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Los Problemas del Atlético de Madrid

hace 5 meses| visto 7270 veces

Sustraído de http://mensajedeportivo.wordpress.com/2012/01/28/la-familia-gil-25-anos-en-el-palco-del-vicente-calderon/

A comienzos del mes de junio de 1987, Brian de Palma estrenó “Los Intocables“, una película ambientada en los años 30, en plena Ley Seca en los Estados Unidos, que obtuvo cuatro nominaciones a los Oscar -Sean Connery se alzaría con una estatuilla como mejor actor de reparto-. Por aquellos días, Madonna se encontraba de gira por Japón, Whitney Houston batía récords de ventas con su nuevo disco en Estados Unidos y, en España, David Bowie se colocaba número uno en la famosa lista de los 40 principales. En lo que al deporte se refiere, Wimbledon reservaba una sorpresa mayúscula: Iván Lendl, que sumaba más de dos años como el mejor tenista del circuito según el Ranking ATP, caería en la final frente al australiano Pat Cash en tres sets.

Ese mismo junio de 1987, el día 27, D. Jesús Gil sería elegido presidente del Club Atlético de Madrid; un nombramiento que conllevaría, años después, una interminable lista de procesos judiciales, de acusaciones de estafa y apropiación indebida, de falsear documentos, de utilizar dinero del club en beneficio propio, de hinchar el precio de “futbolistas” que nunca llegaron a ser profesionales, de llevar a un club, considerado por aquel entonces como el tercer o cuarto “grande” de España, a levantar únicamente 6 títulos en cinco lustros, con un descenso a Segunda División incluido. Este es el caso de la “Familia Gil”, unida de manera indisoluble al nombre de Enrique Cerezo, al frente de una Sociedad Anónima Deportiva, antes Club de Fútbol. Es la historia de cómo un club de sus socios acabó en manos de unos gestores que nunca pagaron por él. Es una narración que muchos ya saben pero, desgraciadamente, otros tantos no conocen.

 

25 años de historia: Relación de un equipo de fútbol con los Tribunales

El socio ha reaccionado. Esto es el principio de una profunda transformación, el inicio de una nueva era”

JESÚS GIL, 27 DE JUNIO DE 1987

· 1987: Jesús Gil es elegido Presidente del Club Atlético de Madrid

El 26 de junio de 1987 tuvieron lugar las elecciones a la presidencia del Atlético de Madrid. Cuatro candidatos se presentaban a ellas:

· D. Enrique Sánchez de León, que había sido ministro de Sanidad y Seguridad Social entre 1977 y 1979, durante el primer mandato de Alfonso Suárez.

· D. Jesús Gil y Gil, promotor inmobiliario. Había sido condenado por el derrumbe del techo de un comedor en 1969 en Los Ángeles de San Rafaelque provocó 56 muertos.

· D. Agustín Cotorruelo, hijo del socio número 1 del Atlético de Madrid, Ministro de Comercio durante la presidencia de Carrero Blanco y presidente del Atlético de Madrid durante tres meses en 1982 en los que preparó la vuelta de Vicente Calderón al puesto.

· D. Salvador Santos Campano, Vicepresidente durante más de tres lustros del Atlético de Madrid, y exjugador del Atlético de Madrid de Balonmano en la década de los setenta.

El 27 de junio a las 6:45 el recuento estaba listo, y arrojaba, con un total de 12.476 votos válidos totales, los siguientes resultados:

¿Cómo pudo ganar Jesús Gil unas elecciones en las que, a priori, visto su currículum, partía como el último de los candidatos? Para responder a esta pregunta hay que viajar hasta Portugal, hasta Oporto más concretamente. Allí jugaba uno de los mejores jugadores de aquel momento, Paulo Futre, galardonado dos veces como mejor jugador de la SuperLiga portuguesa, campeón de Liga en dos ocasiones y, lo que le lanzó a la fama, campeón de Europa en 1987 en una inolvidable final frente al todopoderoso Bayern de Munich.

Jesús Gil y Paulo Futre, en su presentación

Había debutado en 1983 con el Sporting de Portugal, en el que sólo aguantó un año por una supuesta petición de aumento de sueldo. Tres temporadas en el Oporto para consagrarse y de ahí un contrato millonario con el Atlético de Madrid, cuatro años a razón de 120 millones por temporada más un chalé. 500 millones de pesetas costó su traspaso, el fichaje más caro de un jugador portugués hasta ese momento. Jesús Gil viajó en persona hasta Portugal para cerrar su traspaso y lo trajo hasta Madrid, en donde viajó con el equipo a la final de Copa que se disputaría un día después de las elecciones, el 27 de junioNo podía jugar, pero había que comenzar a rentabilizar el fichaje, e ilusionar a la afición era el primer paso para ello.

El Atlético de Madrid salió derrotado en aquella final de Copa que le enfrentó, en Zaragoza, a la Real Sociedad. El tiempo reglamentario finalizó con un empate a dos que llevó el encuentro a la tanda de penaltis. Allí Arconada se erigió en héroe y John Benjamin Toshack pasó a la historia por llevar a la Real Sociedad a conquistar su segunda Copa del Rey (la primera fue en 1909).

· 1992: el club se convierte en S.A.D.

5 temporadas después de la llegada de D. Jesús Gil a la presidencia, y con 14 cambios de entrenador a sus espaldas, el 30 de junio de 1992 era la fecha límite para la conversión de los clubs en Sociedades Anónimas Deportivas, según la Ley del Deporte de octubre de 1990. Quedaron exentos de esta conversión: Real Madrid CF, FC Barcelona, Athletic Club de Bilbao y Club Atlético Osasuna, por contar con un patrimonio neto positivo en los últimos cinco años. El resto de equipos de Primera y Segunda División debían hacer frente a una transformación que, se suponía, acabaría con el derroche de dinero que hasta ese momento se había despilfarrado por parte de los presidentes electos de los clubes de las dos máximas categorías.

Paulo Futre levanta la Copa del Rey en presencia de los Reyes de España

28 de junio de 1992: nos referimos a una fecha que muchos aficionados atléticos guardan en su memoria. Ese día el Atlético de Madrid ganó su segunda Copa del Rey consecutiva. Si en 1991 el rival había sido el RCD Mallorca, en el Santiago Bernabéu, con una victoria por la mínima para los colchoneros, en esta ocasión se vieron las caras con su rival de la ciudad, el Real Madrid, en el mismo escenario. El encuentro finalizó con un resultado de dos a cero, gracias a los goles de Schuster, tras la maravillosa ejecución de una falta, y Futre, que estableció la ventaja definitiva con un extraordinario zurdazo.

Al término de su segunda fase de transformación, el Club Atlético de Madrid tenía cubierto tan solo un 5% de su capital social (102 millones de ptas.). De cara a la tercera fase, que en teoría debería ser libre, la directiva decidió que sólo pudieran tener acceso los actuales socios de la entidad. El plazo finalizaba el día 29. Después, y en función del capital cubierto, según informaron fuentes del club, Gil compraría las acciones que restasen. “La idea del presidente”, explicaron las mismas, “es dar oportunidades a los socios”. Cabe destacar el incremento en un 65% en las cuotas de socios con respecto a las de la temporada anterior, según la información publicada en El País el 19 de enero de 1992, con el descenso que provocó en el número de socios dicha subida de precios. Los que no renovaron su abono esa temporada, no pudieron comprar acciones para la transformación del club en SAD.

29 de junio de 1992: Según publicó José Miguélez en El País, “todas las fuentes del club consultadas, menos Jesús Gil, aseguran que el presidente ya dispone del dinero necesario (los 1.960 millones de pesetas que restan por suscribir en acciones), pero no hay confirmación oficial. La oposición, mientras tanto, se ofrece a poner el dinero si Gil se va. El problema es que el plazo ya es corto y que si el Atlético no lo cumple jugará el próximo año en Segunda B”.

Todos sabéis que tenemos problemas de dinero. Pero los vamos a arreglar. Los pobres también tenemos derecho a ser felices, y a tomar caviar”

JESÚS GIL, 29 DE JUNIO DE 1992

En un ambiente de euforia por la victoria ante el eterno rival, desde la presidencia se lanzaban mensajes de pesimismo con respecto al estado financiero del club. El capital social del Club Atlético de Madrid ascendía a 2060 millones de ptas. y los socios sólo habían cubierto un 5% del total. Si había problemas para conseguir cubrir la totalidad del capital social, ¿por qué la tercera fase de la transformación no fue libre y se decidió que sólo pudieran tener acceso los socios del club? Gil repetía una y otra vez que la entidad se encontraba en una delicada situación económica, si bien también se mostraba como el salvador del club, aquel que pondría el dinero necesario para salvar al Atlético de Madrid de un supuesto descenso a la categoría de bronce al fútbol español debido a sus deudas. 

30 de junio de 1992 (El País): “Todas las fuentes del club rojiblanco consultadas, excepto Gil, insisten en afirmar que el dirigente dispone ya de esa suma. Sin embargo, el CSD sólo tenía al cierre de esta edición noticias poco alentadoras. En una actitud que personas vinculadas a él entienden como fingida para dar morbo al desenlace, Gil se mostró ayer muy pesimista sobre el desarrollo de sus gestiones. “En estos momentos”, dijo, “no tengo resuelto el problema. Me da muy mala espina que Cajamadrid todavía no me haya contestado sobre el crédito. Me temo que estoy pagando el precio de meterme en política. Pero, de todas formas, cuento con más soluciones. Seguiremos luchando. Si no lo consigo ahora, pediré, de acuerdo con la ley, una excepción temporal”. Ayer mismo, Joaquín Leguina, presidente de la Comunidad de Madrid, dio por segura la transformación del club en sociedad anónima en el acto de ofrecimiento de la Copa por parte de la plantilla rojiblanca. “Iros tranquilos de vacaciones que el año que viene seguiréis adelante”, dijo”.

Marca: “Para Jesús Gil es la tabla de salvación. Busca desesperadamente los dos mil millones de pesetas que le permitan a su club la transformación en S.A.D. Al descenso deportivo a segunda B si al final no se alcanza la transformación, habría que añadir el económico. El Atiético de Madrid quedaría excluído del Plan de Saneamiento, con lo cual tendría que afrontar sus deudas por valor de 3.269 millones (de pesetas) con la Seguridad Social y Hacienda y que se ejecutaría de forma inmediata”.

· 1 de julio de 1992: 2000 millones y un batín

Capital de las S.A.D. constituidas - El País, 1 de julio de 1992

1 de julio de 1992 (El País): “Jesús Gil, el presidente del Atlético de Madrid, llegó al CSD 10 minutos antes de que concluyera el plazo. Minutos antes, el abogado del club, José Luis Sierra, presentó en el registro las escrituras de la conversión del Atlético. En ellas figuran tres certificados bancarios. Uno del Banco Central Hispano, por valor de 120 millones de pesetas que corresponde a la venta de acciones hasta el pasado lunes. Los otros dos, corresponden a dos operaciones hipotecarias, una de 1.300 millones y otra de 713, de los bancos Credit Lyonnais y Banco de Vitoria respectivamente“.

El batín es de seda, me lo regaló mi mujer, y las zapatillas son de Loewe”

JOSÉ MARÍA RUIZ-MATEOS, 1 DE JULIO DE 1992

Jesús Gil y Ruiz-Mateos en la sede del CSD – EFE, 1 de julio de 1992

Esta instantánea fue tomada el 20 de junio de 1992, pocos minutos antes de que el tiempo estipulado para que los clubes se convirtieran en S.A.D. acabase. En ella se ve a D. Jesús Gil y D. José María Ruiz-Mateos, accionistas mayoritarios de los clubes que presidían hasta ese momento, el Atlético de Madrid y el Rayo Vallecano respectivamente. Lo curioso de la instantánea es que en ella se reflejan los dos mandatarios de las dos empresas deportivas en las que los socios tenían menos porcentaje de acciones(5% en el caso del Atlético, 2% en el Rayo).

El fútbol debe dejar de ser la batallita del domingo. Aquí se acabó lo del pañuelito contra el palco. Cuando uno saque el pañuelo, el otro le saca las acciones…”

JESÚS GIL, 8 DE JULIO DE 1992

· Temporada 1999/2000: Intervención judicial del Club Atlético de Madrid S.A.D.

El 22 de diciembre de 1999, Manuel García Castellón, juez de la Audiencia Nacional, decretó la destitución del presidente del At.Madrid, D. Jesús Gil, y de todo el Consejo de Administración de la entidad, y la intervención, el embargo y el secuestro de las acciones del Club Atlético de Madrid Sociedad Anónima Deportiva. Manuel García Castellón nombró a Luis Manuel Rubí como administrador judicial del club con plenos poderes hasta el 31 de marzo de 2000 para llevar la gestión de la entidad mientras se investigaban los supuestos delitos de estafa, apropiación indebida, falsedad en documento público y mercantil y delitos societarios, que la Fiscalía Anticorrupción cifraba en 9.427 millones de pesetas.

El 11 de abril de 2000, el juez Manuel García Castellón levantó la administración judicial y dictó el regreso del anterior Consejo de Administración con D. Jesús Gil como presidente. Con ello, Rubí abandonó el club rojiblanco y el control pasó a las manos de la familia Gil, aunque todas las operaciones serían supervisadas por dos interventores que debían aprobar determinadas actuaciones. (Información extraída de Señales de Humo).

Según una información publicada por ABC el 23 de diciembre de 1999, y de acuerdo con un escrito presentado por el fiscal de la Audiencia Nacional, Carlos Castresana, “a finales de 1997 Gil debía al Atlético 2.700 millones de ptas. Poco después, en enero de 1998, Gil decidió saldar esa deuda con el director general del club, su hijo Miguel Ángel. Pero no lo hizo pagándola, sino <> [...] Según el fiscal, Gil cedió a su propio club a través de su empresa Promociones Futbolísticas unos activos que valoró junto a su hijo en 2.740 millones de ptas. cuando el precio de mercado de esos supuestos futbolistas debían ser infinitamente menor, si no inexistente“. El caso de los futbolistas a los que se valoró en 2.740 millones de ptas. es el llamado Caso Negritos, que que se juzgó junto a la apropiación del Club por parte de D. Jesús Gil y D. Enrique Cerezo en el “Caso Atlético”.

· 2003: La sentencia del “Caso Atlético”

El 14 de febrero de 2003 la Audiencia Nacional condenó al entonces presidente del Atlético de Madrid, D. Jesús Gil, a tres años y medio de prisión por delitos de apropiación indebida (24 meses de prisión) y estafa(18 meses de prisión), a “restituir” al club sus 236.056 acciones y ahacerse cargo de una deuda de 2.700 millones de ptas., derivados de aquel “Caso Negritos” al que hemos hecho referencia. También fueron condenados el entonces vicepresidente D. Enrique Cerezo, como cooperador necesario en la apropiación indebida del club, a 12 meses de prisión, y D. Miguel Ángel Gil Marín, director general, como autor de un delito de estafa por simulación de contrato, a 18 meses de prisión. Los efectos de esta dependerían del fallo del Tribunal Supremo, que llegaría a mediados de 2004.

· 2004: Sentencia definitiva del Tribunal Supremo

En este enlace se puede consultar la sentencia 640/2004 de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, que absolvió a D. Jesús Gil y D. Enrique Cerezo al estimar que había prescrito el delito de apropiación indebida de fondos del club por el que la Audiencia Nacional les había condenado a 24 meses y 12 meses de prisión respectivamente. Sin embargo, sí mantuvo los 18 meses de condena a D. Miguel Ángel Gil Marín por simulación de contrato, así como a “la obligación de reponer la situación contable al estado anterior a la firma, cuando se reflejaba una deuda de Jesús Gil con el Club de 2.700.000.000 ptas., debiendo estar y pasar por esta reposición Miguel Angel Gil Marín, por sí mismo, así como a los herederos de Jesús Gil y Gil”. [N. del R.: D. Jesús Gil falleció el 14 de mayo de 2004 debido a un infarto cerebral]

Nos han acusado de ladrones y yo les digo una cosa: se roba de donde hay, y el fiscal se pensaba que aquí había petróleo pero sólo había trabajo”

ENRIQUE CEREZO, 9 DE JULIO DE 2004

En la página 36 de dicha sentencia se puede leer lo siguiente:

“El recurrente [D. Jesús Gilse hizo con dicho paquete accionarial de forma fraudulenta, sin efectuar desembolso alguno, como ya se ha acreditado, por más que el delito de apropiación haya sido declarado prescrito, pero es que el Club Atlético de Madrid, como otros tantos, es depositario de una historia y de unos valores de naturaleza inmaterial, que trascienden y superan su mera traducción económica. En definitiva, padre e hijo con manifiesto abuso, perjuicio y deslealtad hacia el Club suscribieron en colusión el contrato que aunque formalmente tenía dos partes contratantes, la del Club estaba instrumentalizada y como tal supeditada y vicaria a los fines del otro contratante con lo que, en realidad, al no existir contraprestación, se trató de una simple y pura condonación de una deuda, en perjucio del acreedor, que es el Club“.

· 2010: Un nuevo doblete, un nuevo desmantelamiento

Europa League: La temporada 2009/2010 fue una temporada feliz para los colchoneros. El 12 de mayo se disputó en Hamburgo la final de la Europa League, a la que el Atlético de Madrid accedió tras eliminar a Galatasaray, Sporting de Portugal, Valencia CF y Liverpool. Se enfrentaban al Fulham, al quevencieron por un ajustado 2-1 gracias a un gol de Forlán a cuatro minutos para el final de la prórroga.

Campeones de la Europa League

Copa del Rey: Una semana más tarde, se enfrentarían al Sevilla FC en la final de la Copa del Rey, donde cayeron derrotados por 2-0, tras los tantos de Diego Capel y Jesús Navas, este último en el tiempo de prolongación.

Supercopa de Europa: El 27 de agosto, como campeones de la Europa League, se enfrentaron al Inter de Milan en la Supercopa de Europa. La victoria fue para el Atlético de Madrid, que se impuso por dos goles a cero, gracias al acierto de José Antonio Reyes y Kun Agüero.

Campeones de la Supercopa de Europa

Desmantelamiento: Veamos la plantilla con la que el Atlético de Madrid afrontó el tramo final de temporada, tras los fichajes de invierno y la destitución de Abel Resino: De Gea, Asenjo, Valera, Antonio López, Pernía, Juanito, Ujfalusi, Alvaro Domínguez, Perea, Pablo Ibáñez, Cabrera, Ignacio Camacho, Raúl García, Jurado, Assunçao, Tiago, Salvio, Reyes, Simao,  Agüero y Forlán.

Con esta plantilla el Atlético de Madrid consiguió llegar a dos finales en uno de los años más exitosos que se recuerdan en el club rojiblanco desde aquel famoso doblete de 1996. Incluso D. Miguel Ángel Gil Marín fue nombrado “Gestor del año en los Globe Soccer Awards, un evento donde también recibiría un premio Jorge Mendes, uno de los representantes que más dinero mueve en el mundo del fútbol y con el que el consejero delegado mantiene una buena relación.

De los 21 jugadores arriba expuestos, unos 18 meses después, sólo siguen siete de ellos en la primera plantilla: Asenjo, Perea, Domínguez, Antonio López, Assunçao, Tiago y Salvio. Los dos jugadores que más tiempo llevan en el Atlético de Madrid (Perea y Antonio López) no tienen asegurada su continuidad más allá del verano que llega, fecha en la que finalizan sus respectivos contratos.

Según datos de transfermakt.de, los ingresos del Atlético de Madrid por las ventas realizadas desde junio de 2010 hasta enero de 2012 son los siguientes:

David de Gea: 20 M €; Tomas Ufjalusi: 2 M €; Ignacio Camacho: 1,5 M €;  José Manuel Jurado: 13 M €; José Antonio Reyes: 3,5 M €; Simao Sabrosa: 0,9 M €; Sergio “Kun” Agüero: 45 M €; Diego Forlán: 5 M €; Elías Mendes: 8,8 M €.
Total: 99,7 M € ingresados por traspasos desde junio de 2010 hasta enero de 2012.

Veamos ahora los gastos en fichajes en la misma etapa:

Elías Mendes: 7 M; Diego Godín: 8 M €; Filipe Luis: 12 M €; Sílvio: 7 M €; Arda Turan: 12 M €; Gabriel Fernández “Gabi”: 3 M €; Juanfran Torres: 4,2 M €; Radamel Falcao: 40 M €; Mario Suárez: 1,8 M €.
Total: 95 M € gastados en fichajes desde junio de 2010 hasta enero de 2012.

El beneficio económico del Atlético de Madrid por el traspaso de jugadores entre junio de 2010 y enero de 2012 asciende a 4,7 M €. Cabe decir que estas cifras no son transparentes. El valor total de estas operaciones no ha salido (o entrado) de las arcas del club. Esta afirmación hace referencia a los fondos de inversión que participan en varias de las operaciones que el club realiza (sirvan como ejemplo los fichajes de Elías y Sílvio), prohibidos en países como Inglaterra o Alemania.

Entrevistas

Para tratar de aclarar un asunto que, debido al tiempo, ha quedado en el olvido de algunos aficionados, hemos contado con el honor de entrevistar a Rubén Uría, periodista de COPE y Eurosport, y a José Luis Sánchez Ayuso, presidente de la Asociación Señales de Humo, dos personajes que pueden arrojar un poco de luz en un tema lleno de sombras.

Rubén Uría

El caso del Atlético de Madrid es el caso más escandaloso de corrupción en el fútbol español

El máximo accionista del club es el único directivo de la historia del fútbol mundial que ha sido condenado por estafar a su propio club

 

José Luis Sánchez Ayuso

Como mínimo, la deuda con Hacienda asciende, sumando el largo y el corto plazo, a 215 millones de euros

El principal argumento, la barrera, la muralla, tras el cual se esconden (Gil y Cerezo) es que esto es suyo. Bueno, pues eso no es suyo. Eso ya ha quedado aclarado por la justicia española. Ellos se hicieron de forma ilegítima con esas acciones y,  por lo tanto, no es suyo"

★ La herencia de los Gil - Parte 1 de 2

★ La herencia de los Gil - Parte 1 de 2

★ La herencia de los Gil - Parte 2 de 2 + "Outro"

★ La herencia de los Gil - Parte 2 de 2 +

Información

A continuación pondré artículos donde se explican algunos de los casos que se nombran en el video y en el texto anterior.

A continuación pondré artículos donde se explican algunos de los casos que se nombran en el video y en el texto anterior.

La condena por el 'caso Camisetas' propició que Gil abandonara la Alcaldía. SUR.es

La deuda del Ayuntamiento de Marbella con la Liga de Fútbol Profesional se enmarca en los acuerdos firmados por el ex alcalde Jesús Gil, entonces también presidente del Atlético de Madrid, con el estamento que engloba a los clubes de fútbol para que el equipo rojiblanco luciera el nombre de la ciudad en sus camisetas durante la temporada 1998-99. Una operación que desembocó en el procedimiento penal denominado 'caso Camisetas' y, a la larga, propició la salida de Gil del Ayuntamiento.

La causa judicial tuvo su origen en una querella presentada por la entonces concejala socialista Isabel García Marcos, denuncia que fue respaldada por la Fiscalía Anticorrupción. El procedimiento, instruido por el juez Santiago Torres, llevó por segunda vez a prisión, aunque de forma temporal, a Gil.

En el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de Málaga en el año 2000, el ex alcalde fue condenado a 28 años de inhabilitación por cuatro delitos de prevaricación, dos de ellos en concurso con tráfico de influencias. Fue absuelto, sin embargo, de los delitos de malversación y falsedad. El Tribunal Supremo ratificó la resolución judicial y Gil dimitió en abril de 2002 antes de que la sentencia le obligara a ello.

Por el 'caso Camisetas' también fueron condenados a nueve años de inhabilitación por un delito de prevaricación el ex primer teniente de alcalde Pedro Román, mano derecha de Jesús Gil desde su desembarco en el Ayuntamiento de Marbella en 1991, y el abogado Modesto Perodia, que fue gerente de Eventos 2000.

La deuda del Ayuntamiento de Marbella con la Liga de Fútbol Profesional se enmarca en los acuerdos firmados por el ex alcalde Jesús Gil, entonces también presidente del Atlético de Madrid, con el estamento que engloba a los clubes de fútbol para que el equipo rojiblanco luciera el nombre de la ciudad en sus camisetas durante la temporada 1998-99. Una operación que desembocó en el procedimiento penal denominado 'caso Camisetas' y, a la larga, propició la salida de Gil del Ayuntamiento.

La causa judicial tuvo su origen en una querella presentada por la entonces concejala socialista Isabel García Marcos, denuncia que fue respaldada por la Fiscalía Anticorrupción. El procedimiento, instruido por el juez Santiago Torres, llevó por segunda vez a prisión, aunque de forma temporal, a Gil.

En el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de Málaga en el año 2000, el ex alcalde fue condenado a 28 años de inhabilitación por cuatro delitos de prevaricación, dos de ellos en concurso con tráfico de influencias. Fue absuelto, sin embargo, de los delitos de malversación y falsedad. El Tribunal Supremo ratificó la resolución judicial y Gil dimitió en abril de 2002 antes de que la sentencia le obligara a ello.

Por el 'caso Camisetas' también fueron condenados a nueve años de inhabilitación por un delito de prevaricación el ex primer teniente de alcalde Pedro Román, mano derecha de Jesús Gil desde su desembarco en el Ayuntamiento de Marbella en 1991, y el abogado Modesto Perodia, que fue gerente de Eventos 2000.

La sentencia del Tribunal supremo

Fichero: sentencia.pdf Tamaño: 389.0 KB Autor: S2S0014SP

Fellatio non petita, accusatio manifiesta - El Hacha de Rubén Uría

Cada vez que visito el delicioso blog "La libreta de Van Gaal" reparo en su lema de cabecera: "Qué divertido es leer la prensa deportiva". Hoy lo ha sido más que nunca, porque el personal se ha desayunado con una doble página del "As", dedicada a la visita de Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil, todavía dueños del Atlético. Nada nuevo bajo el sol para los aficionados rojiblancos, lo de casi siempre: La pertinente sesión de fotos, mucha vaselina, poca leña y una charla más cercana al masaje que a la entrevista, donde el productor de cine y el estudiante de veterinaria jugaron a mostrar y contar. [Lo muestran todo y con eso, no cuentan nada]. De periódico en periódico y tiro porque me toca, porque están de gira -como los Rolling en sus buenos tiempos- los condenados por apropiación indebida y simulación de contrato dijeron lo que todo el mundo sabe: Que no se irán ni con agua caliente y que mientras algunos periodistas exigen pruebas, ellos siguen encantados de haberse conocido. Nerviosos, porque la afición exculpa a Quique Flores y empieza a mirar hacia el palco por primera vez en 24 años, reiteraron que en el Atlético no pasa nada y que si pasa, se le saluda. Cerezo, que piensa que el mundo se ha caído de un guindo, dejó un titular maravilloso: "Si quieren quedarse el Atleti por cero euros, van listos". En puro manchego, sería algo así como "si no te gustan los garbanzos torraos, por debajo de la puerta te los echo, a puñaos". Alguien debería decirle a Don Enrique, dueño de infinitas películas picantotas del destape, que precisamente eso fue lo que hicieron Gil padre y él mismo: Se quedaron con el Atleti, por cero euros, siendo muy listos, tal y como probó la sentencia del Tribunal Supremo, que condenó a Cerezo como "cooperador necesario" en un delito de apropiación indebida.

Aunque lo más "divertido" llega con una columna de opinión (¿?) de Javier Gómez Matallanas que reza así en uno de sus párrafos: "(...) Enrique Cerezo no cree que deban demostrar una y otra vez que el club les pertenece. Y en eso el presidente lleva razón. Los aficionados del Atlético pueden criticar con dureza la gestión de Gil Marín y Cerezo al frente del club rojiblanco, pero recordar permanentemente cómo se hicieron con la propiedad de la entidad no conduce a nada. La casa es suya. Ya da igual que entraran por la gatera o por la ventana porque aquel supuesto allanamiento de morada ya fue juzgado y la casa siguió siendo suya (...)". Ahí queda eso. Resulta que a Cerezo, condenado por el TS porque se hizo con el club sin poner un euro, le molesta que se le pregunte por aquel delito prescrito, y tiene razón cuando se enfada porque le sacan el tema. Resulta que no procede seguir insistiendo en que se hizo con un club histórico sin poner el dinero, porque los que sí pusieron su dinero deben ser ciudadanos de segunda. Atenta la compañía: en la columna se afirma que "ya da igual" que Gil y Cerezo entraran en el club "por la gatera o por la ventana" porque el club es suyo. Salvando la gravedad de los delitos, pregunta al canto: ¿Habría que dar por bueno que si un violador es condenado por abusar de una menor pero su delito ha sido juzgado y prescrito, deja de ser un despreciable violador para convertirse en un señor muy respetable? ¿Y que además tenga razón al enfadarse si se le recuerda su fechoría? Allá el que quiera desayunar, almorzar o cenar con dos delincuentes prescritos si es que se fía de ellos pero ¿en qué cabeza cabe pretender pasar de puntillas sobre lo que hicieron?

El disparate engorda cuando se califica la maniobra de Gil padre y Cerezo como "aquel supuesto" allanamiento de morada. Bonito término, "supuesto". Invita a pensar que "supuestos" informadores del Atlético deberían pasar el control anti-doping antes de ponerse a "supuestamente" escribir sobre algo que más que "supuesto" está probado. ¿Qué hay exactamente de "supuesto" cuando se conoce una sentencia judicial, rotunda y esclarecedora, que condenó por apropiación indebida al ayudante de cámara de "Vente a Alemania, Pepe"? No hay nada "supuesto", sino probado: "El 17 de Noviembre de 1992, Enrique Cerezo Torres, que no tenía acción alguna del Atlético de Madrid, suscribió con Jesús Gil un contrato por el que este último acusado vendía al primero, por veinte millones de pesetas, 23.507 acciones que representan el 9,46% del capital, lo que arroja un precio por acción de 850.- ptas, mientras que los 3.174 socios que sí desembolsaron el importe de las acciones abonaron por cada acción, cinco meses antes, ocho mil trescientas pesetas (8.300.-ptas)". Cerezo se apropió del club de manera indebida, sin poner una sola peseta. De "supuesto", nada de nada. También existe otra sentencia condenatoria contra el máximo accionista, por simulación de contrato en los fichajes de Maxi, Lawal, Lima y Djana, que ascendía a la "módica" cifra de 2.700 millones de pesetas, en el "Caso Negritos". Ahí tampoco había nada "supuesto", sino real.

A nadie extraña que exista quien opine que "ya da igual" que Gil y Cerezo "entraran por la gatera o por la ventana". Ni que haya quien se sienta cómodo poniendo una vela a Dios y otra al diablo. Ni tampoco es relevante que haya quien desee practicar aquello de "fellatio non petita accusatio manifesta". Lo que sí sorprende es que el histórico diario "As", que tiene un amplio sector de suscriptores y lectores colchoneros, permita que se opine que "ya da igual" que entraran "por la gatera o por la ventana". Que le pregunten al millón y medio largo de aficionados del Atlético si les da igual que Gil y Cerezo entraran por la gatera o por la ventana. Que le pregunten a Carlos Castresana, a la Fiscalía Anticorrupción y al Tribunal Supremo si les dio igual que Gil y Cerezo "entraran por la gatera o por la ventana". Que les pregunten si "ya da igual" que Gil y Cerezo entraran por la gatera o por la ventana a los socios minoritarios que sí pusieron, con esfuerzo y con sus ahorros, el dinero para que su Atlético no desapareciera. Y por supuesto, que les pregunten si "ya da igual" que Gil y Cerezo "entraran por la gatera o por la ventana" a los colectivos atléticos que acumulan 24 años condenados, contra su voluntad, al Gilifato. Igual si uno se atreve a formular la preguntas adecuadas, igual se sorprende de encontrar respuestas incómodas. Por cortesía de "Señales de Humo", ahí va un adelanto:

* El Atlético de Madrid de los que entraron "por la ventana o por la gatera" acumula un pasivo de 782 millones de euros, tiene una deuda neta cercana a los 300 y el precio de sus acciones está próximo a ser cero, según un informe jurídico-económico del bufete Cremades & Calvo Sotelo. La primera, en la frente.
* Según ese informe, si el Atlético vendiera todo su patrimonio y sus activos a día de hoy, aún seguiría teniendo una deuda de 300 millones de euros. Repámpanos.
* Con ese nivel de deuda estratosférica, está por ver qué sucederá si la UEFA sigue con su línea económica-deportiva, que podría condenar al club a no jugar competición europea aunque se lo gane en el césped, tal y como sufrió en sus carnes el Mallorca. Cosa de ventanas y gateras, ya saben.
* Como consecuencia de la sentencia nº620/2004 del Tribunal Supremo, que condenó a Gil Marín por estafa, el máximo accionista puede estar incapacitado para ejercer su cargo, tal y como reza la Ley de Sociedades de Capital (artículo 213). 
* Gil Marín se autoimpuso un sueldo de 1.300.000 euros al año. El informe dice que esa percepción es irregular según la Ley de Sociedades de Capital y también contraviene los estatutos del club, que prohíben la retribución de los administradores en caso de que la sociedad registre pérdidas. Arreando, que vienen dando.
* Cerezo y Gil, los que "ya da igual" que entraran por "la gatera o por la ventana", han negado información relativa a los préstamos y garantías que dicen que han aportado lo cual contravendría el derecho a la información de los accionistas, por minoritarios que sean. Está por ver si también podría llegar a tratarse de una conducta tipificada en el artículo 293 del Código Penal.
* Estas garantías de Gil y Cerezo se aportan, según el informe, tras aparecer garantías de los derechos de televisión y los derechos de los jugadores de fútbol. Fetén pero, otra al aparato, Gilifato: ¿Gil Marín y Cerezo cobran intereses por prestar esas garantías? ...Viva la yenka gilista
* Gil Marín y Cerezo, que siempre se escudan en haber ampliado el capital del club, ahora tendrán que esperar la resolución de un procedimiento judicial que impugna ese aumento de capital. Parece que a la Audiencia Provincial de Madrid no le "da igual" que entraran "por la gatera o por la ventana".
* Al Tribunal Superior de Justicia igual tampoco le "da ya igual" el asunto, porque "Señales de Humo" también ha impugnado la aprobación de los acuerdos de Gil y Cerezo con el Ayuntamiento de Madrid sobre la mudanza del Calderón a La Peineta.
* Anticorrupción, que ya avisó de que Gil Marín pagaba retratos de Franco y el reportaje de su niña con dinero del Atlético como publicó "El Mundo", informará en breve sobre diferentes hallazgos realizados. A estos tampoco les da "ya igual".
* Los que entraron por la "gatera o por la ventana" dicen que el Atlético ocupa el puesto número 17 en cuanto a ingresos generados según Deloitte. Lo que no cuentan es que su deuda neta casi triplica sus ingresos, siendo uno de los dos clubes más endeudados de España. Tampoco cuentan que tal y como acreditó la Audiencia Provincial de Madrid, en esta SAD se dan casos de "burda ficción contable". Que le pregunten a Abásolo, que cifró en "más de 300 millones" los fondos propios negativos del Atlético. Qué curioso, fue en una entrevista a "As".
*Los que "ya da igual que entraran por la gatera o por la ventana", a pesar de su opacidad, no han podido ocultar que como desvela el citado informe de Cremades & Calvo Sotelo, han gastado más de 17 millones de euros en servicios exteriores durante la pasada campaña. Sí, han leído bien amigos, 17 millones de euros en servicios exteriores para limpiar el estadio. ¿Quién limpia el estadio? ¿Cuánto cobran esas empresas externas? ¿A quién pertenecen? Urgen respuestas.

Por fortuna y gracias a la movilización de atléticos que sí quieren a su club - ¿alguien se apropia indebidamente de algo que quiere?- existe un escenario de futuro para un Atlético digno, sin el modelo Giles & Cerezos. El Atlético de Madrid, después de 24 años de Gilifato, puede volver a ser un club de todos y no una sociedad anónima de dos. Gracias al trabajo a destajo de "Señales", el CSD está en ello y la UEFA también. En los próximos días saldrán a la luz noticias y resoluciones judiciales importantes que pueden cambiar el sino de una institución que lleva más de dos décadas viendo cómo dos señores destrozan un sentimiento de un millón y medio de aficionados. Hay miles de personas que están hartas de delincuentes prescritos y satélites que defiendan que "ya da igual" que Gil y Cerezo entraran en el Atlético "por la gatera o por la ventana". Todo esos colchoneros, hartos de que les pinten como "pupistas" y de ser terneros de engorde, por fin tienen una puerta abierta para poder recuperar su club. Su esperanza, verde y oro, es un sueño hecho bufanda. Unos colores que son verdad y la justicia, porque diga quien diga lo contrario y sea lo poderoso que sea, la verdad nunca "da igual". Sobre todo si se trata de periodismo, aunque sea deportivo. Muchos ya gritan "diles que se vayan" y lo hacen con razón. Porque la mentira tiene las patas muy cortas y la verdad, aunque pueda ser eclipsada, nunca se extingue. No me cabe ninguna duda de que, a partir de ahora, algunos medios de comunicación no se van a poder callar lo que pasa en el Atlético de Madrid. Tengo esa esperanza. Aunque sea más fácil ocultar la verdad que poder contarla.

Rubén Uría / Eurosport

Cada vez que visito el delicioso blog "La libreta de Van Gaal" reparo en su lema de cabecera: "Qué divertido es leer la prensa deportiva". Hoy lo ha sido más que nunca, porque el personal se ha desayunado con una doble página del "As", dedicada a la visita de Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil, todavía dueños del Atlético. Nada nuevo bajo el sol para los aficionados rojiblancos, lo de casi siempre: La pertinente sesión de fotos, mucha vaselina, poca leña y una charla más cercana al masaje que a la entrevista, donde el productor de cine y el estudiante de veterinaria jugaron a mostrar y contar. [Lo muestran todo y con eso, no cuentan nada]. De periódico en periódico y tiro porque me toca, porque están de gira -como los Rolling en sus buenos tiempos- los condenados por apropiación indebida y simulación de contrato dijeron lo que todo el mundo sabe: Que no se irán ni con agua caliente y que mientras algunos periodistas exigen pruebas, ellos siguen encantados de haberse conocido. Nerviosos, porque la afición exculpa a Quique Flores y empieza a mirar hacia el palco por primera vez en 24 años, reiteraron que en el Atlético no pasa nada y que si pasa, se le saluda. Cerezo, que piensa que el mundo se ha caído de un guindo, dejó un titular maravilloso: "Si quieren quedarse el Atleti por cero euros, van listos". En puro manchego, sería algo así como "si no te gustan los garbanzos torraos, por debajo de la puerta te los echo, a puñaos". Alguien debería decirle a Don Enrique, dueño de infinitas películas picantotas del destape, que precisamente eso fue lo que hicieron Gil padre y él mismo: Se quedaron con el Atleti, por cero euros, siendo muy listos, tal y como probó la sentencia del Tribunal Supremo, que condenó a Cerezo como "cooperador necesario" en un delito de apropiación indebida.

Aunque lo más "divertido" llega con una columna de opinión (¿?) de Javier Gómez Matallanas que reza así en uno de sus párrafos: "(...) Enrique Cerezo no cree que deban demostrar una y otra vez que el club les pertenece. Y en eso el presidente lleva razón. Los aficionados del Atlético pueden criticar con dureza la gestión de Gil Marín y Cerezo al frente del club rojiblanco, pero recordar permanentemente cómo se hicieron con la propiedad de la entidad no conduce a nada. La casa es suya. Ya da igual que entraran por la gatera o por la ventana porque aquel supuesto allanamiento de morada ya fue juzgado y la casa siguió siendo suya (...)". Ahí queda eso. Resulta que a Cerezo, condenado por el TS porque se hizo con el club sin poner un euro, le molesta que se le pregunte por aquel delito prescrito, y tiene razón cuando se enfada porque le sacan el tema. Resulta que no procede seguir insistiendo en que se hizo con un club histórico sin poner el dinero, porque los que sí pusieron su dinero deben ser ciudadanos de segunda. Atenta la compañía: en la columna se afirma que "ya da igual" que Gil y Cerezo entraran en el club "por la gatera o por la ventana" porque el club es suyo. Salvando la gravedad de los delitos, pregunta al canto: ¿Habría que dar por bueno que si un violador es condenado por abusar de una menor pero su delito ha sido juzgado y prescrito, deja de ser un despreciable violador para convertirse en un señor muy respetable? ¿Y que además tenga razón al enfadarse si se le recuerda su fechoría? Allá el que quiera desayunar, almorzar o cenar con dos delincuentes prescritos si es que se fía de ellos pero ¿en qué cabeza cabe pretender pasar de puntillas sobre lo que hicieron?

El disparate engorda cuando se califica la maniobra de Gil padre y Cerezo como "aquel supuesto" allanamiento de morada. Bonito término, "supuesto". Invita a pensar que "supuestos" informadores del Atlético deberían pasar el control anti-doping antes de ponerse a "supuestamente" escribir sobre algo que más que "supuesto" está probado. ¿Qué hay exactamente de "supuesto" cuando se conoce una sentencia judicial, rotunda y esclarecedora, que condenó por apropiación indebida al ayudante de cámara de "Vente a Alemania, Pepe"? No hay nada "supuesto", sino probado: "El 17 de Noviembre de 1992, Enrique Cerezo Torres, que no tenía acción alguna del Atlético de Madrid, suscribió con Jesús Gil un contrato por el que este último acusado vendía al primero, por veinte millones de pesetas, 23.507 acciones que representan el 9,46% del capital, lo que arroja un precio por acción de 850.- ptas, mientras que los 3.174 socios que sí desembolsaron el importe de las acciones abonaron por cada acción, cinco meses antes, ocho mil trescientas pesetas (8.300.-ptas)". Cerezo se apropió del club de manera indebida, sin poner una sola peseta. De "supuesto", nada de nada. También existe otra sentencia condenatoria contra el máximo accionista, por simulación de contrato en los fichajes de Maxi, Lawal, Lima y Djana, que ascendía a la "módica" cifra de 2.700 millones de pesetas, en el "Caso Negritos". Ahí tampoco había nada "supuesto", sino real.

A nadie extraña que exista quien opine que "ya da igual" que Gil y Cerezo "entraran por la gatera o por la ventana". Ni que haya quien se sienta cómodo poniendo una vela a Dios y otra al diablo. Ni tampoco es relevante que haya quien desee practicar aquello de "fellatio non petita accusatio manifesta". Lo que sí sorprende es que el histórico diario "As", que tiene un amplio sector de suscriptores y lectores colchoneros, permita que se opine que "ya da igual" que entraran "por la gatera o por la ventana". Que le pregunten al millón y medio largo de aficionados del Atlético si les da igual que Gil y Cerezo entraran por la gatera o por la ventana. Que le pregunten a Carlos Castresana, a la Fiscalía Anticorrupción y al Tribunal Supremo si les dio igual que Gil y Cerezo "entraran por la gatera o por la ventana". Que les pregunten si "ya da igual" que Gil y Cerezo entraran por la gatera o por la ventana a los socios minoritarios que sí pusieron, con esfuerzo y con sus ahorros, el dinero para que su Atlético no desapareciera. Y por supuesto, que les pregunten si "ya da igual" que Gil y Cerezo "entraran por la gatera o por la ventana" a los colectivos atléticos que acumulan 24 años condenados, contra su voluntad, al Gilifato. Igual si uno se atreve a formular la preguntas adecuadas, igual se sorprende de encontrar respuestas incómodas. Por cortesía de "Señales de Humo", ahí va un adelanto:

* El Atlético de Madrid de los que entraron "por la ventana o por la gatera" acumula un pasivo de 782 millones de euros, tiene una deuda neta cercana a los 300 y el precio de sus acciones está próximo a ser cero, según un informe jurídico-económico del bufete Cremades & Calvo Sotelo. La primera, en la frente.
* Según ese informe, si el Atlético vendiera todo su patrimonio y sus activos a día de hoy, aún seguiría teniendo una deuda de 300 millones de euros. Repámpanos.
* Con ese nivel de deuda estratosférica, está por ver qué sucederá si la UEFA sigue con su línea económica-deportiva, que podría condenar al club a no jugar competición europea aunque se lo gane en el césped, tal y como sufrió en sus carnes el Mallorca. Cosa de ventanas y gateras, ya saben.
* Como consecuencia de la sentencia nº620/2004 del Tribunal Supremo, que condenó a Gil Marín por estafa, el máximo accionista puede estar incapacitado para ejercer su cargo, tal y como reza la Ley de Sociedades de Capital (artículo 213). 
* Gil Marín se autoimpuso un sueldo de 1.300.000 euros al año. El informe dice que esa percepción es irregular según la Ley de Sociedades de Capital y también contraviene los estatutos del club, que prohíben la retribución de los administradores en caso de que la sociedad registre pérdidas. Arreando, que vienen dando.
* Cerezo y Gil, los que "ya da igual" que entraran por "la gatera o por la ventana", han negado información relativa a los préstamos y garantías que dicen que han aportado lo cual contravendría el derecho a la información de los accionistas, por minoritarios que sean. Está por ver si también podría llegar a tratarse de una conducta tipificada en el artículo 293 del Código Penal.
* Estas garantías de Gil y Cerezo se aportan, según el informe, tras aparecer garantías de los derechos de televisión y los derechos de los jugadores de fútbol. Fetén pero, otra al aparato, Gilifato: ¿Gil Marín y Cerezo cobran intereses por prestar esas garantías? ...Viva la yenka gilista
* Gil Marín y Cerezo, que siempre se escudan en haber ampliado el capital del club, ahora tendrán que esperar la resolución de un procedimiento judicial que impugna ese aumento de capital. Parece que a la Audiencia Provincial de Madrid no le "da igual" que entraran "por la gatera o por la ventana".
* Al Tribunal Superior de Justicia igual tampoco le "da ya igual" el asunto, porque "Señales de Humo" también ha impugnado la aprobación de los acuerdos de Gil y Cerezo con el Ayuntamiento de Madrid sobre la mudanza del Calderón a La Peineta.
* Anticorrupción, que ya avisó de que Gil Marín pagaba retratos de Franco y el reportaje de su niña con dinero del Atlético como publicó "El Mundo", informará en breve sobre diferentes hallazgos realizados. A estos tampoco les da "ya igual".
* Los que entraron por la "gatera o por la ventana" dicen que el Atlético ocupa el puesto número 17 en cuanto a ingresos generados según Deloitte. Lo que no cuentan es que su deuda neta casi triplica sus ingresos, siendo uno de los dos clubes más endeudados de España. Tampoco cuentan que tal y como acreditó la Audiencia Provincial de Madrid, en esta SAD se dan casos de "burda ficción contable". Que le pregunten a Abásolo, que cifró en "más de 300 millones" los fondos propios negativos del Atlético. Qué curioso, fue en una entrevista a "As".
*Los que "ya da igual que entraran por la gatera o por la ventana", a pesar de su opacidad, no han podido ocultar que como desvela el citado informe de Cremades & Calvo Sotelo, han gastado más de 17 millones de euros en servicios exteriores durante la pasada campaña. Sí, han leído bien amigos, 17 millones de euros en servicios exteriores para limpiar el estadio. ¿Quién limpia el estadio? ¿Cuánto cobran esas empresas externas? ¿A quién pertenecen? Urgen respuestas.

Por fortuna y gracias a la movilización de atléticos que sí quieren a su club - ¿alguien se apropia indebidamente de algo que quiere?- existe un escenario de futuro para un Atlético digno, sin el modelo Giles & Cerezos. El Atlético de Madrid, después de 24 años de Gilifato, puede volver a ser un club de todos y no una sociedad anónima de dos. Gracias al trabajo a destajo de "Señales", el CSD está en ello y la UEFA también. En los próximos días saldrán a la luz noticias y resoluciones judiciales importantes que pueden cambiar el sino de una institución que lleva más de dos décadas viendo cómo dos señores destrozan un sentimiento de un millón y medio de aficionados. Hay miles de personas que están hartas de delincuentes prescritos y satélites que defiendan que "ya da igual" que Gil y Cerezo entraran en el Atlético "por la gatera o por la ventana". Todo esos colchoneros, hartos de que les pinten como "pupistas" y de ser terneros de engorde, por fin tienen una puerta abierta para poder recuperar su club. Su esperanza, verde y oro, es un sueño hecho bufanda. Unos colores que son verdad y la justicia, porque diga quien diga lo contrario y sea lo poderoso que sea, la verdad nunca "da igual". Sobre todo si se trata de periodismo, aunque sea deportivo. Muchos ya gritan "diles que se vayan" y lo hacen con razón. Porque la mentira tiene las patas muy cortas y la verdad, aunque pueda ser eclipsada, nunca se extingue. No me cabe ninguna duda de que, a partir de ahora, algunos medios de comunicación no se van a poder callar lo que pasa en el Atlético de Madrid. Tengo esa esperanza. Aunque sea más fácil ocultar la verdad que poder contarla.

Rubén Uría / Eurosport

Lima, el hombre de los dos millones de euros (http://www.interviu.es/reportajes/articulos/lima-el-hombre-de-los-dos-millones-de-euros)

Con sólo seis años Limamou M´Bengue soñaba sobre la arena de las playas de Dakar, capital de Senegal, con los verdes y fértiles campos de hierba de la vieja Europa. Séptimo de nueve hermanos, viviendo con su madre en el humilde barrio de Parcelles Assanies, Lima sabía que fuera de su país tendría una oportunidad y podría seguir los pasos de grandes estrellas del fútbol africano que ya triunfaban como N´Kono, Finidi, Kanu, Okocha, Roger Milla o Amunike.

Con 15 años y el estómago vacío de alimento pero lleno de ilusiones, Lima logró llegar a Madrid, gracias a que su madre consiguió reunir el dinero, después de ocho meses, para el viaje. Para ello tuvo que empeñar algunas joyas y vender cacahuetes en la calle durante muchas horas, algo que el joven no olvidaría nunca. Al llegar a España le esperaban su padre y su tío en Móstoles, emigrados unos años antes y mediante la figura del reagrupamiento familiar Lima pudo ser legal en España desde el primer día. En 1995, con 15 años recién cumplidos su tío lo lleva a ver a Antonio Seseña, responsable de las categorías inferiores del Atlético de Madrid, que lo ficha para el equipo cadete después de tenerlo a prueba. “Estaba acostumbrado a jugar descalzo o en zapatillas y me costó un mes acostumbrarme a las botas, pero al final me ficharon”, cuenta Lima, que al año siguiente pasó a los juveniles y logró marcar 37 goles en su categoría. En 1997 el club lo cedió al Alcobendas, “un club de superior preferente de Madrid, muy fuerte, donde me servía para adquirir fuerza y experiencia”, recuerda el jugador. De aquellos años recuerda Lima que “el club tenía una casa en Alcorcón para los chicos de fuera de Madrid y a mi nunca me ofrecieron ir a vivir allí, así que yo trabajaba con Manolo Alvarado, el entrenador del juvenil preferente, descargando camiones a las seis de la mañana para poder comer, hasta que un día los policías me vieron en la parada del autobús y me preguntaron. Manolo les dijo que iba a trabajar con él y le dijeron que no podía porque era menor de edad. Así que dejé de ir por no perjudicar a Alvarado y me puse a repartir propaganda en el metro para ganar algo”. Con 18 años su madre sufre cáncer de pecho y Lima acude al club para pedir “un billete de avión y poder traerla a España para tratarla, porque me dijeron que aquí se podía curar, pero no me ayudaron”, recuerda con tristeza Lima, que perdió a su madre unos meses después. “Tenía 49 años cuando murió y fui de nuevo al club para pedirles un billete de avión , después de cuatro años jugando gratis, para ir al entierro y Miguel Ángel Ruiz y Gil Marín me dijeron que no. Aquel verano pedí la carta de libertad”. En 1998 Lima fichó por el Consuegra Atlético. Esa misma temporada llamó la atención de Vicente del Bosque y Paco de Gracia, entonces responsables de las categorías inferiores del Real Madrid, que lo fichan en 1999 para el Real Madrid B, que entonces militaba en Segunda B. Pero en diciembre de 1999 estalla el caso Atlético, cuando el juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, ordena la destitución de todo el consejo de Administración del club, interviene las oficinas del club y nombra un administrador judicial. Fueron imputados Jesús Gil, su hijo Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo, vicepresidente de la entidad. El fiscal los acusa, entre otras cosas, de falsedad documental en los contratos de Lima y otros tres fichajes “estrella”, los de Maxi, Lawal y Djana, por los que el Atlético de Madrid habría pagado a una empresa de la familia Gil esa cantidad en concepto de cesión de derechos. En concreto, en la contabilidad del club aparecía que se habían gastado 2700 millones de pesetas en comprar esos derechos.

“Imagino que no podían justificar que después de pagar ese dinero me habían dejado ir gratis, por eso me quisieron recuperar a toda costa y vuelvo al Atlético, con cuatro años de contrato por dos millones seiscientas mil pesetas, cinco millones setecientas cincuenta mil, siete millones y ocho millones de pesetas hasta el 2003”, cuenta Lima. Mientras tanto, el jugadores llamado a declarar y “lo único que me preguntó el fiscal es si valía 290 millones de pesetas como futbolista y yo contesto que sí, claro”, relata el jugador, que acudió a aquella declaración acompañado de Horacio Oliva, abogado entonces de la familia Gil. Finalmente el Tribunal Supremo condenó a Miguel Ángel Gil por la falsedad documental en los contratos a 18 meses de prisión. Todo esto terminó por minar la moral de Lima, que vio cómo su fichaje por el Real Madrid quedaba truncado para volver al Atlético y resultar cedido al Badajoz para acabar jugando sólo algunos minutos en el 2001. Al acabar esa temporada el jugador pide la carta de libertad de nuevo “pero Gil Marín me pide quedarme hasta el final y me ofrece una ficha después durante otros dos años por 40 millones de pesetas. En África mucha gente dependía de mi, mis hermanos, cuñados, tios, sobrinos, etc…”, recuerda Lima, que se dio por satisfecho con esta promesa verbal del entonces director general del club y así accede a quedarse. “Pero acabo y veo que no tienen intención de cumplir lo prometido, así que denuncio en magistratura de Trabajo. Me llama al despacho y me ofrece seis mil euros, pero rechazo el dinero y pierdo el juicio. Ahí es cuando me di cuenta de que ante los tribunales yo no soy nadie contra Gil Marín”, añade el futbolista senegalés. Mientras tanto, Lima trató de volver al fútbol profesional y buscó representante entre los mejores del momento: “Me llegaron a decir que estaba salpicado por el caso Atlético y el fútbol son negocio e intereses”, afirma Lima, que desde entonces juega en equipos de segunda división B y de Tercera hasta llegar al Carolinense C. D., que milita en la división andaluza, similar a la Preferente. “Estoy intentando encontrar un trabajo por las mañanas para mandar dinero a casa. Acabo de ser padre y aunque tengo muchas ganas de ver al niño no puedo ir estas navidades”, asegura Lima, que hace un par de años escribió una carta al juez Garzón y al presidente Rodríguez Zapatero reclamando justicia sobre su caso. Lima también se ha sentido maltratado en alguna ocasión por parte de la prensa: “Una vez estando en Vallecas con unos compatriotas de visita entró la policía municipal y les detuvo porque se dedicaban a copiar cd´s de música. Como yo también estaba me llevaron a comisaría y hasta que se aclaró todo me tuvieron 24 horas detenido. Algún periódico llegó a publicar “Lima, del Calderón al top manta”, hasta que se aclaró todo y me dejaron tranquilo”.

Lima fue internacional en tres ocasiones con su selección absoluta e incluso llegó a disputar dos partidos de eliminatoria de la copa África de selecciones y un partido amistoso de preparación para el mundial de 2002. Ahora, con 30 años y un niño de seis meses, sólo intenta conseguir algo de justicia y regresar algún día a su país. Mientras, prepara un libro que quiere titular “Caso Atlético, las mentiras de Gil Marín”, en el que promete contar su experiencia como jugador en ese club.

Más información en la revista Interviú

Con sólo seis años Limamou M´Bengue soñaba sobre la arena de las playas de Dakar, capital de Senegal, con los verdes y fértiles campos de hierba de la vieja Europa. Séptimo de nueve hermanos, viviendo con su madre en el humilde barrio de Parcelles Assanies, Lima sabía que fuera de su país tendría una oportunidad y podría seguir los pasos de grandes estrellas del fútbol africano que ya triunfaban como N´Kono, Finidi, Kanu, Okocha, Roger Milla o Amunike.

Con 15 años y el estómago vacío de alimento pero lleno de ilusiones, Lima logró llegar a Madrid, gracias a que su madre consiguió reunir el dinero, después de ocho meses, para el viaje. Para ello tuvo que empeñar algunas joyas y vender cacahuetes en la calle durante muchas horas, algo que el joven no olvidaría nunca. Al llegar a España le esperaban su padre y su tío en Móstoles, emigrados unos años antes y mediante la figura del reagrupamiento familiar Lima pudo ser legal en España desde el primer día. En 1995, con 15 años recién cumplidos su tío lo lleva a ver a Antonio Seseña, responsable de las categorías inferiores del Atlético de Madrid, que lo ficha para el equipo cadete después de tenerlo a prueba. “Estaba acostumbrado a jugar descalzo o en zapatillas y me costó un mes acostumbrarme a las botas, pero al final me ficharon”, cuenta Lima, que al año siguiente pasó a los juveniles y logró marcar 37 goles en su categoría. En 1997 el club lo cedió al Alcobendas, “un club de superior preferente de Madrid, muy fuerte, donde me servía para adquirir fuerza y experiencia”, recuerda el jugador. De aquellos años recuerda Lima que “el club tenía una casa en Alcorcón para los chicos de fuera de Madrid y a mi nunca me ofrecieron ir a vivir allí, así que yo trabajaba con Manolo Alvarado, el entrenador del juvenil preferente, descargando camiones a las seis de la mañana para poder comer, hasta que un día los policías me vieron en la parada del autobús y me preguntaron. Manolo les dijo que iba a trabajar con él y le dijeron que no podía porque era menor de edad. Así que dejé de ir por no perjudicar a Alvarado y me puse a repartir propaganda en el metro para ganar algo”. Con 18 años su madre sufre cáncer de pecho y Lima acude al club para pedir “un billete de avión y poder traerla a España para tratarla, porque me dijeron que aquí se podía curar, pero no me ayudaron”, recuerda con tristeza Lima, que perdió a su madre unos meses después. “Tenía 49 años cuando murió y fui de nuevo al club para pedirles un billete de avión , después de cuatro años jugando gratis, para ir al entierro y Miguel Ángel Ruiz y Gil Marín me dijeron que no. Aquel verano pedí la carta de libertad”. En 1998 Lima fichó por el Consuegra Atlético. Esa misma temporada llamó la atención de Vicente del Bosque y Paco de Gracia, entonces responsables de las categorías inferiores del Real Madrid, que lo fichan en 1999 para el Real Madrid B, que entonces militaba en Segunda B. Pero en diciembre de 1999 estalla el caso Atlético, cuando el juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, ordena la destitución de todo el consejo de Administración del club, interviene las oficinas del club y nombra un administrador judicial. Fueron imputados Jesús Gil, su hijo Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo, vicepresidente de la entidad. El fiscal los acusa, entre otras cosas, de falsedad documental en los contratos de Lima y otros tres fichajes “estrella”, los de Maxi, Lawal y Djana, por los que el Atlético de Madrid habría pagado a una empresa de la familia Gil esa cantidad en concepto de cesión de derechos. En concreto, en la contabilidad del club aparecía que se habían gastado 2700 millones de pesetas en comprar esos derechos.

“Imagino que no podían justificar que después de pagar ese dinero me habían dejado ir gratis, por eso me quisieron recuperar a toda costa y vuelvo al Atlético, con cuatro años de contrato por dos millones seiscientas mil pesetas, cinco millones setecientas cincuenta mil, siete millones y ocho millones de pesetas hasta el 2003”, cuenta Lima. Mientras tanto, el jugadores llamado a declarar y “lo único que me preguntó el fiscal es si valía 290 millones de pesetas como futbolista y yo contesto que sí, claro”, relata el jugador, que acudió a aquella declaración acompañado de Horacio Oliva, abogado entonces de la familia Gil. Finalmente el Tribunal Supremo condenó a Miguel Ángel Gil por la falsedad documental en los contratos a 18 meses de prisión. Todo esto terminó por minar la moral de Lima, que vio cómo su fichaje por el Real Madrid quedaba truncado para volver al Atlético y resultar cedido al Badajoz para acabar jugando sólo algunos minutos en el 2001. Al acabar esa temporada el jugador pide la carta de libertad de nuevo “pero Gil Marín me pide quedarme hasta el final y me ofrece una ficha después durante otros dos años por 40 millones de pesetas. En África mucha gente dependía de mi, mis hermanos, cuñados, tios, sobrinos, etc…”, recuerda Lima, que se dio por satisfecho con esta promesa verbal del entonces director general del club y así accede a quedarse. “Pero acabo y veo que no tienen intención de cumplir lo prometido, así que denuncio en magistratura de Trabajo. Me llama al despacho y me ofrece seis mil euros, pero rechazo el dinero y pierdo el juicio. Ahí es cuando me di cuenta de que ante los tribunales yo no soy nadie contra Gil Marín”, añade el futbolista senegalés. Mientras tanto, Lima trató de volver al fútbol profesional y buscó representante entre los mejores del momento: “Me llegaron a decir que estaba salpicado por el caso Atlético y el fútbol son negocio e intereses”, afirma Lima, que desde entonces juega en equipos de segunda división B y de Tercera hasta llegar al Carolinense C. D., que milita en la división andaluza, similar a la Preferente. “Estoy intentando encontrar un trabajo por las mañanas para mandar dinero a casa. Acabo de ser padre y aunque tengo muchas ganas de ver al niño no puedo ir estas navidades”, asegura Lima, que hace un par de años escribió una carta al juez Garzón y al presidente Rodríguez Zapatero reclamando justicia sobre su caso. Lima también se ha sentido maltratado en alguna ocasión por parte de la prensa: “Una vez estando en Vallecas con unos compatriotas de visita entró la policía municipal y les detuvo porque se dedicaban a copiar cd´s de música. Como yo también estaba me llevaron a comisaría y hasta que se aclaró todo me tuvieron 24 horas detenido. Algún periódico llegó a publicar “Lima, del Calderón al top manta”, hasta que se aclaró todo y me dejaron tranquilo”.

Lima fue internacional en tres ocasiones con su selección absoluta e incluso llegó a disputar dos partidos de eliminatoria de la copa África de selecciones y un partido amistoso de preparación para el mundial de 2002. Ahora, con 30 años y un niño de seis meses, sólo intenta conseguir algo de justicia y regresar algún día a su país. Mientras, prepara un libro que quiere titular “Caso Atlético, las mentiras de Gil Marín”, en el que promete contar su experiencia como jugador en ese club.

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Las Mentiras del Gilifato - El Hacha de Rubén Uría

Dicen que una mentira repetida mil veces llega a convertirse en verdad. Exactamente eso ocurre con el Atlético de Madrid, que antes de Jesús Gil era un club histórico y que hoy es una sociedad anónima histérica. Con la complicidad de unos medios de comunicación, el silencio de otros y el apoyo pesebrero de la mayoría, el modelo Giles y Cerezo sigue campando a sus anchas. Hoy parece que a nadie le importa conocer cómo se produjo el genocidio del tercer grande de España, donde las tropelías cometidas por el clan gilista y sus satélites fueron atroces. Tal es el desinterés sobre lo que le hicieron al Atleti, que existen generaciones de atléticos, los más jóvenes, que desconocen cómo se fraguó la apropiación indebida del club. Un delito ya prescrito pero que fue, es y sigue siendo el mayor escándalo de la historia del fútbol europeo. Al grano: Para entender y asimilar cómo es posible que unos señores se apropiaran de un club de fútbol sin poner del dinero, baste con rescatar algunos fragmentos de la historia. Extraños aliados del mundo de las finanzas, la prensa y la política, contribuyeron a aupar a Gil padre para usar el Atlético como un trampolín para su fama y negocios privados. La piedra angular del Gilifato fue servirse del club colchonero para explotar "la mina de oro del Manzanares", a través de un holding de empresas. La familia Gil y Cerezo contaron con la inestimable ayuda de poderosos y extraños compañeros de viaje, los cuales asintieron con la cabeza, en su papel de cómplices, mientras el modelo Giles y Cerezos repetía, una y mil veces, una gran mentira. A fuerza de repetir sus mentiras, el pueblo se las creyó y las asumió como verdades absolutas y universales. Pero hemeroteca al canto, papeles y sentencias en mano, las mentiras de los Gil tienen las patas muy cortas. El mayor escándalo de la historia de nuestro fútbol se basó en una maraña de patrañas, donde la versión gilista-periodística decía una cosa y la realidad, los tribunales y las cuentas bancarias, decían otra cosa bien diferente.

Primer mentia, el fichaje de Futre. Gil padre siempre alardeó de que había conseguido el fichaje de Paolo Futre con su dinero. Rotundamente falso. Gil viajó a Oporto con un par de abogados, con Rubén Cano y el agente Roberto Dale, para convencer al presidente del Oporto. Tras horas de regateo, se fichó a Futre por unos 415 millones de pesetas más 100 para el jugador, casa y coche. Se le presentó a bombo y platillo, en la discoteca Jácara de Madrid. Esa operación relámpago fue crucial para que Gil llegara a la presidencia y derrotara en las elecciones a Sánchez de León. Gil sacó pecho y declaró que Futre era suyo, pero el contrato suscrito no decía eso. Más bien, decía lo contrario: "...El Club Atlético de Madrid se compromete a pagar 415 millones de pesetas por el fichaje de Paolo Dos Santos Futre...". El primer pago era de 115 millones. Y el segundo, de 300, a través de unas letras de cambio. Es decir, que el dinero que costó Futre lo pagaron los socios del club y no Gil, el cual sólo se puso de garante en caso de que la LFP no diera validez al fichaje. Por cierto, algunas fuentes cuentan que aquel traspaso, valorado en 415 millones, llegó a figurar en algunos informes del club como una operación de 589, un precio más inflado del original, tal y como recoge Juan Luis Galiacho en una investigación periodística.

La segunda gran mentira: "Si no estás con Gil, no eres atlético". Después de las elecciones, ganador y presidente, Jesús Gil llegó a dirigirse al entonces gerente atlético y según el libro "El gran comediante", le dijo: "Guardad bien las urnas, porque en este club ya nunca volverá a haber unas elecciones". Dicho y hecho. Gil se las apañó para bloquear a Sánchez de León, el doctor Ibáñez (clave en el gilismo) y al hijo de Vicente Calderón. Este grupeto interpuso una demanda en el Juzgado de primera instancia nº 7 de Madrid, impugnando los acuerdos sociales adoptados por Gil por la fuerza. El juzgado falló contra Gil y declaró la nulidad de las decisiones del constructor. Después de recurrir esa sentencia en la Audiencia Provincial, Gil volvió a perder y la Justicia dio la razón a la oposición colchonera. Como no quería perder el club ni someterse a unas elecciones cada cuatro años, el de Burgo de Osma ganó tiempo y removió Roma con Santiago para paralizar un posible relevo en la presidencia del Manzanares. Gil decía que quien no estuviera con él no era un buen atlético, pero la Justicia decía que todas y cada una de las deciciones que él había tomado en asambleas ordinarias y extraordinarias eran nulas. Se se encargó de transformar el club en SAD en 1992 y dos años más tarde, en 1994, Sánchez de León, Calderón junior y demás decidieron no ejecutar la sentencia contra Gil, dando manos libres al gilismo. De haber ejecutado esa sentencia, de la Sala I del Tribunal Supremo, el Atlético no habría caído en las garras del Gilifato.

La tercera mentira, "aquí nadie pone el dinero, sólo Gil". La mayor falsedad del gilismo quedó con el culo al aire por una sentencia del Tribunal Supremo, tan esclarecedora como terrorífica, donde se probó que Gil y Cerezo se habían apropiado indebidamente del club sin poner una sóla peseta. Con el designio ya expuesto de hacerse con la totalidad del Club, Jesús Gil, en colaboración con Enrique Cerezo, hizo que el Atlético de Madrid le fuera reconociendo deudas no reflejadas en la contabilidad del Club, otorgándose escrituras notariales. Gil se pasó por el forro el proceso de elecciones y huyó hacia adelante, con la transformación de los clubes de fútbol en sociedades anónimas deportivas. Para tal efecto, había que poner el dinero. El 30 de junio de 1992 Enrique Cerezo depositó 650.255.200 ptas., procedentes del anticipo del préstamo, en la cuenta 465085-001. Esos ingresos no tenían otra finalidad que APARENTAR EL DESEMBOLSO, para inmediatamente ser reintegrados. Luego Gil dirigió una carta al Banco de Vitoria, expresando que, habiéndose procedido en aquella fecha a firmar Escritura de la cesión de la totalidad de los derechos de transferencia de los jugadores profesionales de la plantilla del Club, rogaba se sirviesen transferir a la cuenta corriente abierta a su nombre en la sucursal la cantidad de 1.300.000.000 ptas. De esta manera Jesús Gil llegaba a ser propietario del 95% de las acciones, SIN HABER HECHO GIL O CEREZO LA APORTACION EFECTIVA DE 1.300 millones de pesetas por un lado y de 650 "kilos" por otro, correspondientes a tal desembolso. Ellos decían que ponían el dinero, pero nunca lo pusieron.

La cuarta mentira, el precio de las acciones. El 17 de Noviembre de 1992, Enrique Cerezo, que no tenía acción alguna del Atlético de Madrid, suscribió con Jesús Gil un contrato por el que este último vendía al primero, por veinte millones de pesetas, 23.507 acciones que representan el 9,46% del capital, lo que arroja un precio por acción de 850.- ptas, mientras que los 3.174 socios que sí desembolsaron el importe de las acciones que compraron abonaron por cada acción, cinco meses antes, ocho mil trescientas pesetas (8.400.-ptas). Así reza en la página número 11 de la sentencia del TS a respecto, firmada por Luis-Román Puerta Luis, Joaquín Giménez García, Julián Sánchez Melgar, Francisco Monterde Ferrer y Diego Ramos Gancedo, jueces del Tribunal Supremo.

Es decir, que Gil no fichó a Futre con su dinero, sino con el del Atlético; que se pasó por el forro el proceso electoral y se benefició de la inacción de sus opositores, a los cuales la Justicia había dado la razón; que convirtió el club en una SAD sin poner un sólo euro mientras se llenaba la boca de decir que se jugaba su patrimonio; y que vendía acciones a precio de oro a los socios, mientras se las regalaba a Cerezo a precio de chatarra; hizo que el Atlético le reconociera deudas no reflejadas en contabilidad, aparentó un desembolso nunca hecho y junto a Cerezo, se hizo el dueño del club SIN HABER PUESTO EL DINERO, mientras que el resto de socios minoritarios SI LO PUSIERON. Como el delito ya ha prescrito, resulta que todavía existen generaciones de atléticos que jamás han podido desentrañar las grandes mentiras del gilismo. Hoy son muchos los que se rasgan las vestiduras sobre las irregularidades presuntamente cometidas por Ramón Calderón o Joan Laporta y se dan palmaditas en la espalda por sus trabajos de investigación. Me pregunto cómo es posible que esos mismos callen sobre el escándalo del Atlético. Me pregunto cómo se hace para ignorar la verdad del Tribunal Supremo para seguir comprando las mentiras de unos señores condenados por apropiación indebida, por mucho que el delito haya prescrito. Y sobre todo, me pregunto cómo pueden tener el cuajo de decir que quieren al Atlético de Madrid. Lo quieren tanto que se hicieron con él sin poner ni una sola peseta, mientras que los que sí que lo quieren se dejaban sus ahorros para salvarlo. Hay amores que matan. Y el Atleti, como el amor, es ciego. Pero los vecinos, no.

 

Posdata: Muchos atléticos me dicen que es una "lástima que estos artículos no tengan repercusión en medios más importantes y relevantes". Estoy harto de eso. EUROSPORT es un medio importante, una referencia europea y mundial, donde la LIBERTAD prima sobre todas las cosas, y donde los intereses bastardos no consiguen que los periodistas pierdan primero su honestidad y después el puesto de trabajo. Eso, sin duda, se merece un reconocimiento y un apoyo. Allá quien quiera quejarse de los que publican otros medios y los siga comprando convirténdolos en referencia. Desde EUROSPORT apostamos por contar las cosas como son. Como periodista, a pesar de ser uno entre un millón y no tener ni fuerza ni poder, mi obligación es contar la verdad. Y si tanto desean que esto tenga relevancia, los lectores tienen en su mano conseguir que EUROSPORT sea su medio de referencia y su audiencia sea la mayor posible, lo tienen fácil. Hagan que EUROSPORT sea su MEDIO y su MENSAJE. una vez más, GRACIAS.

Dicen que una mentira repetida mil veces llega a convertirse en verdad. Exactamente eso ocurre con el Atlético de Madrid, que antes de Jesús Gil era un club histórico y que hoy es una sociedad anónima histérica. Con la complicidad de unos medios de comunicación, el silencio de otros y el apoyo pesebrero de la mayoría, el modelo Giles y Cerezo sigue campando a sus anchas. Hoy parece que a nadie le importa conocer cómo se produjo el genocidio del tercer grande de España, donde las tropelías cometidas por el clan gilista y sus satélites fueron atroces. Tal es el desinterés sobre lo que le hicieron al Atleti, que existen generaciones de atléticos, los más jóvenes, que desconocen cómo se fraguó la apropiación indebida del club. Un delito ya prescrito pero que fue, es y sigue siendo el mayor escándalo de la historia del fútbol europeo. Al grano: Para entender y asimilar cómo es posible que unos señores se apropiaran de un club de fútbol sin poner del dinero, baste con rescatar algunos fragmentos de la historia. Extraños aliados del mundo de las finanzas, la prensa y la política, contribuyeron a aupar a Gil padre para usar el Atlético como un trampolín para su fama y negocios privados. La piedra angular del Gilifato fue servirse del club colchonero para explotar "la mina de oro del Manzanares", a través de un holding de empresas. La familia Gil y Cerezo contaron con la inestimable ayuda de poderosos y extraños compañeros de viaje, los cuales asintieron con la cabeza, en su papel de cómplices, mientras el modelo Giles y Cerezos repetía, una y mil veces, una gran mentira. A fuerza de repetir sus mentiras, el pueblo se las creyó y las asumió como verdades absolutas y universales. Pero hemeroteca al canto, papeles y sentencias en mano, las mentiras de los Gil tienen las patas muy cortas. El mayor escándalo de la historia de nuestro fútbol se basó en una maraña de patrañas, donde la versión gilista-periodística decía una cosa y la realidad, los tribunales y las cuentas bancarias, decían otra cosa bien diferente.

Primer mentia, el fichaje de Futre. Gil padre siempre alardeó de que había conseguido el fichaje de Paolo Futre con su dinero. Rotundamente falso. Gil viajó a Oporto con un par de abogados, con Rubén Cano y el agente Roberto Dale, para convencer al presidente del Oporto. Tras horas de regateo, se fichó a Futre por unos 415 millones de pesetas más 100 para el jugador, casa y coche. Se le presentó a bombo y platillo, en la discoteca Jácara de Madrid. Esa operación relámpago fue crucial para que Gil llegara a la presidencia y derrotara en las elecciones a Sánchez de León. Gil sacó pecho y declaró que Futre era suyo, pero el contrato suscrito no decía eso. Más bien, decía lo contrario: "...El Club Atlético de Madrid se compromete a pagar 415 millones de pesetas por el fichaje de Paolo Dos Santos Futre...". El primer pago era de 115 millones. Y el segundo, de 300, a través de unas letras de cambio. Es decir, que el dinero que costó Futre lo pagaron los socios del club y no Gil, el cual sólo se puso de garante en caso de que la LFP no diera validez al fichaje. Por cierto, algunas fuentes cuentan que aquel traspaso, valorado en 415 millones, llegó a figurar en algunos informes del club como una operación de 589, un precio más inflado del original, tal y como recoge Juan Luis Galiacho en una investigación periodística.

La segunda gran mentira: "Si no estás con Gil, no eres atlético". Después de las elecciones, ganador y presidente, Jesús Gil llegó a dirigirse al entonces gerente atlético y según el libro "El gran comediante", le dijo: "Guardad bien las urnas, porque en este club ya nunca volverá a haber unas elecciones". Dicho y hecho. Gil se las apañó para bloquear a Sánchez de León, el doctor Ibáñez (clave en el gilismo) y al hijo de Vicente Calderón. Este grupeto interpuso una demanda en el Juzgado de primera instancia nº 7 de Madrid, impugnando los acuerdos sociales adoptados por Gil por la fuerza. El juzgado falló contra Gil y declaró la nulidad de las decisiones del constructor. Después de recurrir esa sentencia en la Audiencia Provincial, Gil volvió a perder y la Justicia dio la razón a la oposición colchonera. Como no quería perder el club ni someterse a unas elecciones cada cuatro años, el de Burgo de Osma ganó tiempo y removió Roma con Santiago para paralizar un posible relevo en la presidencia del Manzanares. Gil decía que quien no estuviera con él no era un buen atlético, pero la Justicia decía que todas y cada una de las deciciones que él había tomado en asambleas ordinarias y extraordinarias eran nulas. Se se encargó de transformar el club en SAD en 1992 y dos años más tarde, en 1994, Sánchez de León, Calderón junior y demás decidieron no ejecutar la sentencia contra Gil, dando manos libres al gilismo. De haber ejecutado esa sentencia, de la Sala I del Tribunal Supremo, el Atlético no habría caído en las garras del Gilifato.

La tercera mentira, "aquí nadie pone el dinero, sólo Gil". La mayor falsedad del gilismo quedó con el culo al aire por una sentencia del Tribunal Supremo, tan esclarecedora como terrorífica, donde se probó que Gil y Cerezo se habían apropiado indebidamente del club sin poner una sóla peseta. Con el designio ya expuesto de hacerse con la totalidad del Club, Jesús Gil, en colaboración con Enrique Cerezo, hizo que el Atlético de Madrid le fuera reconociendo deudas no reflejadas en la contabilidad del Club, otorgándose escrituras notariales. Gil se pasó por el forro el proceso de elecciones y huyó hacia adelante, con la transformación de los clubes de fútbol en sociedades anónimas deportivas. Para tal efecto, había que poner el dinero. El 30 de junio de 1992 Enrique Cerezo depositó 650.255.200 ptas., procedentes del anticipo del préstamo, en la cuenta 465085-001. Esos ingresos no tenían otra finalidad que APARENTAR EL DESEMBOLSO, para inmediatamente ser reintegrados. Luego Gil dirigió una carta al Banco de Vitoria, expresando que, habiéndose procedido en aquella fecha a firmar Escritura de la cesión de la totalidad de los derechos de transferencia de los jugadores profesionales de la plantilla del Club, rogaba se sirviesen transferir a la cuenta corriente abierta a su nombre en la sucursal la cantidad de 1.300.000.000 ptas. De esta manera Jesús Gil llegaba a ser propietario del 95% de las acciones, SIN HABER HECHO GIL O CEREZO LA APORTACION EFECTIVA DE 1.300 millones de pesetas por un lado y de 650 "kilos" por otro, correspondientes a tal desembolso. Ellos decían que ponían el dinero, pero nunca lo pusieron.

La cuarta mentira, el precio de las acciones. El 17 de Noviembre de 1992, Enrique Cerezo, que no tenía acción alguna del Atlético de Madrid, suscribió con Jesús Gil un contrato por el que este último vendía al primero, por veinte millones de pesetas, 23.507 acciones que representan el 9,46% del capital, lo que arroja un precio por acción de 850.- ptas, mientras que los 3.174 socios que sí desembolsaron el importe de las acciones que compraron abonaron por cada acción, cinco meses antes, ocho mil trescientas pesetas (8.400.-ptas). Así reza en la página número 11 de la sentencia del TS a respecto, firmada por Luis-Román Puerta Luis, Joaquín Giménez García, Julián Sánchez Melgar, Francisco Monterde Ferrer y Diego Ramos Gancedo, jueces del Tribunal Supremo.

Es decir, que Gil no fichó a Futre con su dinero, sino con el del Atlético; que se pasó por el forro el proceso electoral y se benefició de la inacción de sus opositores, a los cuales la Justicia había dado la razón; que convirtió el club en una SAD sin poner un sólo euro mientras se llenaba la boca de decir que se jugaba su patrimonio; y que vendía acciones a precio de oro a los socios, mientras se las regalaba a Cerezo a precio de chatarra; hizo que el Atlético le reconociera deudas no reflejadas en contabilidad, aparentó un desembolso nunca hecho y junto a Cerezo, se hizo el dueño del club SIN HABER PUESTO EL DINERO, mientras que el resto de socios minoritarios SI LO PUSIERON. Como el delito ya ha prescrito, resulta que todavía existen generaciones de atléticos que jamás han podido desentrañar las grandes mentiras del gilismo. Hoy son muchos los que se rasgan las vestiduras sobre las irregularidades presuntamente cometidas por Ramón Calderón o Joan Laporta y se dan palmaditas en la espalda por sus trabajos de investigación. Me pregunto cómo es posible que esos mismos callen sobre el escándalo del Atlético. Me pregunto cómo se hace para ignorar la verdad del Tribunal Supremo para seguir comprando las mentiras de unos señores condenados por apropiación indebida, por mucho que el delito haya prescrito. Y sobre todo, me pregunto cómo pueden tener el cuajo de decir que quieren al Atlético de Madrid. Lo quieren tanto que se hicieron con él sin poner ni una sola peseta, mientras que los que sí que lo quieren se dejaban sus ahorros para salvarlo. Hay amores que matan. Y el Atleti, como el amor, es ciego. Pero los vecinos, no.

 

Posdata: Muchos atléticos me dicen que es una "lástima que estos artículos no tengan repercusión en medios más importantes y relevantes". Estoy harto de eso. EUROSPORT es un medio importante, una referencia europea y mundial, donde la LIBERTAD prima sobre todas las cosas, y donde los intereses bastardos no consiguen que los periodistas pierdan primero su honestidad y después el puesto de trabajo. Eso, sin duda, se merece un reconocimiento y un apoyo. Allá quien quiera quejarse de los que publican otros medios y los siga comprando convirténdolos en referencia. Desde EUROSPORT apostamos por contar las cosas como son. Como periodista, a pesar de ser uno entre un millón y no tener ni fuerza ni poder, mi obligación es contar la verdad. Y si tanto desean que esto tenga relevancia, los lectores tienen en su mano conseguir que EUROSPORT sea su medio de referencia y su audiencia sea la mayor posible, lo tienen fácil. Hagan que EUROSPORT sea su MEDIO y su MENSAJE. una vez más, GRACIAS.

El pan que me alimenta - El Hacha de Rubén Uría

Miguel Ángel Gil Marín emplazó a algunos periodistas - no a todos- a un desayuno sin cámaras ni grabadoras de por medio, donde al parecer, anunció que emprenderá acciones legales contra "Señales de Humo" y el bufete Cremades & Calvo Sotelo, por su informe jurídico-económico, donde se denunciaba que el Atlético de Madrid tenía una deuda de 782 millones de euros. Gil Marín avisó de que también se celebrará una reunión en el Consejo de Administración para decidir si también se inician acciones legales contra las informaciones de Señales de Humo y Cremades. En ese escenario, tendrán que ser los tribunales de justicia los que decidan qué versión es más fidedigna, si la oficiosa o la oficialista. La mediación de un juez en este asunto es, en todo caso, una noticia que congratulará a los aficionados atléticos, que arden en deseos de comprobar quién miente y quien dice la verdad, al margen de poder conocer, de una vez por todas, cual es el estado real de su club. Dicho todo eso, tres aspectos dignos de ser destacados: Uno, que Gil Marín tiene derecho a querellarse; dos, que habitualmente las querellas se ponen y después se anuncian a la prensa, y no al revés; y tres, que hasta la fecha, cada vez que "Señales de Humo" ha tenido que acudir al juzgado, ha sido declarada inocente en los procesos, imponiéndose las costas del juicio a la parte demandante.

Tampoco conviene olvidar algunos hechos, públicos y notorios, que los lectores deben conocer: Miguel Ángel Gil Marín entró en el Atlético en 1992 y ocupó un despacho en las oficinas del Manzanares, al abrigo del clan familiar. Se hacía cargo de la dirección general de la recién constituida Sociedad Anónima llevada a cabo por su padre y por Enrique Cerezo, que se harían con el club gracias a un delito de apropiación indebida, según sentencia del Tribunal Supremo. Miguel Ángel subió como la espuma. Sus retribuciones, también, como publicó el diario "El Mundo" en el año 2000. MAG cobró en 1994 la suma de 5.115.966 pesetas. En 1995, fueron 6.114.220 pesetas y en 1996, 7.162.354 pesetas. En los dos años siguientes, en 1997 y 1998, la nómina creció todavía más: De los 7,1 millones de pesetas que cobraba en 1996, pasó a ganar 12,6 y sólo doce meses después - doce meses, una causa-, sus retibuciones casi se doblaron,  hasta los 21 millones de pesetas anuales.

En septiembre de 2000, también "El Mundo" publicó que Anticorrupción presentó un informe muy completo, donde constaba que Gil Marín había reformado algunas de sus propiedades con dinero del club, haciendo obras y reparaciones. En el transcurso de esa investigación, El Corte Inglés aportó a la Fiscalía facturas por 45 millones de pesetas, de las que 15 no correspondían a gastos del Atlético, sino a "ropa de bebé, perfumería, baterías de cocina, lencería de noche o bodys de señora, etc...". También aparecieron facturas por las que Gil Marín había llegado a pagar el reportaje gráfico del cumpleaños de su niña con dinero del Atlético. Y el caso más llamativo fue el pago con dinero del Atlético - el dinero de los accionistas- de unas obras valoradas en 100 millones de pesetas, donde había "varios retratos de Franco" y "una vidriera emplomada con el escudo de Gil Marín".

Woody Allen solía decir que "el dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia". Con el paso de los años, Miguel Ángel Gil experimentó esa sensación parecida a la felicidad. La deuda del Atlético de Madrid SAD crecía, pero su nómina también. Todo pudo haber sido bien distinto gracias al "Caso Negritos", por el que Gil Marín fue condenado por la simulación de contrato de cuatro emigrantes de color que fueron fichados por el Atlético a cambio de 2.700 millones de pesetas. Aquella sentencia condenatoria no alteró la tónica habitual Gil Marín, ni tampoco su sueldo a cargo del club. Él se se autoconcedió un fijo de 1.000.000 euros (166 millones de pesetas ) anuales, y después se autoimpuso otro aumento, pasando a ganar 1.200.000 euros al año, como reflejan las cuentas del club. Con la mosca detrás de la oreja, "La Gaceta" denunció que Gil Marín había cobrado una prima tres veces mayor que la recibida por la plantilla, porque "él decidía unilateralmente las primas a cobrar", según fuentes internas del club. El sueldo de Gil Marín, faltaría más, se podía constatar en las cuentas de la campaña 2007-08, en "información relativa al Consejo de Administración".

Después de cerrar la 2008-09 con pérdidas reconocidas por valor de 10 millones de euros, y después de que Gil Marín renunciara a la parcela deportiva, muchos pensaron que no sería capaz de volver a subirse el sueldo. Se equivocaban de cabo a rabo. Miguel Ángel Gil Marín, a pesar de tener menos atribuciones en el funcionamiento del club, se volvió a incrementar el sueldo, pasando a cobrar la cantidad de 1.350.000 euros anuales. En clave de antiguas pesetas, Gil Marín cobra 224 millones de pesetas al año, por cortesía del Atlético de Madrid. Una cifra que llama la atención si nos atenemos al incremento de su sueldo durante el tiempo transcurrido entre 1994 y 2011. En 1994, cobraba 5 millones de pesetas; en 2011, cobra 224 millones de pesetas. Negro sobre blanco, el que fuera estudiante de veterinaria ha multiplicado por 50 su sueldo de 1994. Como el dinero del pobre va dos veces a la tienda, los socios del Atlético de Madrid pagan el sueldo de un gestor cuya nómina crece mientras el club se arruina.

Alguien se preguntará ¿es legal el sueldo de 1.350.000 euros al año que percibe Gil Marín? Llegados a este punto, la Asociación "Señales de Humo" y el bufete Cremades & Calvo Sotelo sacan el conejo de la chistera: Los artículos 217 y 218.2 de la LSC, la Ley de Sociedades son contundentes a la hora de explicar la retribución de los miembros del Consejo de Administración.

 

Pero hay más. ASDH, en colaboración con Cremades & Calvo Sotelo, también denuncian que los propios estatutos del Atlético de Madrid SAD especifican que Gil Marín no puede cobrar su actual salario ni percibir cantidad alguna, porque la sociedad no ha repartido beneficios. Hace años que el Atlético genera deuda.

 

Los hechos contrastan con la reflexión del fallecido ex jugador del Atlético, Juan Carlos Arteche, que fue explícito en "La Gaceta" del 21 de octubre de 2009, condenando el ultraje a la afición rojiblanca: "Nunca se ha fichado lo que el equipo necesitaba, sino lo más interesaba a la familia Gil. Sigo sin entender dónde está el dinero que se ha movido en este club en los últimos 20 años...(...) ...Si los actuales dueños tuvieran un poco de dignidad, estarían pensando cómo dejar el club, porque son los verdaderos culpables, después de tanta especulación, de la situación lamentable, en la que se encuentra el Atlético de Madrid".

A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito. El pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Rubén Uría / Eurosport

Miguel Ángel Gil Marín emplazó a algunos periodistas - no a todos- a un desayuno sin cámaras ni grabadoras de por medio, donde al parecer, anunció que emprenderá acciones legales contra "Señales de Humo" y el bufete Cremades & Calvo Sotelo, por su informe jurídico-económico, donde se denunciaba que el Atlético de Madrid tenía una deuda de 782 millones de euros. Gil Marín avisó de que también se celebrará una reunión en el Consejo de Administración para decidir si también se inician acciones legales contra las informaciones de Señales de Humo y Cremades. En ese escenario, tendrán que ser los tribunales de justicia los que decidan qué versión es más fidedigna, si la oficiosa o la oficialista. La mediación de un juez en este asunto es, en todo caso, una noticia que congratulará a los aficionados atléticos, que arden en deseos de comprobar quién miente y quien dice la verdad, al margen de poder conocer, de una vez por todas, cual es el estado real de su club. Dicho todo eso, tres aspectos dignos de ser destacados: Uno, que Gil Marín tiene derecho a querellarse; dos, que habitualmente las querellas se ponen y después se anuncian a la prensa, y no al revés; y tres, que hasta la fecha, cada vez que "Señales de Humo" ha tenido que acudir al juzgado, ha sido declarada inocente en los procesos, imponiéndose las costas del juicio a la parte demandante.

Tampoco conviene olvidar algunos hechos, públicos y notorios, que los lectores deben conocer: Miguel Ángel Gil Marín entró en el Atlético en 1992 y ocupó un despacho en las oficinas del Manzanares, al abrigo del clan familiar. Se hacía cargo de la dirección general de la recién constituida Sociedad Anónima llevada a cabo por su padre y por Enrique Cerezo, que se harían con el club gracias a un delito de apropiación indebida, según sentencia del Tribunal Supremo. Miguel Ángel subió como la espuma. Sus retribuciones, también, como publicó el diario "El Mundo" en el año 2000. MAG cobró en 1994 la suma de 5.115.966 pesetas. En 1995, fueron 6.114.220 pesetas y en 1996, 7.162.354 pesetas. En los dos años siguientes, en 1997 y 1998, la nómina creció todavía más: De los 7,1 millones de pesetas que cobraba en 1996, pasó a ganar 12,6 y sólo doce meses después - doce meses, una causa-, sus retibuciones casi se doblaron,  hasta los 21 millones de pesetas anuales.

En septiembre de 2000, también "El Mundo" publicó que Anticorrupción presentó un informe muy completo, donde constaba que Gil Marín había reformado algunas de sus propiedades con dinero del club, haciendo obras y reparaciones. En el transcurso de esa investigación, El Corte Inglés aportó a la Fiscalía facturas por 45 millones de pesetas, de las que 15 no correspondían a gastos del Atlético, sino a "ropa de bebé, perfumería, baterías de cocina, lencería de noche o bodys de señora, etc...". También aparecieron facturas por las que Gil Marín había llegado a pagar el reportaje gráfico del cumpleaños de su niña con dinero del Atlético. Y el caso más llamativo fue el pago con dinero del Atlético - el dinero de los accionistas- de unas obras valoradas en 100 millones de pesetas, donde había "varios retratos de Franco" y "una vidriera emplomada con el escudo de Gil Marín".

Woody Allen solía decir que "el dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia". Con el paso de los años, Miguel Ángel Gil experimentó esa sensación parecida a la felicidad. La deuda del Atlético de Madrid SAD crecía, pero su nómina también. Todo pudo haber sido bien distinto gracias al "Caso Negritos", por el que Gil Marín fue condenado por la simulación de contrato de cuatro emigrantes de color que fueron fichados por el Atlético a cambio de 2.700 millones de pesetas. Aquella sentencia condenatoria no alteró la tónica habitual Gil Marín, ni tampoco su sueldo a cargo del club. Él se se autoconcedió un fijo de 1.000.000 euros (166 millones de pesetas ) anuales, y después se autoimpuso otro aumento, pasando a ganar 1.200.000 euros al año, como reflejan las cuentas del club. Con la mosca detrás de la oreja, "La Gaceta" denunció que Gil Marín había cobrado una prima tres veces mayor que la recibida por la plantilla, porque "él decidía unilateralmente las primas a cobrar", según fuentes internas del club. El sueldo de Gil Marín, faltaría más, se podía constatar en las cuentas de la campaña 2007-08, en "información relativa al Consejo de Administración".

Después de cerrar la 2008-09 con pérdidas reconocidas por valor de 10 millones de euros, y después de que Gil Marín renunciara a la parcela deportiva, muchos pensaron que no sería capaz de volver a subirse el sueldo. Se equivocaban de cabo a rabo. Miguel Ángel Gil Marín, a pesar de tener menos atribuciones en el funcionamiento del club, se volvió a incrementar el sueldo, pasando a cobrar la cantidad de 1.350.000 euros anuales. En clave de antiguas pesetas, Gil Marín cobra 224 millones de pesetas al año, por cortesía del Atlético de Madrid. Una cifra que llama la atención si nos atenemos al incremento de su sueldo durante el tiempo transcurrido entre 1994 y 2011. En 1994, cobraba 5 millones de pesetas; en 2011, cobra 224 millones de pesetas. Negro sobre blanco, el que fuera estudiante de veterinaria ha multiplicado por 50 su sueldo de 1994. Como el dinero del pobre va dos veces a la tienda, los socios del Atlético de Madrid pagan el sueldo de un gestor cuya nómina crece mientras el club se arruina.

Alguien se preguntará ¿es legal el sueldo de 1.350.000 euros al año que percibe Gil Marín? Llegados a este punto, la Asociación "Señales de Humo" y el bufete Cremades & Calvo Sotelo sacan el conejo de la chistera: Los artículos 217 y 218.2 de la LSC, la Ley de Sociedades son contundentes a la hora de explicar la retribución de los miembros del Consejo de Administración.

 

Pero hay más. ASDH, en colaboración con Cremades & Calvo Sotelo, también denuncian que los propios estatutos del Atlético de Madrid SAD especifican que Gil Marín no puede cobrar su actual salario ni percibir cantidad alguna, porque la sociedad no ha repartido beneficios. Hace años que el Atlético genera deuda.

 

Los hechos contrastan con la reflexión del fallecido ex jugador del Atlético, Juan Carlos Arteche, que fue explícito en "La Gaceta" del 21 de octubre de 2009, condenando el ultraje a la afición rojiblanca: "Nunca se ha fichado lo que el equipo necesitaba, sino lo más interesaba a la familia Gil. Sigo sin entender dónde está el dinero que se ha movido en este club en los últimos 20 años...(...) ...Si los actuales dueños tuvieran un poco de dignidad, estarían pensando cómo dejar el club, porque son los verdaderos culpables, después de tanta especulación, de la situación lamentable, en la que se encuentra el Atlético de Madrid".

A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito. El pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Rubén Uría / Eurosport