autor, que pueden ser diferentes de un país a otro, la licencia final, que no es más que un método para alcanzar los objetivos del copyleft, también puede diferir de un país a otro. Por ejemplo, en algunos países puede ser aceptable vender un producto software sin ninguna garantía, al estilo de la licencia GPL (véanse los artículos 11 y 12 de la versión 2 de la licencia GPL[2] ), mientras que en la mayoría de países europeos no es posible que un distribuidor de software se desentienda de todas las garantías vinculadas a un producto vendido, razón por la cual el alcance de dichas garantías es descrito explícitamente en la mayoría de licencias copyleft europeas (la licencia CeCILL, permite usar la GPL - artículo 5.3.4 de CeCILL - en combinación con una garantía limitada - artículo 9).

Etimología

El uso en 1976 del "Copyleft - All Wrongs Reserved", en el código fuente del Tiny BASIC escrito por Li-Chen Wang. "Todos los Errores Reservados" del Copyleft es una alusión a "Todos los Derechos Reservados" del Copyright

Según algunas fuentes, el término copyleft proviene de un mensaje contenido en el programa Tiny BASIC, una versión de BASIC distribuida libremente y escrita por el Doctor Li-Chen Wang a finales de los años setenta. El listado del programa contenía las frases "@COPYLEFT" y "TODOS LOS ERRORES RESERVADOS", en contraposición a "copyright" y "todos los derechos reservados", términos estos usados habitualmente en los textos de derechos de autor.

Richard Stallman asegura que la palabra proviene de Don Hopkins, al que considera un compañero muy imaginativo, el cual le envió en 1984 ó 1985 una carta en la que podía leerse: Copyleft-revocados todos los derechos (Copyleft-all rights reversed). El término copyleft con la anotación revocados todos los derechos fue utilizado también a principios de los años setenta dentro del Principia Discordia, texto que tal vez inspirara a Hopkins.

Hay algunos problemas con la definición del término copyleft que contribuyen a crear controversia a su alrededor. El término, en su origen un nombre, se creó como una transformación chistosa o parodía del término copyright, queriendo abarcar los términos de la GPL creada por Stallman como parte de su trabajo para la Free Software Foundation. Los vocablos en inglés right y left, derecha e izquierda respectivamente, acentúan la diferencia entre copyleft y copyright. La traducción propuesta, izquierdo de autor o izquierdos de autor, intenta mantener este sentido en contraste con los derechos de autor o el derecho de autor. Curiosamente, left también se puede traducir como dejado o abandonado, mientras que right es derecho o correcto.

Así, el hecho de que un programa esté cubierto por el copyleft se considera prácticamente lo mismo que poner dicho programa bajo GPL (siendo el estándar de facto de todos los tipos de licencias surgidas posteriormente y difundidas como copyleft). Cuando se utiliza como verbo, su significado es menos preciso y puede referirse a cualquiera de entre una variedad similar de licencias, o incluso a una teórica licencia imaginaria para propósitos de discusión. Véase también la siguiente sección, que entra en detalle sobre algunos aspectos de la definición.

Tipos y relación con otras licencias

Software de código abierto

Algunos han querido ver el copyleft como una piedra de toque en el conflicto ideológico entre el movimiento del código abierto y el movimiento del software libre. Por un lado, Eric Raymond, fundador de la Open Source Initiative, manifestó en 2005 que "ya no necesitamos la GPL"[1]. Por otro lado, las licencias publicadas por la Free Software Foundation son únicamente licencias copyleft[2].

Sin embargo, es difícil caracterizar al copyleft como punto de discordia entre las dos posturas filosóficas, ya que en la práctica ambas aceptan las licencias copyleft y no copyleft por igual:

  • Ambos tipos de licencias aparecen en las respectivas listas de licencias admitidas por la Free Software Foundation[3] y por la Open Source Initiative[4].
  • El primer Consejero Legal de la OSI, Larry Rosen, es el autor de una licencia copyleft, la Open Software License[5].
  • El Licensing Howto[6] de la OSI reconoce la GPL como una best practice (práctica recomendable).
  • La propia Free Software Foundation publica parte de los programas de su Proyecto GNU bajo licencias no-copyleft[7].
  • El propio Richard Stallman ha apoyado el uso de licencias no copyleft para determinados proyectos, como en el caso del reciente cambio de licencia del proyecto Ogg Vorbis[8].

Fuerte y débil

El copyleft que rige un trabajo se considera "más fuerte" cuanto mayor es la eficiencia con la que hace cumplir las condiciones de la licencia a todos los tipos de trabajos derivados. El "copyleft débil" hace referencia a las licencias que no se heredan a todos los trabajos derivados, dependiendo a menudo de la manera en que éstos se hayan derivado.

Este último tipo de licencias es el que se utiliza generalmente para la creación de bibliotecas de software, con el fin de permitir que otros programas puedan enlazar con ellas y ser redistribuidos, sin el requerimiento legal de tener que hacerlo bajo la nueva licencia copyleft. Solamente se requiere distribuir los cambios sobre el software con "copyleft débil", no los cambios sobre el software que enlaza con él. Esto permite a programas con cualquier licencia ser compilados y enlazados con bibliotecas con copyleft tales como glibc (una biblioteca estándar requerida por muchos programas) y ser redistribuidos después sin necesidad de cambiar la licencia.

Ejemplos de licencias de software libre que utilizan copyleft "fuerte" son la Licencia Pública General de GNU y la Licencia Pública Q. Por otra parte, entre las licencias de software libre que usan copyleft "débil" tenemos la Licencia Pública General Reducida de GNU (LGPL) y la Licencia Pública de Mozilla. Ejemplos de licencias de software libre que no son copyleft son la licencia X11 y las licencias BSD.

Completo y parcial

El copyleft "completo" y "parcial" tiene que ver con otra cuestión: El copyleft completo es aquel que permite que todas las partes de un trabajo (excepto la licencia) sean modificadas por sus sucesivos autores. El copyleft parcial implica que algunas partes de la propia creación no están expuestas a su modificación ilimitada, o visto de otro modo, que no están completamente sujetas a todos los principios del copyleft, p.e., en la creación artística el copyleft completo es en ocasiones imposible o indeseable.

Compartir-Igual

Muchas licencias del tipo compartir-por-igual (share-alike) son licencias copyleft parciales (o no completas). El concepto de compartir-igual implica, sin embargo, que cualquier libertad otorgada sobre el trabajo original (o sus copias) se mantiene intacta en cualquier trabajo derivado: esto implica además que cualquier licencia copyleft completa es automáticamente una licencia de tipo compartir-por-igual (¡pero no al contrario!). En lugar de usar la consigna "todos los derechos reservados" propia del copyright, o la de "todos los derechos invertidos", del copyleft completo, las licencias compartir-igual suelen usar el lema de "algunos derechos reservados". Ciertas combinaciones de la licencia Creative Commons, o en el caso de la música, las Licencias de Música Libre (LML) son un ejemplo de licencia del tipo compartir-por-igual.

Ideología

Para mucha gente, es una técnica que utiliza los derechos de autor como medio para subvertir las restricciones impuestas tradicionalmente por el copyright sobre la diseminación y el desarrollo del conocimiento. Con este enfoque, el copyleft es principalmente una herramienta en una operación de mayor envergadura: la intención es invertir permanentemente dichas restricciones.

Aunque el copyleft no es un término reconocido por la ley, sus defensores lo ven como una herramienta legal en un debate político e ideológico sobre las obras intelectuales. Algunos ven en el copyleft un primer paso para suprimir cualquier tipo de ley relacionada con el copyright. En el dominio público, la ausencia de una protección como la que ofrece el copyleft deja al software en un estado desprotegido. Los desarrolladores no tendrían ningún problema pues en difundir y vender binarios sin documentación y sin proporcionar el código fuente. Si se abolieran las leyes del copyright, y a falta de otros medios, no habría manera de hacer cumplir una licencia copyleft, aunque también sería menos necesario.

Muchas licencias de software libre, como las que utilizan los sistemas operativos BSD, el Sistema de Ventanas X y el servidor web Apache, no son licencias copyleft puesto que no exigen al titular de la licencia la distribución de los trabajos derivados bajo la misma licencia. En la actualidad, se debate sobre qué licencia proporciona mayor grado de libertad. En este debate se consideran cuestiones complejas como la propia definición de libertad y qué libertades son más importantes. A veces se dice que las licencias copyleft tratan de maximizar la libertad de todos aquellos destinatarios potenciales en el futuro (inmunidad contra la creación de software privativo), mientras que las licencias de software libre sin copyleft maximizan la libertad del destinatario inicial (libertad para crear software privativo). Con un enfoque similar, la libertad del destinatario (que es limitada por el copyleft) puede distinguirse de la libertad del propio software (la cual es garantizada por el copyleft).

El efecto vírico

A las licencias copyleft se les suele atribuir un efecto "vírico", debido a que cualquier trabajo derivado de un trabajo con copyleft debe a su vez atenerse a los principios del copyleft. En particular, los trabajos con copyleft no pueden ser incorporados legalmente en trabajos que sean distribuidos sin el código fuente, como pasa con la mayoría de productos comerciales, sin el permiso específico de sus autores. Como resultado, su uso en la industria está mayoritariamente limitado a uso interno.

El término "vírico" implica propagación como la de un virus biológico por un organismo vivo. En el contexto de las licencias y los contratos legalmente vinculantes, "vírico" hace referencia a cualquier cosa que se propaga adhiriéndose a cualquier otra cosa, sin tener en cuenta si las aportaciones víricas añaden algún valor al trabajo particular.

Los partidarios del copyleft sostienen que hacer extensiva la analogía entre las licencias copyleft y los virus informáticos resulta inapropiado, puesto que los virus informáticos generalmente infectan los ordenadores sin que el usuario se percate de ello e intentan causar daño, mientras que los autores de trabajos derivados son conscientes de la licencia copyleft del trabajo original y sus usuarios pueden obtener beneficio de ella. Muchos evitan usar el término "vírico" dadas sus connotaciones negativas.

Microsoft, entre otros, al describir la GPL como una "licencia vírica", también puede estar refiriéndose a la idea de que cualquier lanzamiento de un trabajo nuevo bajo GPL pudiera crear un efecto red con realimentación positiva, en el que con el paso del tiempo habría una ingente cantidad de código copyleft que continuara expandiéndose. La reutilización de código es una meta importante en ingeniería del software por la cual se ahorran esfuerzos usando componentes genéricos que ya existen para tener un producto listo en poco tiempo. Aquellos que no aplican copyleft en sus programas, a menudo tienen que "reinventar la rueda" en muchas partes de éstos, debido principalmente a que la cantidad de software libre que carece de copyleft es relativamente pequeña. Esto es considerado frecuentemente una desventaja del desarrollo de software sin copyleft.

Algunos oponentes del copyleft sin formación legal, afirman que el simple hecho de usar una sola línea de código copyleft en un proyecto de millones de líneas de código sin copyleft, convierte automáticamente este último en código copyleft. Se puede ver entonces que este comportamiento es similar al de un virus informático o biológico, el cual infecta una entidad mucho mayor a pesar de que sus dimensiones son pequeñas en comparación.

Sin embargo, dicha reclamación es incorrecta por dos motivos. En primer lugar, en la mayoría de jurisdicciones es improbable que una sola línea de código sea considerada suficiente para justificar la protección del copyright. En segundo lugar, incluso cuando el código que se incluye en un proyecto es lo suficientemente importante para justificar la protección del copyright, el resto del código nunca pasará a tener automáticamente una licencia copyleft. Lo que ocurrirá es que no será legal distribuir el trabajo derivado, a menos que el propietario del trabajo que recibe el código copyleft lo ponga bajo una licencia compatible (que no tiene por qué ser necesariamente una licencia copyleft). Si el trabajo es distribuido de todos modos, esto será considerado una simple violación del copyright, y no afectará para nada a la licencia del trabajo.

De manera adicional, algunas licencias copyleft populares como la GPL incluyen una cláusula que especifica que los componentes con copyleft pueden interactuar con componentes sin copyleft siempre que la comunicación sea relativamente simple, como por ejemplo ejecutar una herramienta de línea de órdenes mediante una sencilla estructura de control. Como consecuencia, incluso si un módulo de un producto con intenciones de no aplicar copyleft está puesto bajo GPL, todavía existe una posibilidad legal para que otros componentes se comuniquen con él de una forma restringida.

Fuera del contexto del software

Arte y documentación

El copyleft también ha inspirado a las artes, con movimientos emergentes como la Libre Society y los sellos discográficos open-source. Por ejemplo, la Licencia Arte Libre es una licencia copyleft que puede ser aplicada a cualquier obra de arte.

Entre las licencias copyleft para materiales ajenos al software tenemos las licencias Creative Commons compartir-igual y la Licencia de Documentación Libre de GNU (abreviada como GNU FDL, GFDL, o FDL). La licencia GFDL puede utilizarse para proteger con copyleft aquellos trabajos que no tienen código fuente distinguible (aunque el requisito que establece la GPL de liberar el código fuente no tiene mucho sentido cuando se trata de trabajos donde no se puede distinguir entre código compilado, código objeto, código ejecutable o código binario). La licencia GFDL sí que distingue entre una "copia transparente" y una "copia opaca", usando una definición diferente a la dada por la GPL para "código fuente" y "código objeto".

Merece la pena destacar que para que el copyleft tenga sentido, requiere de alguna manera que exista un espacio donde sea algo común el poder hacer copias baratas de forma sencilla (ficheros de ordenador o fotocopias, etc.), o, poniéndolo de otro modo, donde uno pueda ofrecer algo sin "perder" ese algo (como el conocimiento): p.e., el copyleft es más difícil de poner en práctica en aquellas artes que se caracterizan por la producción de objetos únicos, que no pueden ser copiados tal como son (a menos que no se tema por la integridad del trabajo original). Se puede ilustrar esta idea con el siguiente ejemplo: suponga que hay una exposición pública de algunos cuadros mundialmente famosos, p.e., algunas de las muchas copias y trabajos derivados que Andy Warhol hizo de sus propias obras de arte, y suponga que alguien que tiene acceso a esos cuadros (sin tener plena propiedad de los derechos de éstos), decide "mejorarlos" con algunos efectos pictóricos de su gusto (sin olvidar la correspondiente firma con pintura en aerosol). Dada esta situación, no habría manera (legal) de detener a este tipo si le puede considerar el titular bajo copyleft completo de dichas obras.

Éste y otros ejemplos parecen señalar que el copyleft no es la piedra filosofal definitiva capaz de resolver todos los asuntos relacionados con los derechos de autor de una vez por todas: especialmente en el arte, que posee también una tradición de creación como un proceso solitario (junto con, pero de manera separada, una tradición de creatividad cooperativa), las obras "dirigidas a la comunidad" no es lo que se desea en todos los casos.

Las licencias copyleft para el arte son conscientes generalmente de tales limitaciones, por lo que difieren de las licencias copyleft para el software. Algunas diferencias consisten, p.e., en distinguir entre la obra original y las copias (donde algunas condiciones imprescindibles del copyleft son aplicables solamente a las copias) o en descansar sobre ideas que son menos objetivas a la hora de poner en práctica (más como declaraciones de intenciones), por ejemplo, estipulando que el copyleft sea sujeto de consideración - en el mundo de los programadores la implementación del copyleft constituye en sí misma la máxima consideración que uno puede obtener. En otras palabras: en el arte el copyleft tiene que depender de nociones más generales referentes a los derechos de autor, las cuales son incluso más complejas (y más cambiantes entre países) que las leyes del copyright, como por ejemplo, los derechos morales, intelectuales, etc.

Al igual que el sistema de licencias Creative Commons compartir-igual, la GFDL permite a los autores establecer limitaciones en ciertas secciones de su trabajo, dejando exentas a algunas partes de su creación del mecanismo del copyleft completo. En el caso de la licencia GFDL, estas limitaciones incluyen el uso de secciones invariantes, que no pueden ser alteradas por futuros editores. Estos tipos de licencias copyleft parciales pueden ser utilizadas también fuera del contexto del arte: de hecho, ese era el propósito inicial para la GFDL, puesto que fue originalmente concebida como un mecanismo para apoyar la documentación de software (con copyleft). Sin embargo, puede ser utilizada para cualquier tipo de documento.

Muchos artistas aplican copyleft en su trabajo teniendo en mente que aquellos que lo copien y lo modifiquen de algún modo reconocerán el trabajo al artista inicial. Sin embargo, esto puede traer problemas: el trabajo del artista podría utilizarse de manera contraria a su voluntad, p.e., poniendo una fotografía estándar en un cartel racista. Si el artista es reconocido, será entonces asociado aparentemente con un grupo y una ideología que tal vez no comparta. Asimismo, tampoco hay garantía de que se le atribuya el mérito de su trabajo cuando le gustaría.

Patentes

Las ideas del copyleft están siendo también sugeridas cada vez más para su aplicación en patentes (y por tanto, dependiendo de un marco legal de patentes en lugar de un marco legal de derechos de autor). Ejemplos de estas iniciativas son los fondos de patentes abiertas que permiten el uso libre de royalties de patentes contribuidas al fondo bajo ciertas condiciones (como renunciar al derecho de solicitar nuevas patentes que no han sido contribuidas a dicho fondo). Sin embargo, esta iniciativa parece no haber despegado, tal vez porque las patentes son relativamente caras de obtener, mientras que los derechos de autor se obtienen de manera gratuita.

No obstante, puesto que la mayoría de creaciones con copyleft adquieren la característica de copyleft exclusivamente de las leyes del copyright, los mecanismos de patentes pueden amenazar las libertades que otorga el copyleft a dichas creaciones cuando se permite a las leyes de patentes anular a las de copyright, que podría ser el caso de las nuevas reglas referentes a patentes desarrolladas por la Unión Europea a principios del siglo XXI. No parece haber una respuesta fácil a tales amenazas, aunque generalmente se considera que las comunidades que desarrollan productos con copyleft no tienen ni los recursos ni la organización necesaria para los complejos trámites de patentes.

Explotación comercial

La explotación comercial de trabajos con copyleft difiere de la explotación comercial tradicional que se obtiene de los derechos de autor. La explotación de trabajos con copyleft puede conseguirse, por ejemplo, construyendo un modelo de servicios -incluyendo asesoría y soporte- alrededor del trabajo con copyleft. Generalmente, se espera que un negocio "copyleft" genere unos beneficios económicos más bajos que un negocio que utilice trabajos privativos. Las empresas que trabajan con productos privativos pueden generar ingresos exclusivamente con las ventas, las licencias individuales y transferibles, y los lucrativos litigios sobre derechos del trabajo.

Nuevos productos

La competitividad de los trabajos con copyleft en los negocios puede parecer excesivamente débil, siendo incapaz de generar inversiones para investigación y desarrollo, ni de acaparar exclusivamente los beneficios obtenidos del resultado. Económicamente, el copyleft se considera el único mecanismo capaz de competir con las empresas monopolísticas que dependen de la explotación económica del copyright, marcas registradas y leyes de patentes. El copyleft permite a programadores voluntarios contribuir y sentirse involucrados en el desarrollo de software, formando parte de un proyecto mucho más grande, como el desarrollo del núcleo de un sistema operativo. Además, se aseguran de que cualquier derivado que surja de su esfuerzo en el futuro permanecerá accesible a ellos gracias al copyleft. Por consiguiente, el desarrollo de software con copyleft deja clara su intención de nunca ocultar o abusar de cualquier conocimiento que se aporte. A su vez, el copyleft también garantiza que las compañías y programadores que se deciden a colaborar no puedan crear sus propias versiones privativas del trabajo para tomar ventaja sobre otros. En su lugar, la competitividad se basa en otros aspectos del suministro de productos comerciales con copyleft.

Comercialización industrial

Los distribuidores comerciales de sistemas basados en GNU/Linux (como Red Hat y Mandrake) pueden haber tenido sus más y sus menos a la hora de encontrar una estrategia exitosa (o modelo de negocio) para sacar adelante sus negocios, pero con el tiempo ha quedado demostrado que es posible basar un negocio en un servicio comercial en torno a una creación con copyleft. Un ejemplo bien conocido es el de Mandrake, que fue una de las primeras compañías en tener éxito en la bolsa de valores tras la implosión de grandes partes del mercado de la Tecnología de la Información (TI) a principios del siglo XXI. La compañía también logró convencer a los organismos gubernamentales para cambiar a su distribución de GNU/Linux.

Sin embargo, y dejando a un lado excepciones como Debian, la mayoría de distribuidores de GNU/Linux no limitan su negocio al software con copyleft. Parece no haber una verdadera razón por la cual, la explotación de servicios comerciales en torno a creaciones con copyleft, no pudiera ser posible en negocios a pequeña escala. Dicha estrategia, como concepto de negocio, no sería más compleja que la de hacer dinero con una receta para preparar café de "dominio público", y que tan satisfactoriamente han sabido explotar los propietarios de muchas cafeterías. UserLinux, un proyecto de Bruce Perens, apoyó la aparición de tales negocios a pequeña escala basados en software libre, es decir, programas informáticos con copyleft o con algún otro tipo de licencia libre.

Comercialización artística

En arte, el concepto de "servicio comercial en torno a una creación con copyleft" puede ser (incluso) más difícil de poner en práctica que en el desarrollo de software. Las representaciones públicas podrían ser consideradas como una de las pocas posibilidades de proporcionar dichos "servicios".

La industria de la música, por ejemplo, parece haber encontrado un obstáculo a su desarrollo en los programas de intercambio de ficheros en redes P2P. La Fundación Frontera Electrónica (Electronic Frontier Foundation, EFF) propone algunas sugerencias para resolver este problema:

Licenciamiento voluntario colectivo: Suena obvio: las principales casas discográficas podrían reunirse y ofrecer unas licencias justas y no discriminatorias para su música. A esto se le llama "licenciamiento voluntario colectivo", y es lo que se lleva practicando 70 años para mantener legal la radio y al mismo tiempo remunerar a los compositores. Protege a las estaciones de posibles pleitos mientras reúne el dinero por las canciones que éstas reproducen.

Licencias individuales obligatorias: Si a los artistas, compositores, y titulares de derechos de autor se les exigiera permitir la copia on-line a cambio de unos honorarios fijados por el gobierno, las compañías podrían arreglárselas sin problemas para reunir dichos honorarios, hacer la contabilidad, y remitirlos a los artistas. El pago a cada artista no tiene que reflejar directamente lo que paga cada consumidor, siempre que el total entre todos los artistas y consumidores quede equilibrado. (...)

Compartir los ingresos por publicidad: Sitios como Internet Underground Music Archive, EMusic.com, Soundclick, y Artistdirect.com ponen a disposición de los fans un espacio donde escuchar flujos de música (streaming), descargar ficheros, y ponerse en contacto con los artistas. Mientras tanto, estos fans ven publicidad cuyos beneficios se reparten entre el propio sitio y los titulares de los derechos de autor.

Suscripciones P2P: Algunos vendedores de software P2P podrían empezar a cobrar por su servicio. Los amantes de la música podrían pagar una cantidad fija por el software o por cada canción descargada. Los fondos podrían ser distribuidos a los artistas y titulares de derechos de autor mediante acuerdos de licencia con los estudios o firmas discográficas o a través de licencias obligatorias. En 2001, Napster se planteó este servicio de suscripción. Aunque las batallas legales de Napster contra la industria del disco lo dejaron fuera de juego, (junto con muchos otros sitios y sistemas P2P), los servicios de suscripción (como el iTunes Music Store de Apple) muestran que los consumidores están dispuestos a pagar por la música que descargan.

Patrocinio digital y propinas on-line: La contribución directa de los amantes de la música es una manera muy antigua de compensar a los artistas. Puesto que el contenido se ha transformado en digital, así debe hacerlo también la forma de pago. Con un bote de propinas on-line como el Amazon Honor System, los artistas pueden pedir donaciones directamente desde sus páginas web, en cantidades tan pequeñas como un dólar. Los sitios que ofrecen patrocinio como MusicLink y QuidMusic emergen con este propósito permitiendo a los consumidores seleccionar a los músicos y compositores que les gustaría apoyar. De cualquier forma, se proporciona a los consumidores un método fácil y seguro para dar dinero directamente a los artistas que admiran.

Impuestos por ancho de banda: Algunas personas han propuesto a los ISPs como puntos de recaudación por el intercambio P2P. Todo usuario de Internet obtiene acceso web a través de un ISP. La mayoría mantiene también un acuerdo financiero regular con alguno de ellos. A cambio de protección contra posibles pleitos o juicios, los ISPs podrían vender cuentas "autorizadas" (con un cargo extra) a los usuarios de P2P.

Tarifas sobre los medios: Otro lugar donde generar ingresos es en los medios físicos que se utilizan para almacenar la música. Canadá y Alemania gravan todos los discos grabables y distribuyen luego los fondos entre los artistas. En Estados Unidos tienen discos grabables con derechos pagados y discos de datos. Es difícil pagar a los artistas de forma precisa con este sistema por sí solo, pero otros datos (como estadísticas de las redes P2P, por ejemplo) podrían ayudar a la hora de hacer más justo el desembolso de los fondos.

Conciertos: Está comprobado, los conciertos son una enorme fuente de ingresos para los artistas. Algunos, como las bandas Grateful Dead[3] y Phish,[4] han construido sus carreras alrededor de sus giras, al mismo tiempo que animaban a sus fans a grabar e intercambiar su música. La distribución por paridad encaja a la perfección con este modelo, constituyendo un sistema de distribución y promoción para aquellas bandas que eligen ganarse la vida en la carretera.

Algunos se muestran más firmes sobre el comercio de ideas y dicen: Las ideas no funcionan igual que los objetos. Si yo te doy un objeto físico dejo de poder usar y controlar dicho objeto, y puedo pedir algo a cambio, algún tipo de pago o compensación. En cambio, cuando te doy una idea, no pierdo nada. Aún puedo utilizar esa idea como desee. No necesito pedir nada a cambio.

Algunos artistas usan licencias, como Creative Commons Reconocimiento No comercial Compartir Igual,[5] que no permiten un uso comercial. De esta manera, pueden escoger vender sus creaciones sin tener que competir con otras copias en venta del mismo trabajo.

Véase también

Referencias

  1. Extraído de GNU: The GNU Project (en inglés)
  2. GPL versión 2, (en inglés)
  3. Grateful Dead, página oficial, necesita Flash (en inglés)
  4. Phish, página oficial, necesita Flash (en inglés)
  5. Licencia CC Reconocimiento No comercial Compartir Igual 2.5, para España.

Enlaces externos

Copyleft

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Una letra C invertida, símbolo sin reconocimiento legal, es el más común como contrapartida del símbolo copyright.

El copyleft se practica al ejercer el derecho de autor que consiste en permitir la libre distribución de copias y versiones modificadas de una obra u otro trabajo, exigiendo que los mismos derechos sean preservados en las versiones modificadas. La efectividad de ejercerlo puede depender de la legislación particular de cada país, pero en principio se puede utilizar para programas informáticos, obras de arte, cultura, ciencia, o cualquier tipo de obra o trabajo creativo que sea regido por el derecho de autor.

El término surge en las comunidades de software libre como un juego de palabras en torno a copyright: "derecho de autor", en inglés (literalmente: "derecho de copia"). Se puede traducir por "izquierdo de autor", aunque esta propuesta no refleja otro sentido de left en inglés: pretérito del verbo dejar o permitir. Se considera que una licencia libre es copyleft cuando además de otorgar permisos de uso, copia, modificación y redistribución de la obra protegida, contiene una cláusula que impone una licencia similar o compatible a las copias y a las obras derivadas.

Sus partidarios lo proponen como alternativa a las restricciones que imponen las prácticas tradicionales de los editores y de la industria del entretenimiento al ejercer los derechos patrimoniales que detienen y gestionan para los autores, a la hora de autorizar hacer, modificar y distribuir copias de una obra determinada. Se pretende así ofrecerle a un autor la posibilidad de liberar una obra, escogiendo una licencia libre que permita su utilización, copia, modificación y redistribución, al mismo tiempo que, mediante el copyleft, se garantiza que se preserven estas libertades para cualquier receptor de una copia, o de una versión derivada.

Índice

Historia

Pese a que hoy en día el concepto se aplica a una amplia variedad de campos como la producción literaria o la cinematográfica, su origen se encuentra en la década de los años setenta en el incipiente desarrollo de software para la todavía embrionaria industria informática.

Por aquel entonces Richard Stallman estaba elaborando un intérprete de Lisp que interesó a la compañía Symbolics, éste accedió a proporcionarles una versión del intérprete bajo dominio público, sin restricciones iniciales. Más tarde, la empresa amplió y mejoró el software original, pero cuando Stallman quiso acceder a dichas modificaciones, la compañía se negó.

Fue entonces, en 1984, cuando Stallman decidió ponerse a trabajar para erradicar este tipo de comportamiento, al que bautizó con el nombre de acaparamiento del software (software hoarding).

Como a Stallman le pareció poco viable, a corto plazo, eliminar las leyes del copyright así como las injusticias que consideraba provocadas por su perpetuamiento, decidió trabajar dentro del marco legal existente y creó así su propia licencia de derechos de autor, la Licencia Pública General de GNU (GPL). Según el proyecto GNU:[1]

La forma más simple de hacer que un programa sea libre es ponerlo en el dominio público, sin derechos reservados. Esto le permite compartir el programa y sus mejoras a la gente, si así lo desean. Pero le permite a gente no cooperativa convertir el programa en software privativo. Ellos pueden hacer cambios, muchos o pocos, y distribuir el resultado como un producto privativo. Las personas que reciben el programa con esas modificaciones no tienen la libertad que el autor original les dio; el intermediario se las ha quitado. En el proyecto GNU, nuestro objetivo es el dar a todo usuario la libertad de redistribuir y cambiar software GNU. Si los intermediarios pudieran quitar esa libertad, nosotros tendríamos muchos usuarios, pero esos usuarios no tendrían libertad. Así en vez de poner software GNU en el dominio público, nosotros lo protegemos con Copyleft. Copyleft dice que cualquiera que redistribuye el software, con o sin cambios, debe dar la libertad de copiarlo y modificarlo más. Copyleft garantiza que cada usuario tiene libertad.

Por primera vez se recogía el derecho a que el titular de los derechos de autor pudiera transferir de forma permanente y a obras derivadas surgidas, el máximo número de derechos posible a aquellos que reciban una copia del programa. Es decir, impedir jurídicamente al material ofrecido en estos términos que en un futuro se pueda apropiar parte de él a derechos de autor. Aunque es la primera licencia copyleft, será posteriormente, con nuevas licencias inspiradas en esta y con la popularización del software libre cuando se empezaría a hacer frecuente este término.

Métodos de aplicación

La práctica habitual para conseguir este objetivo de explotación sin trabas, copia y distribución de una creación o de un trabajo (y sus derivados) es la de ofrecerlo junto con una licencia o contrato. Esta debería estipular que cada propietario de una copia del trabajo pudiera:

  1. Usarla sin ninguna limitación.
  2. Libertad de estudio (ver cómo está hecho el trabajo).
  3. (re)distribuir cuantas copias desee.
  4. Modificarla de la manera que crea conveniente.

Estas cuatro libertades básicas, sin embargo, no son suficientes aún para asegurar que una obra derivada sea distribuida bajo las mismas condiciones no restrictivas: con este fin, la licencia debe asegurar que el propietario del trabajo derivado lo distribuirá bajo el mismo tipo de licencia.

Otras condiciones de licencia adicionales que podrían evitar posibles impedimentos a las tres libertades básicas anteriores son:

  • las condiciones de la licencia copyleft no pueden ser revocadas;
  • el trabajo y sus derivados son siempre puestos a disposición de manera que se facilite su modificación. Por ejemplo, en el software, esta facilidad suele asociarse a la disponibilidad del código fuente, donde incluso la compilación de dicho código debería permitirse sin ninguna clase de impedimento.
  • idear un sistema más o menos obligatorio para documentar adecuadamente la creación y sus modificaciones, por medio de manuales de usuario, descripciones, etc.

En la práctica, para que estas licencias copyleft tuvieran algún tipo de efecto, necesitarían hacer un uso creativo de las reglas y leyes que rigen los derechos de autor, p.e., cuando nos referimos a las leyes del copyright (que es el caso más común), todas las personas que de alguna manera han contribuido al trabajo con copyleft se convertirían en (co) titulares de los derechos de autor, pero, al mismo tiempo, si nos atenemos a la licencia, también renunciarían deliberadamente a algunos de los derechos que normalmente se derivan de los derechos de autor, por ejemplo, el derecho a ser el único distribuidor de las copias del trabajo.

Aunque depende de las leyes que rigen los derechos de autor, que pueden ser diferentes de un país a otro, la licencia final, que no es más que un método para alcanzar los objetivos del copyleft, también puede diferir de un país a otro. Por ejemplo, en algunos países puede ser aceptable vender un producto software sin ninguna garantía, al estilo de la licencia GPL (véanse los artículos 11 y 12 de la versión 2 de la licencia GPL[2] ), mientras que en la mayoría de países europeos no es posible que un distribuidor de software se desentienda de todas las garantías vinculadas a un producto vendido, razón por la cual el alcance de dichas garantías es descrito explícitamente en la mayoría de licencias copyleft europeas (la licencia CeCILL, permite usar la GPL - artículo 5.3.4 de CeCILL - en combinación con una garantía limitada - artículo 9).

Etimología

El uso en 1976 del "Copyleft - All Wrongs Reserved", en el código fuente del Tiny BASIC escrito por Li-Chen Wang. "Todos los Errores Reservados" del Copyleft es una alusión a "Todos los Derechos Reservados" del Copyright

Según algunas fuentes, el término copyleft proviene de un mensaje contenido en el programa Tiny BASIC, una versión de BASIC distribuida libremente y escrita por el Doctor Li-Chen Wang a finales de los años setenta. El listado del programa contenía las frases "@COPYLEFT" y "TODOS LOS ERRORES RESERVADOS", en contraposición a "copyright" y "todos los derechos reservados", términos estos usados habitualmente en los textos de derechos de autor.

Richard Stallman asegura que la palabra proviene de Don Hopkins, al que considera un compañero muy imaginativo, el cual le envió en 1984 ó 1985 una carta en la que podía leerse: Copyleft-revocados todos los derechos (Copyleft-all rights reversed). El término copyleft con la anotación revocados todos los derechos fue utilizado también a principios de los años setenta dentro del Principia Discordia, texto que tal vez inspirara a Hopkins.

Hay algunos problemas con la definición del término copyleft que contribuyen a crear controversia a su alrededor. El término, en su origen un nombre, se creó como una transformación chistosa o parodía del término copyright, queriendo abarcar los términos de la GPL creada por Stallman como parte de su trabajo para la Free Software Foundation. Los vocablos en inglés right y left, derecha e izquierda respectivamente, acentúan la diferencia entre copyleft y copyright. La traducción propuesta, izquierdo de autor o izquierdos de autor, intenta mantener este sentido en contraste con los derechos de autor o el derecho de autor. Curiosamente, left también se puede traducir como dejado o abandonado, mientras que right es derecho o correcto.

Así, el hecho de que un programa esté cubierto por el copyleft se considera prácticamente lo mismo que poner dicho programa bajo GPL (siendo el estándar de facto de todos los tipos de licencias surgidas posteriormente y difundidas como copyleft). Cuando se utiliza como verbo, su significado es menos preciso y puede referirse a cualquiera de entre una variedad similar de licencias, o incluso a una teórica licencia imaginaria para propósitos de discusión. Véase también la siguiente sección, que entra en detalle sobre algunos aspectos de la definición.

Tipos y relación con otras licencias

Software de código abierto

Algunos han querido ver el copyleft como una piedra de toque en el conflicto ideológico entre el movimiento del código abierto y el movimiento del software libre. Por un lado, Eric Raymond, fundador de la Open Source Initiative, manifestó en 2005 que "ya no necesitamos la GPL"[1]. Por otro lado, las licencias publicadas por la Free Software Foundation son únicamente licencias copyleft[2].

Sin embargo, es difícil caracterizar al copyleft como punto de discordia entre las dos posturas filosóficas, ya que en la práctica ambas aceptan las licencias copyleft y no copyleft por igual:

  • Ambos tipos de licencias aparecen en las respectivas listas de licencias admitidas por la Free Software Foundation[3] y por la Open Source Initiative[4].
  • El primer Consejero Legal de la OSI, Larry Rosen, es el autor de una licencia copyleft, la Open Software License[5].
  • El Licensing Howto[6] de la OSI reconoce la GPL como una best practice (práctica recomendable).
  • La propia Free Software Foundation publica parte de los programas de su Proyecto GNU bajo licencias no-copyleft[7].
  • El propio Richard Stallman ha apoyado el uso de licencias no copyleft para determinados proyectos, como en el caso del reciente cambio de licencia del proyecto Ogg Vorbis[8].

Fuerte y débil

El copyleft que rige un trabajo se considera "más fuerte" cuanto mayor es la eficiencia con la que hace cumplir las condiciones de la licencia a todos los tipos de trabajos derivados. El "copyleft débil" hace referencia a las licencias que no se heredan a todos los trabajos derivados, dependiendo a menudo de la manera en que éstos se hayan derivado.

Este último tipo de licencias es el que se utiliza generalmente para la creación de bibliotecas de software, con el fin de permitir que otros programas puedan enlazar con ellas y ser redistribuidos, sin el requerimiento legal de tener que hacerlo bajo la nueva licencia copyleft. Solamente se requiere distribuir los cambios sobre el software con "copyleft débil", no los cambios sobre el software que enlaza con él. Esto permite a programas con cualquier licencia ser compilados y enlazados con bibliotecas con copyleft tales como glibc (una biblioteca estándar requerida por muchos programas) y ser redistribuidos después sin necesidad de cambiar la licencia.

Ejemplos de licencias de software libre que utilizan copyleft "fuerte" son la Licencia Pública General de GNU y la Licencia Pública Q. Por otra parte, entre las licencias de software libre que usan copyleft "débil" tenemos la Licencia Pública General Reducida de GNU (LGPL) y la Licencia Pública de Mozilla. Ejemplos de licencias de software libre que no son copyleft son la licencia X11 y las licencias BSD.

Completo y parcial

El copyleft "completo" y "parcial" tiene que ver con otra cuestión: El copyleft completo es aquel que permite que todas las partes de un trabajo (excepto la licencia) sean modificadas por sus sucesivos autores. El copyleft parcial implica que algunas partes de la propia creación no están expuestas a su modificación ilimitada, o visto de otro modo, que no están completamente sujetas a todos los principios del copyleft, p.e., en la creación artística el copyleft completo es en ocasiones imposible o indeseable.

Compartir-Igual

Muchas licencias del tipo compartir-por-igual (share-alike) son licencias copyleft parciales (o no completas). El concepto de compartir-igual implica, sin embargo, que cualquier libertad otorgada sobre el trabajo original (o sus copias) se mantiene intacta en cualquier trabajo derivado: esto implica además que cualquier licencia copyleft completa es automáticamente una licencia de tipo compartir-por-igual (¡pero no al contrario!). En lugar de usar la consigna "todos los derechos reservados" propia del copyright, o la de "todos los derechos invertidos", del copyleft completo, las licencias compartir-igual suelen usar el lema de "algunos derechos reservados". Ciertas combinaciones de la licencia Creative Commons, o en el caso de la música, las Licencias de Música Libre (LML) son un ejemplo de licencia del tipo compartir-por-igual.

Ideología

Para mucha gente, es una técnica que utiliza los derechos de autor como medio para subvertir las restricciones impuestas tradicionalmente por el copyright sobre la diseminación y el desarrollo del conocimiento. Con este enfoque, el copyleft es principalmente una herramienta en una operación de mayor envergadura: la intención es invertir permanentemente dichas restricciones.

Aunque el copyleft no es un término reconocido por la ley, sus defensores lo ven como una herramienta legal en un debate político e ideológico sobre las obras intelectuales. Algunos ven en el copyleft un primer paso para suprimir cualquier tipo de ley relacionada con el copyright. En el dominio público, la ausencia de una protección como la que ofrece el copyleft deja al software en un estado desprotegido. Los desarrolladores no tendrían ningún problema pues en difundir y vender binarios sin documentación y sin proporcionar el código fuente. Si se abolieran las leyes del copyright, y a falta de otros medios, no habría manera de hacer cumplir una licencia copyleft, aunque también sería menos necesario.

Muchas licencias de software libre, como las que utilizan los sistemas operativos BSD, el Sistema de Ventanas X y el servidor web Apache, no son licencias copyleft puesto que no exigen al titular de la licencia la distribución de los trabajos derivados bajo la misma licencia. En la actualidad, se debate sobre qué licencia proporciona mayor grado de libertad. En este debate se consideran cuestiones complejas como la propia definición de libertad y qué libertades son más importantes. A veces se dice que las licencias copyleft tratan de maximizar la libertad de todos aquellos destinatarios potenciales en el futuro (inmunidad contra la creación de software privativo), mientras que las licencias de software libre sin copyleft maximizan la libertad del destinatario inicial (libertad para crear software privativo). Con un enfoque similar, la libertad del destinatario (que es limitada por el copyleft) puede distinguirse de la libertad del propio software (la cual es garantizada por el copyleft).

El efecto vírico

A las licencias copyleft se les suele atribuir un efecto "vírico", debido a que cualquier trabajo derivado de un trabajo con copyleft debe a su vez atenerse a los principios del copyleft. En particular, los trabajos con copyleft no pueden ser incorporados legalmente en trabajos que sean distribuidos sin el código fuente, como pasa con la mayoría de productos comerciales, sin el permiso específico de sus autores. Como resultado, su uso en la industria está mayoritariamente limitado a uso interno.

El término "vírico" implica propagación como la de un virus biológico por un organismo vivo. En el contexto de las licencias y los contratos legalmente vinculantes, "vírico" hace referencia a cualquier cosa que se propaga adhiriéndose a cualquier otra cosa, sin tener en cuenta si las aportaciones víricas añaden algún valor al trabajo particular.

Los partidarios del copyleft sostienen que hacer extensiva la analogía entre las licencias copyleft y los virus informáticos resulta inapropiado, puesto que los virus informáticos generalmente infectan los ordenadores sin que el usuario se percate de ello e intentan causar daño, mientras que los autores de trabajos derivados son conscientes de la licencia copyleft del trabajo original y sus usuarios pueden obtener beneficio de ella. Muchos evitan usar el término "vírico" dadas sus connotaciones negativas.

Microsoft, entre otros, al describir la GPL como una "licencia vírica", también puede estar refiriéndose a la idea de que cualquier lanzamiento de un trabajo nuevo bajo GPL pudiera crear un efecto red con realimentación positiva, en el que con el paso del tiempo habría una ingente cantidad de código copyleft que continuara expandiéndose. La reutilización de código es una meta importante en ingeniería del software por la cual se ahorran esfuerzos usando componentes genéricos que ya existen para tener un producto listo en poco tiempo. Aquellos que no aplican copyleft en sus programas, a menudo tienen que "reinventar la rueda" en muchas partes de éstos, debido principalmente a que la cantidad de software libre que carece de copyleft es relativamente pequeña. Esto es considerado frecuentemente una desventaja del desarrollo de software sin copyleft.

Algunos oponentes del copyleft sin formación legal, afirman que el simple hecho de usar una sola línea de código copyleft en un proyecto de millones de líneas de código sin copyleft, convierte automáticamente este último en código copyleft. Se puede ver entonces que este comportamiento es similar al de un virus informático o biológico, el cual infecta una entidad mucho mayor a pesar de que sus dimensiones son pequeñas en comparación.

Sin embargo, dicha reclamación es incorrecta por dos motivos. En primer lugar, en la mayoría de jurisdicciones es improbable que una sola línea de código sea considerada suficiente para justificar la protección del copyright. En segundo lugar, incluso cuando el código que se incluye en un proyecto es lo suficientemente importante para justificar la protección del copyright, el resto del código nunca pasará a tener automáticamente una licencia copyleft. Lo que ocurrirá es que no será legal distribuir el trabajo derivado, a menos que el propietario del trabajo que recibe el código copyleft lo ponga bajo una licencia compatible (que no tiene por qué ser necesariamente una licencia copyleft). Si el trabajo es distribuido de todos modos, esto será considerado una simple violación del copyright, y no afectará para nada a la licencia del trabajo.

De manera adicional, algunas licencias copyleft populares como la GPL incluyen una cláusula que especifica que los componentes con copyleft pueden interactuar con componentes sin copyleft siempre que la comunicación sea relativamente simple, como por ejemplo ejecutar una herramienta de línea de órdenes mediante una sencilla estructura de control. Como consecuencia, incluso si un módulo de un producto con intenciones de no aplicar copyleft está puesto bajo GPL, todavía existe una posibilidad legal para que otros componentes se comuniquen con él de una forma restringida.

Fuera del contexto del software

Arte y documentación

El copyleft también ha inspirado a las artes, con movimientos emergentes como la Libre Society y los sellos discográficos open-source. Por ejemplo, la Licencia Arte Libre es una licencia copyleft que puede ser aplicada a cualquier obra de arte.

Entre las licencias copyleft para materiales ajenos al software tenemos las licencias Creative Commons compartir-igual y la Licencia de Documentación Libre de GNU (abreviada como GNU FDL, GFDL, o FDL). La licencia GFDL puede utilizarse para proteger con copyleft aquellos trabajos que no tienen código fuente distinguible (aunque el requisito que establece la GPL de liberar el código fuente no tiene mucho sentido cuando se trata de trabajos donde no se puede distinguir entre código compilado, código objeto, código ejecutable o código binario). La licencia GFDL sí que distingue entre una "copia transparente" y una "copia opaca", usando una definición diferente a la dada por la GPL para "código fuente" y "código objeto".

Merece la pena destacar que para que el copyleft tenga sentido, requiere de alguna manera que exista un espacio donde sea algo común el poder hacer copias baratas de forma sencilla (ficheros de ordenador o fotocopias, etc.), o, poniéndolo de otro modo, donde uno pueda ofrecer algo sin "perder" ese algo (como el conocimiento): p.e., el copyleft es más difícil de poner en práctica en aquellas artes que se caracterizan por la producción de objetos únicos, que no pueden ser copiados tal como son (a menos que no se tema por la integridad del trabajo original). Se puede ilustrar esta idea con el siguiente ejemplo: suponga que hay una exposición pública de algunos cuadros mundialmente famosos, p.e., algunas de las muchas copias y trabajos derivados que Andy Warhol hizo de sus propias obras de arte, y suponga que alguien que tiene acceso a esos cuadros (sin tener plena propiedad de los derechos de éstos), decide "mejorarlos" con algunos efectos pictóricos de su gusto (sin olvidar la correspondiente firma con pintura en aerosol). Dada esta situación, no habría manera (legal) de detener a este tipo si le puede considerar el titular bajo copyleft completo de dichas obras.

Éste y otros ejemplos parecen señalar que el copyleft no es la piedra filosofal definitiva capaz de resolver todos los asuntos relacionados con los derechos de autor de una vez por todas: especialmente en el arte, que posee también una tradición de creación como un proceso solitario (junto con, pero de manera separada, una tradición de creatividad cooperativa), las obras "dirigidas a la comunidad" no es lo que se desea en todos los casos.

Las licencias copyleft para el arte son conscientes generalmente de tales limitaciones, por lo que difieren de las licencias copyleft para el software. Algunas diferencias consisten, p.e., en distinguir entre la obra original y las copias (donde algunas condiciones imprescindibles del copyleft son aplicables solamente a las copias) o en descansar sobre ideas que son menos objetivas a la hora de poner en práctica (más como declaraciones de intenciones), por ejemplo, estipulando que el copyleft sea sujeto de consideración - en el mundo de los programadores la implementación del copyleft constituye en sí misma la máxima consideración que uno puede obtener. En otras palabras: en el arte el copyleft tiene que depender de nociones más generales referentes a los derechos de autor, las cuales son incluso más complejas (y más cambiantes entre países) que las leyes del copyright, como por ejemplo, los derechos morales, intelectuales, etc.

Al igual que el sistema de licencias Creative Commons compartir-igual, la GFDL permite a los autores establecer limitaciones en ciertas secciones de su trabajo, dejando exentas a algunas partes de su creación del mecanismo del copyleft completo. En el caso de la licencia GFDL, estas limitaciones incluyen el uso de secciones invariantes, que no pueden ser alteradas por futuros editores. Estos tipos de licencias copyleft parciales pueden ser utilizadas también fuera del contexto del arte: de hecho, ese era el propósito inicial para la GFDL, puesto que fue originalmente concebida como un mecanismo para apoyar la documentación de software (con copyleft). Sin embargo, puede ser utilizada para cualquier tipo de documento.

Muchos artistas aplican copyleft en su trabajo teniendo en mente que aquellos que lo copien y lo modifiquen de algún modo reconocerán el trabajo al artista inicial. Sin embargo, esto puede traer problemas: el trabajo del artista podría utilizarse de manera contraria a su voluntad, p.e., poniendo una fotografía estándar en un cartel racista. Si el artista es reconocido, será entonces asociado aparentemente con un grupo y una ideología que tal vez no comparta. Asimismo, tampoco hay garantía de que se le atribuya el mérito de su trabajo cuando le gustaría.

Patentes

Las ideas del copyleft están siendo también sugeridas cada vez más para su aplicación en patentes (y por tanto, dependiendo de un marco legal de patentes en lugar de un marco legal de derechos de autor). Ejemplos de estas iniciativas son los fondos de patentes abiertas que permiten el uso libre de royalties de patentes contribuidas al fondo bajo ciertas condiciones (como renunciar al derecho de solicitar nuevas patentes que no han sido contribuidas a dicho fondo). Sin embargo, esta iniciativa parece no haber despegado, tal vez porque las patentes son relativamente caras de obtener, mientras que los derechos de autor se obtienen de manera gratuita.

No obstante, puesto que la mayoría de creaciones con copyleft adquieren la característica de copyleft exclusivamente de las leyes del copyright, los mecanismos de patentes pueden amenazar las libertades que otorga el copyleft a dichas creaciones cuando se permite a las leyes de patentes anular a las de copyright, que podría ser el caso de las nuevas reglas referentes a patentes desarrolladas por la Unión Europea a principios del siglo XXI. No parece haber una respuesta fácil a tales amenazas, aunque generalmente se considera que las comunidades que desarrollan productos con copyleft no tienen ni los recursos ni la organización necesaria para los complejos trámites de patentes.

Explotación comercial

La explotación comercial de trabajos con copyleft difiere de la explotación comercial tradicional que se obtiene de los derechos de autor. La explotación de trabajos con copyleft puede conseguirse, por ejemplo, construyendo un modelo de servicios -incluyendo asesoría y soporte- alrededor del trabajo con copyleft. Generalmente, se espera que un negocio "copyleft" genere unos beneficios económicos más bajos que un negocio que utilice trabajos privativos. Las empresas que trabajan con productos privativos pueden generar ingresos exclusivamente con las ventas, las licencias individuales y transferibles, y los lucrativos litigios sobre derechos del trabajo.

Nuevos productos

La competitividad de los trabajos con copyleft en los negocios puede parecer excesivamente débil, siendo incapaz de generar inversiones para investigación y desarrollo, ni de acaparar exclusivamente los beneficios obtenidos del resultado. Económicamente, el copyleft se considera el único mecanismo capaz de competir con las empresas monopolísticas que dependen de la explotación económica del copyright, marcas registradas y leyes de patentes. El copyleft permite a programadores voluntarios contribuir y sentirse involucrados en el desarrollo de software, formando parte de un proyecto mucho más grande, como el desarrollo del núcleo de un sistema operativo. Además, se aseguran de que cualquier derivado que surja de su esfuerzo en el futuro permanecerá accesible a ellos gracias al copyleft. Por consiguiente, el desarrollo de software con copyleft deja clara su intención de nunca ocultar o abusar de cualquier conocimiento que se aporte. A su vez, el copyleft también garantiza que las compañías y programadores que se deciden a colaborar no puedan crear sus propias versiones privativas del trabajo para tomar ventaja sobre otros. En su lugar, la competitividad se basa en otros aspectos del suministro de productos comerciales con copyleft.

Comercialización industrial

Los distribuidores comerciales de sistemas basados en GNU/Linux (como Red Hat y Mandrake) pueden haber tenido sus más y sus menos a la hora de encontrar una estrategia exitosa (o modelo de negocio) para sacar adelante sus negocios, pero con el tiempo ha quedado demostrado que es posible basar un negocio en un servicio comercial en torno a una creación con copyleft. Un ejemplo bien conocido es el de Mandrake, que fue una de las primeras compañías en tener éxito en la bolsa de valores tras la implosión de grandes partes del mercado de la Tecnología de la Información (TI) a principios del siglo XXI. La compañía también logró convencer a los organismos gubernamentales para cambiar a su distribución de GNU/Linux.

Sin embargo, y dejando a un lado excepciones como Debian, la mayoría de distribuidores de GNU/Linux no limitan su negocio al software con copyleft. Parece no haber una verdadera razón por la cual, la explotación de servicios comerciales en torno a creaciones con copyleft, no pudiera ser posible en negocios a pequeña escala. Dicha estrategia, como concepto de negocio, no sería más compleja que la de hacer dinero con una receta para preparar café de "dominio público", y que tan satisfactoriamente han sabido explotar los propietarios de muchas cafeterías. UserLinux, un proyecto de Bruce Perens, apoyó la aparición de tales negocios a pequeña escala basados en software libre, es decir, programas informáticos con copyleft o con algún otro tipo de licencia libre.

Comercialización artística

En arte, el concepto de "servicio comercial en torno a una creación con copyleft" puede ser (incluso) más difícil de poner en práctica que en el desarrollo de software. Las representaciones públicas podrían ser consideradas como una de las pocas posibilidades de proporcionar dichos "servicios".

La industria de la música, por ejemplo, parece haber encontrado un obstáculo a su desarrollo en los programas de intercambio de ficheros en redes P2P. La Fundación Frontera Electrónica (Electronic Frontier Foundation, EFF) propone algunas sugerencias para resolver este problema:

Licenciamiento voluntario colectivo: Suena obvio: las principales casas discográficas podrían reunirse y ofrecer unas licencias justas y no discriminatorias para su música. A esto se le llama "licenciamiento voluntario colectivo", y es lo que se lleva practicando 70 años para mantener legal la radio y al mismo tiempo remunerar a los compositores. Protege a las estaciones de posibles pleitos mientras reúne el dinero por las canciones que éstas reproducen.

Licencias individuales obligatorias: Si a los artistas, compositores, y titulares de derechos de autor se les exigiera permitir la copia on-line a cambio de unos honorarios fijados por el gobierno, las compañías podrían arreglárselas sin problemas para reunir dichos honorarios, hacer la contabilidad, y remitirlos a los artistas. El pago a cada artista no tiene que reflejar directamente lo que paga cada consumidor, siempre que el total entre todos los artistas y consumidores quede equilibrado. (...)

Compartir los ingresos por publicidad: Sitios como Internet Underground Music Archive, EMusic.com, Soundclick, y Artistdirect.com ponen a disposición de los fans un espacio donde escuchar flujos de música (streaming), descargar ficheros, y ponerse en contacto con los artistas. Mientras tanto, estos fans ven publicidad cuyos beneficios se reparten entre el propio sitio y los titulares de los derechos de autor.

Suscripciones P2P: Algunos vendedores de software P2P podrían empezar a cobrar por su servicio. Los amantes de la música podrían pagar una cantidad fija por el software o por cada canción descargada. Los fondos podrían ser distribuidos a los artistas y titulares de derechos de autor mediante acuerdos de licencia con los estudios o firmas discográficas o a través de licencias obligatorias. En 2001, Napster se planteó este servicio de suscripción. Aunque las batallas legales de Napster contra la industria del disco lo dejaron fuera de juego, (junto con muchos otros sitios y sistemas P2P), los servicios de suscripción (como el iTunes Music Store de Apple) muestran que los consumidores están dispuestos a pagar por la música que descargan.

Patrocinio digital y propinas on-line: La contribución directa de los amantes de la música es una manera muy antigua de compensar a los artistas. Puesto que el contenido se ha transformado en digital, así debe hacerlo también la forma de pago. Con un bote de propinas on-line como el Amazon Honor System, los artistas pueden pedir donaciones directamente desde sus páginas web, en cantidades tan pequeñas como un dólar. Los sitios que ofrecen patrocinio como MusicLink y QuidMusic emergen con este propósito permitiendo a los consumidores seleccionar a los músicos y compositores que les gustaría apoyar. De cualquier forma, se proporciona a los consumidores un método fácil y seguro para dar dinero directamente a los artistas que admiran.

Impuestos por ancho de banda: Algunas personas han propuesto a los ISPs como puntos de recaudación por el intercambio P2P. Todo usuario de Internet obtiene acceso web a través de un ISP. La mayoría mantiene también un acuerdo financiero regular con alguno de ellos. A cambio de protección contra posibles pleitos o juicios, los ISPs podrían vender cuentas "autorizadas" (con un cargo extra) a los usuarios de P2P.

Tarifas sobre los medios: Otro lugar donde generar ingresos es en los medios físicos que se utilizan para almacenar la música. Canadá y Alemania gravan todos los discos grabables y distribuyen luego los fondos entre los artistas. En Estados Unidos tienen discos grabables con derechos pagados y discos de datos. Es difícil pagar a los artistas de forma precisa con este sistema por sí solo, pero otros datos (como estadísticas de las redes P2P, por ejemplo) podrían ayudar a la hora de hacer más justo el desembolso de los fondos.

Conciertos: Está comprobado, los conciertos son una enorme fuente de ingresos para los artistas. Algunos, como las bandas Grateful Dead[3] y Phish,[4] han construido sus carreras alrededor de sus giras, al mismo tiempo que animaban a sus fans a grabar e intercambiar su música. La distribución por paridad encaja a la perfección con este modelo, constituyendo un sistema de distribución y promoción para aquellas bandas que eligen ganarse la vida en la carretera.

Algunos se muestran más firmes sobre el comercio de ideas y dicen: Las ideas no funcionan igual que los objetos. Si yo te doy un objeto físico dejo de poder usar y controlar dicho objeto, y puedo pedir algo a cambio, algún tipo de pago o compensación. En cambio, cuando te doy una idea, no pierdo nada. Aún puedo utilizar esa idea como desee. No necesito pedir nada a cambio.

Algunos artistas usan licencias, como Creative Commons Reconocimiento No comercial Compartir Igual,[5] que no permiten un uso comercial. De esta manera, pueden escoger vender sus creaciones sin tener que competir con otras copias en venta del mismo trabajo.

Véase también

Referencias

  1. Extraído de GNU: The GNU Project (en inglés)
  2. GPL versión 2, (en inglés)
  3. Grateful Dead, página oficial, necesita Flash (en inglés)
  4. Phish, página oficial, necesita Flash (en inglés)
  5. Licencia CC Reconocimiento No comercial Compartir Igual 2.5, para España.

Enlaces externos

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Grupos musicales abrazan el 'copyleft' para hacerse escuchar por cauces alternativos | Edición impresa | EL PAÍS

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El cantautor de la parada de metro de Sol, en Madrid, no quiere una limosna, sino que le compren su CD artesanal. Lo mismo que la banda de viento gipsy instalada en la plaza de Catalunya de Barcelona. Kiko Veneno quiere que le compren sus canciones en Internet y sólo en Internet; M. C. D., que se las descarguen gratis en MP3, y Maria Schneider, que sus fans pongan dinero en ArtisShare para grabar su música.

La tienda de discos, como espacio de venta musical, ha perdido el monopolio. Y no sólo por culpa del top manta ni de la piratería.

La comunicación por Internet, la compresión de la música en MP3 y las nuevas formas del derecho de autor están alterando el final y el principio del negocio musical, la tienda y el sello discográfico. El llamado copyleft es un tipo de licencia que permite la reproducción de la obra siempre que se reconozca la autoría del original y, si se modifica, de los trozos no alterados.

La música de libre copia y distribución ha seducido a decenas de grupos sólo en España, noveles y veteranos. En un alarde de autogestión, ellos mismos producen sus discos y los regalan en sus webs. Defunkid, alma del grupo barcelonés laMundial.net, explica la situación: "Volvemos al directo, a las bandas pequeñas con poco público pero fiel". Defunkid se define como "la Elena Francis de los músicos" porque desde su web escribe artículos y responde a preguntas de cada vez más interesados: "Quieren saber qué implica hacer música libre. Si no hay más grupos copyleft es porque no tienen información".

LaMundial.net llegó hasta el copyleft por puro pragmatismo. "Viendo que no íbamos a comer de nuestra música, pensamos que tendríamos más público si la regalábamos". Hace tres años que ofrecen sus temas en una página, que Defunkid cuida: "Tienes que trabajártelo, apoyar a otros músicos, escribir artículos... Las redes P2P ayudan a la descarga, pero no a la difusión".

Año tras año, la venta de música desciende en el mundo, en Europa y en España. Los que sufren más las consecuencias son los artistas que se llevan el 8%-12% del precio del disco. La subsistencia no está en los discos, sino, como en los viejos tiempos, en los bolos, las actuaciones en directo. En cuatro años, los mismos que dura la crisis discográfica, los conciertos en directo han aumentado el 78% en España, según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).

Un estudio de la Universidad de Bournemouth señala que en Alemania sólo hay 1.200 personas que subsisten con su trabajo creativo. El 82% de sus ingresos no proceden de derechos de autor, sino de los conciertos y la docencia.

El grupo Stormy Mondays comenzó a distribuir su música por la Red en el siglo pasado. "En un momento en que las grandes discográficas estaban intentando averiguar qué demonios era Internet, nuestra apuesta por la distribución a través de la Red nos llevó a ser la única banda española en la historia del festival de Woodstock; la primera en apoyar oficialmente la red P2P Napster y la primera en ofrecer gratuitamente un disco al completo bajo licencia copyleft", explica Jorge Otero, miembro del grupo.

Stormy Mondays ofreció su disco gratuitamente, "lo que no hizo que disminuyeran las ventas, sino todo lo contrario", recuerda. "Desde que descubrimos el MP3, nos dimos cuenta de que ahí estaba el futuro y que teníamos una radio abierta para difundir nuestra música. El tema Llévame tuvo 15.000 descargas el primer año, únicamente en nuestra web".

"Cada vez más gente de las altas esferas nos da la razón, en privado y en voz baja", dice Otero. "Lo que mata a la música es la falta de productos de calidad, no la piratería. Es necesaria una revisión en profundidad del actual sistema de derechos de autor y de las sociedades que lo gestionan".

Cuando la banda bilbaína M.C.D. decidió dar gratis a través de la Red su disco Imbecil.com, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), a la que estaban inscritos, les exigió dinero: "Es el colmo que reclamen un tanto por ciento a un autor porque decide colgar su música en Internet", dicen.

Por éste y otros motivos, M.C.D. cambió de nombre y no lo afilió a la SGAE. Hoy se llaman Motorsex y ofrecen dos discos libres en su página, el anterior y En crudo, con temas que llegan a las 20.000 descargas. En crudo, su primer disco totalmente libre, está grabado en directo, para minimizar gastos: "Hemos experimentado el hacerlo todo nosotros, incluido el envasado y el tostado, autogestión en toda la cadena de producción".

La distribución, un problema

Motorsex sólo ha puesto en tiendas de amigos una edición limitada de su último CD. "Es cuestión de tiempo que se genere una red paralela de este tipo de música. Un top manta copyleft nos vendría de perlas".

El auténtico talón de Aquiles de la música libre es la promoción: "Hay tal maremágnum de oferta que es casi imposible hacerse oír. Se podría subsanar creando modelos de distribución con medios propios, como salas de concierto, prensa, radio. Aún así, no nos va mal: tocar en directo y el boca a boca o e-mail a e-mail es, como siempre, lo que te proporciona audiencia. Gracias al copyleft e Internet, nos han salido más conciertos. Estamos consiguiendo tocar todos los meses y amortizar".

El músico Nacho Escolar es autor del manifiesto Por favor, pirateen mis canciones, que escribió en 2001 a raíz de su experiencia con una discográfica: "Como mucho, te llevas el 12% del primer disco, prácticamente no hay beneficios y pierdes tus derechos, incluso para hablar en actos públicos. Un contrato con una discográfica es lo más parecido a la esclavitud moderna".

Según Escolar, la SGAE "se queda la mitad de lo que recauda y funciona como un sindicato vertical; tienes que estar afiliado si quieres emitir tu música en las radios, estampar CD, distribuirlos en tiendas o hacer conciertos en algunas salas".

La alternativa es, en opinión de Escolar, "elaborar las canciones en casa y distribuirlas por Internet". En cuanto a la promoción, afirma: "Con un manager es suficiente. Cada año se doblan los grupos copyleft y estamos viendo que hay buenos músicos a patadas, pero que no había posibilidad de escucharlos. El 90% de la gente no pretende vivir de su música, sino que le escuchen".

STORMY MONDAYS: www.stormymondays.com MOTORSEX: www.imbecil.com FILMICA: www.filmica.com/david_bravo/archivos/000939.html IGNACIO ESCOLAR: www.escolar.net LAMUNDIAL.NET: www.lamundial.net MÚSICA EN INTERNET: www.musicaeninternet.com MÚSICALIBRE: www.musicalibre.es RUIDO DE BARRIO: ruidodebarrio.szm.sk

EL PAíS Edición impresa

El cantautor de la parada de metro de Sol, en Madrid, no quiere una limosna, sino que le compren su CD artesanal. Lo mismo que la banda de viento gipsy instalada en la plaza de Catalunya de Barcelona. Kiko Veneno quiere que le compren sus canciones en Internet y sólo en Internet; M. C. D., que se las descarguen gratis en MP3, y Maria Schneider, que sus fans pongan dinero en ArtisShare para grabar su música.

La tienda de discos, como espacio de venta musical, ha perdido el monopolio. Y no sólo por culpa del top manta ni de la piratería.

La comunicación por Internet, la compresión de la música en MP3 y las nuevas formas del derecho de autor están alterando el final y el principio del negocio musical, la tienda y el sello discográfico. El llamado copyleft es un tipo de licencia que permite la reproducción de la obra siempre que se reconozca la autoría del original y, si se modifica, de los trozos no alterados.

La música de libre copia y distribución ha seducido a decenas de grupos sólo en España, noveles y veteranos. En un alarde de autogestión, ellos mismos producen sus discos y los regalan en sus webs. Defunkid, alma del grupo barcelonés laMundial.net, explica la situación: "Volvemos al directo, a las bandas pequeñas con poco público pero fiel". Defunkid se define como "la Elena Francis de los músicos" porque desde su web escribe artículos y responde a preguntas de cada vez más interesados: "Quieren saber qué implica hacer música libre. Si no hay más grupos copyleft es porque no tienen información".

LaMundial.net llegó hasta el copyleft por puro pragmatismo. "Viendo que no íbamos a comer de nuestra música, pensamos que tendríamos más público si la regalábamos". Hace tres años que ofrecen sus temas en una página, que Defunkid cuida: "Tienes que trabajártelo, apoyar a otros músicos, escribir artículos... Las redes P2P ayudan a la descarga, pero no a la difusión".

Año tras año, la venta de música desciende en el mundo, en Europa y en España. Los que sufren más las consecuencias son los artistas que se llevan el 8%-12% del precio del disco. La subsistencia no está en los discos, sino, como en los viejos tiempos, en los bolos, las actuaciones en directo. En cuatro años, los mismos que dura la crisis discográfica, los conciertos en directo han aumentado el 78% en España, según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).

Un estudio de la Universidad de Bournemouth señala que en Alemania sólo hay 1.200 personas que subsisten con su trabajo creativo. El 82% de sus ingresos no proceden de derechos de autor, sino de los conciertos y la docencia.

El grupo Stormy Mondays comenzó a distribuir su música por la Red en el siglo pasado. "En un momento en que las grandes discográficas estaban intentando averiguar qué demonios era Internet, nuestra apuesta por la distribución a través de la Red nos llevó a ser la única banda española en la historia del festival de Woodstock; la primera en apoyar oficialmente la red P2P Napster y la primera en ofrecer gratuitamente un disco al completo bajo licencia copyleft", explica Jorge Otero, miembro del grupo.

Stormy Mondays ofreció su disco gratuitamente, "lo que no hizo que disminuyeran las ventas, sino todo lo contrario", recuerda. "Desde que descubrimos el MP3, nos dimos cuenta de que ahí estaba el futuro y que teníamos una radio abierta para difundir nuestra música. El tema Llévame tuvo 15.000 descargas el primer año, únicamente en nuestra web".

"Cada vez más gente de las altas esferas nos da la razón, en privado y en voz baja", dice Otero. "Lo que mata a la música es la falta de productos de calidad, no la piratería. Es necesaria una revisión en profundidad del actual sistema de derechos de autor y de las sociedades que lo gestionan".

Cuando la banda bilbaína M.C.D. decidió dar gratis a través de la Red su disco Imbecil.com, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), a la que estaban inscritos, les exigió dinero: "Es el colmo que reclamen un tanto por ciento a un autor porque decide colgar su música en Internet", dicen.

Por éste y otros motivos, M.C.D. cambió de nombre y no lo afilió a la SGAE. Hoy se llaman Motorsex y ofrecen dos discos libres en su página, el anterior y En crudo, con temas que llegan a las 20.000 descargas. En crudo, su primer disco totalmente libre, está grabado en directo, para minimizar gastos: "Hemos experimentado el hacerlo todo nosotros, incluido el envasado y el tostado, autogestión en toda la cadena de producción".

La distribución, un problema

Motorsex sólo ha puesto en tiendas de amigos una edición limitada de su último CD. "Es cuestión de tiempo que se genere una red paralela de este tipo de música. Un top manta copyleft nos vendría de perlas".

El auténtico talón de Aquiles de la música libre es la promoción: "Hay tal maremágnum de oferta que es casi imposible hacerse oír. Se podría subsanar creando modelos de distribución con medios propios, como salas de concierto, prensa, radio. Aún así, no nos va mal: tocar en directo y el boca a boca o e-mail a e-mail es, como siempre, lo que te proporciona audiencia. Gracias al copyleft e Internet, nos han salido más conciertos. Estamos consiguiendo tocar todos los meses y amortizar".

El músico Nacho Escolar es autor del manifiesto Por favor, pirateen mis canciones, que escribió en 2001 a raíz de su experiencia con una discográfica: "Como mucho, te llevas el 12% del primer disco, prácticamente no hay beneficios y pierdes tus derechos, incluso para hablar en actos públicos. Un contrato con una discográfica es lo más parecido a la esclavitud moderna".

Según Escolar, la SGAE "se queda la mitad de lo que recauda y funciona como un sindicato vertical; tienes que estar afiliado si quieres emitir tu música en las radios, estampar CD, distribuirlos en tiendas o hacer conciertos en algunas salas".

La alternativa es, en opinión de Escolar, "elaborar las canciones en casa y distribuirlas por Internet". En cuanto a la promoción, afirma: "Con un manager es suficiente. Cada año se doblan los grupos copyleft y estamos viendo que hay buenos músicos a patadas, pero que no había posibilidad de escucharlos. El 90% de la gente no pretende vivir de su música, sino que le escuchen".

STORMY MONDAYS: www.stormymondays.com MOTORSEX: www.imbecil.com FILMICA: www.filmica.com/david_bravo/archivos/000939.html IGNACIO ESCOLAR: www.escolar.net LAMUNDIAL.NET: www.lamundial.net MÚSICA EN INTERNET: www.musicaeninternet.com MÚSICALIBRE: www.musicalibre.es RUIDO DE BARRIO: ruidodebarrio.szm.sk

¿Qué es el copyleft?

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El copyleft es un método para convertir un programa en software libre y exigir que todas las versiones del mismo, modificadas o ampliadas, también lo sean.

La forma más sencilla de hacer que un programa sea libre es ponerlo en el dominio público, sin derechos reservados. Esto permite a la gente compartir el programa y sus mejoras, si así lo desean. Pero asimismo permite, a quienes no crean en la cooperación, convertir el programa en software propietario. Pueden hacer cambios, muchos o pocos, y distribuir su resultado como un producto propietario. Las personas que reciben el programa con esas modificaciones no gozan de la libertad que les dio el autor original; el intermediario les ha despojado de ella.

En el proyecto GNU, nuestro objetivo es proporcionarle a todos los usuarios la libertad para redistribuir y modificar el software GNU. Si los intermediarios pudieran eliminar esa libertad, nosotros veríamos aumentar nuestro número de usuarios, pero esos usuarios no dispondrían de libertad. Así que, en vez de poner software GNU en el dominio público, lo protegemos con copyleft. De acuerdo con el copyleft, cualquiera que distribuya software, con o sin modificaciones, debe traspasar con él la libertad para copiarlo y modificarlo. El copyleft garantiza que cada usuario goce de esta libertad.

El copyleft también incentiva a otros programadores a introducir mejoras en el software libre. Programas importantes como el compilador GNU para C++ existen gracias a esto.

El copyleft también ayuda a programador o a la programadora que deseen contribuir a mejorar el software libre al darles autorización para ello. Estos programadores o estas programadoras a menudo trabajan para empresas o universidades que harían casi cualquier cosa para obtener más dinero. Un programador o una programadora puede querer aportar sus cambios a la comunidad, pero su empresa preferirá convertir sus modificaciones en un producto de software propietario.

Cuando le explicamos a la empresa que es ilegal distribuir la versión mejorada a menos que sea en forma de software libre, normalmente ésta optará por distribuirla como software libre antes que desecharla.

Para aplicar el copyleft a un programa, primero reservamos los derechos; luego añadimos los términos de distribución, un instrumento legal que otorga a todo el mundo el derecho a utilizar, modificar y redistribuir el código del programa o cualquier programa derivado del mismo, siempre que no se alteren los términos de distribución. De esta forma, el código y las libertades se convierten en elementos legalmente inseparables.

Los desarrolladores de software propietario usan el copyright para restar libertad a los usuarios; nosotros recurrimos a los derechos reservados para garantizársela. Por eso invertimos el nombre, convirtiendo los derechos reservados —copyright— en copyleft.

El copyleft es un concepto general. Hay muchas maneras de interpretarlo. En el proyecto GNU, los términos de distribución específicos que utilizamos están contenidos en la General Public License GNU (GNU GPL). La General Public License GNU es llamada muchas veces GNU-GPL para abreviar. Existe una página de consulta2 sobre la GNU GPL. También puedes leer por qué la FSF obtiene la cesión de los derechos de copyright de aquellos que quieren contribuir con ella3.

Una forma alternativa, la Lesser General Public License o Licencia Pública General para Bibliotecas GNU (GNU LGPL), se aplica a algunas —que no a todas— de las bibliotecas GNU. Esta licencia solía llamarse Library GPL, pero la rebautizamos porque el nombre anterior invitaba al uso indiscriminado de esta licencia. Para más detalles, de por qué este cambio era necesario, véase «Por qué no deberías utilizar la Library GPL en tu próxima biblioteca».

La Lesser General Public License GNU sigue disponible en HTML, aunque ha sido reemplazada oficialmente por la licencia arriba indicada.

La licencia apropiada se incluye en muchos manuales y en cada distribución de código fuente GNU.

La GNU Free Documentation License FDL es una forma de copyleft diseñada para manuales, libros de texto u otros documentos, que asegura a cualquiera la libertad de copia y de distribución, con o sin modificaciones, ya sea en de forma comercial o no comercial.

La GPL GNU está diseñada para que puedas aplicarla fácilmente en tu propio programa siempre y cuando poseas derechos sobre él. No tienes que modificar la GPL GNU para hacerlo, basta con añadir una nota en tu programa que haga referencia a ella.

Si desearas aplicar el copyleft a tu programa con GPL/GNU, lee las instrucciones al final del texto de la GPL4. Por favor, considera que debes utilizar el texto completo de la GPL. Es un conjunto íntegro y las copias parciales no están permitidas —de igual modo que con la LGPL.

Emplear los mismos términos de distribución para muchos programas diferentes facilita la copia del código entre varios programas. Ya que todos comparten idénticos términos de distribución, no es necesario preocuparse por si los términos son compatibles o no. La LGPL permite además alterar los términos de distribución de la GPL ordinaria, de modo que pueda copiarse el código dentro de otro programa cubierto por la GPL.

Sí deseas poner un copyleft en tu manual con la GNU-LDL, por favor sigue las instrucciones al final del texto de esa licencia, y las instrucciones de la página GFDL5. Como en el caso de la GNU-GPL, debes usar la licencia completa, no están permitidas las copias parciales.

1
Escrito originalmente en 1996.
2
http://www.gnu.org/licenses/gpl-faq.html
3
http://www.gnu.org/copyleft/why-assign.html
4
http://www.gnu.org/copyleft/gpl-howto.html
5
http://www.gnu.org/copyleft/fdl-howto.html
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El copyleft es un método para convertir un programa en software libre y exigir que todas las versiones del mismo, modificadas o ampliadas, también lo sean.

La forma más sencilla de hacer que un programa sea libre es ponerlo en el dominio público, sin derechos reservados. Esto permite a la gente compartir el programa y sus mejoras, si así lo desean. Pero asimismo permite, a quienes no crean en la cooperación, convertir el programa en software propietario. Pueden hacer cambios, muchos o pocos, y distribuir su resultado como un producto propietario. Las personas que reciben el programa con esas modificaciones no gozan de la libertad que les dio el autor original; el intermediario les ha despojado de ella.

En el proyecto GNU, nuestro objetivo es proporcionarle a todos los usuarios la libertad para redistribuir y modificar el software GNU. Si los intermediarios pudieran eliminar esa libertad, nosotros veríamos aumentar nuestro número de usuarios, pero esos usuarios no dispondrían de libertad. Así que, en vez de poner software GNU en el dominio público, lo protegemos con copyleft. De acuerdo con el copyleft, cualquiera que distribuya software, con o sin modificaciones, debe traspasar con él la libertad para copiarlo y modificarlo. El copyleft garantiza que cada usuario goce de esta libertad.

El copyleft también incentiva a otros programadores a introducir mejoras en el software libre. Programas importantes como el compilador GNU para C++ existen gracias a esto.

El copyleft también ayuda a programador o a la programadora que deseen contribuir a mejorar el software libre al darles autorización para ello. Estos programadores o estas programadoras a menudo trabajan para empresas o universidades que harían casi cualquier cosa para obtener más dinero. Un programador o una programadora puede querer aportar sus cambios a la comunidad, pero su empresa preferirá convertir sus modificaciones en un producto de software propietario.

Cuando le explicamos a la empresa que es ilegal distribuir la versión mejorada a menos que sea en forma de software libre, normalmente ésta optará por distribuirla como software libre antes que desecharla.

Para aplicar el copyleft a un programa, primero reservamos los derechos; luego añadimos los términos de distribución, un instrumento legal que otorga a todo el mundo el derecho a utilizar, modificar y redistribuir el código del programa o cualquier programa derivado del mismo, siempre que no se alteren los términos de distribución. De esta forma, el código y las libertades se convierten en elementos legalmente inseparables.

Los desarrolladores de software propietario usan el copyright para restar libertad a los usuarios; nosotros recurrimos a los derechos reservados para garantizársela. Por eso invertimos el nombre, convirtiendo los derechos reservados —copyright— en copyleft.

El copyleft es un concepto general. Hay muchas maneras de interpretarlo. En el proyecto GNU, los términos de distribución específicos que utilizamos están contenidos en la General Public License GNU (GNU GPL). La General Public License GNU es llamada muchas veces GNU-GPL para abreviar. Existe una página de consulta2 sobre la GNU GPL. También puedes leer por qué la FSF obtiene la cesión de los derechos de copyright de aquellos que quieren contribuir con ella3.

Una forma alternativa, la Lesser General Public License o Licencia Pública General para Bibliotecas GNU (GNU LGPL), se aplica a algunas —que no a todas— de las bibliotecas GNU. Esta licencia solía llamarse Library GPL, pero la rebautizamos porque el nombre anterior invitaba al uso indiscriminado de esta licencia. Para más detalles, de por qué este cambio era necesario, véase «Por qué no deberías utilizar la Library GPL en tu próxima biblioteca».

La Lesser General Public License GNU sigue disponible en HTML, aunque ha sido reemplazada oficialmente por la licencia arriba indicada.

La licencia apropiada se incluye en muchos manuales y en cada distribución de código fuente GNU.

La GNU Free Documentation License FDL es una forma de copyleft diseñada para manuales, libros de texto u otros documentos, que asegura a cualquiera la libertad de copia y de distribución, con o sin modificaciones, ya sea en de forma comercial o no comercial.

La GPL GNU está diseñada para que puedas aplicarla fácilmente en tu propio programa siempre y cuando poseas derechos sobre él. No tienes que modificar la GPL GNU para hacerlo, basta con añadir una nota en tu programa que haga referencia a ella.

Si desearas aplicar el copyleft a tu programa con GPL/GNU, lee las instrucciones al final del texto de la GPL4. Por favor, considera que debes utilizar el texto completo de la GPL. Es un conjunto íntegro y las copias parciales no están permitidas —de igual modo que con la LGPL.

Emplear los mismos términos de distribución para muchos programas diferentes facilita la copia del código entre varios programas. Ya que todos comparten idénticos términos de distribución, no es necesario preocuparse por si los términos son compatibles o no. La LGPL permite además alterar los términos de distribución de la GPL ordinaria, de modo que pueda copiarse el código dentro de otro programa cubierto por la GPL.

Sí deseas poner un copyleft en tu manual con la GNU-LDL, por favor sigue las instrucciones al final del texto de esa licencia, y las instrucciones de la página GFDL5. Como en el caso de la GNU-GPL, debes usar la licencia completa, no están permitidas las copias parciales.

1
Escrito originalmente en 1996.
2
http://www.gnu.org/licenses/gpl-faq.html
3
http://www.gnu.org/copyleft/why-assign.html
4
http://www.gnu.org/copyleft/gpl-howto.html
5
http://www.gnu.org/copyleft/fdl-howto.html
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¿Qué es el copyleft? - GNU Project - Free Software Foundation (FSF)

Esta es una traducción de la página original en inglés.

El copyleft es un método general para hacer un programa (u otro tipo de trabajo) libre, exigiendo que todas las versiones modificadas y extendidas del mismo sean también libres.

La forma más simple de hacer que un programa sea libre es ponerlo bajo dominio público, sin derechos de autor. Esto permite a la gente compartir el programa y sus mejoras si así lo desean. Pero también permite que gente no tan cooperativa convierta el programa en software privativo. Pueden realizarse tantos cambios como se quiera y distribuir el resultado como un producto privativo. Las personas que reciben el programa con esas modificaciones no tienen la libertad que el autor original les dio, ya que han sido eliminadas por el intermediario.

El objetivo del Proyecto GNU es dar a todos los usuarios la libertad de redistribuir y cambiar software GNU. Si los intermediarios pudiesen quitar la libertad, tendríamos muchos usuarios, pero no tendrían las anteriores libertades. Por eso, en lugar de poner el software GNU bajo dominio público, lo protegemos con “Copyleft”. Con copyleft cualquiera que redistribuya el software, con o sin cambios, deberá de otorgar al usuario la libertad de copiarlo y modificarlo, garantizando que se mantendrán estas libertades para todos los usuarios.

El copyleft también provee un incentivo para que otros programadores se sumen al software libre. Algunos programas libres importantes, como el compilador GNU para C++, existen sólo por este motivo.

El copyleft también ayuda a los programadores que quieran contribuir con mejoras al software libre obteniendo permiso para hacerlo. Estos programadores a menudo trabajan para compañías o universidades que harían casi cualquier cosa para conseguir más dinero. Un programador puede querer contribuir con sus cambios a la comunidad, pero su superior puede querer convertir sus cambios en un producto software privativo.

Cuando nosotros le explicamos a sus superiores que es ilegal el distribuir la versión mejorada a menos que sea software libre, normalmente deciden distribuirlo como software libre en lugar de desecharlo.

Para cubrir un programa con «copyleft» se debe, en primer lugar, declarar que sus derechos están reservados (tiene copyright). Después deben añadirse unos términos de distribución, los cuales son un instrumento legal que dotará a todo el mundo de los derechos de utilizar, modificar, y redistribuir el código del programa o de cualquier programa derivado del mismo, pero sólo si los términos de distribución no son alterados. Así, el código y las libertades se hacen legalmente inseparables.

Los desarrolladores de software privativo usan el copyright para eliminar la libertad de los usuarios; nosotros usamos los derechos de autor para garantizar esa libertad. Es por eso que invertimos el nombre, convirtiendo los derechos de autor (copyright) en copyleft. [Nota del traductor: El nombre es un juego de palabras en inglés para indicar que el copyleft es, de alguna manera, distinto al copyright. El término «left» de «copyleft» significa «izquierda», que es la dirección opuesta a la derecha, «right» (de «copyright») en inglés.].

El copyleft es una forma de usar los derechos de autor en un programa. No implica abandonar los derechos de autor, ya que, si se abandonasen, el uso del copyleft sería imposible.

El copyleft es un concepto general y, por lo tanto, no puede usarse de forma directa; solamente es posible utilizar una implementación especifica del concepto. En el Proyecto GNU los términos específicos de distribución que usamos para nuestro software están contenidas en la Licencia Pública GNU (disponible en formato HTML , texto plano y Texinfo). La Licencia Pública General GNU se llama a menudo GPL de GNU para acortar. También existe una página de preguntas frecuentes sobre la GPL de GNU. También puede leer sobre porqué la FSF obtiene las asignaciones de copyright de sus colaboradores.

Otra forma alternativa de copylef es la Licencia Pública General Reducida de GNU (LGPL) (disponible en formato HTML texto plano y Texinfo), aplicada a algunas (pero no todas) bibliotecas de GNU. Para aprender más sobre el uso correcto de la LGPL de GNU debe leer el artículo Porqué no debería usar la Licencia Pública General Reducida de GNU para su próxima biblioteca

La Licencia de Documentación Libre de GNU (FDL) (disponible en formato HTML, texto plano y Texinfo) es una forma de copyleft diseñada para usarse en manuales, libros de texto u otros documentos para asegurar a todo el mundo la libertad de copiar y redistribuir el trabajo, con o sin modificaciones y de forma comercial o no comercial.

La licencia apropiada se encuentra incluida en muchos manuales y en cada distribución del código fuente de GNU.

Todas estas licencias están diseñadas de manera que usted pueda aplicarlas fácilmente a sus propios trabajos, asumiendo siempre que sea el titular de losderechos de autor. No es necesario modificar la licencia para hacerlo, simplemente hay que incluir una copia de la licencia en el trabajo y añadir notas en los ficheros del código fuente que hagan referencia adecuadamente a la licencia.

Usando los mismos términos de distribución para diferentes programas hace más sencillo el poder copiar código entre estos. Cuando todos tienen los mismos términos de distribución no hay problema ninguno. La segunda versión de la Licencia Pública Reducida de GNU (LGPL de GNU) incluye una clausula que permite cambiar estos términos a los de la licencia GPL ordinaria, de esta manera puede copiar código a otro programa cubierto por la GPL Versión 3. La LGPL de GNU Versión 3 se crea añadiendo una clausula excepcional, creando así una compatibilidad automática.

Si quiere cubrir su programa con la Licencia Pública General de GNU o la Licencia Pública General Reducida de GNU, por favor visite la página de instrucciones para licenciar su software para asesorarse. Por favor, observe que debe usar el texto completo de la licencia escogida. No se permite las copias parciales de las licencias.

Si quiere cubrir su manual con la licencia FDL de GNU (también conocida como GFDL), por favor siga las instrucciones que encontrara al final del texto de la licencia GFDL, y la página de instrucciones de la GFDL. De la misma forma que antes, las copias parciales de la licencia no se permiten.

Esta es una traducción de la página original en inglés.

El copyleft es un método general para hacer un programa (u otro tipo de trabajo) libre, exigiendo que todas las versiones modificadas y extendidas del mismo sean también libres.

La forma más simple de hacer que un programa sea libre es ponerlo bajo dominio público, sin derechos de autor. Esto permite a la gente compartir el programa y sus mejoras si así lo desean. Pero también permite que gente no tan cooperativa convierta el programa en software privativo. Pueden realizarse tantos cambios como se quiera y distribuir el resultado como un producto privativo. Las personas que reciben el programa con esas modificaciones no tienen la libertad que el autor original les dio, ya que han sido eliminadas por el intermediario.

El objetivo del Proyecto GNU es dar a todos los usuarios la libertad de redistribuir y cambiar software GNU. Si los intermediarios pudiesen quitar la libertad, tendríamos muchos usuarios, pero no tendrían las anteriores libertades. Por eso, en lugar de poner el software GNU bajo dominio público, lo protegemos con “Copyleft”. Con copyleft cualquiera que redistribuya el software, con o sin cambios, deberá de otorgar al usuario la libertad de copiarlo y modificarlo, garantizando que se mantendrán estas libertades para todos los usuarios.

El copyleft también provee un incentivo para que otros programadores se sumen al software libre. Algunos programas libres importantes, como el compilador GNU para C++, existen sólo por este motivo.

El copyleft también ayuda a los programadores que quieran contribuir con mejoras al software libre obteniendo permiso para hacerlo. Estos programadores a menudo trabajan para compañías o universidades que harían casi cualquier cosa para conseguir más dinero. Un programador puede querer contribuir con sus cambios a la comunidad, pero su superior puede querer convertir sus cambios en un producto software privativo.

Cuando nosotros le explicamos a sus superiores que es ilegal el distribuir la versión mejorada a menos que sea software libre, normalmente deciden distribuirlo como software libre en lugar de desecharlo.

Para cubrir un programa con «copyleft» se debe, en primer lugar, declarar que sus derechos están reservados (tiene copyright). Después deben añadirse unos términos de distribución, los cuales son un instrumento legal que dotará a todo el mundo de los derechos de utilizar, modificar, y redistribuir el código del programa o de cualquier programa derivado del mismo, pero sólo si los términos de distribución no son alterados. Así, el código y las libertades se hacen legalmente inseparables.

Los desarrolladores de software privativo usan el copyright para eliminar la libertad de los usuarios; nosotros usamos los derechos de autor para garantizar esa libertad. Es por eso que invertimos el nombre, convirtiendo los derechos de autor (copyright) en copyleft. [Nota del traductor: El nombre es un juego de palabras en inglés para indicar que el copyleft es, de alguna manera, distinto al copyright. El término «left» de «copyleft» significa «izquierda», que es la dirección opuesta a la derecha, «right» (de «copyright») en inglés.].

El copyleft es una forma de usar los derechos de autor en un programa. No implica abandonar los derechos de autor, ya que, si se abandonasen, el uso del copyleft sería imposible.

El copyleft es un concepto general y, por lo tanto, no puede usarse de forma directa; solamente es posible utilizar una implementación especifica del concepto. En el Proyecto GNU los términos específicos de distribución que usamos para nuestro software están contenidas en la Licencia Pública GNU (disponible en formato HTML , texto plano y Texinfo). La Licencia Pública General GNU se llama a menudo GPL de GNU para acortar. También existe una página de preguntas frecuentes sobre la GPL de GNU. También puede leer sobre porqué la FSF obtiene las asignaciones de copyright de sus colaboradores.

Otra forma alternativa de copylef es la Licencia Pública General Reducida de GNU (LGPL) (disponible en formato HTML texto plano y Texinfo), aplicada a algunas (pero no todas) bibliotecas de GNU. Para aprender más sobre el uso correcto de la LGPL de GNU debe leer el artículo Porqué no debería usar la Licencia Pública General Reducida de GNU para su próxima biblioteca

La Licencia de Documentación Libre de GNU (FDL) (disponible en formato HTML, texto plano y Texinfo) es una forma de copyleft diseñada para usarse en manuales, libros de texto u otros documentos para asegurar a todo el mundo la libertad de copiar y redistribuir el trabajo, con o sin modificaciones y de forma comercial o no comercial.

La licencia apropiada se encuentra incluida en muchos manuales y en cada distribución del código fuente de GNU.

Todas estas licencias están diseñadas de manera que usted pueda aplicarlas fácilmente a sus propios trabajos, asumiendo siempre que sea el titular de losderechos de autor. No es necesario modificar la licencia para hacerlo, simplemente hay que incluir una copia de la licencia en el trabajo y añadir notas en los ficheros del código fuente que hagan referencia adecuadamente a la licencia.

Usando los mismos términos de distribución para diferentes programas hace más sencillo el poder copiar código entre estos. Cuando todos tienen los mismos términos de distribución no hay problema ninguno. La segunda versión de la Licencia Pública Reducida de GNU (LGPL de GNU) incluye una clausula que permite cambiar estos términos a los de la licencia GPL ordinaria, de esta manera puede copiar código a otro programa cubierto por la GPL Versión 3. La LGPL de GNU Versión 3 se crea añadiendo una clausula excepcional, creando así una compatibilidad automática.

Si quiere cubrir su programa con la Licencia Pública General de GNU o la Licencia Pública General Reducida de GNU, por favor visite la página de instrucciones para licenciar su software para asesorarse. Por favor, observe que debe usar el texto completo de la licencia escogida. No se permite las copias parciales de las licencias.

Si quiere cubrir su manual con la licencia FDL de GNU (también conocida como GFDL), por favor siga las instrucciones que encontrara al final del texto de la licencia GFDL, y la página de instrucciones de la GFDL. De la misma forma que antes, las copias parciales de la licencia no se permiten.

Fundación Copyleft Inicio

Ocho mitos sobre las Licencias Libres | Usemos Linux

Hay muchos mitos y leyendas relativos a los aspectos tecnológicos o comerciales del software libre. Pero también es útil comentar y aclarar varios conceptos equivocados referidos a los diversos aspectos legales de las licencias libres. Eso, entre otras muchas cosas, es precisamente lo que hace un libro de distribución libre y gratuita llamado “La Biblia del Software libre”, de la Universidad Abierta de Cataluña. Es un poco largo pero vale la pena. Aquí los reproducimos.

“El copyleft está en contra o no respeta el derecho de autor”

Este mito consiste en creer que el software libre (y las licencias asociadas) crea un nuevo marco de derecho de la propiedad intelectual, el copyleft, “en vez de” el copyright. Al contrario, tal como lo explican todos los defensores del software libre, las licencias libres se fundamentan directamente en el derecho de propiedad intelectual vigente, ya sea el derecho de autor de estilo continental, sea el copyright anglosajón. La FSF y otros autores del movimiento de software libre usan sus derechos de autor otorgados por el marco legal justamente para defender las libertades ofrecidas por sus licencias.

Ejemplo: Por ejemplo, aunque no haya ninguna decisión judicial al respecto, Eben Moglen, abogado de la FSF, ha comentado que varias veces ha tenido que amenazar con acciones legales (fundamentadas en el derecho de la propiedad intelectual) a empresas que habían “privatizado” código bajo licencia GPL.

Consideremos, por ejemplo, las dos características principales del software libre, las libertades de uso y el efecto copyleft.

1) En relación con las libertades de uso, el marco legal permite a los titulares definir los derechos de explotación de la obra protegida. En lugar de restringir los usos del licenciante como lo hace la mayoría de las licencias propietarias, la licencia libre los amplía al máximo permitido.

2) Respecto al copyleft, el autor de una obra derivada puede crearla únicamente porque el titular de la obra original en que se basa se lo permite, bajo ciertas condiciones. Si estas condiciones –por ejemplo, la de distribuir la obra derivada bajo la misma licencia– no se cumplen, la licencia original se resuelve y la obra derivada es una violación de los derechos originales. Por ello, se ha dicho que el copyleft es legal como cláusula resolutoria.

Por lo tanto, no hay contradicción ni oposición entre los derechos de autor legislados y los derechos bajo una licencia libre. Es más, se puede argumentar que en tanto que una licencia libre respete las excepciones y los usos permitidos del usuario bajo este marco legal, se ajusta más al derecho que muchas licencias propietarias

“El software libre no tiene titulares o propietarios u obliga a ceder sus derechos de autor”

No hay nada más equivocado desde el punto de vista legal. El marco jurídico de la propiedad intelectual confiere derechos de autor automáticamente a los creadores del software (o, en algunas circunstancias, a las empresas contratantes de los creadores). Casi la única obligación compartida por todas las licencias libres es la de mantener los avisos de titularidad de los creadores iniciales del software (el famoso Copyright Notice). Y, como lo indica E. Moglen de la FSF, estos titulares de los derechos actuarán con fuerza para defenderlos.

Estos derechos se pueden ceder, pero únicamente con el consentimiento explícito del autor (con la excepción de los derechos morales sobre el software, en países dónde estén reconocidos, los cuales no se pueden ceder). Por lo tanto, las licencias no pueden quitar la tituaridad del software a sus creadores. Algunas licencias libres obligan a distribuir o publicar el código fuente de obras nuevas, que se consideran modificaciones u obras derivadas de software original, pero no a ceder el código o los derechos del titular sobre éste.

“No se puede hacer un uso comercial del software libre”

Otra creencia equivocada: como hemos visto, no hay límites sobre el uso del software libre, solamente algunas condiciones sobre su modificación y distribución posterior. Las licencias libres no afectan a los usuarios finales. No obstante, es cierto que algunas licencias cuya clasificación es “lingüísticamente” similar a las de software libre -freeware y shareware- prohíben el uso comercial de las versiones gratuitas. Estas licencias no se consideran ni abiertas ni libres (por ejemplo, a menudo el software de este tipo no se distribuye con el código fuente).

“El software libre y el software propietario son incompatibles”

Otro mito es que una licencia libre (y por lo tanto, el software libre) es incompatible con una licencia y el software propietario, ejecutados en un mismo sistema o plataforma informática. Si esto fuera cierto, ninguna aplicación propietario, como las bases de datos de Oracle o las aplicaciones de IBM, podría ejecutarse sobre Linux, OpenBSD o los servidores web Apache. Y viceversa, aplicaciones libres como MySQL no podrían ejecutarse sobre sistemas operativos propietarios como UNIX, Solaris de Oracle o AIX de IBM. Justamente, por ejemplo, Samba existe para relacionar aplicaciones libres y el SO Windows en un mismo sistema o red. Lo que sí que puede suscitar incompatibilidades es la integración o mezcla de software con copyleft y software propietario, lo que comentaremos a continuación.

“No se puede integrar o mezclar código libre y código propietario”

Esta afirmación sostiene que el código libre (en general) no puede mezclarse o integrarse con código propietario en una misma aplicación, sin afectar a dicho código propietario y, por lo tanto, sin violar las condiciones de uso de éste. Una manera más fuerte para expresar esto es afirmar que el software libre, y el código bajo GPL en particular, es “vírico” e “infecta” a otras aplicaciones: cualquier aplicación que integre código GPL vuelve a ser código bajo GPL. Esta afirmación es parcialmente falsa.

Hay que tomar en cuenta los aspectos siguientes:

a) Integración por el usuario final: desde el punto de vista del programa libre, las licencias no restringen sus usos con otras aplicaciones propietarias. La posibilidad de modificación es una condición de ser libre y no hay restricciones sobre su uso. Y es por ello que se ha de distribuir el código fuente con el código objeto o ponerlo a disposición del destinatario. Sin embargo, cualquier integración de código libre (A) con un software propietario (B) podrá ser considerada como una modificación de los dos software en cuestión (¡y realizable únicamente si uno tiene el código fuente de B!). Esto es permitido por la licencia libre del software (A). Sin embargo, dependiendo de las restricciones contenidas en la licencia propietaria (B), dicha modificación puede constituir una infracción de la misma. Esto no es un problema del software libre, sino de la licencia de software propietario.

b) Integración por un intermediario: donde sí que puede haber restricciones relativas a la integración de software de distintos tipos, ya sea libre, abierto o propietario, es respecto de su distribución posterior. Sobre todo, la condición de copyleft robusto de las licencia de tipo GPL prohíbe la “integración” de código bajo la GPL con código propietario en una distribución posterior bajo licencia propietaria, una práctica que se ha llamado la “privatización” del software libre. Esta restricción se aplica a cualquier distribución propietaria del código objeto (sin adjuntar el código fuente) o con condiciones incompatibles con la licencia GPL. Hay ciertas licencias libres que contienen cláusulas que tratan de permitir esta integración, como la LGPL o la MPL en algunas circunstancias, que veremos en el apartado siguiente.

En este sentido, la cuestión de si uno puede integrar un software libre con cualquier otro para su distribución posterior, depende de la forma en que esto se realice. El tratamiento del resultado de esta integración, lo que se considera una “obra derivada”, es complejo y lo estudiaremos a continuación, en el análisis de la condición de copyleft robusto en la licencia GPL y los derechos otorgados en la LGPL.

Asimismo, en cuanto al código bajo licencia propietaria, hay que tener en cuenta los derechos del usuario que descompila el programa con el fin de su interoperabilidad con otro (que puede ser libre) y lo modifica por necesidades legítimas del usuario (para cuyo uso el software se adquirió) y, eventualmente, para la corrección de errores (por ejemplo, si se produce un error cuando interactúa con un software libre)

“Todo el software libre es igual, bajo los términos de la GPL”

Ya hemos comentado que hay variaciones sustanciales entre las licencias libres y veremos a continuación el detalle de estas diferencias. Habría que ser mucho más cuidadoso en el uso del término software libre, así como distinguir a menudo entre licencias libres propiamente dichas (en la interpretación de FSF), licencias abiertas y licencias que no son ni libres ni abiertas. Es importante manejar con claridad los términos código abierto, persistencia y copyleft, que son característicos de estas licencias libres.

“Las licencias libres obligan a publicar sus modificaciones particulares”

Esta es una de las ideas falsas más propagadas sobre el funcionamiento de las licencias libres. Consideremos otra vez la posición de los usuarios finales e intermedios (desarrolladores de programas para terceros):

a) Usuarios finales: la mayoría de las licencias libres no obligan a los usuarios ni a distribuir sus modificaciones o adaptaciones de software libre (obras derivadas, en lenguaje legal), ni a publicarlas o contribuir con ellas al desarrollo de la aplicación modificada. Algunas licencias requieren esto último sólo en relación con correcciones o modificaciones del código central o núcleo del programa. Como veremos, estas obligaciones no se aplican a elementos adicionales agregados al núcleo o a cualquier extensión de la aplicación. Por lo tanto, los usuarios finales no tienen que publicar sus obras basadas en software libre.

b) Los profesionales y las empresas desarrolladores de programas: las personas que desarrollan para clientes tampoco tienen que distribuir al público o a los autores originales cualquier modificación de un software libre, pero sí que tienen que respetar la licencia libre original, muchas de las cuales obligan a proveer el código fuente a los usuarios/clientes destinatarios o, si sólo se distribuye el código objeto, ofrecer el código fuente a cualquier tercero (la GPL) o al destinatario (la MPL). Éste es uno de los requisitos para utilizar software libre y abierto.

“Nadie es responsable por el software libre, ni tiene garantía”

Hay que admitir que esto es cierto, bajo las licencias actuales de software libre, aunque haya dudas legales sobre la efectividad de las Clásulas de negación de garantía y de responsabilidad. Esto ya se ha comentado con respecto al marco jurídico en la Union Europea. El mito, en realidad, consiste en pensar que los licenciantes propietarios aceptan mayor nivel de responsabilidad. Hemos visto que la licencia típica de software propietario también intenta limitar la responsabilidad del licenciante (autor o distribuidor), muchas veces al precio pagado por la aplicación o una suma similar.

Con los sistemas de distribución virtual en Internet, se podría argumentar también que es difícil identificar a los licenciantes y con ello recurrir a alguna indemnización. Muchos sitios de distribución de software libre, como Sourceforge, no son los titulares licenciantes, ni siquiera distribuidores “oficiales”. No obstante, en algunos casos, como el de la FSF o en casos de negocios basados en la distribución de paquetes de software libre como Red Hat o Suse, hay una entidad legal identificable contra quien se podría intentar una acción por daños y perjuicios, si fuera necesario. Además, la obligación de mantener el aviso de autoría (copyright notice) permite identificar a los autores de cualquier componente deficiente, aunque no son necesariamente los que hayan distribuido el programa al perjudicado.

El mismo argumento se aplica a las garantías. Las licencias libres en sí mismas no ofrecen garantías, pero tampoco son de mucha utilidad las de las licencias propietarias. Como se ha visto, muchas veces su garantía contractual está limitada, por ejemplo, a la devolución del precio de compra en caso de una avería, dentro de un límite de 90 días, sin garantizar el funcionamiento adecuado de las aplicaciones.
Por un lado, hay que considerar las garantías obligatorias por ley, que se aplican a software libre y propietario. Por otro lado, las licencias libres permiten a los distribuidores de software libre agregar cláusulas de garantía (con contraprestación económica o no), lo que se hace con muchos paquetes de distribución comercial.

Fuente: La Biblia del Software Libre, visto en Net Alumno

Hay muchos mitos y leyendas relativos a los aspectos tecnológicos o comerciales del software libre. Pero también es útil comentar y aclarar varios conceptos equivocados referidos a los diversos aspectos legales de las licencias libres. Eso, entre otras muchas cosas, es precisamente lo que hace un libro de distribución libre y gratuita llamado “La Biblia del Software libre”, de la Universidad Abierta de Cataluña. Es un poco largo pero vale la pena. Aquí los reproducimos.

“El copyleft está en contra o no respeta el derecho de autor”

Este mito consiste en creer que el software libre (y las licencias asociadas) crea un nuevo marco de derecho de la propiedad intelectual, el copyleft, “en vez de” el copyright. Al contrario, tal como lo explican todos los defensores del software libre, las licencias libres se fundamentan directamente en el derecho de propiedad intelectual vigente, ya sea el derecho de autor de estilo continental, sea el copyright anglosajón. La FSF y otros autores del movimiento de software libre usan sus derechos de autor otorgados por el marco legal justamente para defender las libertades ofrecidas por sus licencias.

Ejemplo: Por ejemplo, aunque no haya ninguna decisión judicial al respecto, Eben Moglen, abogado de la FSF, ha comentado que varias veces ha tenido que amenazar con acciones legales (fundamentadas en el derecho de la propiedad intelectual) a empresas que habían “privatizado” código bajo licencia GPL.

Consideremos, por ejemplo, las dos características principales del software libre, las libertades de uso y el efecto copyleft.

1) En relación con las libertades de uso, el marco legal permite a los titulares definir los derechos de explotación de la obra protegida. En lugar de restringir los usos del licenciante como lo hace la mayoría de las licencias propietarias, la licencia libre los amplía al máximo permitido.

2) Respecto al copyleft, el autor de una obra derivada puede crearla únicamente porque el titular de la obra original en que se basa se lo permite, bajo ciertas condiciones. Si estas condiciones –por ejemplo, la de distribuir la obra derivada bajo la misma licencia– no se cumplen, la licencia original se resuelve y la obra derivada es una violación de los derechos originales. Por ello, se ha dicho que el copyleft es legal como cláusula resolutoria.

Por lo tanto, no hay contradicción ni oposición entre los derechos de autor legislados y los derechos bajo una licencia libre. Es más, se puede argumentar que en tanto que una licencia libre respete las excepciones y los usos permitidos del usuario bajo este marco legal, se ajusta más al derecho que muchas licencias propietarias

“El software libre no tiene titulares o propietarios u obliga a ceder sus derechos de autor”

No hay nada más equivocado desde el punto de vista legal. El marco jurídico de la propiedad intelectual confiere derechos de autor automáticamente a los creadores del software (o, en algunas circunstancias, a las empresas contratantes de los creadores). Casi la única obligación compartida por todas las licencias libres es la de mantener los avisos de titularidad de los creadores iniciales del software (el famoso Copyright Notice). Y, como lo indica E. Moglen de la FSF, estos titulares de los derechos actuarán con fuerza para defenderlos.

Estos derechos se pueden ceder, pero únicamente con el consentimiento explícito del autor (con la excepción de los derechos morales sobre el software, en países dónde estén reconocidos, los cuales no se pueden ceder). Por lo tanto, las licencias no pueden quitar la tituaridad del software a sus creadores. Algunas licencias libres obligan a distribuir o publicar el código fuente de obras nuevas, que se consideran modificaciones u obras derivadas de software original, pero no a ceder el código o los derechos del titular sobre éste.

“No se puede hacer un uso comercial del software libre”

Otra creencia equivocada: como hemos visto, no hay límites sobre el uso del software libre, solamente algunas condiciones sobre su modificación y distribución posterior. Las licencias libres no afectan a los usuarios finales. No obstante, es cierto que algunas licencias cuya clasificación es “lingüísticamente” similar a las de software libre -freeware y shareware- prohíben el uso comercial de las versiones gratuitas. Estas licencias no se consideran ni abiertas ni libres (por ejemplo, a menudo el software de este tipo no se distribuye con el código fuente).

“El software libre y el software propietario son incompatibles”

Otro mito es que una licencia libre (y por lo tanto, el software libre) es incompatible con una licencia y el software propietario, ejecutados en un mismo sistema o plataforma informática. Si esto fuera cierto, ninguna aplicación propietario, como las bases de datos de Oracle o las aplicaciones de IBM, podría ejecutarse sobre Linux, OpenBSD o los servidores web Apache. Y viceversa, aplicaciones libres como MySQL no podrían ejecutarse sobre sistemas operativos propietarios como UNIX, Solaris de Oracle o AIX de IBM. Justamente, por ejemplo, Samba existe para relacionar aplicaciones libres y el SO Windows en un mismo sistema o red. Lo que sí que puede suscitar incompatibilidades es la integración o mezcla de software con copyleft y software propietario, lo que comentaremos a continuación.

“No se puede integrar o mezclar código libre y código propietario”

Esta afirmación sostiene que el código libre (en general) no puede mezclarse o integrarse con código propietario en una misma aplicación, sin afectar a dicho código propietario y, por lo tanto, sin violar las condiciones de uso de éste. Una manera más fuerte para expresar esto es afirmar que el software libre, y el código bajo GPL en particular, es “vírico” e “infecta” a otras aplicaciones: cualquier aplicación que integre código GPL vuelve a ser código bajo GPL. Esta afirmación es parcialmente falsa.

Hay que tomar en cuenta los aspectos siguientes:

a) Integración por el usuario final: desde el punto de vista del programa libre, las licencias no restringen sus usos con otras aplicaciones propietarias. La posibilidad de modificación es una condición de ser libre y no hay restricciones sobre su uso. Y es por ello que se ha de distribuir el código fuente con el código objeto o ponerlo a disposición del destinatario. Sin embargo, cualquier integración de código libre (A) con un software propietario (B) podrá ser considerada como una modificación de los dos software en cuestión (¡y realizable únicamente si uno tiene el código fuente de B!). Esto es permitido por la licencia libre del software (A). Sin embargo, dependiendo de las restricciones contenidas en la licencia propietaria (B), dicha modificación puede constituir una infracción de la misma. Esto no es un problema del software libre, sino de la licencia de software propietario.

b) Integración por un intermediario: donde sí que puede haber restricciones relativas a la integración de software de distintos tipos, ya sea libre, abierto o propietario, es respecto de su distribución posterior. Sobre todo, la condición de copyleft robusto de las licencia de tipo GPL prohíbe la “integración” de código bajo la GPL con código propietario en una distribución posterior bajo licencia propietaria, una práctica que se ha llamado la “privatización” del software libre. Esta restricción se aplica a cualquier distribución propietaria del código objeto (sin adjuntar el código fuente) o con condiciones incompatibles con la licencia GPL. Hay ciertas licencias libres que contienen cláusulas que tratan de permitir esta integración, como la LGPL o la MPL en algunas circunstancias, que veremos en el apartado siguiente.

En este sentido, la cuestión de si uno puede integrar un software libre con cualquier otro para su distribución posterior, depende de la forma en que esto se realice. El tratamiento del resultado de esta integración, lo que se considera una “obra derivada”, es complejo y lo estudiaremos a continuación, en el análisis de la condición de copyleft robusto en la licencia GPL y los derechos otorgados en la LGPL.

Asimismo, en cuanto al código bajo licencia propietaria, hay que tener en cuenta los derechos del usuario que descompila el programa con el fin de su interoperabilidad con otro (que puede ser libre) y lo modifica por necesidades legítimas del usuario (para cuyo uso el software se adquirió) y, eventualmente, para la corrección de errores (por ejemplo, si se produce un error cuando interactúa con un software libre)

“Todo el software libre es igual, bajo los términos de la GPL”

Ya hemos comentado que hay variaciones sustanciales entre las licencias libres y veremos a continuación el detalle de estas diferencias. Habría que ser mucho más cuidadoso en el uso del término software libre, así como distinguir a menudo entre licencias libres propiamente dichas (en la interpretación de FSF), licencias abiertas y licencias que no son ni libres ni abiertas. Es importante manejar con claridad los términos código abierto, persistencia y copyleft, que son característicos de estas licencias libres.

“Las licencias libres obligan a publicar sus modificaciones particulares”

Esta es una de las ideas falsas más propagadas sobre el funcionamiento de las licencias libres. Consideremos otra vez la posición de los usuarios finales e intermedios (desarrolladores de programas para terceros):

a) Usuarios finales: la mayoría de las licencias libres no obligan a los usuarios ni a distribuir sus modificaciones o adaptaciones de software libre (obras derivadas, en lenguaje legal), ni a publicarlas o contribuir con ellas al desarrollo de la aplicación modificada. Algunas licencias requieren esto último sólo en relación con correcciones o modificaciones del código central o núcleo del programa. Como veremos, estas obligaciones no se aplican a elementos adicionales agregados al núcleo o a cualquier extensión de la aplicación. Por lo tanto, los usuarios finales no tienen que publicar sus obras basadas en software libre.

b) Los profesionales y las empresas desarrolladores de programas: las personas que desarrollan para clientes tampoco tienen que distribuir al público o a los autores originales cualquier modificación de un software libre, pero sí que tienen que respetar la licencia libre original, muchas de las cuales obligan a proveer el código fuente a los usuarios/clientes destinatarios o, si sólo se distribuye el código objeto, ofrecer el código fuente a cualquier tercero (la GPL) o al destinatario (la MPL). Éste es uno de los requisitos para utilizar software libre y abierto.

“Nadie es responsable por el software libre, ni tiene garantía”

Hay que admitir que esto es cierto, bajo las licencias actuales de software libre, aunque haya dudas legales sobre la efectividad de las Clásulas de negación de garantía y de responsabilidad. Esto ya se ha comentado con respecto al marco jurídico en la Union Europea. El mito, en realidad, consiste en pensar que los licenciantes propietarios aceptan mayor nivel de responsabilidad. Hemos visto que la licencia típica de software propietario también intenta limitar la responsabilidad del licenciante (autor o distribuidor), muchas veces al precio pagado por la aplicación o una suma similar.

Con los sistemas de distribución virtual en Internet, se podría argumentar también que es difícil identificar a los licenciantes y con ello recurrir a alguna indemnización. Muchos sitios de distribución de software libre, como Sourceforge, no son los titulares licenciantes, ni siquiera distribuidores “oficiales”. No obstante, en algunos casos, como el de la FSF o en casos de negocios basados en la distribución de paquetes de software libre como Red Hat o Suse, hay una entidad legal identificable contra quien se podría intentar una acción por daños y perjuicios, si fuera necesario. Además, la obligación de mantener el aviso de autoría (copyright notice) permite identificar a los autores de cualquier componente deficiente, aunque no son necesariamente los que hayan distribuido el programa al perjudicado.

El mismo argumento se aplica a las garantías. Las licencias libres en sí mismas no ofrecen garantías, pero tampoco son de mucha utilidad las de las licencias propietarias. Como se ha visto, muchas veces su garantía contractual está limitada, por ejemplo, a la devolución del precio de compra en caso de una avería, dentro de un límite de 90 días, sin garantizar el funcionamiento adecuado de las aplicaciones.
Por un lado, hay que considerar las garantías obligatorias por ley, que se aplican a software libre y propietario. Por otro lado, las licencias libres permiten a los distribuidores de software libre agregar cláusulas de garantía (con contraprestación económica o no), lo que se hace con muchos paquetes de distribución comercial.

Fuente: La Biblia del Software Libre, visto en Net Alumno