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Curva de Laffer

Curva de Laffer

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La curva muestra en abcisas los tipos impositivos posibles (t) y muestra en ordenadas la recaudación fiscal (T) que se consigue a ese tipo impositivo. El máximo aparece en el centro por cuestiones de claridad, en una curva real podría estar desplazado a la derecha o a la izquierda. Aunque más posiblemente a la derecha. [1]

La curva de Laffer representa la relación existente entre los ingresos fiscales y los tipos impositivos, mostrando cómo varía la recaudación fiscal al modificar los tipos impositivos. Fue difundida por el economista Arthur Laffer, aunque cinco siglos antes el economista nor-africano Ibn Jaldún ya había teorizado sobre la relación entre los tipos impositivos y la recaudación, y también John Maynard Keynes unos pocos años antes.

Índice

Explicación

Al representar los ingresos fiscales en relación con el tipo impositivo. Si el tipo impositivo es cero, los ingresos fiscales serán también nulos. Si por el contrario los tipos impositivos son del 100% los ingresos fiscales también se anularán, nadie ofrecería ni demandaría el bien en cuestión. Según Laffer, entre estos dos puntos extremos, los ingresos en función del tipo primero aumentarán para a continuación disminuir hasta llegar a cero. El fundamento matemático es el teorema de Rolle, en virtud del cual si el ingreso fiscal es una función continua del tipo impositivo, entonces tiene (al menos) un máximo (ya que se trata de una función siempre positiva) en un punto intermedio del intervalo, pero no necesariamente en el centro.

La curva de Laffer muestra que el incremento de los tipos impositivos no siempre conlleva un aumento de la recaudación fiscal. La característica más importante de esta curva reside en que indica que cuando el tipo impositivo es suficiente alto (t* en la gráfica adjunta), si se sube aún más, los ingresos recaudados pueden terminar disminuyendo. La disminución de la oferta del bien reduce hasta tal punto los ingresos fiscales que la subida del tipo impositivo no compensa la disminución de la oferta. Este fenómeno se denomina efecto Laffer, en honor al economista Arthur Laffer que hizo este gráfico a principio de la década de 1980.

La curva de Laffer y la política fiscal de Reagan

Cuando Ronald Reagan se presentó a la presidencia de Estados Unidos en 1980, incluyó la reducción de impuestos en su programa. Sostenía que los impuestos eran tan altos que disuadían de trabajar a muchos ciudadanos y que una reducción de los tipos impositivos daría a los individuos incentivos suficientes para trabajar, lo que provocaría la mejora del bienestar económico y quizás incluso de los ingresos fiscales. Esta política económica se conoció como economía de la oferta puesto que trataba de incrementar la oferta de trabajo.

Los hechos no confirmaron la conjetura de Laffer de que una reducción de los tipos impositivos elevaría los ingresos fiscales. Cuando Reagan bajó los impuestos al ser elegido presidente de los Estados Unidos, el resultado fue una reducción de los ingresos fiscales. El impuesto sobre la renta disminuyó un nueve por ciento entre 1980 y 1984, aun cuando la renta media creció un cuatro por ciento. Históricamente se inició un periodo de fuerte déficits fiscales.[2] Parece bastante improbable en el caso de los tipos impositivos existentes en Estados Unidos que se haya producido el efecto Laffer. Sin embargo, en otros países, como Suecia, en que son mucho más altos, existen algunas pruebas de que puede haberse producido el fenómenos de la curva de Laffer.[1]

Opiniones de otros economistas

Según Paul Samuelson los ingresos fiscales disminuyeron considerablemente en relación con la tendencia observada tras las reducciones de los impuestos en la era Reagan.[3]

John Kenneth Galbraith ha criticado duramente la curva de Laffer: «Partiendo de la circunstancia indiscutible de que si no se imponían gravámenes no se recogería ningún ingreso público y de que si los impuestos absorbían todos los recursos no se produciría ninguna renta, el profesor Laffer unió estas dos verdades indiscutibles con una curva a mano alzada que mostraba que, aumentando los tipos impositivos, el total de los recursos públicos primero aumentaría y luego caería. (...) En un ejercicio posterior de imaginación, el profesor Laffer pasó a sostener que la presión fiscal había superado en Estados Unidos el punto óptimo, obtenido, como ya dijimos, a mano alzada. (...) Es evidente que nadie en su sano juicio se tomó en serio la curva y las conclusiones del profesor Laffer. Hay que otorgarle, sin embargo, el mérito de haber demostrado que una manipulación justificativa, aunque evidente, podía ser de gran utilidad práctica. La reducción impositiva de la década de los ochenta fue, en no escasa medida, producto de la invención de Laffer.»[4]

Por su parte Milton Friedman afirmó que «If a tax cut increases government revenues, you haven't cut taxes enough» (Si una reducción de impuestos aumenta los ingresos del gobierno, es que no se han reducido los impuestos lo suficiente).

Enlaces externos

Referencias

  1. a b Microeconomía intermedia de Hal R. Varian quinta edición página 290
  2. Principios de Economía de N Gregory Mankiw página 160
  3. Paul Samuelson, Microeconomía
  4. La cultura de la satisfacción, Ariel, Barcelona, 1992 ISBN 84-344-1406-6, pp 125-126.

Bibliografía

  • Mankiw, N Gregory. Principios de Economía. Mc Graw Hill. ISBN 84-481-1422-1. 
  • Varian, Hal R.. Microeconomía intermedia, un enfoque actual. Antoni Bosch editor. ISBN 84-85855-96-5. 
  • Samuelson, Paul S.; Nordhaus William D.. Macroeconomía. McGraw-Hill. ISBN 84-481-0648-2. 

Curva de Laffer

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La curva muestra en abcisas los tipos impositivos posibles (t) y muestra en ordenadas la recaudación fiscal (T) que se consigue a ese tipo impositivo. El máximo aparece en el centro por cuestiones de claridad, en una curva real podría estar desplazado a la derecha o a la izquierda. Aunque más posiblemente a la derecha. [1]

La curva de Laffer representa la relación existente entre los ingresos fiscales y los tipos impositivos, mostrando cómo varía la recaudación fiscal al modificar los tipos impositivos. Fue difundida por el economista Arthur Laffer, aunque cinco siglos antes el economista nor-africano Ibn Jaldún ya había teorizado sobre la relación entre los tipos impositivos y la recaudación, y también John Maynard Keynes unos pocos años antes.

Índice

Explicación

Al representar los ingresos fiscales en relación con el tipo impositivo. Si el tipo impositivo es cero, los ingresos fiscales serán también nulos. Si por el contrario los tipos impositivos son del 100% los ingresos fiscales también se anularán, nadie ofrecería ni demandaría el bien en cuestión. Según Laffer, entre estos dos puntos extremos, los ingresos en función del tipo primero aumentarán para a continuación disminuir hasta llegar a cero. El fundamento matemático es el teorema de Rolle, en virtud del cual si el ingreso fiscal es una función continua del tipo impositivo, entonces tiene (al menos) un máximo (ya que se trata de una función siempre positiva) en un punto intermedio del intervalo, pero no necesariamente en el centro.

La curva de Laffer muestra que el incremento de los tipos impositivos no siempre conlleva un aumento de la recaudación fiscal. La característica más importante de esta curva reside en que indica que cuando el tipo impositivo es suficiente alto (t* en la gráfica adjunta), si se sube aún más, los ingresos recaudados pueden terminar disminuyendo. La disminución de la oferta del bien reduce hasta tal punto los ingresos fiscales que la subida del tipo impositivo no compensa la disminución de la oferta. Este fenómeno se denomina efecto Laffer, en honor al economista Arthur Laffer que hizo este gráfico a principio de la década de 1980.

La curva de Laffer y la política fiscal de Reagan

Cuando Ronald Reagan se presentó a la presidencia de Estados Unidos en 1980, incluyó la reducción de impuestos en su programa. Sostenía que los impuestos eran tan altos que disuadían de trabajar a muchos ciudadanos y que una reducción de los tipos impositivos daría a los individuos incentivos suficientes para trabajar, lo que provocaría la mejora del bienestar económico y quizás incluso de los ingresos fiscales. Esta política económica se conoció como economía de la oferta puesto que trataba de incrementar la oferta de trabajo.

Los hechos no confirmaron la conjetura de Laffer de que una reducción de los tipos impositivos elevaría los ingresos fiscales. Cuando Reagan bajó los impuestos al ser elegido presidente de los Estados Unidos, el resultado fue una reducción de los ingresos fiscales. El impuesto sobre la renta disminuyó un nueve por ciento entre 1980 y 1984, aun cuando la renta media creció un cuatro por ciento. Históricamente se inició un periodo de fuerte déficits fiscales.[2] Parece bastante improbable en el caso de los tipos impositivos existentes en Estados Unidos que se haya producido el efecto Laffer. Sin embargo, en otros países, como Suecia, en que son mucho más altos, existen algunas pruebas de que puede haberse producido el fenómenos de la curva de Laffer.[1]

Opiniones de otros economistas

Según Paul Samuelson los ingresos fiscales disminuyeron considerablemente en relación con la tendencia observada tras las reducciones de los impuestos en la era Reagan.[3]

John Kenneth Galbraith ha criticado duramente la curva de Laffer: «Partiendo de la circunstancia indiscutible de que si no se imponían gravámenes no se recogería ningún ingreso público y de que si los impuestos absorbían todos los recursos no se produciría ninguna renta, el profesor Laffer unió estas dos verdades indiscutibles con una curva a mano alzada que mostraba que, aumentando los tipos impositivos, el total de los recursos públicos primero aumentaría y luego caería. (...) En un ejercicio posterior de imaginación, el profesor Laffer pasó a sostener que la presión fiscal había superado en Estados Unidos el punto óptimo, obtenido, como ya dijimos, a mano alzada. (...) Es evidente que nadie en su sano juicio se tomó en serio la curva y las conclusiones del profesor Laffer. Hay que otorgarle, sin embargo, el mérito de haber demostrado que una manipulación justificativa, aunque evidente, podía ser de gran utilidad práctica. La reducción impositiva de la década de los ochenta fue, en no escasa medida, producto de la invención de Laffer.»[4]

Por su parte Milton Friedman afirmó que «If a tax cut increases government revenues, you haven't cut taxes enough» (Si una reducción de impuestos aumenta los ingresos del gobierno, es que no se han reducido los impuestos lo suficiente).

Enlaces externos

Referencias

  1. a b Microeconomía intermedia de Hal R. Varian quinta edición página 290
  2. Principios de Economía de N Gregory Mankiw página 160
  3. Paul Samuelson, Microeconomía
  4. La cultura de la satisfacción, Ariel, Barcelona, 1992 ISBN 84-344-1406-6, pp 125-126.

Bibliografía

  • Mankiw, N Gregory. Principios de Economía. Mc Graw Hill. ISBN 84-481-1422-1. 
  • Varian, Hal R.. Microeconomía intermedia, un enfoque actual. Antoni Bosch editor. ISBN 84-85855-96-5. 
  • Samuelson, Paul S.; Nordhaus William D.. Macroeconomía. McGraw-Hill. ISBN 84-481-0648-2. 

Arthur B. Laffer

Grandes Economistas A - B - C - D - E- F - G - H - I-J-K - L - M - N-O - P - Q - R - S - T-U - V-W - X-Y-Z

Laffer es conocido como "el padre de la Economía por el lado de la Oferta" y se hizo especialmente popular con su propuesta de que la disminución de impuestos puede conducir a un aumento de la cantidad recaudada por el fisco tal como se representa en la llamada "curva de Laffer". La argumentación de que la disminución de impuestos es un estímulo para el trabajo y la producción fue la base de la política inicial del presidente Reagan en los Estados Unidos en los años ochenta.

Laffer se licenció en Economía en la Yale University en 1963 y obtuvo el doctorado en Stanford en 1971. Fue profesor en la University of Chicago de 1967 a 1976, de la University of Southern California de 1976 a 1984, y de la Pepperdine University.

Es un ejemplo de los llamados "economistas mandarines", es decir, de los teóricos de la Economía que actúan como asesores de los gobernantes y cuyo pensamiento tiene por tanto una gran influencia en el desarrollo de la economía real. Laffer fue miembro del President Reagan's Economic Policy Advisory Board y del Executive Committee of the Reagan/Bush Finance Committee. Además, pertenece al Congressional Policy Advisory Board y al consejo de administración de multitud de empresas públicas y privadas.

Obras

  • Investment Strategy and State and Local Economic Policy, con Victor A. Canto y Robert I. Webb, 1992.
  • Monetary Policy, Taxation, and International Investment Strategy con Victor A. Canto, 1990.
  • Supply-Side Portfolio Strategies, con Victor A. Canto, 1988
  • The Financial Analyst's Guide to Monetary Policy, con Victor A. Canto y Charles W. Kadlec, 1986.
  • The Financial Analyst's Guide to Fiscal Policy, con Victor A. Canto y Charles W. Kadle, 1985
  • Supply Side Economics: Financial Decision-Making for the 80s, 1983
  • Foundations of Supply-Side Economics, con V.A. Canto y D.H. Joines, 1983. 
  • International Economics in an Integrated World, con Marc A. Miles, 1982.
  • The Economics of the Tax Revolt, con J.P. Seymour, 1979. 
  • The Phenomenon of Worldwide Inflation, con D. Meiselman, 1975 
  • Private Short-Term Capital Flows, 1975
Grandes Economistas A - B - C - D - E- F - G - H - I-J-K - L - M - N-O - P - Q - R - S - T-U - V-W - X-Y-Z

Laffer es conocido como "el padre de la Economía por el lado de la Oferta" y se hizo especialmente popular con su propuesta de que la disminución de impuestos puede conducir a un aumento de la cantidad recaudada por el fisco tal como se representa en la llamada "curva de Laffer". La argumentación de que la disminución de impuestos es un estímulo para el trabajo y la producción fue la base de la política inicial del presidente Reagan en los Estados Unidos en los años ochenta.

Laffer se licenció en Economía en la Yale University en 1963 y obtuvo el doctorado en Stanford en 1971. Fue profesor en la University of Chicago de 1967 a 1976, de la University of Southern California de 1976 a 1984, y de la Pepperdine University.

Es un ejemplo de los llamados "economistas mandarines", es decir, de los teóricos de la Economía que actúan como asesores de los gobernantes y cuyo pensamiento tiene por tanto una gran influencia en el desarrollo de la economía real. Laffer fue miembro del President Reagan's Economic Policy Advisory Board y del Executive Committee of the Reagan/Bush Finance Committee. Además, pertenece al Congressional Policy Advisory Board y al consejo de administración de multitud de empresas públicas y privadas.

Obras

  • Investment Strategy and State and Local Economic Policy, con Victor A. Canto y Robert I. Webb, 1992.
  • Monetary Policy, Taxation, and International Investment Strategy con Victor A. Canto, 1990.
  • Supply-Side Portfolio Strategies, con Victor A. Canto, 1988
  • The Financial Analyst's Guide to Monetary Policy, con Victor A. Canto y Charles W. Kadlec, 1986.
  • The Financial Analyst's Guide to Fiscal Policy, con Victor A. Canto y Charles W. Kadle, 1985
  • Supply Side Economics: Financial Decision-Making for the 80s, 1983
  • Foundations of Supply-Side Economics, con V.A. Canto y D.H. Joines, 1983. 
  • International Economics in an Integrated World, con Marc A. Miles, 1982.
  • The Economics of the Tax Revolt, con J.P. Seymour, 1979. 
  • The Phenomenon of Worldwide Inflation, con D. Meiselman, 1975 
  • Private Short-Term Capital Flows, 1975

Información

El economista norteamericano Arthur Laffer expresó en un simple dibujo la teoría que defiende las ventajas macroeconómicas de las rebajas de impuestos, y sobre la que se ha apoyado la revolución fiscal de los últimos treinta años.

P.González. Madrid
Existe una relativa obviedad hacendística: no por elevar los tipos de los impuestos, necesariamente se va a recaudar más.
Pocos discuten esta tesis. Y existe la formulación en su contrario: no por bajar los impuestos se va a recaudar menos. Más aún, hay quienes defienden que es, precisamente, con rebajas fiscales como se ingresa más.

Un economista norteamericano es el principal referente de esta tesis, por su acierto al expresarla con un simple trazo. Es Arthur Betz Laffer, el "padre de la economía de oferta", autor de la Curva de Laffer.

Las primeras aproximaciones del economista norteamericano a la rebaja fiscal fueron en California. Laffer, profesor en la Universidad de Los Ángeles, tuvo un papel destacado, en 1978, en la redacción de la llamada Proposición 13, una rebaja del impuesto sobre la propiedad, luego imitada en otros Estados norteamericanos, y que algunos autores colocan como el detonante de la revolución fiscal posterior.

A Ronald Reagan le gustó la Proposición 13, y en la campaña electoral de 1980, que le llevó a la Casa Blanca, hizo bandera de la rebaja de impuestos. Pero tuvo desigual acierto cuando la llevó a la práctica. En su primer mandato, Reagan pone en marcha la llamada ERTA (Ley Fiscal de Recuperación Económica, según sus siglas en inglés), que redujo casi todos los impuestos. Pero, Reagan, en su estrategia de presión sobre el régimen soviético, lanzó una desmesurada política de gasto militar.

De ese modo, la menor recaudación y la carísima política de Defensa generaron un enorme déficit público. De esa primera experiencia aprendió mucho Washington: derogó el ERTA, y tomó nuevas medidas económicas, con más calma. En su segundo mandato, Reagan creó un grupo de expertos y economistas, que propone una reforma más compensada, que tuvo éxito. Y las rebajas fiscales comenzaron a caer en otros países, como fichas de dominó, comenzando por la Gran Bretaña de Margaret Thatcher.

Laffer está muy cerca de las decisiones que se aplican en Washington en los años ochenta. Pertenece al Consejo de Asesores de Política Económica del presidente Reagan. Y su nombre y su dibujo cobró la fama que todavía conserva.

Incontrovertible
El catedrático Juan Corona asegura que Laffer "sigue siendo cierto", porque su planteamiento es "absolutamente lógico". "No hizo más que poner de forma científica lo que todos conocíamos: que hay un momento a partir del cual el incremento de los tipos supone una caída de la recaudación, y a la inversa, y que es un hecho incontrovertible", agrega.
Corona advierte, no obstante, de que la Curva de Laffer "no es una fórmula exacta". "Lo difícil es poner el punto concreto que estimula la recaudación si te equivocas, una bajada de impuestos sí puede suponer una caída de ingresos, y la economía admite mal los experimentos.

Aunque ahora hay muchos datos, mucha información sobre el comportamiento de la recaudación, de los tramos, de las rentas, de su evolución... Y así, hoy las posibilidades de acertar con una rebaja fiscal son elevadísimas".

Sobre este aspecto insiste el director de Análisis del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Gregorio Izquierdo: "La Curva de Laffer siempre es aplicable, pero más en determinadas realidades o momentos". El responsable del IEE insiste en las cautelas a la hora de aplicar las rebajas fiscales: "Hay que hacer reformas graduales, probadas, ante el desconocimiento de sus efectos cuantitativos sobre el nivel de ingresos tributarios". Izquierdo cree que hay que apostar por suavizar la presión de los impuestos sobre los ciudadanos y los agentes económicos. "El elemento desincentivador de los elevados impuestos puede paralizar la actividad económica.

Por eso, cuando los tipos son más bajos, la vida económica no se ve distorsionada por los impuestos, y el fraude encuentra menos estímulos", explica.

Los críticos
Pero también hay quienes cuestionan la figura de Laffer, y sus teorías. Como el catedrático Juan José Dolado: "Laffer no es ninguna de las figuras del Olimpo de los economistas, de los que han ganado un Premio Nobel. A Laffer no lo conocía nadie, y, aparte de la curva, nadie conoce sus aportaciones científicas", dice. Y pone el foco en otro punto: "Los impuestos sirven para algo. Y lo que había que hablar es si con ellos se hacen políticas eficientes por ejemplo, hay sociedades dispuestas a pagar más por recibir servicios públicos mejores y tener más cobertura social".

Ciertamente, hay datos que también cuestionan los éxitos al cien por cien de la Curva de Laffer. Sus críticos sostienen que, también en EEUU, los gobiernos que siguieron a Reagan, presididos por George Bush padre y Bill Clinton, subieron los impuestos y aumentó la recaudación, lo que contrasta con el principio del economista norteamericano.

Más recientemente, un informe de la Oficina Presupuestaria del Congreso norteamericano, de 2005, ha venido a cuestionar que los recortes de los impuestos mejoren realmente la situación fiscal del Gobierno.

De la leyenda de la servilleta de papel...
La historia de los negocios tiene sus servilletas famosas. Por ejemplo, aquella con la que Florentino Pérez preguntó a Zidane si quería jugar en el Real Madrid. Antes vino otra, a la que debe la fama su autor. Es la servilleta en la que Arthur Laffer dibujó su renombrada curva. Fue en una cena en el restaurante Two Continents, de Washington, en los años setenta. Laffer fue invitado por el jefe de Gabinete del entonces presidente Gerald Ford. Había otros comensales, como el periodista Jude Wanninski, de The Wall Street Journal, quien luego escribió en un libro esta anécdota. Laffer trataba de explicar al asesor de la Casa Blanca las ventajas de una rebaja fiscal y para ilustrar sus ideas, tiró de una servilleta, y dibujó su famosa gráfica.

Aquel jefe de Gabinete era Dick Cheney, vicepresidente ahora con George W. Bush, otro republicano que también ha seguido la receta de la rebaja de impuestos. En aquel dibujo nació toda la popularidad de Laffer, a quien, en 1989, The Wall Street Journal incluyó entre "las personas más grandes que influyeron nuestro quehacer empresarial diario", y que, en 1999, la revista Time destacó como "uno de los pocos avances que impulsaron este siglo extraordinario".

¿Y qué fue de la servilleta? Está depositada en una vitrina en el Bookings Institution, un prestigioso think tank de Washington.

Un dibujo simple
La teoría de Laffer se apoya en un sencillo dibujo: una U invertida, en un diagrama que coloca el tipo de impuesto en el eje de abscisas, y la recaudación en el de ordenadas. La curva arranca del mismo vértice, donde la recaudación es cero porque el gravamen es cero.

Y acaba también en la base del gráfico, porque habrá un momento a partir del cual el tipo se considere tan alto, que los contribuyentes comenzarán a dejar de pagar impuestos -será más rentable el fraude o el ocio, que la inversión o el trabajo- hasta llegar al punto en el que, con un gravamen del 100%, no se consigue ingresar nada.

En ese recorrido de la curva juegan dos fuerzas en sentido contrario, que reciben el nombre de efecto renta y efecto sustitución: el primero mide las consecuencias de la disminución de la capacidad adquisitiva el segundo mide los cambios en las decisiones que toman empresarios y consumidores como consecuencia de los impuestos.

Así, según la teoría del economista norteamericano, si los impuestos bajan desde niveles muy elevados, la inversión, el empleo y el consumo aumentarán, y el Estado recaudará más, al mismo tiempo que aumenta la renta disponible de los ciudadanos. ¿Y cuál es el punto óptimo, en el que se logra la máxima recaudación posible? Ésa es la pregunta del millón. Los expertos dicen que es distinto para cada país y para cada momento. Laffer no hizo otra cosa que poner en una sencilla gráfica un concepto ya conocido y compartido.

Él mismo ha reconocido que no ha creado ninguna idea nueva. Más aún, Laffer atribuye el origen de sus tesis a Ibn-Khaldun, un filósofo árabe del siglo XIV. Otros autores encuentran también antecedentes a las tesis de Laffer en el economista francés del XIX Frédéric Bastiat, y en John Maynard Keynes.

El economista norteamericano Arthur Laffer expresó en un simple dibujo la teoría que defiende las ventajas macroeconómicas de las rebajas de impuestos, y sobre la que se ha apoyado la revolución fiscal de los últimos treinta años.

P.González. Madrid
Existe una relativa obviedad hacendística: no por elevar los tipos de los impuestos, necesariamente se va a recaudar más.
Pocos discuten esta tesis. Y existe la formulación en su contrario: no por bajar los impuestos se va a recaudar menos. Más aún, hay quienes defienden que es, precisamente, con rebajas fiscales como se ingresa más.

Un economista norteamericano es el principal referente de esta tesis, por su acierto al expresarla con un simple trazo. Es Arthur Betz Laffer, el "padre de la economía de oferta", autor de la Curva de Laffer.

Las primeras aproximaciones del economista norteamericano a la rebaja fiscal fueron en California. Laffer, profesor en la Universidad de Los Ángeles, tuvo un papel destacado, en 1978, en la redacción de la llamada Proposición 13, una rebaja del impuesto sobre la propiedad, luego imitada en otros Estados norteamericanos, y que algunos autores colocan como el detonante de la revolución fiscal posterior.

A Ronald Reagan le gustó la Proposición 13, y en la campaña electoral de 1980, que le llevó a la Casa Blanca, hizo bandera de la rebaja de impuestos. Pero tuvo desigual acierto cuando la llevó a la práctica. En su primer mandato, Reagan pone en marcha la llamada ERTA (Ley Fiscal de Recuperación Económica, según sus siglas en inglés), que redujo casi todos los impuestos. Pero, Reagan, en su estrategia de presión sobre el régimen soviético, lanzó una desmesurada política de gasto militar.

De ese modo, la menor recaudación y la carísima política de Defensa generaron un enorme déficit público. De esa primera experiencia aprendió mucho Washington: derogó el ERTA, y tomó nuevas medidas económicas, con más calma. En su segundo mandato, Reagan creó un grupo de expertos y economistas, que propone una reforma más compensada, que tuvo éxito. Y las rebajas fiscales comenzaron a caer en otros países, como fichas de dominó, comenzando por la Gran Bretaña de Margaret Thatcher.

Laffer está muy cerca de las decisiones que se aplican en Washington en los años ochenta. Pertenece al Consejo de Asesores de Política Económica del presidente Reagan. Y su nombre y su dibujo cobró la fama que todavía conserva.

Incontrovertible
El catedrático Juan Corona asegura que Laffer "sigue siendo cierto", porque su planteamiento es "absolutamente lógico". "No hizo más que poner de forma científica lo que todos conocíamos: que hay un momento a partir del cual el incremento de los tipos supone una caída de la recaudación, y a la inversa, y que es un hecho incontrovertible", agrega.
Corona advierte, no obstante, de que la Curva de Laffer "no es una fórmula exacta". "Lo difícil es poner el punto concreto que estimula la recaudación si te equivocas, una bajada de impuestos sí puede suponer una caída de ingresos, y la economía admite mal los experimentos.

Aunque ahora hay muchos datos, mucha información sobre el comportamiento de la recaudación, de los tramos, de las rentas, de su evolución... Y así, hoy las posibilidades de acertar con una rebaja fiscal son elevadísimas".

Sobre este aspecto insiste el director de Análisis del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Gregorio Izquierdo: "La Curva de Laffer siempre es aplicable, pero más en determinadas realidades o momentos". El responsable del IEE insiste en las cautelas a la hora de aplicar las rebajas fiscales: "Hay que hacer reformas graduales, probadas, ante el desconocimiento de sus efectos cuantitativos sobre el nivel de ingresos tributarios". Izquierdo cree que hay que apostar por suavizar la presión de los impuestos sobre los ciudadanos y los agentes económicos. "El elemento desincentivador de los elevados impuestos puede paralizar la actividad económica.

Por eso, cuando los tipos son más bajos, la vida económica no se ve distorsionada por los impuestos, y el fraude encuentra menos estímulos", explica.

Los críticos
Pero también hay quienes cuestionan la figura de Laffer, y sus teorías. Como el catedrático Juan José Dolado: "Laffer no es ninguna de las figuras del Olimpo de los economistas, de los que han ganado un Premio Nobel. A Laffer no lo conocía nadie, y, aparte de la curva, nadie conoce sus aportaciones científicas", dice. Y pone el foco en otro punto: "Los impuestos sirven para algo. Y lo que había que hablar es si con ellos se hacen políticas eficientes por ejemplo, hay sociedades dispuestas a pagar más por recibir servicios públicos mejores y tener más cobertura social".

Ciertamente, hay datos que también cuestionan los éxitos al cien por cien de la Curva de Laffer. Sus críticos sostienen que, también en EEUU, los gobiernos que siguieron a Reagan, presididos por George Bush padre y Bill Clinton, subieron los impuestos y aumentó la recaudación, lo que contrasta con el principio del economista norteamericano.

Más recientemente, un informe de la Oficina Presupuestaria del Congreso norteamericano, de 2005, ha venido a cuestionar que los recortes de los impuestos mejoren realmente la situación fiscal del Gobierno.

De la leyenda de la servilleta de papel...
La historia de los negocios tiene sus servilletas famosas. Por ejemplo, aquella con la que Florentino Pérez preguntó a Zidane si quería jugar en el Real Madrid. Antes vino otra, a la que debe la fama su autor. Es la servilleta en la que Arthur Laffer dibujó su renombrada curva. Fue en una cena en el restaurante Two Continents, de Washington, en los años setenta. Laffer fue invitado por el jefe de Gabinete del entonces presidente Gerald Ford. Había otros comensales, como el periodista Jude Wanninski, de The Wall Street Journal, quien luego escribió en un libro esta anécdota. Laffer trataba de explicar al asesor de la Casa Blanca las ventajas de una rebaja fiscal y para ilustrar sus ideas, tiró de una servilleta, y dibujó su famosa gráfica.

Aquel jefe de Gabinete era Dick Cheney, vicepresidente ahora con George W. Bush, otro republicano que también ha seguido la receta de la rebaja de impuestos. En aquel dibujo nació toda la popularidad de Laffer, a quien, en 1989, The Wall Street Journal incluyó entre "las personas más grandes que influyeron nuestro quehacer empresarial diario", y que, en 1999, la revista Time destacó como "uno de los pocos avances que impulsaron este siglo extraordinario".

¿Y qué fue de la servilleta? Está depositada en una vitrina en el Bookings Institution, un prestigioso think tank de Washington.

Un dibujo simple
La teoría de Laffer se apoya en un sencillo dibujo: una U invertida, en un diagrama que coloca el tipo de impuesto en el eje de abscisas, y la recaudación en el de ordenadas. La curva arranca del mismo vértice, donde la recaudación es cero porque el gravamen es cero.

Y acaba también en la base del gráfico, porque habrá un momento a partir del cual el tipo se considere tan alto, que los contribuyentes comenzarán a dejar de pagar impuestos -será más rentable el fraude o el ocio, que la inversión o el trabajo- hasta llegar al punto en el que, con un gravamen del 100%, no se consigue ingresar nada.

En ese recorrido de la curva juegan dos fuerzas en sentido contrario, que reciben el nombre de efecto renta y efecto sustitución: el primero mide las consecuencias de la disminución de la capacidad adquisitiva el segundo mide los cambios en las decisiones que toman empresarios y consumidores como consecuencia de los impuestos.

Así, según la teoría del economista norteamericano, si los impuestos bajan desde niveles muy elevados, la inversión, el empleo y el consumo aumentarán, y el Estado recaudará más, al mismo tiempo que aumenta la renta disponible de los ciudadanos. ¿Y cuál es el punto óptimo, en el que se logra la máxima recaudación posible? Ésa es la pregunta del millón. Los expertos dicen que es distinto para cada país y para cada momento. Laffer no hizo otra cosa que poner en una sencilla gráfica un concepto ya conocido y compartido.

Él mismo ha reconocido que no ha creado ninguna idea nueva. Más aún, Laffer atribuye el origen de sus tesis a Ibn-Khaldun, un filósofo árabe del siglo XIV. Otros autores encuentran también antecedentes a las tesis de Laffer en el economista francés del XIX Frédéric Bastiat, y en John Maynard Keynes.

España y la Curva de Laffer

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por Xavier Sala-i-Martín

Xavier Sala-i-Martín es catedrático de Columbia University y Profesor Visitante de la Universidad Pompeu Fabra.

La consecución de su tercer Balón de Oro ha hecho que la servilleta en la que Lionel Messi firmó su primer contrato con el Barça pasara a ser un documento deseado por todo el mundo. Eso me ha recordado otra famosa servilleta de papel que, aunque no sea tan conocido entre los no economistas, es relevante para evaluar la política fiscal del gobierno de España.

La mayoría de analistas (sobre todo los de izquierdas) piensan que cuando el Estado sube los impuestos, siempre aumenta su recaudación. En 1974, sin embargo, Arthur Laffer cuestionó este razonamiento. Pensando en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), Laffer se preguntó: ¿qué pasaría si los impuestos fueran del 100%? Pregúntense ustedes: ¿cuántas horas trabajarían si el gobierno se quedase el 100% de su salario? La respuesta es que... ¡Ninguna! ¿Para qué trabajar si, una vez pagados los impuestos, uno acaba cobrando cero? Si los impuestos fueran del 100%, pues, los ingresos de la gente serían cero por lo que la recaudación fiscal sería el 100% de cero. Es decir, no recaudaría ni un euro.

Y es que la recaudación fiscal es el producto del tipo impositivo (es decir, el porcentaje de la renta que se queda el Estado) multiplicado por la renta de los contribuyentes.

El problema es que la renta o ingresos de los ciudadanos depende de los impuestos: cuanto más se quede el Estado, menos incentivos tiene uno a trabajar o invertir. Por ejemplo, los médicos pueden decidir no coger a los dos o tres últimos pacientes, los abogados pueden decidir no coger los dos o tres últimos casos y las familias pueden decidir que no vale la pena que el marido o la mujer trabajen si les acaban quitando el 90% del salario.

La conclusión es que debe haber un punto a partir del cual, las subidas de impuestos no conllevan aumentos sino disminuciones de recaudación. Aquí es donde Laffer, sacó una servilleta de papel y dibujó una curva en forma de campana que relacionaba los tipos impositivos con la recaudación fiscal. Si el tipo es cero, la recaudación es cero, si el tipo es 100%, la recaudación también es cero y si los tipos son entre 0 y 100, la recaudación dibuja una curva en forma de montaña que, empezando en cero, primero sube, después llega a la cima y después baja otra vez hasta cero. Sus amigos, impresionados, exclamaron: ¡Qué magnífica curva, Laffer! De ahí nació el nombre: la “Curva de Laffer”.

Cuando conducimos un coche por la montaña, si nos encontramos antes de llegar a la cima y tiramos hacia adelante (subimos impuestos) el coche va hacia arriba (recaudamos más). Pero si ya hemos pasado la cumbre y seguimos adelante, el coche va hacia abajo. Del mismo modo, la subidas de impuestos comportarán una mayor recaudación fiscal para los países que todavía no han llegado al máximo, pero comportará una reducción para los que ya se han superado la cima.

La pregunta clave es: ¿A qué lado de la cima está España? La verdad es que yo no lo sé. Para averiguarlo se deberían hacer estudios econométricos serios y yo no he visto ningún estudio. Lo que sí he visto es el ideario oficial del Partido Popular (PP) de antes de las elecciones. El punto número 5 de la sección de economía (seguramente escrito por Cristóbal Montoro, un buen economista, todo sea dicho de paso) explica que, en España, una subida de impuestos agravaría tanto la crisis económica que la recaudación fiscal acabaría cayendo y el déficit empeorando. Es decir, según el PP, ¡España había sobrepasado del máximo de Laffer!

Claro que luego apareció Soraya Sáenz de Santamaría y nos anunció (¡Qué sorpresa!) que “el déficit era muy superior al esperado” por lo que el Partido Popular se veía obligado (¡Obligado!) a subir impuestos. ¿Cómo? Si estamos al otro lado de la cima de Laffer y vemos que el déficit es “superior al esperado” lo que tenemos que hacer no es subir los impuestos sino... ¡bajarlos todavía más!

¿Por qué subió los impuestos el PP si su propia teoría decía que eso no sólo no ayudaría a reducir el déficit sino que lo aumentaría? Una posibilidad es que lo que descubrió Rajoy al llegar a la Moncloa no fue que el déficit era superior al esperado sino que la teoría del PP estaba equivocada. Si eso fue así, agradecería que alguien enseñase el estudio que demuestra que España mágicamente pasó de un lado de la cima de Laffer al otro justo entre el día de las elecciones y el día que anunciaron el paquete fiscal.

Otra posibilidad es que el PP mintiera durante la campaña electoral pero que no anunciara la subida de impuestos para perder votos. Una tercera explicación es que han aumentado el IRPF en lugar del IVA para que todo el mundo vea que los ricos pagan mucho más que los pobres, cosa que facilitará los recortes sociales que vienen y, de paso, va a permitir a Javier Arenas ganar las elecciones andaluzas. Una operación de marketing político ruinosa para todos porque, además de agravar la crisis, una subida de impuestos que reduzca la recaudación va a requerir recortes de gasto todavía mayores. La última posibilidad es que lo que dijeran los programas electorales es irrelevante porque quien realmente manda en España no es el PP sino la sargento Angela Merkel.

Sea cual sea la explicación, lo que queda claro es que la subida de impuestos del PP ha confirmado lo que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) demostró durante años: en España las promesas electorales no quieren decir nada y las campañas son una farsa que no sirve para informar sino para propagar montañas de mentiras políticas.

Este artículo fue publicado originalmente en La Vanguardia (España) el 17 de enero de 2012 y ha sido reproducido con permiso del autor.

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por Xavier Sala-i-Martín

Xavier Sala-i-Martín es catedrático de Columbia University y Profesor Visitante de la Universidad Pompeu Fabra.

La consecución de su tercer Balón de Oro ha hecho que la servilleta en la que Lionel Messi firmó su primer contrato con el Barça pasara a ser un documento deseado por todo el mundo. Eso me ha recordado otra famosa servilleta de papel que, aunque no sea tan conocido entre los no economistas, es relevante para evaluar la política fiscal del gobierno de España.

La mayoría de analistas (sobre todo los de izquierdas) piensan que cuando el Estado sube los impuestos, siempre aumenta su recaudación. En 1974, sin embargo, Arthur Laffer cuestionó este razonamiento. Pensando en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), Laffer se preguntó: ¿qué pasaría si los impuestos fueran del 100%? Pregúntense ustedes: ¿cuántas horas trabajarían si el gobierno se quedase el 100% de su salario? La respuesta es que... ¡Ninguna! ¿Para qué trabajar si, una vez pagados los impuestos, uno acaba cobrando cero? Si los impuestos fueran del 100%, pues, los ingresos de la gente serían cero por lo que la recaudación fiscal sería el 100% de cero. Es decir, no recaudaría ni un euro.

Y es que la recaudación fiscal es el producto del tipo impositivo (es decir, el porcentaje de la renta que se queda el Estado) multiplicado por la renta de los contribuyentes.

El problema es que la renta o ingresos de los ciudadanos depende de los impuestos: cuanto más se quede el Estado, menos incentivos tiene uno a trabajar o invertir. Por ejemplo, los médicos pueden decidir no coger a los dos o tres últimos pacientes, los abogados pueden decidir no coger los dos o tres últimos casos y las familias pueden decidir que no vale la pena que el marido o la mujer trabajen si les acaban quitando el 90% del salario.

La conclusión es que debe haber un punto a partir del cual, las subidas de impuestos no conllevan aumentos sino disminuciones de recaudación. Aquí es donde Laffer, sacó una servilleta de papel y dibujó una curva en forma de campana que relacionaba los tipos impositivos con la recaudación fiscal. Si el tipo es cero, la recaudación es cero, si el tipo es 100%, la recaudación también es cero y si los tipos son entre 0 y 100, la recaudación dibuja una curva en forma de montaña que, empezando en cero, primero sube, después llega a la cima y después baja otra vez hasta cero. Sus amigos, impresionados, exclamaron: ¡Qué magnífica curva, Laffer! De ahí nació el nombre: la “Curva de Laffer”.

Cuando conducimos un coche por la montaña, si nos encontramos antes de llegar a la cima y tiramos hacia adelante (subimos impuestos) el coche va hacia arriba (recaudamos más). Pero si ya hemos pasado la cumbre y seguimos adelante, el coche va hacia abajo. Del mismo modo, la subidas de impuestos comportarán una mayor recaudación fiscal para los países que todavía no han llegado al máximo, pero comportará una reducción para los que ya se han superado la cima.

La pregunta clave es: ¿A qué lado de la cima está España? La verdad es que yo no lo sé. Para averiguarlo se deberían hacer estudios econométricos serios y yo no he visto ningún estudio. Lo que sí he visto es el ideario oficial del Partido Popular (PP) de antes de las elecciones. El punto número 5 de la sección de economía (seguramente escrito por Cristóbal Montoro, un buen economista, todo sea dicho de paso) explica que, en España, una subida de impuestos agravaría tanto la crisis económica que la recaudación fiscal acabaría cayendo y el déficit empeorando. Es decir, según el PP, ¡España había sobrepasado del máximo de Laffer!

Claro que luego apareció Soraya Sáenz de Santamaría y nos anunció (¡Qué sorpresa!) que “el déficit era muy superior al esperado” por lo que el Partido Popular se veía obligado (¡Obligado!) a subir impuestos. ¿Cómo? Si estamos al otro lado de la cima de Laffer y vemos que el déficit es “superior al esperado” lo que tenemos que hacer no es subir los impuestos sino... ¡bajarlos todavía más!

¿Por qué subió los impuestos el PP si su propia teoría decía que eso no sólo no ayudaría a reducir el déficit sino que lo aumentaría? Una posibilidad es que lo que descubrió Rajoy al llegar a la Moncloa no fue que el déficit era superior al esperado sino que la teoría del PP estaba equivocada. Si eso fue así, agradecería que alguien enseñase el estudio que demuestra que España mágicamente pasó de un lado de la cima de Laffer al otro justo entre el día de las elecciones y el día que anunciaron el paquete fiscal.

Otra posibilidad es que el PP mintiera durante la campaña electoral pero que no anunciara la subida de impuestos para perder votos. Una tercera explicación es que han aumentado el IRPF en lugar del IVA para que todo el mundo vea que los ricos pagan mucho más que los pobres, cosa que facilitará los recortes sociales que vienen y, de paso, va a permitir a Javier Arenas ganar las elecciones andaluzas. Una operación de marketing político ruinosa para todos porque, además de agravar la crisis, una subida de impuestos que reduzca la recaudación va a requerir recortes de gasto todavía mayores. La última posibilidad es que lo que dijeran los programas electorales es irrelevante porque quien realmente manda en España no es el PP sino la sargento Angela Merkel.

Sea cual sea la explicación, lo que queda claro es que la subida de impuestos del PP ha confirmado lo que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) demostró durante años: en España las promesas electorales no quieren decir nada y las campañas son una farsa que no sirve para informar sino para propagar montañas de mentiras políticas.

Este artículo fue publicado originalmente en La Vanguardia (España) el 17 de enero de 2012 y ha sido reproducido con permiso del autor.

Trabandt y Uhling

Fichero: Curva de Laffer._0.pdf Tamaño: 232.0 KB

Optimización recaudación

Fichero: OptimizacióndelrecaudoenCartagena.pdf Tamaño: 5.7 MB

The Laffer Curve (Eng)

The Laffer Curve (Eng)