¿Quieres crear tus propias píldoras?

Grandes construcciones del Imperio Romano

hace 2 meses| visto 29829 veces

Villa Jovis

Villa Jovis

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Los restos de Villa Jovis.

Villa Jovis ("Villa de Júpiter";también Villa Iovis) es un palacio romano de Capri, en el sur de Italia, construido por el emperador Tiberio que gobernó desde allí entre el 27 DC y el 37 DC.

Contenido

Marco teórico

Es la más grande de las doce villas tiberinas de Capri mencionadas por Tácito; el complejo entero ocupa 7.000 m⊃2; (1,7 acres) y se dispone en varias terrazas con una diferencia de elevación de cerca de 40 m. Los restantes ocho niveles de los muros y las escaleras permiten entender la grandeza que la construcción ha tenido en su tiempo y recientes reconstrucciones nos muestran que la villa es un exponente extraordinario de la arquitectura romana del siglo primero.

Localización y descripción del palacio

Villa Jovis está situada al noreste de la isla en la cima de "Monte Tiberio"; su elevación de 334 m la hace la segunda cumbre más alta de Capri, después de "Monte Solaro" (589 m de elevación) en Anacapri.

En el ala norte de la construcción se situaba el sector de la vivienda, en el ala sur el administrativo, el ala este estaba pensada para recepciones, mientras que el oeste presentaba una entrada de muros abiertos (ambulatio) que ofrecía una vista pintoresca hacia Anacapri.

Ante la dificultad de llevar el agua a la villa, los ingenieros romanos construyeron un complicado sistema de recolección del agua de lluvia de los tejados y una gran cisterna proveía al palacio de agua fresca.

Al sur del edificio principal hay restos de un faro para el rápido intercambio telegráfico de mensajes con el resto del Imperio, por ejemplo, con fuego y humo.

El acceso al complejo es solo posible a pie a través de un paseo de alrededor de dos kilómetros desde la ciudad de Capri.

Tiberius y su vida en Capri

Aparentemente, la razón por la cual Tiberio se trasladó desde Roma a Capri fue el temor a ser asesinado. La villa está situada en un punto de la isla muy retirado y los cuartos de Tiberio en el norte y el este de la lujosa villa fueron particularmente difíciles de alcanzar y estaban fuertemente protegidos.

Según Suetonio La Villa Jovis era el escenario en el que se producían las salvajes orgías sexuales que organizaba Tiberio. Sin embargo, si estas versiones del libertinaje de Tiberio son verdad o meras calumnias de sus detractores es todavía objeto de debate. Del mismo modo se acusa a Tiberio de deshacerse de tres mujeres en una cueva cercana a la villa.

Referencias y notas de pie

Bibliografía
  • J.M.Barnes, "Villa Iovis - A Sonnet Cycle." Tennyson Press, Reading MA. 2008.
  • Clemens Krause, 2003. "Villa Jovis — Die Residenz des Tiberius auf Capri", Zaberns Bildbände zur Archäologie (Mainz am Rhein)
  • Clemens Krause, Villa Jovis. L'edificio residenziale, electa napoli 2006.

Enlaces externos

Coordenadas: 40°33′30″N 14°15′44″E / 40.55833, 14.26222

Villa Jovis

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Los restos de Villa Jovis.

Villa Jovis ("Villa de Júpiter";también Villa Iovis) es un palacio romano de Capri, en el sur de Italia, construido por el emperador Tiberio que gobernó desde allí entre el 27 DC y el 37 DC.

Contenido

Marco teórico

Es la más grande de las doce villas tiberinas de Capri mencionadas por Tácito; el complejo entero ocupa 7.000 m⊃2; (1,7 acres) y se dispone en varias terrazas con una diferencia de elevación de cerca de 40 m. Los restantes ocho niveles de los muros y las escaleras permiten entender la grandeza que la construcción ha tenido en su tiempo y recientes reconstrucciones nos muestran que la villa es un exponente extraordinario de la arquitectura romana del siglo primero.

Localización y descripción del palacio

Villa Jovis está situada al noreste de la isla en la cima de "Monte Tiberio"; su elevación de 334 m la hace la segunda cumbre más alta de Capri, después de "Monte Solaro" (589 m de elevación) en Anacapri.

En el ala norte de la construcción se situaba el sector de la vivienda, en el ala sur el administrativo, el ala este estaba pensada para recepciones, mientras que el oeste presentaba una entrada de muros abiertos (ambulatio) que ofrecía una vista pintoresca hacia Anacapri.

Ante la dificultad de llevar el agua a la villa, los ingenieros romanos construyeron un complicado sistema de recolección del agua de lluvia de los tejados y una gran cisterna proveía al palacio de agua fresca.

Al sur del edificio principal hay restos de un faro para el rápido intercambio telegráfico de mensajes con el resto del Imperio, por ejemplo, con fuego y humo.

El acceso al complejo es solo posible a pie a través de un paseo de alrededor de dos kilómetros desde la ciudad de Capri.

Tiberius y su vida en Capri

Aparentemente, la razón por la cual Tiberio se trasladó desde Roma a Capri fue el temor a ser asesinado. La villa está situada en un punto de la isla muy retirado y los cuartos de Tiberio en el norte y el este de la lujosa villa fueron particularmente difíciles de alcanzar y estaban fuertemente protegidos.

Según Suetonio La Villa Jovis era el escenario en el que se producían las salvajes orgías sexuales que organizaba Tiberio. Sin embargo, si estas versiones del libertinaje de Tiberio son verdad o meras calumnias de sus detractores es todavía objeto de debate. Del mismo modo se acusa a Tiberio de deshacerse de tres mujeres en una cueva cercana a la villa.

Referencias y notas de pie

Bibliografía
  • J.M.Barnes, "Villa Iovis - A Sonnet Cycle." Tennyson Press, Reading MA. 2008.
  • Clemens Krause, 2003. "Villa Jovis — Die Residenz des Tiberius auf Capri", Zaberns Bildbände zur Archäologie (Mainz am Rhein)
  • Clemens Krause, Villa Jovis. L'edificio residenziale, electa napoli 2006.

Enlaces externos

Coordenadas: 40°33′30″N 14°15′44″E / 40.55833, 14.26222

IDUS · EL IMPERIO ROMANO

Circo Máximo


Para la construcción del Circo Máximo (600 a.C.) los romanos aprovecharon, la Vellis Murcia, una depresión entre la colina del Palatino y el Aventino. El Circo Máximo fue la pista de carreras más grande e impresionante de Roma.

Originalmente los espectadores se sentaban en las laderas de las colinas, más tarde se construyó un estadio de madera que fue substituido progresivamente por gradas de albañilería. Fue ampliado por Julio Cesar en el siglo I a.C. En la época del mandato de Augusto adquirió mayor relevancia y monumentalidad. Augusto mandó colocar en el Circo el obelisco de Ramsés II procedente de Heliópolis, el obelisco fue substituido en el 357 por orden de Constancio II, por el de Tutmosis III, de 32,5 metros de altura.

En el año 81 d.C. el Senado mandó construir un arco triple en honor de Tito. Domiciano conectó su palacio al Circo para poder ver más fácilmente las carreras y el emperador Trajano amplió el palco para incrementar su visibilidad durante los juegos.

Sus dimensiones en su parte exterior eran de 610 metros de largo por 190 de ancho, mientras que en el interior eran aproximadamente de 564 metros por 85 de ancho. Tenía capacidad para más de 300.000 espectadores.

El Circo Máximo estaba formado por un gran circuito donde se realizaban carreras de carros. En el centro del Circo había un muro bajo, la Spina, encima de la cual eran colocadas las estatuas de los dioses y en sus extremos eran colocados los postes de giro, donde los carros hacían giros a gran velocidad.

En las carreras de carros competían cuatro equipos: el verde, el rojo, el azul y el blanco (colores que representaban los elementos) cada equipo conducía cuatro caballos (que representaban a las estaciones.

Una carrera duraba 7 vueltas, y cada día había 24 carreras. A los ganadores se les recompensaba con una rama de palmera, una corona de laureles y considerable fama y fortuna.

Había otras distracciones en el Circo, tales como combates de gladiadores, bestias salvajes, etc... También se utilizaba como lugar para celebrar ceremonias imperiales donde el emperador se presentaba ante el pueblo.

A lo largo de los siglos las distracciones que el Circo proporcionaba dejaron de ser apreciadas y finalmente desaparecieron, abandonado fue usado como muchos otros edificios de Roma como cantera. Hoy en día solo permanecen la pista y algunos rastros de los asientos de mármol.

 

Circo Máximo


Para la construcción del Circo Máximo (600 a.C.) los romanos aprovecharon, la Vellis Murcia, una depresión entre la colina del Palatino y el Aventino. El Circo Máximo fue la pista de carreras más grande e impresionante de Roma.

Originalmente los espectadores se sentaban en las laderas de las colinas, más tarde se construyó un estadio de madera que fue substituido progresivamente por gradas de albañilería. Fue ampliado por Julio Cesar en el siglo I a.C. En la época del mandato de Augusto adquirió mayor relevancia y monumentalidad. Augusto mandó colocar en el Circo el obelisco de Ramsés II procedente de Heliópolis, el obelisco fue substituido en el 357 por orden de Constancio II, por el de Tutmosis III, de 32,5 metros de altura.

En el año 81 d.C. el Senado mandó construir un arco triple en honor de Tito. Domiciano conectó su palacio al Circo para poder ver más fácilmente las carreras y el emperador Trajano amplió el palco para incrementar su visibilidad durante los juegos.

Sus dimensiones en su parte exterior eran de 610 metros de largo por 190 de ancho, mientras que en el interior eran aproximadamente de 564 metros por 85 de ancho. Tenía capacidad para más de 300.000 espectadores.

El Circo Máximo estaba formado por un gran circuito donde se realizaban carreras de carros. En el centro del Circo había un muro bajo, la Spina, encima de la cual eran colocadas las estatuas de los dioses y en sus extremos eran colocados los postes de giro, donde los carros hacían giros a gran velocidad.

En las carreras de carros competían cuatro equipos: el verde, el rojo, el azul y el blanco (colores que representaban los elementos) cada equipo conducía cuatro caballos (que representaban a las estaciones.

Una carrera duraba 7 vueltas, y cada día había 24 carreras. A los ganadores se les recompensaba con una rama de palmera, una corona de laureles y considerable fama y fortuna.

Había otras distracciones en el Circo, tales como combates de gladiadores, bestias salvajes, etc... También se utilizaba como lugar para celebrar ceremonias imperiales donde el emperador se presentaba ante el pueblo.

A lo largo de los siglos las distracciones que el Circo proporcionaba dejaron de ser apreciadas y finalmente desaparecieron, abandonado fue usado como muchos otros edificios de Roma como cantera. Hoy en día solo permanecen la pista y algunos rastros de los asientos de mármol.

 

Circo Massimo

Circo Massimo

Termas de Caracalla

Termas de Caracalla

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Las Termas de Caracalla, foto tomada en 2003.
Las Termas de Caracalla, óleo de Lawrence Alma-Tadema (1899).

Las Termas de caracalla fueron un edificio destinado a baños en la Roma imperial. Se construyó en la ciudad de Roma entre 212 y 217 d.C, bajo el mando del emperador Emperador Caracalla, se inauguraron con el nombre de Termas Antoninas, pues al emperador Marco Aurelio Antonino Basiano jamás se le conoció en vida con el nombre de Caracalla. Actualmente, las extensas ruinas de estas termas son una atracción turística importante. Aunque fueron despojadas de sus esculturas y demás riquezas desde fecha temprana, se conservan aún grandes fragmentos de mosaicos, algunos de ellos correspondientes a la planta superior del edificio, que se desplomó.

Varias de las gigantescas bañeras de mármol, esculpidas en un solo bloque, se trasladaron al centro de Roma para usarlas como fuentes. Su escultura más famosa, el grupo llamado "Toro Farnesio", se conserva en el Museo Arqueológico de Nápoles. Actualmente, los restos del complejo se encuentran entre la Viale Aventino (avenida Aventino), y la Viale delle Terme di Caracalla (avenida de las Termas de Caracalla).

El edificio fue destruido por un terremoto en 847, aunque ya desde 537 no se usaban porque los canales de agua resultaron destruidos en una guerra.

Contenido

Descripción

Vista de las Termas de Caracalla (2009)
Vista de las Termas de Caracalla (2009)

Estructura

Plano de las Termas Antoninas

Las Termas de Caracalla se convirtieron en el complejo de baños más lujoso de toda Roma, y su tamaño sólo fue superado por las Termas de Diocleciano. Sin embargo, sus ruinas son las más grandes conservadas hoy. El edificio fue construido en cinco años, lo que supone un logro de la ingeniería romana, considerando el tiempo que tardaron y la enormidad del complejo. Las termas contaban con un gran recinto, de más de 400 metros de anchura entre los ábsides, y una estructura central en donde se encontraban las termas, propiamente dichas. A su alrededor había un amplio jardín. Para el suministro de agua, se desvió hacia los baños un ramal del acueducto Aqua Marcia para abastecerlo, que recibió el nombre de Aqua Antoniniana Iovia.

En el siglo III a. C., en la zona en que serían edificadas las termas, había un amplio estanque conocido como Piscina Pública. Cuando en el siglo III d. C., los baños se terminaron y se inauguraron, reemplazaron la antigua piscina.

Parte norte y sur

En la parte norte había un pórtico, precedido por una serie de locales en dos niveles, en los cuales, probablemente, se ubicaban varias tiendas. El pórtico y las habitaciones servían como soporte estructural de la colina Celio. En el lado sur se encontraba el medio estadio, con gradas para los espectadores, que servían para ocultar las grandes cisternas que había detrás de ellas. Estas cisternas podían contener un total de 80.000 metros cúbicos de agua. Situadas simétricamente, había dos grandes estancias más, que seguramente sirvieron como bibliotecas.

Lado este y oeste

En los lados este y oeste se construyeron dos grandes exedras laterales y simétricas. En el espacio central había un ábside precedido por una columnata, con pequeños locales a cada lado, uno de las cuales tenía forma octogonal y estaba cubierto por una cúpula.

Área central del complejo

Escaleras y mosaicos.
Tina en granito negro de las Termas de Caracalla.

Las habitaciones de las termas se diseñaron simétricamente entorno al eje central de los baños, siguiendo el modelo habitual de la Roma imperial. A ambos lados había dos entradas que llevaban a los vestuarios o apodyteria, con un corredor central que conducía a dos habitaciones a cada lado con bóvedas de cañón. Al igual que el resto del complejo, el suelo estaba decorado con mosaicos. Desde los vestuarios se podía acceder a la palestra (gimnasio), para practicar ejercicios físicos, a cubierto o al aire libre. Los usuarios hacían ejercicios gimnásticos o practicaban la lucha cuerpo a cuerpo, y mano a mano. La zona era un amplio patio sin cubierta, rodeado en tres lados por pórticos, con techo abovedado y suelos de mosaico de espiga. En el otro lado había un amplio semicírculo. Los mosaicos del suelo, del que han sobrevivido grandes fragmentos, en su momento fueron excepcionalmente bellos y de vívidos colores. Al finalizar los ejercicios físicos, los romanos podían dirigirse a las termas, usadas conjuntamente por ambos sexos.

El caldarium tenía una enorme sala circular cubierta por una cúpula, de la que se conservan varios pilares de sujeción. La habitación fue diseñada y situada dentro del complejo para recibir la luz del sol a lo largo del día mediante unas grandes ventanas. Sus paredes eran calentadas a través de tubos huecos de terracota. Desde el caldarium se pasaba al tepidarium, en donde originalmente se encontraban dos grandes bañeras a ambos lados. En el centro del edificio estaba ubicada la basílica, cubierta por tres grandes bóvedas de crucería, soportadas por unos imponentes pilares. La natatio era la última estancia a la que se podía acceder. Se trataba de una gran piscina descubierta, hoy sería considerada como una piscina olímpica, que tenía uno de sus muros frente al de la fachada exterior, decorada de nichos con estatuas.

Decoración

Tan importante como el diseño fue la decoración. Además de los ricos y vívidos mosaicos del suelo, los baños fueron decorados con valiosas obras de arte, como por ejemplo el Hércules descansando o el Toro Farnesio, ambos ahora en el Museo Arqueológico de Nápoles. Los mosaicos no tenían siempre el mismo diseño, en algunas áreas representaban escenas, y en otras había suelos con motivos geométricos.

Roma-termecaracalla02.jpg RomaTermeCaracallaMosaicoGeometrico.01.jpg Roma-Terme di caracalla2.jpg
Imagen con teselas.
Suelo de mosaicos geométricos.
Mosaico de un toro

Los hornos

Las Termas de Caracalla eran un gran complejo de baños de agua caliente. El problema del abastecimiento fue fácilmente resuelto, pero calentar el agua fue un problema más complejo. La solución consistió en un horno interior y otro exterior, en el cual se encontrarían los esclavos avivando las llamas. En función de la habitación a la que estuviera destinada, las aguas se calentaban a una temperatura o a otra. Para mejorar la difusión del calor, se construyó el sistema del hipocausto, bastante práctico y eficaz.

Repercusiones en el mundo moderno

A principios del siglo XX, el diseño de estas termas se utilizó como inspiración para el diseño de la Estación de trenes Pennsylvania en Nueva York, diseñada por el arquitecto Charles Follen McKim. El edificio de la Asamblea Nacional de Bangladesh en Dhaka también se inspira en las termas de Caracalla.

Las ruinas sirven de fondo para la temporada de Ópera del Teatro dell'Opera di Roma cada verano.

En años recientes se han realizado diferentes tipos de eventos culturales, como competencias de gimnasia en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y el concierto de Los Tres Tenores durante el cierre de la Copa Mundial de Fútbol de 1990.

Véase también

Enlaces externos

Coordenadas: 41°52′46″N 12°29′35″E / 41.879444, 12.493056[[Categoría:Arquitectura del siglo )

Termas de Caracalla

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Las Termas de Caracalla, foto tomada en 2003.
Las Termas de Caracalla, óleo de Lawrence Alma-Tadema (1899).

Las Termas de caracalla fueron un edificio destinado a baños en la Roma imperial. Se construyó en la ciudad de Roma entre 212 y 217 d.C, bajo el mando del emperador Emperador Caracalla, se inauguraron con el nombre de Termas Antoninas, pues al emperador Marco Aurelio Antonino Basiano jamás se le conoció en vida con el nombre de Caracalla. Actualmente, las extensas ruinas de estas termas son una atracción turística importante. Aunque fueron despojadas de sus esculturas y demás riquezas desde fecha temprana, se conservan aún grandes fragmentos de mosaicos, algunos de ellos correspondientes a la planta superior del edificio, que se desplomó.

Varias de las gigantescas bañeras de mármol, esculpidas en un solo bloque, se trasladaron al centro de Roma para usarlas como fuentes. Su escultura más famosa, el grupo llamado "Toro Farnesio", se conserva en el Museo Arqueológico de Nápoles. Actualmente, los restos del complejo se encuentran entre la Viale Aventino (avenida Aventino), y la Viale delle Terme di Caracalla (avenida de las Termas de Caracalla).

El edificio fue destruido por un terremoto en 847, aunque ya desde 537 no se usaban porque los canales de agua resultaron destruidos en una guerra.

Contenido

Descripción

Vista de las Termas de Caracalla (2009)
Vista de las Termas de Caracalla (2009)

Estructura

Plano de las Termas Antoninas

Las Termas de Caracalla se convirtieron en el complejo de baños más lujoso de toda Roma, y su tamaño sólo fue superado por las Termas de Diocleciano. Sin embargo, sus ruinas son las más grandes conservadas hoy. El edificio fue construido en cinco años, lo que supone un logro de la ingeniería romana, considerando el tiempo que tardaron y la enormidad del complejo. Las termas contaban con un gran recinto, de más de 400 metros de anchura entre los ábsides, y una estructura central en donde se encontraban las termas, propiamente dichas. A su alrededor había un amplio jardín. Para el suministro de agua, se desvió hacia los baños un ramal del acueducto Aqua Marcia para abastecerlo, que recibió el nombre de Aqua Antoniniana Iovia.

En el siglo III a. C., en la zona en que serían edificadas las termas, había un amplio estanque conocido como Piscina Pública. Cuando en el siglo III d. C., los baños se terminaron y se inauguraron, reemplazaron la antigua piscina.

Parte norte y sur

En la parte norte había un pórtico, precedido por una serie de locales en dos niveles, en los cuales, probablemente, se ubicaban varias tiendas. El pórtico y las habitaciones servían como soporte estructural de la colina Celio. En el lado sur se encontraba el medio estadio, con gradas para los espectadores, que servían para ocultar las grandes cisternas que había detrás de ellas. Estas cisternas podían contener un total de 80.000 metros cúbicos de agua. Situadas simétricamente, había dos grandes estancias más, que seguramente sirvieron como bibliotecas.

Lado este y oeste

En los lados este y oeste se construyeron dos grandes exedras laterales y simétricas. En el espacio central había un ábside precedido por una columnata, con pequeños locales a cada lado, uno de las cuales tenía forma octogonal y estaba cubierto por una cúpula.

Área central del complejo

Escaleras y mosaicos.
Tina en granito negro de las Termas de Caracalla.

Las habitaciones de las termas se diseñaron simétricamente entorno al eje central de los baños, siguiendo el modelo habitual de la Roma imperial. A ambos lados había dos entradas que llevaban a los vestuarios o apodyteria, con un corredor central que conducía a dos habitaciones a cada lado con bóvedas de cañón. Al igual que el resto del complejo, el suelo estaba decorado con mosaicos. Desde los vestuarios se podía acceder a la palestra (gimnasio), para practicar ejercicios físicos, a cubierto o al aire libre. Los usuarios hacían ejercicios gimnásticos o practicaban la lucha cuerpo a cuerpo, y mano a mano. La zona era un amplio patio sin cubierta, rodeado en tres lados por pórticos, con techo abovedado y suelos de mosaico de espiga. En el otro lado había un amplio semicírculo. Los mosaicos del suelo, del que han sobrevivido grandes fragmentos, en su momento fueron excepcionalmente bellos y de vívidos colores. Al finalizar los ejercicios físicos, los romanos podían dirigirse a las termas, usadas conjuntamente por ambos sexos.

El caldarium tenía una enorme sala circular cubierta por una cúpula, de la que se conservan varios pilares de sujeción. La habitación fue diseñada y situada dentro del complejo para recibir la luz del sol a lo largo del día mediante unas grandes ventanas. Sus paredes eran calentadas a través de tubos huecos de terracota. Desde el caldarium se pasaba al tepidarium, en donde originalmente se encontraban dos grandes bañeras a ambos lados. En el centro del edificio estaba ubicada la basílica, cubierta por tres grandes bóvedas de crucería, soportadas por unos imponentes pilares. La natatio era la última estancia a la que se podía acceder. Se trataba de una gran piscina descubierta, hoy sería considerada como una piscina olímpica, que tenía uno de sus muros frente al de la fachada exterior, decorada de nichos con estatuas.

Decoración

Tan importante como el diseño fue la decoración. Además de los ricos y vívidos mosaicos del suelo, los baños fueron decorados con valiosas obras de arte, como por ejemplo el Hércules descansando o el Toro Farnesio, ambos ahora en el Museo Arqueológico de Nápoles. Los mosaicos no tenían siempre el mismo diseño, en algunas áreas representaban escenas, y en otras había suelos con motivos geométricos.

Roma-termecaracalla02.jpg RomaTermeCaracallaMosaicoGeometrico.01.jpg Roma-Terme di caracalla2.jpg
Imagen con teselas.
Suelo de mosaicos geométricos.
Mosaico de un toro

Los hornos

Las Termas de Caracalla eran un gran complejo de baños de agua caliente. El problema del abastecimiento fue fácilmente resuelto, pero calentar el agua fue un problema más complejo. La solución consistió en un horno interior y otro exterior, en el cual se encontrarían los esclavos avivando las llamas. En función de la habitación a la que estuviera destinada, las aguas se calentaban a una temperatura o a otra. Para mejorar la difusión del calor, se construyó el sistema del hipocausto, bastante práctico y eficaz.

Repercusiones en el mundo moderno

A principios del siglo XX, el diseño de estas termas se utilizó como inspiración para el diseño de la Estación de trenes Pennsylvania en Nueva York, diseñada por el arquitecto Charles Follen McKim. El edificio de la Asamblea Nacional de Bangladesh en Dhaka también se inspira en las termas de Caracalla.

Las ruinas sirven de fondo para la temporada de Ópera del Teatro dell'Opera di Roma cada verano.

En años recientes se han realizado diferentes tipos de eventos culturales, como competencias de gimnasia en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 y el concierto de Los Tres Tenores durante el cierre de la Copa Mundial de Fútbol de 1990.

Véase también

Enlaces externos

Coordenadas: 41°52′46″N 12°29′35″E / 41.879444, 12.493056[[Categoría:Arquitectura del siglo )

Termas de Caracalla

Termas de Caracalla

Domus Aurea

Domus Aurea

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

La Domus Aurea (literalmente, en latín, Casa de Oro) era un grandioso palacio construido por el emperador Nerón en Roma tras el gran incendio del año 64. Ocupaba, según se ha calculado, alrededor de 50 hectáreas entre las colinas del Palatino y el Esquilino.

La Domus Aurea permanece todavía debajo de las ruinas de los Baños de Trajano (aquí visible).

Sus lujos incluían incrustaciones de oro, piedras preciosas y marfil, y se cuenta que los techos de algunos salones tenían compuertas por donde se arrojaban flores y perfumes durante las fiestas ofrecidas por Nerón.

Inacabada a la muerte de Nerón y dañada por el incendio del 104, la Domus Aurea fue cubierta con escombros por orden del emperador Trajano, una medida que a la larga aseguró sus conservación al evitar el habitual pillaje de materiales valiosos que afectó a otros edificios como el Coliseo. Al menos una parte de las estancias del palacio permaneció desconocida hasta el siglo XV, cuando se halló casualmente el acceso a una de las bóvedas tapadas bajo tierra. Las decoraciones murales descubiertas entonces fueron la inspiración del motivo de grutescos que se hizo habitual en el Renacimiento. La palabra grutesco deriva de gruta, en alusión a las ruinas subterráneas de la Domus.

Los restos encontrados en las posteriores excavaciones muestran un buen estado de conservación, y sus pinturas son particularmente bellas. Sin embargo, limitaciones presupuestarias han impedido durante décadas la conservación adecuada del conjunto, que ha sufrido grietas y humedades que hacían peligrar su sustentación y que desaconsejaban el acceso del público. A raíz de dichas grietas y de la filtración del agua, el 30 de marzo de 2010 parte del techo de una de las galerías del complejo, alrededor de 60 metros2, se vino abajo. Afortunadamente en el momento del colapso no había turistas en el sitio.

Suetonio cuenta que Nerón, al entrar por primera vez en su Domus Áurea, exclamó:

¡Bien! Ahora por fin puedo empezar a vivir como un ser humano.

Suetonio, Vida de los CésaresVida de Nerón, 31.

Bibliografía

  • Ball, Larry F. The Domus Aurea and the Roman architectural revolution. Cambridge University Press, 2003.
  • Iacopi, I. Domus Aurea. Milan: Electa, 1999.
  • Alasdair Palmer, "Nero's pleasure dome," in London Sunday Times, July 11, 1999.
  • Segala, Elisabetta. Domus Aurea. Milan: Electa, 1999.

Enlaces externos


Coordenadas: 41°53′29″N 12°29′43″E / 41.89139, 12.49528

Coordenadas: 41°53′29″N 12°29′43″E / 41.89139, 12.49528

Domus Aurea

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

La Domus Aurea (literalmente, en latín, Casa de Oro) era un grandioso palacio construido por el emperador Nerón en Roma tras el gran incendio del año 64. Ocupaba, según se ha calculado, alrededor de 50 hectáreas entre las colinas del Palatino y el Esquilino.

La Domus Aurea permanece todavía debajo de las ruinas de los Baños de Trajano (aquí visible).

Sus lujos incluían incrustaciones de oro, piedras preciosas y marfil, y se cuenta que los techos de algunos salones tenían compuertas por donde se arrojaban flores y perfumes durante las fiestas ofrecidas por Nerón.

Inacabada a la muerte de Nerón y dañada por el incendio del 104, la Domus Aurea fue cubierta con escombros por orden del emperador Trajano, una medida que a la larga aseguró sus conservación al evitar el habitual pillaje de materiales valiosos que afectó a otros edificios como el Coliseo. Al menos una parte de las estancias del palacio permaneció desconocida hasta el siglo XV, cuando se halló casualmente el acceso a una de las bóvedas tapadas bajo tierra. Las decoraciones murales descubiertas entonces fueron la inspiración del motivo de grutescos que se hizo habitual en el Renacimiento. La palabra grutesco deriva de gruta, en alusión a las ruinas subterráneas de la Domus.

Los restos encontrados en las posteriores excavaciones muestran un buen estado de conservación, y sus pinturas son particularmente bellas. Sin embargo, limitaciones presupuestarias han impedido durante décadas la conservación adecuada del conjunto, que ha sufrido grietas y humedades que hacían peligrar su sustentación y que desaconsejaban el acceso del público. A raíz de dichas grietas y de la filtración del agua, el 30 de marzo de 2010 parte del techo de una de las galerías del complejo, alrededor de 60 metros2, se vino abajo. Afortunadamente en el momento del colapso no había turistas en el sitio.

Suetonio cuenta que Nerón, al entrar por primera vez en su Domus Áurea, exclamó:

¡Bien! Ahora por fin puedo empezar a vivir como un ser humano.

Suetonio, Vida de los CésaresVida de Nerón, 31.

Bibliografía

  • Ball, Larry F. The Domus Aurea and the Roman architectural revolution. Cambridge University Press, 2003.
  • Iacopi, I. Domus Aurea. Milan: Electa, 1999.
  • Alasdair Palmer, "Nero's pleasure dome," in London Sunday Times, July 11, 1999.
  • Segala, Elisabetta. Domus Aurea. Milan: Electa, 1999.

Enlaces externos


Coordenadas: 41°53′29″N 12°29′43″E / 41.89139, 12.49528

Coordenadas: 41°53′29″N 12°29′43″E / 41.89139, 12.49528

Rome Domus Aurea

Rome Domus Aurea

Foro Romano

Foro Romano

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Vista del Foro Romano
El Foro Romano con el monte Palatino al fondo.
Desde un ángulo diferente.
Mapa del centro de Roma durante el Imperio Romano, con el Foro Holitorio y el Foro Boario abajo en el centro.
Vista de Foro Romano
Vista del foro romano.

Coordenadas: 41°53′33″N 12°29′9″E / 41.892534, 12.485715 El Foro Romano (en latín, Forum Romanum, aunque los romanos se referían a él comúnmente como Forum Magnum o simplemente Forum) era el foro de la ciudad de Roma, es decir, la zona central en torno a la que se desarrolló la antigua ciudad y en la que tenían lugar el comercio, los negocios, la prostitución, la religión y la administración de justicia. En él se situaba el hogar comunal. Series de restos de pavimento muestran que sedimentos erosionados desde las colinas circundantes ya estaban elevando el nivel del foro en la primera época de la República. Originalmente había sido un terreno pantanoso, que fue drenado por los Tarquinios mediante la Cloaca Máxima. Su pavimento de travertino definitivo, que aún puede verse, data del reinado de César Augusto.

Actualmente es famoso por sus restos, que muestran elocuentemente el uso de los espacios urbanos durante el Imperio Romano. El Foro Romano incluye los siguientes monumentos, edificios y demás ruinas antiguas importantes:

Un camino procesional, la Vía Sacra, cruza el Foro Romano conectándolo con el Coliseo. Al final del Imperio perdió su uso cotidiano quedando como lugar sagrado.

El último monumento construido en el Foro fue la Columna de Focas. Durante la Edad Media, aunque la memoria del Foro Romano persistió, los edificios fueron en su mayor parte enterrados bajo escombros y su localización, la zona entre el monte Capitolino y el Coliseo, fue designada Campo Vaccinio o ‘campo bovino’. El regreso del papa Urbano V desde Aviñón en 1367 despertó un creciente interés por los monumentos antiguos, en parte por su lección moral y en parte como cantera para construir nuevos edificios. Se extrajo gran cantidad de mármol para construcciones papales (Vaticano principalmente) y para cocer en hornos creados en el mismo foro para hacer cal. Miguel Ángel expresó en muchas ocasiones su oposición a la destrucción de los restos. Artistas de finales del siglo XV dibujaron las ruinas del Foro, los anticuarios copiaron inscripciones desde el siglo XVI y una excavación profesional fue comenzada a finales del siglo XVIII. Un cardenal tomó medidas para drenarlo de nuevo y construyó el barrio Alessadrine sobre él. No obstante, la excavación de Carlo Fea, quien empezó a retirar los escombros del Arco de Septimio Severo en 1803, y los arqueólogos del régimen napoleónico marcaron el comienzo de la limpieza del Foro, que no fue totalmente excavado hasta principios del siglo XX.

En su estado actual, se muestran juntos restos de varios siglos, debido a la práctica romana de construir sobre ruinas más antiguas.

Existieron foros en otras zonas de la ciudad, conservándose restos en ocasiones considerables de la mayoría de ellos. Los foros en la antigua ciudad de Roma eran los siguientes:

  • Los más importantes son los grandes foros imperiales (o Fori Imperiali), que formaban un complejo con el Foro Romano. Estos eran el Foro de César (o Forum Iulium), el Foro de Augusto (o Forum Augustum), el Foro de Nerva (o Forum Transitorium) y el Foro de Trajano. Los planificadores del régimen de Mussolini retiraron la mayor parte de los estratos medievales y barrocos y construyeron una carretera entre los foros imperiales y el Foro.
  • El Foro Boario (o Forum Boarium), entre el monte Palatino y el río Tíber, que estaba dedicado al comercio de ganado.
  • El Foro Holitorio (o Forum Holitorium), entre el monte Capitolino y las murallas servianas, que estaba dedicado al comercio de hierbas y verduras.
  • El Forum Piscarium, entre el monte Capitolino y el Tíber, en la zona del actual gueto de Roma, que estaba dedicado al comercio de pescado.
  • El Forum Suarium, cerca de los barracones de las cohortes urbanae, en la parte norte del campo de Marte, que estaba dedicado al comercio del cerdo.
  • El Forum Vinarium, en la zona del actual rione Testaccio, entre el monte Aventino y el Tíber, que estaba dedicado al comercio del vino.
  • Se conocían otros mercados, pero no son correctamente identificables debido a la falta de información precisa o la pluralidad de ubicaciones. Entre estos está el Forum cuppedinis, dedica al comercio genérico de varias clases de bienes.

Ubicación geográfica: 41°53′33.12″N 12°29′8.5″E / 41.8925333, 12.485694

Véase también

Enlaces externos

Foro Romano

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Vista del Foro Romano
El Foro Romano con el monte Palatino al fondo.
Desde un ángulo diferente.
Mapa del centro de Roma durante el Imperio Romano, con el Foro Holitorio y el Foro Boario abajo en el centro.
Vista de Foro Romano
Vista del foro romano.

Coordenadas: 41°53′33″N 12°29′9″E / 41.892534, 12.485715 El Foro Romano (en latín, Forum Romanum, aunque los romanos se referían a él comúnmente como Forum Magnum o simplemente Forum) era el foro de la ciudad de Roma, es decir, la zona central en torno a la que se desarrolló la antigua ciudad y en la que tenían lugar el comercio, los negocios, la prostitución, la religión y la administración de justicia. En él se situaba el hogar comunal. Series de restos de pavimento muestran que sedimentos erosionados desde las colinas circundantes ya estaban elevando el nivel del foro en la primera época de la República. Originalmente había sido un terreno pantanoso, que fue drenado por los Tarquinios mediante la Cloaca Máxima. Su pavimento de travertino definitivo, que aún puede verse, data del reinado de César Augusto.

Actualmente es famoso por sus restos, que muestran elocuentemente el uso de los espacios urbanos durante el Imperio Romano. El Foro Romano incluye los siguientes monumentos, edificios y demás ruinas antiguas importantes:

Un camino procesional, la Vía Sacra, cruza el Foro Romano conectándolo con el Coliseo. Al final del Imperio perdió su uso cotidiano quedando como lugar sagrado.

El último monumento construido en el Foro fue la Columna de Focas. Durante la Edad Media, aunque la memoria del Foro Romano persistió, los edificios fueron en su mayor parte enterrados bajo escombros y su localización, la zona entre el monte Capitolino y el Coliseo, fue designada Campo Vaccinio o ‘campo bovino’. El regreso del papa Urbano V desde Aviñón en 1367 despertó un creciente interés por los monumentos antiguos, en parte por su lección moral y en parte como cantera para construir nuevos edificios. Se extrajo gran cantidad de mármol para construcciones papales (Vaticano principalmente) y para cocer en hornos creados en el mismo foro para hacer cal. Miguel Ángel expresó en muchas ocasiones su oposición a la destrucción de los restos. Artistas de finales del siglo XV dibujaron las ruinas del Foro, los anticuarios copiaron inscripciones desde el siglo XVI y una excavación profesional fue comenzada a finales del siglo XVIII. Un cardenal tomó medidas para drenarlo de nuevo y construyó el barrio Alessadrine sobre él. No obstante, la excavación de Carlo Fea, quien empezó a retirar los escombros del Arco de Septimio Severo en 1803, y los arqueólogos del régimen napoleónico marcaron el comienzo de la limpieza del Foro, que no fue totalmente excavado hasta principios del siglo XX.

En su estado actual, se muestran juntos restos de varios siglos, debido a la práctica romana de construir sobre ruinas más antiguas.

Existieron foros en otras zonas de la ciudad, conservándose restos en ocasiones considerables de la mayoría de ellos. Los foros en la antigua ciudad de Roma eran los siguientes:

  • Los más importantes son los grandes foros imperiales (o Fori Imperiali), que formaban un complejo con el Foro Romano. Estos eran el Foro de César (o Forum Iulium), el Foro de Augusto (o Forum Augustum), el Foro de Nerva (o Forum Transitorium) y el Foro de Trajano. Los planificadores del régimen de Mussolini retiraron la mayor parte de los estratos medievales y barrocos y construyeron una carretera entre los foros imperiales y el Foro.
  • El Foro Boario (o Forum Boarium), entre el monte Palatino y el río Tíber, que estaba dedicado al comercio de ganado.
  • El Foro Holitorio (o Forum Holitorium), entre el monte Capitolino y las murallas servianas, que estaba dedicado al comercio de hierbas y verduras.
  • El Forum Piscarium, entre el monte Capitolino y el Tíber, en la zona del actual gueto de Roma, que estaba dedicado al comercio de pescado.
  • El Forum Suarium, cerca de los barracones de las cohortes urbanae, en la parte norte del campo de Marte, que estaba dedicado al comercio del cerdo.
  • El Forum Vinarium, en la zona del actual rione Testaccio, entre el monte Aventino y el Tíber, que estaba dedicado al comercio del vino.
  • Se conocían otros mercados, pero no son correctamente identificables debido a la falta de información precisa o la pluralidad de ubicaciones. Entre estos está el Forum cuppedinis, dedica al comercio genérico de varias clases de bienes.

Ubicación geográfica: 41°53′33.12″N 12°29′8.5″E / 41.8925333, 12.485694

Véase también

Enlaces externos

The Roman Forum

The Roman Forum

Coliseo de Roma

Coliseo de Roma

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Coordenadas: 41°53′24″N 12°29′31″E / 41.89, 12.49194

Coliseo romano
UNESCO logo.svg Welterbe.svg Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad.
Colosseum in Rome-April 2007-1- copie 2B.jpg
El Coliseo de Roma
Coordenadas 41°53′24″N 12°29′32″E / 41.89, 12.49222
País Bandera de Italia Italia
Tipo Cultural
Criterios I, II, III, IV, VI
N.° identificación 91
Región Europa
Año de inscripción 1980 (IV sesión)
Año de extensión 1990
Extensiones 112233 m

El Coliseo Romano es un anfiteatro de la época del Imperio romano, construido en el siglo I en el centro de la ciudad de Roma. Originalmente era denominado Anfiteatro Flavio (Amphitheatrum Flavium), en honor a la Dinastía Flavia de emperadores que lo construyó, y pasó a ser llamado Colosseum por una gran estatua ubicada junto a él, el Coloso de Nerón, no conservada actualmente. Por sus características arquitectónicas, estado de conservación e historia, el Coliseo es uno de los monumentos más famosos de la antigüedad clásica. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1980 por la Unesco y como una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno el 7 de julio de 2007.

En la antigüedad poseía un aforo para 50.000 espectadores, con ochenta filas de gradas.[1] [2] [3] Los que estaban cerca de la arena eran el Emperador y los senadores, y a medida que se ascendía se situaban los estratos inferiores de la sociedad. En el Coliseo tenían lugar luchas de gladiadores y espectáculos públicos. Se construyó justo al Este del Foro Romano, y las obras empezaron entre el 70 d. C. y el 72 d. C., bajo mandato del emperador Vespasiano. El anfiteatro, que era el más grande jamás construido en el Imperio romano, se completó en el 80 d. C. por el emperador Tito, y fue modificado durante el reinado de Domiciano.[4] Su inauguración duró 100 días, participando de ella todo el pueblo romano y muriendo en su celebración decenas de gladiadores y fieras que dieron su vida por el placer y el espectáculo del pueblo.[4]

El Coliseo se usó durante casi 500 años, celebrándose los últimos juegos de la historia en el siglo VI, bastante más tarde de la tradicional fecha de la caída del Imperio romano de Occidente en el 476 d. C. Así como las peleas de gladiadores, muchos otros espectáculos públicos tenían lugar aquí, como naumaquias, caza de animales, ejecuciones, recreaciones de famosas batallas, y obras de teatro basadas en la mitología clásica. El edificio dejó de ser usado para estos propósitos en la Alta Edad Media. Más tarde, fue reutilizado como refugio, fábrica, sede de una orden religiosa, fortaleza y cantera. De sus ruinas se extrajo abundante material para la construcción de otros edificios, hasta que fue convertido en santuario cristiano, en honor a los prisioneros martirizados durante los primeros años del Cristianismo. Esta medida contribuyó a detener su espolio y a procurar su conservación.

Aunque la estructura está seriamente dañada debido a los terremotos y los picapedreros, el Coliseo siempre ha sido visto como un icono de la Roma Imperial y es uno de los ejemplos mejor conservados de la arquitectura romana. Es una de las atracciones turísticas más populares de la moderna Roma y aún está muy ligado a la Iglesia Católica Romana, por lo que el Papa encabeza el viacrucis hasta el anfiteatro cada Viernes Santo.[5] [6]

Contenido

Historia

En la Roma Clásica

En 29 a. C. el cónsul romano Estatilio Tauro construyó un anfiteatro en el Campo de Marte. Esta construcción fue el primer anfiteatro de gran tamaño de la ciudad, con todas las instalaciones necesarias. Este edificio quedó destruido en el Gran incendio de Roma del año 64, surgiendo la necesidad de un nuevo anfiteatro para la urbe romana.

La construcción del Coliseo empezó bajo el mandato del emperador Vespasiano, entre el 70 y 72 d. C. El emplazamiento elegido era un área llana entre las colinas de Celio, Esquilino y Palatino, a través del cual fluía una corriente canalizada. El emplazamiento donde se contruyó el anfiteatro había sido devastado años atrás por el Gran Incendio de Roma en el 64 d. C., y aprovechando esta circunstancia, Nerón se apropió de gran parte del terreno para edificar su residencia: la grandiosa Domus Aurea. En ella ordenó construir una laguna artificial, la Stagnum Neronis, rodeada de jardines y pórticos. El ya existente acueducto de Aqua Claudia se amplió para que llegara hasta esa zona, y la gigante estatua de bronce conocida como el Coloso de Nerón se colocó al lado de la entrada de la Domus Aurea. De esta estatua recibe el anfiteatro el nombre de coliseo.[7]

El área se transformó durante el reinado de Vespasiano y sus sucesores. Aunque el Coloso se conservó, se derribó buena parte de la Domus Aurea. El lago se rellenó y la tierra se reutilizó como emplazamiento para el nuevo Anfiteatro Flavio. Se construyeron escuelas de gladiadores y otros edificios relacionados en los alrededores, donde anteriormente se encontraba la Domus Aurea. Según una inscripción reconstruida que se encontró en el lugar, el emperador Vespasiano ordenó que este nuevo anfiteatro se erigiera usando su parte del botín como general. Esto puede referirse al gran tesoro que robaron los romanos tras su victoria en la Gran Rebelión Judía del 70 d. C. El Coliseo puede así ser interpretado como un gran monumento triunfal, siguiendo la tradición de celebrar las grandes victorias.[7] La decisión de Vespasiano de construir el Coliseo en el emplazamiento del lago de Nerón puede ser vista como un gesto popular para devolver a la gente un área de la ciudad de la que Nerón se había apropiado para uso exclusivo. Al contrario que muchos otros anfiteatros, que se situaban a las afueras de la ciudad como el Anfiteatro Castrense, el Coliseo estaba construido justo en el centro de la urbe; situándolo literal y simbólicamente en el corazón de Roma.

El Coliseo albergó espectáculos como las venationes (peleas de animales) o los noxii (ejecuciones de prisioneros por animales), así como las munera: peleas de gladiadores. Se calcula que en estos juegos murieron entre 500.000 y 1.000.000 de personas. Asimismo, se celebraban naumachiae, espectaculares batallas navales que requerían inundar la arena de agua. Es probable que fueran en los primeros años, antes de construirse los sótanos bajo la arena. El Coliseo poseía un avanzado sistema de canalización de agua que permitía llenar y vaciar rápidamente el piso inferior.

Se desconoce la identidad del arquitecto del edificio, como ocurría en general con la mayoría de las obras romanas: las edificaciones públicas se erigían para mayor gloria de los emperadores. A lo largo de los años se han barajado los nombres de Rabirio, Severo, Gaudencio o incluso Apolodoro de Damasco, aunque se sabe que este último llegó a Roma en el año 105.

Cuando Vespasiano murió en el 79, el Coliseo ya estaba completo hasta el tercer piso. Su hijo Tito terminó el nivel superior e inauguró el edificio en el 80.[4] Dión Casio dice que se mató a más de 9.000 animales salvajes durante los juegos inaugurales del anfiteatro. Más adelante se remodeló el edificio bajo el mandato del hijo pequeño de Vespasiano, el recientemente nombrado emperador Domiciano, quien construyó el hipogeo, una serie de túneles subterráneos que se usaban para alojar animales y esclavos. También añadió una galería en la parte superior del Coliseo para aumentar su aforo.

En el 217, el Coliseo fue gravemente dañado por un gran incendio (causado por una tormenta eléctrica, según Dión Casio)[8] que destruyó el suelo de madera en el interior del anfiteatro. No se reparó del todo hasta el 240 y se siguió remodelando en el 250 o 252, y de nuevo en el 320. Una inscripción recoge que varias partes del Coliseo fueron restauradas por Teodosio II y Valentiniano III (que reinaron del 425 al 450), posiblemente para reparar los daños que causó un terremoto en el 443; y se realizaron más obras en el 484 y 508. La arena se seguía usando para competiciones hasta bien entrado el siglo VI, registrándose la última pelea de gladiadores de la historia cerca del 435. La caza de animales continuó por lo menos hasta el año 523.[7]

En la Edad Media

El Coliseo representado en un mapa de la Roma Medieval.

El Coliseo experimentó grandes cambios en su uso durante el periodo medieval. A finales del siglo VI se construyó una pequeña iglesia dentro de la estructura del anfiteatro, aunque aparentemente no le dio un significado religioso al edificio entero. La arena se transformó en un cementerio. Los numerosos espacios entre las arcadas y bajo los asientos se convirtieron en fábricas y refugios, y según las fuentes se alquilaron hasta el siglo XII.

Durante el papado de Gregorio Magno muchos de los monumentos antiguos pasaron a manos de la Iglesia, que era la única autoridad efectiva. Sin embargo carecía de recursos para mantenerlos, por lo que cayeron en el abandono y el expolio. En la Edad Media, la decadencia de la ciudad afectó a todos los monumentos imperiales. Los terremotos de 801 y 847 provocaron grandes destrozos en un edificio prácticamente abandonado en las afueras de la ciudad medieval.

Cuando en 1084 el papa Gregorio VII fue expulsado de la ciudad, muchos monumentos cayeron en manos de familias nobles romanas, que los usaron como fortalezas. Alrededor del 1200 la familia Frangipani se apropió del Coliseo y lo fortificó, usándolo de forma parecida a un castillo y convirtiéndolo en su área de influencia. El Coliseo fue cambiando de manos hasta 1312, en que volvió a la Iglesia.

El gran terremoto de 1349 dañó severamente la estructura del Coliseo, haciendo que el lado externo sur se derrumbase. Muchas de esas piedras desprendidas fueron reutilizadas para construir palacios, iglesias( incluido el Vaticano), hospitales y otros edificios en toda Roma. Una orden religiosa se asentó en el tercio norte del Coliseo y siguió habitándolo hasta principios del siglo XIX. Las piedra del interior del anfiteatro fue picada en exceso, para reutilizarla en otra parte o (en caso de la fachada de mármol) quemarla para obtener cal viva.[7] Las abrazaderas de bronce que sostenían la mampostería fueron arrancadas de las paredes, dejando numerosas marcas. Aún hoy pueden observarse dichas cicatrices en el edificio.

En la Edad Moderna

Contrafuerte de refuerzo.

A lo largo de los siglos XV y XVI, el travertino que lo recubría fue arrancado para reutilizarlo en otras construcciones. Entre otras, se utilizó para el Palacio Barberini y para el Puerto de Ripetta. Un conocido dicho latino reza Quod non fecerunt Barbari, fecerunt Barberini (lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini). También se utilizó para quemarlo y obtener cal. El expolio de piedras continuó hasta 1749, en que Benedicto XIV consagró el monumento como lugar santo en memoria de los mártires allí ejecutados (si bien se cree que la mayoría de éstos fueron martirizados en el Circo Máximo).

En el siglo XIX, por el contrario, comenzaron una serie de obras para estabilizar muchos monumentos antiguos. En 1820 se terminaron varios contrafuertes que son claramente distinguibles hoy día, y sin los cuales el edificio probablemente se habría derrumbado. Durante todo el siglo se sucedieron obras de consolidación y mejora, en un proceso que aún continúa.

Colosseum By Night.JPG

En el presente

El Coliseo es sin duda uno de los grandes atractivos turísticos de Roma. Ha sido llevado al cine en múltiples ocasiones, destacando sobre todo la reconstrucción digital que se ve en Gladiator.

En 1980, la Unesco declaró el centro histórico de Roma, incluido el Coliseo, Patrimonio de la Humanidad.[9] Desde 2000, las autoridades mantienen el edificio iluminado durante 48 horas cada vez que en algún lugar del mundo se le conmuta o aplaza una sentencia de muerte a un condenado.

Este monumento de la Roma Clásica ha sido designado una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno, según la designación honorífica realizada en Lisboa, el 7 de julio de 2007, en el marco del concurso New 7 Wonders, organizado por el suizo Bernard Weber, del cual la Unesco se ha desmarcado completamente.

El Coliseo fue desalojado en el 7 de agosto de 2011 por una alarma de bomba, que era inexistente. Una llamada telefónica ha informado que había una lata con cables colgando. Según el alcalde de Roma: "Tenía algo de trementina, una batería y dos cables, pero ningún material explosivo"[10] [11]

Descripción

El Anfiteatro Flavio es un enorme edificio ovalado de 189 metros de largo por 156 de ancho, y de 57 metros de altura, con un perímetro de la elíptica de 524 metros. Se suele decir que este edificio ha sido un modelo para los recintos deportivos modernos, ya que tiene un diseño ingenioso y soluciones eficaces a problemas actuales.

La arena y el hipogeo

El hipogeo al aire libre.

El terreno de juego propiamente dicho era un óvalo de 75 por 44 metros, y en realidad era una plataforma construida en madera y cubierta de arena. Todo el subsuelo era un complejo de túneles y mazmorras (el hipogeo) en el que se alojaba a los gladiadores, a los condenados y a los animales. El suelo disponía de varias trampillas y montacargas que comunicaban con el sótano y que podían ser usadas durante el espectáculo.

El plano de la arena tenía un completo sistema de drenaje, conectado a cuatro imponentes cloacas. Se ha sugerido que obedecen a la necesidad de evacuar el agua tras los espectáculos navales. Sin embargo parece ser que ya Domiciano, abandonando la idea de la naumaquia, pavimentó las cloacas y colocó en la arena los montacargas para los combates de gladiadores. La cubierta de madera ya no se conserva, con lo que todo el laberinto subterráneo permanece hoy al aire libre.

La estructura

Sección por la cávea.

El Coliseo romano fue quizás la obra más grandiosa de la arquitectura romana, y en él se utilizaron las más variadas técnicas de construcción. Las pilastras y los arcos son de travertino colocado sin argamasa. En las partes inferiores y en los sótanos se empleó la toba del mismo modo. Muchos de estos sillares iban sujetos con grapas metálicas. Las bóvedas que sostienen la cávea se hicieron vertiendo argamasa de cemento directamente sobre cimbras de madera, una innovación que aligeraba la fábrica.

El hecho de que el edificio se ubicase sobre una laguna obligó a excavar hasta 14 metros de limos inservibles y realizar una cimentación de casi 13 metros de opus cementicium (hiladas de argamasa de cal y piedras alternadas).

La cávea

El amplio graderío interior estaba diferenciado en gradus, pisos reservados para las diferentes clases sociales:

  • En el podium,el primero de ellos, se sentaban los romanos más ilustres: los senadores, magistrados, sacerdotes y quizá las vestales. En ambos extremos del eje menor había sendos palcos: la tribuna imperial (pulvinar), y otra reservada para el magistrado que en ocasiones presidía los juegos. Dado que este piso era el más próximo a las fieras, había una red metálica de protección y arqueros apostados regularmente.
  • El maenianum primum, para los aristócratas que no pertenecían al senado,
  • El maenianum secundum, dividido en el imum para los ciudadanos ricos y el summum para los pobres.
  • En lo más alto estaba el maenianum summum in ligneis, hecho de madera, probablemente sin asientos y reservado para mujeres pobres.

Además, algunos órdenes sociales, como los tribunos, sacerdotes o la milicia, tenían sectores reservados.

El acceso desde los pasillos hasta las gradas se producía a través de los vomitorios, llamados así porque permitían salir una enorme cantidad de gente en poco tiempo. Estaba tan bien diseñado que los 50.000 espectadores podían ser evacuados en un poco más que cinco minutos.

La fachada

Fachada exterior.

La fachada se articula en cuatro órdenes, cuyas alturas no se corresponden con los pisos interiores. Los tres órdenes inferiores los forman 80 arcos sobre pilastras, y con semicolumnas adosadas que soportan un entablamento puramente decorativo. El cuarto lo forma una pared ciega, con pilastras adosadas, y ventanas en uno de cada dos vanos.

Respecto a los aspectos estéticos vemos la combinación de arco y dintel y la superposición de órdenes toscano, jónico y corintio. El último piso tiene un estilo indefinido que fue catalogado en el siglo XVI como compuesto. Era corriente superponer estilos diferentes en pisos sucesivos, pero no era habitual hacer edificios con cuatro órdenes superpuestos. Las comunicaciones entre cada piso se realizaban a través de escaleras y galerías concéntricas.

El velario

El Coliseo contaba con una cubierta de tela desplegable accionada mediante poleas. Esta cubierta, hecha primero con tela de vela y luego sustituida por lino (más ligero), se apoyaba en un entramado de cuerdas del que poco se sabe. Cada sector de tela podía moverse por separado de los de alrededor, y eran accionados por un destacamento de marineros de la flota romana.

En la parte superior de la fachada se han identificado los huecos en los que se colocaban los 250 mástiles de madera que soportaban los cables. Al parecer las cuerdas se anclaban en el suelo, pues de otro modo los mástiles soportarían demasiado peso. A tal efecto había un anillo concéntrico de piedras o cipos situados a 18 metros de la fachada en la explanada exterior, y que también permitían el control del público para evitar aglomeraciones. La franja entre la fachada y los cipos estaba pavimentada con travertino.


Imagen panorámica del interior del Coliseo

Usos

El Coliseo se usaba para peleas de gladiadores así como una gran variedad de eventos. Los espectáculos, llamados munera, siempre eran patrocinados por ciudadanos en vez de por el Estado. Tenían un fuerte elemento religioso pero también eran una demostración de poder e influencia familiar, y resultaron ser increíblemente populares en la plebe. Otro espectáculo popular era la caza de animales, o venatio. En ella se usaban una gran variedad de bestias salvajes, la mayoría importadas de África, e incluían rinocerontes, hipopótamos, elefantes, jirafas, leones, panteras, leopardos, cocodrilos y avestruces. Las batallas y la caza se representaban en escenarios con árboles y edificios movibles. Estos eventos se celebraban a veces a una gran escala; se dice que Trajano celebró sus victorias en Dacia en el 107 con juegos que incluyeron a 11.000 animales y 10.000 gladiadores, desarrollándose durante 123 días.

Pollice Verso ( "Pulgar hacia abajo") de Jean-Léon Gérôme, 1872.

Durante los primeros días del Coliseo, los escritores clásicos decían que el edificio se usaba para naumachiae (más conocidas como navalia proelia) o simulaciones de batallas navales. Las fuentes que nos cuentan los juegos inaugurales que hizo Tito en el 80 describen que el piso inferior se llenaba de agua para mostrar a caballos y toros previamente entrenados nadando. También nos cuentan una recreación de una famosa batalla naval entre los griegos de Corfú y los corintios. Esto ha sido objeto de debate para los historiadores, ya que, aunque llenar el edificio de agua no hubiera presentado problemas, no está claro cómo podían haber hecho que la arena fuese impermeable, ni si hubiera habido espacio suficiente para que los barcos de guerra se moviesen. Se ha sugerido que las fuentes hablaban de otro lugar, o que el Coliseo tenía en sus orígenes un ancho canal inundable que iba hasta su eje central, y que posteriormente habría sido sustituido por el hipogeo.[7]

El poeta Marcial también se hizo eco de dichos juegos inaugurales, y más concretamente, nos describe una lucha de gladiadores que pasaría a la historia, la de Vero y Prisco. Ambos lucharon hasta la extenuación ante el emperador Tito, sin que ninguno de los dos llegara a imponerse sobre el otro. Tal empeño y capacidad de resistencia fue recompensado con el clamor popular, que llevó al César a perdonarles. Tan excepcional fue este hecho que Marcial lo recogió en su obra Liber spectaculorum.

También se hacían sylvae o recreaciones de paisajes naturales en la arena. Pintores, técnicos y arquitectos construían una simulación de un bosque con árboles y arbustos reales que se plantaban en el suelo de la arena. Ponían animales para poblar el paisaje y asombrar a la multitud. Esos escenarios podrían haberse usado simplemente para mostrar un entorno natural a la población urbana, o como telón de fondo para la caza u obras que narraban episodios mitológicos. Ocasionalmente también se usaban para ejecuciones en los que el héroe de la historia -interpretado por el condenado a muerte- era asesinado de manera espantosa pero mitológicamente auténtica, siendo devorado por bestias o quemado hasta la muerte.

El Coliseo, en la actualidad

El Coliseo es la mayor atracción turística de Roma y miles de turistas pagan cada año por entrar y ver la arena. En él está ubicado un museo dedicado al dios griego Eros, en el piso superior del edificio. Parte del suelo de la arena ha sido reconstruido.

Uno de los usos actuales del Coliseo, es la procesión del Vía Crucis, presidido por el Papa, realizado cada Viernes Santo.

Los cristianos y el Coliseo

Inscripción del Anfiteatro Flavio en la que figuran los trabajos de restauración del edificio realizados durante cada papado.

Durante mucho tiempo se ha considerado al Coliseo como la escena de numerosos martirios de los primeros cristianos. De todas formas, esta creencia parece haber surgido sólo durante el siglo XVI. Las fuentes romanas y de la Alta Edad Media se refieren a martirios cristianos en lugares de Roma vagamente descritos (en el anfiteatro, en la arena, etc) pero sin especificar cuál; había, de hecho, numerosos estadios, anfiteatros y circos en Roma. A menudo se dice que San Telémaco, por ejemplo, murió en el Coliseo, pero Teodoreto, en sus escritos acerca de esta muerte, dice que falleció en el estadio (eis to stadio). El martirio de San Ignacio de Antioquía ocurrió en "la arena", según las fuentes, pero sin concretar cuál arena.

En la Edad Media, el Coliseo desde luego no era visto como un lugar sagrado. Su uso como fortaleza y luego como cantera demuestra la poca importancia espiritual que se le atribuía, en un tiempo en el que los lugares asociados con mártires eran muy venerados. No estaba incluido en los itinerarios reunidos para uso de los peregrinos ni en obras tales como la Mirabilia Urbis Romae ("Maravillas de la ciudad de Roma"), del siglo XII, que dice que el Circo Flaminio -y no el Coliseo- fue el lugar donde ocurrieron estos martirios. Parte de la estructura estaba habitada por una orden cristiana, pero aparentemente no tenían motivos religiosos ni espirituales para vivir allí.

Parece que sólo durante los siglos XVI y XVII se consideró lugar santo al Coliseo. Se dice que el Papa Pío V (1566-1572) recomendó que los peregrinos reunieran arena del Coliseo como si fuera una reliquia, ya que estaba impregnada de la sangre de los mártires. Esta seguramente fue una visión minoritaria hasta que se hizo popular casi un siglo más tarde por Fioravante Martinelli, que incluyó al Coliseo en la cabeza de una lista de lugares sagrados a causa de los martirios que en ellos se celebraron, en su libro Roma ex ethnica sacra, de 1653.

Evidentemente, el libro de Martellini tuvo un claro efecto en la opinión pública; como respuesta a la propuesta que algunos años después hizo el Cardenal Altieri de convertir el Coliseo en una plaza de toros, Carlo Tomassi publicó un panfleto como protesta a lo que consideraba una profanación. La controversia que siguió persuadió al Papa Clemente X para que cerrara las arcadas externas del Coliseo y lo declarara santuario cristiano, aunque el debate sobre cuán sacro era el edificio continuaría por algún tiempo más.

A petición de San Leonardo de Puerto Mauricio, el Papa Benedicto XIV (1740-1758) prohibió que se usara el Coliseo como cantera y erigió un Viacrucis alrededor de la arena, que permació allí hasta febrero de 1874. San Benito José Labre pasó los últimos años de su vida entre los muros del Coliseo, viviendo de la caridad de los fieles, hasta su muerte en 1783. Varios papas del siglo XIX mandaron realizar trabajos de reparación y restauración en el Coliseo, por lo que el edificio aún conserva una conexión con la cristiandad. Se pusieron cruces en varios puntos alrededor de la arena y cada Viernes Santo el Papa encabeza una procesión al anfiteatro en memoria de los mártires cristianos.[12]

El Coliseo en la cultura popular

Siendo un icono de la cultura occidental, el Coliseo ha aparecido en numerosas películas y obras de arte de la cultura popular:

La fama de Coliseo como lugar de entretenimiento ha hecho que su nombre fuera reutilizado en otros edificios públicos modernos, particularmente en los Estados Unidos, donde teatros, salas de conciertos y estadios se llaman comúnmente coliseos.[13]

Véase también

Referencias

  1. "The full history of the Colosseum". Rome-accom.com.
  2. William H. Byrnes IV (Spring 2005) "Ancient Roman Munificence: The Development of the Practice and Law of Charity". Rutgers Law Review vol. 57, issue 3, p. 1043–1110.
  3. BBC.co.uk, BBC's History of the Colosseum p. 1.
  4. a b c Roth, Leland M. (1993). Understanding Architecture: Its Elements, History and Meaning (primera edición). Boulder, CO: Westview Press. ISBN 0-06-430158-3. 
  5. «Vía Crucis del Coliseo presididos por el papa». L'Obsservatore Romano. Consultado el 3-11-2010.
  6. «Frommer's Events - Event Guide: Good Friday Procession in Rome (Palatine Hill, Italy)». Frommer's. Consultado el 08-04-2008.
  7. a b c d e Claridge, Amanda (1998). Rome: An Oxford Archaeological Guide (First edición). Oxford, UK: Oxford University Press, 1998. pp. 276–282. ISBN 0-19-288003-9. 
  8. Cass. Dio lxxviii.25
  9. Referencia al Coliseo en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
  10. http://www.lavozdegalicia.es/mundo/2011/08/07/00031312740302654529902.htm La voz de galicia Consultado el 7 de agosto de 2011
  11. http://lta.reuters.com/article/worldNews/idLTASIE77608220110807 Consultado el 7 de agosto de 2011
  12. "Catholic Encyclopedia". Ed. The Encyclopedia Press, 1913
  13. "Coliseum". Pocket Fowler's Modern English Usage. Ed. Robert Allen. Oxford University Press, 1999

Bibliografía

Enlaces externos

Coliseo de Roma

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Coordenadas: 41°53′24″N 12°29′31″E / 41.89, 12.49194

Coliseo romano
UNESCO logo.svg Welterbe.svg Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad.
Colosseum in Rome-April 2007-1- copie 2B.jpg
El Coliseo de Roma
Coordenadas 41°53′24″N 12°29′32″E / 41.89, 12.49222
País Bandera de Italia Italia
Tipo Cultural
Criterios I, II, III, IV, VI
N.° identificación 91
Región Europa
Año de inscripción 1980 (IV sesión)
Año de extensión 1990
Extensiones 112233 m

El Coliseo Romano es un anfiteatro de la época del Imperio romano, construido en el siglo I en el centro de la ciudad de Roma. Originalmente era denominado Anfiteatro Flavio (Amphitheatrum Flavium), en honor a la Dinastía Flavia de emperadores que lo construyó, y pasó a ser llamado Colosseum por una gran estatua ubicada junto a él, el Coloso de Nerón, no conservada actualmente. Por sus características arquitectónicas, estado de conservación e historia, el Coliseo es uno de los monumentos más famosos de la antigüedad clásica. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1980 por la Unesco y como una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno el 7 de julio de 2007.

En la antigüedad poseía un aforo para 50.000 espectadores, con ochenta filas de gradas.[1] [2] [3] Los que estaban cerca de la arena eran el Emperador y los senadores, y a medida que se ascendía se situaban los estratos inferiores de la sociedad. En el Coliseo tenían lugar luchas de gladiadores y espectáculos públicos. Se construyó justo al Este del Foro Romano, y las obras empezaron entre el 70 d. C. y el 72 d. C., bajo mandato del emperador Vespasiano. El anfiteatro, que era el más grande jamás construido en el Imperio romano, se completó en el 80 d. C. por el emperador Tito, y fue modificado durante el reinado de Domiciano.[4] Su inauguración duró 100 días, participando de ella todo el pueblo romano y muriendo en su celebración decenas de gladiadores y fieras que dieron su vida por el placer y el espectáculo del pueblo.[4]

El Coliseo se usó durante casi 500 años, celebrándose los últimos juegos de la historia en el siglo VI, bastante más tarde de la tradicional fecha de la caída del Imperio romano de Occidente en el 476 d. C. Así como las peleas de gladiadores, muchos otros espectáculos públicos tenían lugar aquí, como naumaquias, caza de animales, ejecuciones, recreaciones de famosas batallas, y obras de teatro basadas en la mitología clásica. El edificio dejó de ser usado para estos propósitos en la Alta Edad Media. Más tarde, fue reutilizado como refugio, fábrica, sede de una orden religiosa, fortaleza y cantera. De sus ruinas se extrajo abundante material para la construcción de otros edificios, hasta que fue convertido en santuario cristiano, en honor a los prisioneros martirizados durante los primeros años del Cristianismo. Esta medida contribuyó a detener su espolio y a procurar su conservación.

Aunque la estructura está seriamente dañada debido a los terremotos y los picapedreros, el Coliseo siempre ha sido visto como un icono de la Roma Imperial y es uno de los ejemplos mejor conservados de la arquitectura romana. Es una de las atracciones turísticas más populares de la moderna Roma y aún está muy ligado a la Iglesia Católica Romana, por lo que el Papa encabeza el viacrucis hasta el anfiteatro cada Viernes Santo.[5] [6]

Contenido

Historia

En la Roma Clásica

En 29 a. C. el cónsul romano Estatilio Tauro construyó un anfiteatro en el Campo de Marte. Esta construcción fue el primer anfiteatro de gran tamaño de la ciudad, con todas las instalaciones necesarias. Este edificio quedó destruido en el Gran incendio de Roma del año 64, surgiendo la necesidad de un nuevo anfiteatro para la urbe romana.

La construcción del Coliseo empezó bajo el mandato del emperador Vespasiano, entre el 70 y 72 d. C. El emplazamiento elegido era un área llana entre las colinas de Celio, Esquilino y Palatino, a través del cual fluía una corriente canalizada. El emplazamiento donde se contruyó el anfiteatro había sido devastado años atrás por el Gran Incendio de Roma en el 64 d. C., y aprovechando esta circunstancia, Nerón se apropió de gran parte del terreno para edificar su residencia: la grandiosa Domus Aurea. En ella ordenó construir una laguna artificial, la Stagnum Neronis, rodeada de jardines y pórticos. El ya existente acueducto de Aqua Claudia se amplió para que llegara hasta esa zona, y la gigante estatua de bronce conocida como el Coloso de Nerón se colocó al lado de la entrada de la Domus Aurea. De esta estatua recibe el anfiteatro el nombre de coliseo.[7]

El área se transformó durante el reinado de Vespasiano y sus sucesores. Aunque el Coloso se conservó, se derribó buena parte de la Domus Aurea. El lago se rellenó y la tierra se reutilizó como emplazamiento para el nuevo Anfiteatro Flavio. Se construyeron escuelas de gladiadores y otros edificios relacionados en los alrededores, donde anteriormente se encontraba la Domus Aurea. Según una inscripción reconstruida que se encontró en el lugar, el emperador Vespasiano ordenó que este nuevo anfiteatro se erigiera usando su parte del botín como general. Esto puede referirse al gran tesoro que robaron los romanos tras su victoria en la Gran Rebelión Judía del 70 d. C. El Coliseo puede así ser interpretado como un gran monumento triunfal, siguiendo la tradición de celebrar las grandes victorias.[7] La decisión de Vespasiano de construir el Coliseo en el emplazamiento del lago de Nerón puede ser vista como un gesto popular para devolver a la gente un área de la ciudad de la que Nerón se había apropiado para uso exclusivo. Al contrario que muchos otros anfiteatros, que se situaban a las afueras de la ciudad como el Anfiteatro Castrense, el Coliseo estaba construido justo en el centro de la urbe; situándolo literal y simbólicamente en el corazón de Roma.

El Coliseo albergó espectáculos como las venationes (peleas de animales) o los noxii (ejecuciones de prisioneros por animales), así como las munera: peleas de gladiadores. Se calcula que en estos juegos murieron entre 500.000 y 1.000.000 de personas. Asimismo, se celebraban naumachiae, espectaculares batallas navales que requerían inundar la arena de agua. Es probable que fueran en los primeros años, antes de construirse los sótanos bajo la arena. El Coliseo poseía un avanzado sistema de canalización de agua que permitía llenar y vaciar rápidamente el piso inferior.

Se desconoce la identidad del arquitecto del edificio, como ocurría en general con la mayoría de las obras romanas: las edificaciones públicas se erigían para mayor gloria de los emperadores. A lo largo de los años se han barajado los nombres de Rabirio, Severo, Gaudencio o incluso Apolodoro de Damasco, aunque se sabe que este último llegó a Roma en el año 105.

Cuando Vespasiano murió en el 79, el Coliseo ya estaba completo hasta el tercer piso. Su hijo Tito terminó el nivel superior e inauguró el edificio en el 80.[4] Dión Casio dice que se mató a más de 9.000 animales salvajes durante los juegos inaugurales del anfiteatro. Más adelante se remodeló el edificio bajo el mandato del hijo pequeño de Vespasiano, el recientemente nombrado emperador Domiciano, quien construyó el hipogeo, una serie de túneles subterráneos que se usaban para alojar animales y esclavos. También añadió una galería en la parte superior del Coliseo para aumentar su aforo.

En el 217, el Coliseo fue gravemente dañado por un gran incendio (causado por una tormenta eléctrica, según Dión Casio)[8] que destruyó el suelo de madera en el interior del anfiteatro. No se reparó del todo hasta el 240 y se siguió remodelando en el 250 o 252, y de nuevo en el 320. Una inscripción recoge que varias partes del Coliseo fueron restauradas por Teodosio II y Valentiniano III (que reinaron del 425 al 450), posiblemente para reparar los daños que causó un terremoto en el 443; y se realizaron más obras en el 484 y 508. La arena se seguía usando para competiciones hasta bien entrado el siglo VI, registrándose la última pelea de gladiadores de la historia cerca del 435. La caza de animales continuó por lo menos hasta el año 523.[7]

En la Edad Media

El Coliseo representado en un mapa de la Roma Medieval.

El Coliseo experimentó grandes cambios en su uso durante el periodo medieval. A finales del siglo VI se construyó una pequeña iglesia dentro de la estructura del anfiteatro, aunque aparentemente no le dio un significado religioso al edificio entero. La arena se transformó en un cementerio. Los numerosos espacios entre las arcadas y bajo los asientos se convirtieron en fábricas y refugios, y según las fuentes se alquilaron hasta el siglo XII.

Durante el papado de Gregorio Magno muchos de los monumentos antiguos pasaron a manos de la Iglesia, que era la única autoridad efectiva. Sin embargo carecía de recursos para mantenerlos, por lo que cayeron en el abandono y el expolio. En la Edad Media, la decadencia de la ciudad afectó a todos los monumentos imperiales. Los terremotos de 801 y 847 provocaron grandes destrozos en un edificio prácticamente abandonado en las afueras de la ciudad medieval.

Cuando en 1084 el papa Gregorio VII fue expulsado de la ciudad, muchos monumentos cayeron en manos de familias nobles romanas, que los usaron como fortalezas. Alrededor del 1200 la familia Frangipani se apropió del Coliseo y lo fortificó, usándolo de forma parecida a un castillo y convirtiéndolo en su área de influencia. El Coliseo fue cambiando de manos hasta 1312, en que volvió a la Iglesia.

El gran terremoto de 1349 dañó severamente la estructura del Coliseo, haciendo que el lado externo sur se derrumbase. Muchas de esas piedras desprendidas fueron reutilizadas para construir palacios, iglesias( incluido el Vaticano), hospitales y otros edificios en toda Roma. Una orden religiosa se asentó en el tercio norte del Coliseo y siguió habitándolo hasta principios del siglo XIX. Las piedra del interior del anfiteatro fue picada en exceso, para reutilizarla en otra parte o (en caso de la fachada de mármol) quemarla para obtener cal viva.[7] Las abrazaderas de bronce que sostenían la mampostería fueron arrancadas de las paredes, dejando numerosas marcas. Aún hoy pueden observarse dichas cicatrices en el edificio.

En la Edad Moderna

Contrafuerte de refuerzo.

A lo largo de los siglos XV y XVI, el travertino que lo recubría fue arrancado para reutilizarlo en otras construcciones. Entre otras, se utilizó para el Palacio Barberini y para el Puerto de Ripetta. Un conocido dicho latino reza Quod non fecerunt Barbari, fecerunt Barberini (lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini). También se utilizó para quemarlo y obtener cal. El expolio de piedras continuó hasta 1749, en que Benedicto XIV consagró el monumento como lugar santo en memoria de los mártires allí ejecutados (si bien se cree que la mayoría de éstos fueron martirizados en el Circo Máximo).

En el siglo XIX, por el contrario, comenzaron una serie de obras para estabilizar muchos monumentos antiguos. En 1820 se terminaron varios contrafuertes que son claramente distinguibles hoy día, y sin los cuales el edificio probablemente se habría derrumbado. Durante todo el siglo se sucedieron obras de consolidación y mejora, en un proceso que aún continúa.

Colosseum By Night.JPG

En el presente

El Coliseo es sin duda uno de los grandes atractivos turísticos de Roma. Ha sido llevado al cine en múltiples ocasiones, destacando sobre todo la reconstrucción digital que se ve en Gladiator.

En 1980, la Unesco declaró el centro histórico de Roma, incluido el Coliseo, Patrimonio de la Humanidad.[9] Desde 2000, las autoridades mantienen el edificio iluminado durante 48 horas cada vez que en algún lugar del mundo se le conmuta o aplaza una sentencia de muerte a un condenado.

Este monumento de la Roma Clásica ha sido designado una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno, según la designación honorífica realizada en Lisboa, el 7 de julio de 2007, en el marco del concurso New 7 Wonders, organizado por el suizo Bernard Weber, del cual la Unesco se ha desmarcado completamente.

El Coliseo fue desalojado en el 7 de agosto de 2011 por una alarma de bomba, que era inexistente. Una llamada telefónica ha informado que había una lata con cables colgando. Según el alcalde de Roma: "Tenía algo de trementina, una batería y dos cables, pero ningún material explosivo"[10] [11]

Descripción

El Anfiteatro Flavio es un enorme edificio ovalado de 189 metros de largo por 156 de ancho, y de 57 metros de altura, con un perímetro de la elíptica de 524 metros. Se suele decir que este edificio ha sido un modelo para los recintos deportivos modernos, ya que tiene un diseño ingenioso y soluciones eficaces a problemas actuales.

La arena y el hipogeo

El hipogeo al aire libre.

El terreno de juego propiamente dicho era un óvalo de 75 por 44 metros, y en realidad era una plataforma construida en madera y cubierta de arena. Todo el subsuelo era un complejo de túneles y mazmorras (el hipogeo) en el que se alojaba a los gladiadores, a los condenados y a los animales. El suelo disponía de varias trampillas y montacargas que comunicaban con el sótano y que podían ser usadas durante el espectáculo.

El plano de la arena tenía un completo sistema de drenaje, conectado a cuatro imponentes cloacas. Se ha sugerido que obedecen a la necesidad de evacuar el agua tras los espectáculos navales. Sin embargo parece ser que ya Domiciano, abandonando la idea de la naumaquia, pavimentó las cloacas y colocó en la arena los montacargas para los combates de gladiadores. La cubierta de madera ya no se conserva, con lo que todo el laberinto subterráneo permanece hoy al aire libre.

La estructura

Sección por la cávea.

El Coliseo romano fue quizás la obra más grandiosa de la arquitectura romana, y en él se utilizaron las más variadas técnicas de construcción. Las pilastras y los arcos son de travertino colocado sin argamasa. En las partes inferiores y en los sótanos se empleó la toba del mismo modo. Muchos de estos sillares iban sujetos con grapas metálicas. Las bóvedas que sostienen la cávea se hicieron vertiendo argamasa de cemento directamente sobre cimbras de madera, una innovación que aligeraba la fábrica.

El hecho de que el edificio se ubicase sobre una laguna obligó a excavar hasta 14 metros de limos inservibles y realizar una cimentación de casi 13 metros de opus cementicium (hiladas de argamasa de cal y piedras alternadas).

La cávea

El amplio graderío interior estaba diferenciado en gradus, pisos reservados para las diferentes clases sociales:

  • En el podium,el primero de ellos, se sentaban los romanos más ilustres: los senadores, magistrados, sacerdotes y quizá las vestales. En ambos extremos del eje menor había sendos palcos: la tribuna imperial (pulvinar), y otra reservada para el magistrado que en ocasiones presidía los juegos. Dado que este piso era el más próximo a las fieras, había una red metálica de protección y arqueros apostados regularmente.
  • El maenianum primum, para los aristócratas que no pertenecían al senado,
  • El maenianum secundum, dividido en el imum para los ciudadanos ricos y el summum para los pobres.
  • En lo más alto estaba el maenianum summum in ligneis, hecho de madera, probablemente sin asientos y reservado para mujeres pobres.

Además, algunos órdenes sociales, como los tribunos, sacerdotes o la milicia, tenían sectores reservados.

El acceso desde los pasillos hasta las gradas se producía a través de los vomitorios, llamados así porque permitían salir una enorme cantidad de gente en poco tiempo. Estaba tan bien diseñado que los 50.000 espectadores podían ser evacuados en un poco más que cinco minutos.

La fachada

Fachada exterior.

La fachada se articula en cuatro órdenes, cuyas alturas no se corresponden con los pisos interiores. Los tres órdenes inferiores los forman 80 arcos sobre pilastras, y con semicolumnas adosadas que soportan un entablamento puramente decorativo. El cuarto lo forma una pared ciega, con pilastras adosadas, y ventanas en uno de cada dos vanos.

Respecto a los aspectos estéticos vemos la combinación de arco y dintel y la superposición de órdenes toscano, jónico y corintio. El último piso tiene un estilo indefinido que fue catalogado en el siglo XVI como compuesto. Era corriente superponer estilos diferentes en pisos sucesivos, pero no era habitual hacer edificios con cuatro órdenes superpuestos. Las comunicaciones entre cada piso se realizaban a través de escaleras y galerías concéntricas.

El velario

El Coliseo contaba con una cubierta de tela desplegable accionada mediante poleas. Esta cubierta, hecha primero con tela de vela y luego sustituida por lino (más ligero), se apoyaba en un entramado de cuerdas del que poco se sabe. Cada sector de tela podía moverse por separado de los de alrededor, y eran accionados por un destacamento de marineros de la flota romana.

En la parte superior de la fachada se han identificado los huecos en los que se colocaban los 250 mástiles de madera que soportaban los cables. Al parecer las cuerdas se anclaban en el suelo, pues de otro modo los mástiles soportarían demasiado peso. A tal efecto había un anillo concéntrico de piedras o cipos situados a 18 metros de la fachada en la explanada exterior, y que también permitían el control del público para evitar aglomeraciones. La franja entre la fachada y los cipos estaba pavimentada con travertino.


Imagen panorámica del interior del Coliseo

Usos

El Coliseo se usaba para peleas de gladiadores así como una gran variedad de eventos. Los espectáculos, llamados munera, siempre eran patrocinados por ciudadanos en vez de por el Estado. Tenían un fuerte elemento religioso pero también eran una demostración de poder e influencia familiar, y resultaron ser increíblemente populares en la plebe. Otro espectáculo popular era la caza de animales, o venatio. En ella se usaban una gran variedad de bestias salvajes, la mayoría importadas de África, e incluían rinocerontes, hipopótamos, elefantes, jirafas, leones, panteras, leopardos, cocodrilos y avestruces. Las batallas y la caza se representaban en escenarios con árboles y edificios movibles. Estos eventos se celebraban a veces a una gran escala; se dice que Trajano celebró sus victorias en Dacia en el 107 con juegos que incluyeron a 11.000 animales y 10.000 gladiadores, desarrollándose durante 123 días.

Pollice Verso ( "Pulgar hacia abajo") de Jean-Léon Gérôme, 1872.

Durante los primeros días del Coliseo, los escritores clásicos decían que el edificio se usaba para naumachiae (más conocidas como navalia proelia) o simulaciones de batallas navales. Las fuentes que nos cuentan los juegos inaugurales que hizo Tito en el 80 describen que el piso inferior se llenaba de agua para mostrar a caballos y toros previamente entrenados nadando. También nos cuentan una recreación de una famosa batalla naval entre los griegos de Corfú y los corintios. Esto ha sido objeto de debate para los historiadores, ya que, aunque llenar el edificio de agua no hubiera presentado problemas, no está claro cómo podían haber hecho que la arena fuese impermeable, ni si hubiera habido espacio suficiente para que los barcos de guerra se moviesen. Se ha sugerido que las fuentes hablaban de otro lugar, o que el Coliseo tenía en sus orígenes un ancho canal inundable que iba hasta su eje central, y que posteriormente habría sido sustituido por el hipogeo.[7]

El poeta Marcial también se hizo eco de dichos juegos inaugurales, y más concretamente, nos describe una lucha de gladiadores que pasaría a la historia, la de Vero y Prisco. Ambos lucharon hasta la extenuación ante el emperador Tito, sin que ninguno de los dos llegara a imponerse sobre el otro. Tal empeño y capacidad de resistencia fue recompensado con el clamor popular, que llevó al César a perdonarles. Tan excepcional fue este hecho que Marcial lo recogió en su obra Liber spectaculorum.

También se hacían sylvae o recreaciones de paisajes naturales en la arena. Pintores, técnicos y arquitectos construían una simulación de un bosque con árboles y arbustos reales que se plantaban en el suelo de la arena. Ponían animales para poblar el paisaje y asombrar a la multitud. Esos escenarios podrían haberse usado simplemente para mostrar un entorno natural a la población urbana, o como telón de fondo para la caza u obras que narraban episodios mitológicos. Ocasionalmente también se usaban para ejecuciones en los que el héroe de la historia -interpretado por el condenado a muerte- era asesinado de manera espantosa pero mitológicamente auténtica, siendo devorado por bestias o quemado hasta la muerte.

El Coliseo, en la actualidad

El Coliseo es la mayor atracción turística de Roma y miles de turistas pagan cada año por entrar y ver la arena. En él está ubicado un museo dedicado al dios griego Eros, en el piso superior del edificio. Parte del suelo de la arena ha sido reconstruido.

Uno de los usos actuales del Coliseo, es la procesión del Vía Crucis, presidido por el Papa, realizado cada Viernes Santo.

Los cristianos y el Coliseo

Inscripción del Anfiteatro Flavio en la que figuran los trabajos de restauración del edificio realizados durante cada papado.

Durante mucho tiempo se ha considerado al Coliseo como la escena de numerosos martirios de los primeros cristianos. De todas formas, esta creencia parece haber surgido sólo durante el siglo XVI. Las fuentes romanas y de la Alta Edad Media se refieren a martirios cristianos en lugares de Roma vagamente descritos (en el anfiteatro, en la arena, etc) pero sin especificar cuál; había, de hecho, numerosos estadios, anfiteatros y circos en Roma. A menudo se dice que San Telémaco, por ejemplo, murió en el Coliseo, pero Teodoreto, en sus escritos acerca de esta muerte, dice que falleció en el estadio (eis to stadio). El martirio de San Ignacio de Antioquía ocurrió en "la arena", según las fuentes, pero sin concretar cuál arena.

En la Edad Media, el Coliseo desde luego no era visto como un lugar sagrado. Su uso como fortaleza y luego como cantera demuestra la poca importancia espiritual que se le atribuía, en un tiempo en el que los lugares asociados con mártires eran muy venerados. No estaba incluido en los itinerarios reunidos para uso de los peregrinos ni en obras tales como la Mirabilia Urbis Romae ("Maravillas de la ciudad de Roma"), del siglo XII, que dice que el Circo Flaminio -y no el Coliseo- fue el lugar donde ocurrieron estos martirios. Parte de la estructura estaba habitada por una orden cristiana, pero aparentemente no tenían motivos religiosos ni espirituales para vivir allí.

Parece que sólo durante los siglos XVI y XVII se consideró lugar santo al Coliseo. Se dice que el Papa Pío V (1566-1572) recomendó que los peregrinos reunieran arena del Coliseo como si fuera una reliquia, ya que estaba impregnada de la sangre de los mártires. Esta seguramente fue una visión minoritaria hasta que se hizo popular casi un siglo más tarde por Fioravante Martinelli, que incluyó al Coliseo en la cabeza de una lista de lugares sagrados a causa de los martirios que en ellos se celebraron, en su libro Roma ex ethnica sacra, de 1653.

Evidentemente, el libro de Martellini tuvo un claro efecto en la opinión pública; como respuesta a la propuesta que algunos años después hizo el Cardenal Altieri de convertir el Coliseo en una plaza de toros, Carlo Tomassi publicó un panfleto como protesta a lo que consideraba una profanación. La controversia que siguió persuadió al Papa Clemente X para que cerrara las arcadas externas del Coliseo y lo declarara santuario cristiano, aunque el debate sobre cuán sacro era el edificio continuaría por algún tiempo más.

A petición de San Leonardo de Puerto Mauricio, el Papa Benedicto XIV (1740-1758) prohibió que se usara el Coliseo como cantera y erigió un Viacrucis alrededor de la arena, que permació allí hasta febrero de 1874. San Benito José Labre pasó los últimos años de su vida entre los muros del Coliseo, viviendo de la caridad de los fieles, hasta su muerte en 1783. Varios papas del siglo XIX mandaron realizar trabajos de reparación y restauración en el Coliseo, por lo que el edificio aún conserva una conexión con la cristiandad. Se pusieron cruces en varios puntos alrededor de la arena y cada Viernes Santo el Papa encabeza una procesión al anfiteatro en memoria de los mártires cristianos.[12]

El Coliseo en la cultura popular

Siendo un icono de la cultura occidental, el Coliseo ha aparecido en numerosas películas y obras de arte de la cultura popular:

La fama de Coliseo como lugar de entretenimiento ha hecho que su nombre fuera reutilizado en otros edificios públicos modernos, particularmente en los Estados Unidos, donde teatros, salas de conciertos y estadios se llaman comúnmente coliseos.[13]

Véase también

Referencias

  1. "The full history of the Colosseum". Rome-accom.com.
  2. William H. Byrnes IV (Spring 2005) "Ancient Roman Munificence: The Development of the Practice and Law of Charity". Rutgers Law Review vol. 57, issue 3, p. 1043–1110.
  3. BBC.co.uk, BBC's History of the Colosseum p. 1.
  4. a b c Roth, Leland M. (1993). Understanding Architecture: Its Elements, History and Meaning (primera edición). Boulder, CO: Westview Press. ISBN 0-06-430158-3. 
  5. «Vía Crucis del Coliseo presididos por el papa». L'Obsservatore Romano. Consultado el 3-11-2010.
  6. «Frommer's Events - Event Guide: Good Friday Procession in Rome (Palatine Hill, Italy)». Frommer's. Consultado el 08-04-2008.
  7. a b c d e Claridge, Amanda (1998). Rome: An Oxford Archaeological Guide (First edición). Oxford, UK: Oxford University Press, 1998. pp. 276–282. ISBN 0-19-288003-9. 
  8. Cass. Dio lxxviii.25
  9. Referencia al Coliseo en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
  10. http://www.lavozdegalicia.es/mundo/2011/08/07/00031312740302654529902.htm La voz de galicia Consultado el 7 de agosto de 2011
  11. http://lta.reuters.com/article/worldNews/idLTASIE77608220110807 Consultado el 7 de agosto de 2011
  12. "Catholic Encyclopedia". Ed. The Encyclopedia Press, 1913
  13. "Coliseum". Pocket Fowler's Modern English Usage. Ed. Robert Allen. Oxford University Press, 1999

Bibliografía

Enlaces externos

Colosseum reconstructed c. by archeolibri s.r.l.

Colosseum reconstructed c. by archeolibri s.r.l.

Información

Para acabar dejo esta reconstrucción de toda la ciudad de Roma que realizaron hace poco, está basado en el año 320 d.c.

Para acabar dejo esta reconstrucción de toda la ciudad de Roma que realizaron hace poco, está basado en el año 320 d.c.

Rome Reborn 2.2: A Tour of Ancient Rome in 320 CE

Rome Reborn 2.2: A Tour of Ancient Rome in 320 CE