La opinión de Rajoy

A todos los hombres nos toca ser testigos de la Historia, pero slo a unos pocos les cabe el honor de contribuir decisiva y positivamente a modelarla. En el itinerario vital de Manuel Fraga se han dado cita los esfuerzos y los logros de casi un siglo de la historia de Espaa: conocedor de cuatro regmenes distintos y del dolor de una Guerra Civil, su figura resume como pocas el recorrido de la nacin en pos de la construccin de un pas de libertades. Por eso mismo, en la hora de su muerte, son tantos y tantos los espaoles de bien que lloran la desaparicin de un hombre que siempre actu guiado por dos principios: un intenso amor a Espaa y a su tierra gallega y el noble entendimiento de la actividad poltica como servicio pblico.

En estas horas de tristeza, especialmente emotivas para la gran familia de militantes y simpatizantes del Partido Popular, cabe contemplar con mirada agradecida la riqueza y la complejidad de la vida de un hombre que supo hacerse necesario en momentos clave de la historia reciente de nuestra nacin. Desde un primer momento, en efecto, Manuel Fraga quiso consagrar sus talentos al objeto de convertirse en -como l mismo gustaba decir- en un "servidor del Estado": diplomtico de carrera, letrado de las Cortes y catedrtico de Derecho, sus talentos fueron sin duda excepcionales. Pero si Fraga consigui para s el respeto de propios y extraos fue por sumar a esos talentos de la inteligencia un temple moral de rectitud e integridad y una fe profunda en las posibilidades de la poltica. Siempre le asisti esa altura de miras propia de los hombres de Estado.

Ser labor de los historiadores fijar para las prximas generaciones de espaoles el perfil de Manuel Fraga. Es un perfil que deber integrar un haz de cualidades particularmente extenso, capaz de nutrir a varias vidas. Pues no en vano tenemos la labor del Fraga intelectual, autor de docenas de publicaciones de pensamiento poltico, historia de la diplomacia o derecho pblico. Tenemos tambin al profesor -al catedrtico- capaz de ejercer influencia sobre generaciones de alumnos. Tenemos al joven ministro de Informacin y Turismo que, en tiempos difciles, consigui proyectar al mundo la imagen de una Espaa que despertaba poco a poco a la modernidad.

Tenemos ah al hombre, en definitiva, que opt por ser reformista cuando ser reformista poda ser en extremo negativo para las legtimas expectativas personales: ste es un rasgo bien visible cuando recordamos aquella Ley Fraga que posibilit el despegue de una cultura meditica ajena a los dictados ideolgicos de la poca, o cuando analizamos la labor pionera que hizo en pro del pluralismo y la democracia a travs de aquel embrin de libertades que fueron las asociaciones polticas.

Si su accin social fue particularmente benfica en tiempos difciles, su accin poltica de la Transicin a esta parte fue, si cabe, de mayor importancia todava. Sus aportaciones doctrinales, basadas tanto en el conocimiento de nuestra tradicin institucional como en el estudio del parlamentarismo britnico y las posiciones de la derecha ilustrada, seran clave en el xito de las reformas "de la ley a la ley". Y seran determinantes en su papel de padre de la Constitucin, en la consecucin del hito histrico de una Carta Magna que custodia con plena salud nuestras libertades ms de tres dcadas despus y de la que l fue uno de sus ms eminentes ponentes.

En aquella recin nacida democracia, don Manuel no slo consigui liderar con plena solvencia una alternativa capaz de dar voz a millones de ciudadanos, sino que fue pieza imprescindible para, con visin de futuro y espritu de generosidad, apostar por ese centroderecha moderno, integrador y a la altura de los tiempos en el que hoy confa una mayora sustancial de espaoles. Fue la misma modernidad y la misma pujanza que aport a nuestra comn tierra gallega, donde sus paisanos revalidaron una vez tras otra los xitos de su gestin como presidente de la Xunta en cada convocatoria electoral.

En una coyuntura de crisis como la actual, la figura de Manuel Fraga tiene rasgos de ejemplaridad que trascienden las distancias ideolgicas y son vlidos para paliar toda tentacin de desmoralizacin en el seno de nuestra sociedad. Es el ejemplo de la apuesta por la poltica, por la reforma y por las instituciones para la resolucin de los problemas que a todos nos afectan. Es la fecundidad de una inteligencia puesta a la disposicin del bien comn de los espaoles. Y es la leccin de lo mucho que se puede conseguir cuando, como el mismo don Manuel recordaba en una de sus ltimas entrevistas, se trabaja "en serio, con la seriedad normal de una persona decente". S, sin duda alguna, si la historia de Espaa en los ltimos decenios es un magno relato comn de libertad y prosperidad, fue en muy buena parte debido a la responsabilidad que mostr l y mostraron otros hombres como l.

En los ltimos tiempos, somos muchos los que hemos visto con pesar y preocupacin el lento declinar de un hombre siempre lleno de actividad, de ilusin, de una portentosa energa. Hemos visto con pena cmo abandonaba su quehacer poltico, en ltima instancia como senador, como una prolongada despedida. Pero tambin hemos podido ver el cario y la piedad con que don Manuel ha sido asistido en sus meses postreros, arropado por su maravillosa familia: ahora, en este da tan difcil, quiero que vaya para todos ellos no slo la expresin de mi pena, sino tambin el agradecimiento ms profundo. stos son sentimientos a los que -no me cabe duda- se unirn una inmensa mayora de espaoles: los mismos que saben con cunta generosidad ser juzgado Manuel Fraga por la Historia.

A todos los hombres nos toca ser testigos de la Historia, pero slo a unos pocos les cabe el honor de contribuir decisiva y positivamente a modelarla. En el itinerario vital de Manuel Fraga se han dado cita los esfuerzos y los logros de casi un siglo de la historia de Espaa: conocedor de cuatro regmenes distintos y del dolor de una Guerra Civil, su figura resume como pocas el recorrido de la nacin en pos de la construccin de un pas de libertades. Por eso mismo, en la hora de su muerte, son tantos y tantos los espaoles de bien que lloran la desaparicin de un hombre que siempre actu guiado por dos principios: un intenso amor a Espaa y a su tierra gallega y el noble entendimiento de la actividad poltica como servicio pblico.

En estas horas de tristeza, especialmente emotivas para la gran familia de militantes y simpatizantes del Partido Popular, cabe contemplar con mirada agradecida la riqueza y la complejidad de la vida de un hombre que supo hacerse necesario en momentos clave de la historia reciente de nuestra nacin. Desde un primer momento, en efecto, Manuel Fraga quiso consagrar sus talentos al objeto de convertirse en -como l mismo gustaba decir- en un "servidor del Estado": diplomtico de carrera, letrado de las Cortes y catedrtico de Derecho, sus talentos fueron sin duda excepcionales. Pero si Fraga consigui para s el respeto de propios y extraos fue por sumar a esos talentos de la inteligencia un temple moral de rectitud e integridad y una fe profunda en las posibilidades de la poltica. Siempre le asisti esa altura de miras propia de los hombres de Estado.

Ser labor de los historiadores fijar para las prximas generaciones de espaoles el perfil de Manuel Fraga. Es un perfil que deber integrar un haz de cualidades particularmente extenso, capaz de nutrir a varias vidas. Pues no en vano tenemos la labor del Fraga intelectual, autor de docenas de publicaciones de pensamiento poltico, historia de la diplomacia o derecho pblico. Tenemos tambin al profesor -al catedrtico- capaz de ejercer influencia sobre generaciones de alumnos. Tenemos al joven ministro de Informacin y Turismo que, en tiempos difciles, consigui proyectar al mundo la imagen de una Espaa que despertaba poco a poco a la modernidad.

Tenemos ah al hombre, en definitiva, que opt por ser reformista cuando ser reformista poda ser en extremo negativo para las legtimas expectativas personales: ste es un rasgo bien visible cuando recordamos aquella Ley Fraga que posibilit el despegue de una cultura meditica ajena a los dictados ideolgicos de la poca, o cuando analizamos la labor pionera que hizo en pro del pluralismo y la democracia a travs de aquel embrin de libertades que fueron las asociaciones polticas.

Si su accin social fue particularmente benfica en tiempos difciles, su accin poltica de la Transicin a esta parte fue, si cabe, de mayor importancia todava. Sus aportaciones doctrinales, basadas tanto en el conocimiento de nuestra tradicin institucional como en el estudio del parlamentarismo britnico y las posiciones de la derecha ilustrada, seran clave en el xito de las reformas "de la ley a la ley". Y seran determinantes en su papel de padre de la Constitucin, en la consecucin del hito histrico de una Carta Magna que custodia con plena salud nuestras libertades ms de tres dcadas despus y de la que l fue uno de sus ms eminentes ponentes.

En aquella recin nacida democracia, don Manuel no slo consigui liderar con plena solvencia una alternativa capaz de dar voz a millones de ciudadanos, sino que fue pieza imprescindible para, con visin de futuro y espritu de generosidad, apostar por ese centroderecha moderno, integrador y a la altura de los tiempos en el que hoy confa una mayora sustancial de espaoles. Fue la misma modernidad y la misma pujanza que aport a nuestra comn tierra gallega, donde sus paisanos revalidaron una vez tras otra los xitos de su gestin como presidente de la Xunta en cada convocatoria electoral.

En una coyuntura de crisis como la actual, la figura de Manuel Fraga tiene rasgos de ejemplaridad que trascienden las distancias ideolgicas y son vlidos para paliar toda tentacin de desmoralizacin en el seno de nuestra sociedad. Es el ejemplo de la apuesta por la poltica, por la reforma y por las instituciones para la resolucin de los problemas que a todos nos afectan. Es la fecundidad de una inteligencia puesta a la disposicin del bien comn de los espaoles. Y es la leccin de lo mucho que se puede conseguir cuando, como el mismo don Manuel recordaba en una de sus ltimas entrevistas, se trabaja "en serio, con la seriedad normal de una persona decente". S, sin duda alguna, si la historia de Espaa en los ltimos decenios es un magno relato comn de libertad y prosperidad, fue en muy buena parte debido a la responsabilidad que mostr l y mostraron otros hombres como l.

En los ltimos tiempos, somos muchos los que hemos visto con pesar y preocupacin el lento declinar de un hombre siempre lleno de actividad, de ilusin, de una portentosa energa. Hemos visto con pena cmo abandonaba su quehacer poltico, en ltima instancia como senador, como una prolongada despedida. Pero tambin hemos podido ver el cario y la piedad con que don Manuel ha sido asistido en sus meses postreros, arropado por su maravillosa familia: ahora, en este da tan difcil, quiero que vaya para todos ellos no slo la expresin de mi pena, sino tambin el agradecimiento ms profundo. stos son sentimientos a los que -no me cabe duda- se unirn una inmensa mayora de espaoles: los mismos que saben con cunta generosidad ser juzgado Manuel Fraga por la Historia.

La opinión de Carrillo

El histrico lder del Partido Comunista, Santiago Carrillo, ha sido una de las primeras personalidades pblicas en recordar la figura de Manuel Fraga poco despus de conocer su fallecimiento. Para l era un "hombre de talento con cierta capacidad de adaptarse a los tiempos", aunque en sus inicios fue "un hombre muy de derechas, autoritario, empecinado en ideas y actitudes". En conjunto, asegura Carrillo, "su historia y su vida son muy contradictorias", explica en declaraciones a la Cadena Ser.

Si tuviese que quedarse con un instante de los numerosos que compartieron durante la Transicin, en lugares bien distintos, Carrillo se quedara con el riesgo "poltico que corri" en la presentacin de ste en una conferencia en el Club Siglo XXI en 1978. "Yo era muy mal visto y tuvo el valor de enfrentarse a algunos que incluso abandonaron el lugar. l me present y estuvo presente".

Otro de los padres de la Constitucin, Gregorio Peces Barba, ha dicho de Manuel Fraga que "pasar a la historia como un hombre de estado" y como una persona que llevaba "absolutamente dentro la poltica".

El ex presidente de la Cmara Baja ha reconocido que hasta antes de la aprobacin de la Constitucin, no comparta sus "comportamientos", pero la democracia le ayud a rehabilitar su pasado franquista. "Desde entonces, fuimos muy amigos", ha confesado.

Peces Barba ha querido recordar la expresin que el ex jefe del Gobierno Felipe Gonzlez emple en una ocasin para describir a Fraga: "Tena todo el Estado en la cabeza". "Es algo muy cierto", ha aadido.

Psame del PSOE

Tambin el principal partido de la oposicin, el PSOE, ha querido expresar su ms profundo pesar por el fallecimiento de Fraga y ha trasladado sus "ms sentidas condolencias" a sus familiares y amigos, as como a todos los dirigentes, simpatizantes y militantes del Partido Popular.

El ex vicepresidente socialista y candidato a liderar el PSOE, Alfredo Prez Rubalcaba, ha reiterado sus respetos hacia la figura del fundador del PP por su papel como padre de la Constitucin.

El presidente de la Junta de Andaluca, Jos Antonio Grin, ha utilizado la red social Twitter para decir que Fraga "supo estar a la altura de las circunstancias cuando haba que construir pacficamente una Espaa constitucional".

Tambin UPyD, a travs de su cuenta en la red social de Twitter, ha expresado sus condolencias a la familia de Manuel Fraga y a todo el Partido Popular.

Reacciones del nacionalismo

Tambin se ha unido a las muestras de condolencia el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, que ha dicho de Fraga que fue una figura "clave" para que la Transicin fuera un xito. A travs de un comunicado, Duran remarca que, "aparte de las diferencias ideolgicas, Manuel Fraga fue una persona clave para que la Transicin fuera un xito, ms all de su pasado poltico".

Desde la tierra natal de Manuel Fraga, Galicia, el BNG ha lamentado el fallecimiento del fundador del PP. "Es evidente que la figura de Manuel Fraga" es "controvertida" y tambin que "no es hoy el momento ms adecuado para hacer un juicio ponderado de su trayectoria pblica, marcada por su participacin destacada como ministro de la dictadura franquista", apunta el BNG en su comunicado.

Manuel Fraga "fue presidente del Gobierno gallego durante un largo perodo de tiempo y lo fue por voluntad de la mayora de los gallegos".

Tambin ha adoptado un tono crtico el senador del PNV Iaki Anasagasti, que ha mostrado sus condolencias por la muerte de Fraga y a rengln seguido ha dicho que fue una persona que favoreci la transicin a la democracia, pero que "hizo mucho dao a Euskadi" por su "beligerancia" hacia el nacionalismo vasco.

Anasagasti ha afirmado "no tener ningn agradecimiento hacia la trayectoria poltica" de Fraga por el papel que desempe durante el franquismo.

"Desde el punto de vista espaol, fue una persona que favoreci la transicin poltica desde la dictadura. Desde el punto de vista del nacionalismo vasco, hizo mucho dao a Euskadi", ha dicho.

La plataforma Cuba Democracia Ya! ha expresado sus condolencias por la muerte de Manuel Fraga, al que se ha referido en un comunicado como "un pilar fundamental" para la Transicin a la democracia en Espaa, "que quiso lo mismo para Cuba". En la nota se destacan las "labores diplomticas en favor de la democratizacin de la isla" que llev a cabo Fraga.

"Es de reconocer la preocupacin y atencin que Fraga mostr por los cubanos descendientes de gallegos durante los aos que presidi la Xunta de Galicia", seala el comunicado. Cuba Democracia Ya! ha recordado que "gracias a la mediacin de Fraga fueron excarcelados decenas de presos polticos".

El histrico lder del Partido Comunista, Santiago Carrillo, ha sido una de las primeras personalidades pblicas en recordar la figura de Manuel Fraga poco despus de conocer su fallecimiento. Para l era un "hombre de talento con cierta capacidad de adaptarse a los tiempos", aunque en sus inicios fue "un hombre muy de derechas, autoritario, empecinado en ideas y actitudes". En conjunto, asegura Carrillo, "su historia y su vida son muy contradictorias", explica en declaraciones a la Cadena Ser.

Si tuviese que quedarse con un instante de los numerosos que compartieron durante la Transicin, en lugares bien distintos, Carrillo se quedara con el riesgo "poltico que corri" en la presentacin de ste en una conferencia en el Club Siglo XXI en 1978. "Yo era muy mal visto y tuvo el valor de enfrentarse a algunos que incluso abandonaron el lugar. l me present y estuvo presente".

Otro de los padres de la Constitucin, Gregorio Peces Barba, ha dicho de Manuel Fraga que "pasar a la historia como un hombre de estado" y como una persona que llevaba "absolutamente dentro la poltica".

El ex presidente de la Cmara Baja ha reconocido que hasta antes de la aprobacin de la Constitucin, no comparta sus "comportamientos", pero la democracia le ayud a rehabilitar su pasado franquista. "Desde entonces, fuimos muy amigos", ha confesado.

Peces Barba ha querido recordar la expresin que el ex jefe del Gobierno Felipe Gonzlez emple en una ocasin para describir a Fraga: "Tena todo el Estado en la cabeza". "Es algo muy cierto", ha aadido.

Psame del PSOE

Tambin el principal partido de la oposicin, el PSOE, ha querido expresar su ms profundo pesar por el fallecimiento de Fraga y ha trasladado sus "ms sentidas condolencias" a sus familiares y amigos, as como a todos los dirigentes, simpatizantes y militantes del Partido Popular.

El ex vicepresidente socialista y candidato a liderar el PSOE, Alfredo Prez Rubalcaba, ha reiterado sus respetos hacia la figura del fundador del PP por su papel como padre de la Constitucin.

El presidente de la Junta de Andaluca, Jos Antonio Grin, ha utilizado la red social Twitter para decir que Fraga "supo estar a la altura de las circunstancias cuando haba que construir pacficamente una Espaa constitucional".

Tambin UPyD, a travs de su cuenta en la red social de Twitter, ha expresado sus condolencias a la familia de Manuel Fraga y a todo el Partido Popular.

Reacciones del nacionalismo

Tambin se ha unido a las muestras de condolencia el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, que ha dicho de Fraga que fue una figura "clave" para que la Transicin fuera un xito. A travs de un comunicado, Duran remarca que, "aparte de las diferencias ideolgicas, Manuel Fraga fue una persona clave para que la Transicin fuera un xito, ms all de su pasado poltico".

Desde la tierra natal de Manuel Fraga, Galicia, el BNG ha lamentado el fallecimiento del fundador del PP. "Es evidente que la figura de Manuel Fraga" es "controvertida" y tambin que "no es hoy el momento ms adecuado para hacer un juicio ponderado de su trayectoria pblica, marcada por su participacin destacada como ministro de la dictadura franquista", apunta el BNG en su comunicado.

Manuel Fraga "fue presidente del Gobierno gallego durante un largo perodo de tiempo y lo fue por voluntad de la mayora de los gallegos".

Tambin ha adoptado un tono crtico el senador del PNV Iaki Anasagasti, que ha mostrado sus condolencias por la muerte de Fraga y a rengln seguido ha dicho que fue una persona que favoreci la transicin a la democracia, pero que "hizo mucho dao a Euskadi" por su "beligerancia" hacia el nacionalismo vasco.

Anasagasti ha afirmado "no tener ningn agradecimiento hacia la trayectoria poltica" de Fraga por el papel que desempe durante el franquismo.

"Desde el punto de vista espaol, fue una persona que favoreci la transicin poltica desde la dictadura. Desde el punto de vista del nacionalismo vasco, hizo mucho dao a Euskadi", ha dicho.

La plataforma Cuba Democracia Ya! ha expresado sus condolencias por la muerte de Manuel Fraga, al que se ha referido en un comunicado como "un pilar fundamental" para la Transicin a la democracia en Espaa, "que quiso lo mismo para Cuba". En la nota se destacan las "labores diplomticas en favor de la democratizacin de la isla" que llev a cabo Fraga.

"Es de reconocer la preocupacin y atencin que Fraga mostr por los cubanos descendientes de gallegos durante los aos que presidi la Xunta de Galicia", seala el comunicado. Cuba Democracia Ya! ha recordado que "gracias a la mediacin de Fraga fueron excarcelados decenas de presos polticos".

El País

Una biografía enciclopédica y desmesurada, en la que caben 60 años de la historia de España, un compendio que abarcaría la dictadura, la transición, la democracia y el Estado de las Autonomías, se ha cerrado con la muerte de Manuel Fraga en la tarde de ayer en Madrid a los 89 años al no recuperarse de la afección respiratoria que arrastraba desde principios de año. Tras él desaparece el último eslabón que aún unía remotamente a la derecha actual con el franquismo. Nadie que hubiese ocupado un cargo tan relevante bajo Franco -ni más ni menos que ministro de propaganda- logró salir indemne del desplome del régimen.

Fraga sobrevivió en la política 36 años más, fue senador hasta el pasado noviembre y se ha muerto como presidente fundador del partido que gobierna en España. Su legendaria capacidad de adaptación le permitió todo eso y más, incluso convertirse en el gran adalid del autonomismo desde su retiro gallego, apenas unos años después de haber intentado frenar el desarrollo autonómico en la nueva Constitución. Tan venerado como odiado, siempre sin medias tintas, se va tras haber conseguido que ni siquiera el más feroz de sus enemigos le niegue ahora una capacidad política excepcional. Será enterrado el martes en Perbes (A Coruña), donde solía pasar sus veraneos, junto a su esposa. La capilla será instalada hoy lunes a partir de la 10.30 en su domicilio de Madrid.

Con Fraga se despide también una clase de dirigente público que no volverá jamás. La antítesis de lo políticamente correcto y de los discursos prefabricados. Un hombre capaz de retar a la pelea a unos manifestantes, de abroncar a un colaborador delante de los periodistas o de decir de una diputada que "lo único interesante que ha enseñado esa señorita ha sido su escote". Un tipo volcánico, que publicó 90 libros y que disfrutaba tanto enseñando su erudición como alimentando los titulares de los periódicos con las frases más gruesas. Un animal del poder, al que dedicó toda su vida "hasta el último aliento", como siempre había prometido, sin que ninguna otra motivación personal pudiese apartarlo de esa meta. Fue un adicto a los excesos, que solía presumir de hazañas absurdas, como recorrer más kilómetros, estrechar más manos y dar más mítines que nadie. Contaba con orgullo que en su época de embajador en Londres fue el único que cumplió con la obligación diplomática de visitar a todos sus compañeros de otros países, más de un centenar, "incluida", subrayaba, "la isla de Tonga". Todo, con tal de no parar, de alimentar el mito de "El León de Vilalba", de no tener un minuto libre, desde el amanecer hasta la medianoche, barrera sagrada que nunca rebasaba.

Su gran frustración fue no llegar a lo que parecía predestinado, la presidencia del Gobierno de España. Lo inhabilitaba su pasado franquista -del que nunca renegó- y tuvo que conformarse con un sucedáneo, la autonomía gallega. Allí se rodeó de todos los atributos de un hombre de Estado y pudo saciar su ansia de dirigir un país. Lo hizo durante casi 16 años y para echarlo tuvieron que juntarse dos catástrofes: el Prestige y la vejez. Pero alcanzó una marca asombrosa, seis décadas completas en la vida política, que comenzaron en 1951, cuando la dictadura le hizo secretario general del Instituto de Cultura Hispánica, en los tiempos en los que el entonces joven catedrático glosaba con fervor la obra del jurista pronazi Carl Schmitt, y acabaron en el Senado democrático de la España del siglo XXI.

Uno de sus secretos fue que nunca abandonó del todo su mentalidad de hombre del pueblo. Había nacido el 23 de noviembre de 1922 en una localidad de la Galicia rural, en Vilalba (Lugo), centro administrativo y de servicios de una comarca agrícola. Su padre también era campesino pero buscó fortuna en Cuba, donde se casó con María Iribarne, una vasco-francesa de estricta formación católica. Aunque el niño nació en Galicia, pasó su primera infancia en Cuba y acabó siendo criado por dos tías en Vilalba. La familia reunió ahorros con la emigración y pudo darle estudios al joven, que se reveló un prodigio de memoria y dedicación al estudio. Fue en las aulas donde empezó a forjar su leyenda. Acabó de golpe las carreras de Derecho y Políticas, con 25 años ya había sido el número uno en las oposiciones a letrado de las Cortes y a la Escuela Diplomática, y con 26 alcanzó la cátedra universitaria.

Fraga era como un meteoro y la trayectoria de su ambición tenía que pasar forzosamente por las entrañas de la dictadura. Hizo méritos en los segundos escalafones de los ministerios hasta que, con 40 años, le dieron la cartera de Información y Turismo. El franquismo estaba en pleno empeño desarrollista, y Fraga, desde su indudable adhesión a los principios del régimen, se mostró como el emblema de una cierta modernidad en aquella España repleta de caspa. Sus campañas turísticas trajeron las legendarias suecas y los primeros hippies. Suprimió la censura previa -pero no la posibilidad de secuestrar publicaciones- y abrió la mano para que se relajase la mojigatería imperante en los medios de la época, lo que hizo popular un dicho: "Con Fraga, hasta la braga". Comprendió muy pronto la importancia de los gestos en una sociedad mediática, como lo prueba su mil veces repetido baño con el embajador de Estados Unidos en Palomares, donde un avión había perdido una carga nuclear. Y al tiempo organizó las campañas de propaganda del régimen y dio la cara para defender episodios tan poco defendibles como el fusilamiento del militante comunista Julián Grimau. Pero, para muchos españoles, simbolizó el afán por reformar el regímen.

Como le habría de ocurrir más veces en su vida, le perdió la ambición. Y los tecnócratas del Opus Dei que entonces dominaban el Gobierno consiguieron echarle en 1969. Se convirtió en una especie de crítico desde dentro del franquismo, imagen que cultivó especialmente a partir de 1973, cuando fue nombrado embajador en Londres. La salud de Franco declinaba y se intuía la proximidad de un cambio profundo. En la capital inglesa desarrolló una frenética agenda de contactos, con gente de España y de todo el mundo, para preparar su candidatura a pilotar la Transición. En el primer Gobierno de Arias Navarro, tras la muerte de Franco, fue ministro de la Gobernación, lo que hoy es Interior.

El proyecto de Fraga era indudablemente aperturista, pero más que liquidar el régimen, se proponía remodelarlo sin alterar sus cimientos. Nunca tuvo la menor intención, por poner un caso, de incorporar a los comunistas a la vida pública. Su autoritarismo se mezcló con actuaciones muy controvertidas de su ministerio -asesinato de obreros en Vitoria y de militantes carlistas de izquierda en Montejurra (Navarra)- hasta acabar convertido en un ogro para la oposición democrática, que le atribuía una frase que él siempre negó: "La calle es mía". El disgusto de su vida le llegó cuando el Rey eligió a Suárez como nuevo presidente del Gobierno. Fraga se plantó ante el monarca y rechazó sus presiones para que aceptase una cartera en el nuevo Ejecutivo.

Entonces creó Alianza Popular, que pretendía ser un partido conservador democrático, pero que estaba encabezado por los llamados siete magníficos, un colección de carcamales del régimen. Aceptó la Constitución a regañadientes, pasó con más pena que gloria por la noche del 23-F y el hundimiento de UCD le dejó solo ante la marea socialista. Felipe González le colmó de atenciones: le hizo jefe de la oposición y proclamó que "le cabe el Estado en la cabeza". De aquellos años quedan sus famosos discursos recitando en el Congreso el precio del kilo de garbanzos y la impotencia del antiguo franquista para convertirse en una verdadera alternativa democrática. Tras años convulsos, cedió el testigo. Intentó nombrar a Isabel Tocino, para sucederle al frente de Alianza Popular, pero le convencieron de que eligiese a José María Aznar.

En Galicia se construyó su pequeño Estado. Rodeado de un culto a la personalidad que alcanzó cotas delirantes -"Gran Timonel", le llamaban los suyos- viajó por medio mundo, incluidas la Cuba de Castro, el Irán de los ayatolás o la Libia de Gadafi, y mantuvo a raya a sus adversarios con un férreo control político e informativo. Su carácter camaleónico ("la política hace extraños compañeros de cama", decía) le permitió transmutarse en un galleguista a ultranza cuyas propuestas autonomistas incomodaron en más de una ocasión a su propio partido. Nunca pensó en retirarse ni en nombrar un delfín. Hasta que la revuelta social que siguió a la marea negra del Prestige, unida a un deterioro evidente de su salud -tuvo varios desmayos en público- le retiraron el favor de las urnas,

Tanto le había absorbido su carrera por el poder, tanto había sacrificado las insignificantes cuestiones humanas, que tuvo que reconstruir las relaciones personales incluso con su propia familia. Fueron sus hijas las que lo convencieron para que se marchase a Madrid, donde se ha ido apagando poco a poco, con la voz cada vez más débil y temblorosa, aferrado hasta el último momento a un bastón, a un escaño parlamentario y a la presidencia honorífica del partido que fundó cuando estaba seguro de que su destino era dirigir España.

Una biografía enciclopédica y desmesurada, en la que caben 60 años de la historia de España, un compendio que abarcaría la dictadura, la transición, la democracia y el Estado de las Autonomías, se ha cerrado con la muerte de Manuel Fraga en la tarde de ayer en Madrid a los 89 años al no recuperarse de la afección respiratoria que arrastraba desde principios de año. Tras él desaparece el último eslabón que aún unía remotamente a la derecha actual con el franquismo. Nadie que hubiese ocupado un cargo tan relevante bajo Franco -ni más ni menos que ministro de propaganda- logró salir indemne del desplome del régimen.

Fraga sobrevivió en la política 36 años más, fue senador hasta el pasado noviembre y se ha muerto como presidente fundador del partido que gobierna en España. Su legendaria capacidad de adaptación le permitió todo eso y más, incluso convertirse en el gran adalid del autonomismo desde su retiro gallego, apenas unos años después de haber intentado frenar el desarrollo autonómico en la nueva Constitución. Tan venerado como odiado, siempre sin medias tintas, se va tras haber conseguido que ni siquiera el más feroz de sus enemigos le niegue ahora una capacidad política excepcional. Será enterrado el martes en Perbes (A Coruña), donde solía pasar sus veraneos, junto a su esposa. La capilla será instalada hoy lunes a partir de la 10.30 en su domicilio de Madrid.

Con Fraga se despide también una clase de dirigente público que no volverá jamás. La antítesis de lo políticamente correcto y de los discursos prefabricados. Un hombre capaz de retar a la pelea a unos manifestantes, de abroncar a un colaborador delante de los periodistas o de decir de una diputada que "lo único interesante que ha enseñado esa señorita ha sido su escote". Un tipo volcánico, que publicó 90 libros y que disfrutaba tanto enseñando su erudición como alimentando los titulares de los periódicos con las frases más gruesas. Un animal del poder, al que dedicó toda su vida "hasta el último aliento", como siempre había prometido, sin que ninguna otra motivación personal pudiese apartarlo de esa meta. Fue un adicto a los excesos, que solía presumir de hazañas absurdas, como recorrer más kilómetros, estrechar más manos y dar más mítines que nadie. Contaba con orgullo que en su época de embajador en Londres fue el único que cumplió con la obligación diplomática de visitar a todos sus compañeros de otros países, más de un centenar, "incluida", subrayaba, "la isla de Tonga". Todo, con tal de no parar, de alimentar el mito de "El León de Vilalba", de no tener un minuto libre, desde el amanecer hasta la medianoche, barrera sagrada que nunca rebasaba.

Su gran frustración fue no llegar a lo que parecía predestinado, la presidencia del Gobierno de España. Lo inhabilitaba su pasado franquista -del que nunca renegó- y tuvo que conformarse con un sucedáneo, la autonomía gallega. Allí se rodeó de todos los atributos de un hombre de Estado y pudo saciar su ansia de dirigir un país. Lo hizo durante casi 16 años y para echarlo tuvieron que juntarse dos catástrofes: el Prestige y la vejez. Pero alcanzó una marca asombrosa, seis décadas completas en la vida política, que comenzaron en 1951, cuando la dictadura le hizo secretario general del Instituto de Cultura Hispánica, en los tiempos en los que el entonces joven catedrático glosaba con fervor la obra del jurista pronazi Carl Schmitt, y acabaron en el Senado democrático de la España del siglo XXI.

Uno de sus secretos fue que nunca abandonó del todo su mentalidad de hombre del pueblo. Había nacido el 23 de noviembre de 1922 en una localidad de la Galicia rural, en Vilalba (Lugo), centro administrativo y de servicios de una comarca agrícola. Su padre también era campesino pero buscó fortuna en Cuba, donde se casó con María Iribarne, una vasco-francesa de estricta formación católica. Aunque el niño nació en Galicia, pasó su primera infancia en Cuba y acabó siendo criado por dos tías en Vilalba. La familia reunió ahorros con la emigración y pudo darle estudios al joven, que se reveló un prodigio de memoria y dedicación al estudio. Fue en las aulas donde empezó a forjar su leyenda. Acabó de golpe las carreras de Derecho y Políticas, con 25 años ya había sido el número uno en las oposiciones a letrado de las Cortes y a la Escuela Diplomática, y con 26 alcanzó la cátedra universitaria.

Fraga era como un meteoro y la trayectoria de su ambición tenía que pasar forzosamente por las entrañas de la dictadura. Hizo méritos en los segundos escalafones de los ministerios hasta que, con 40 años, le dieron la cartera de Información y Turismo. El franquismo estaba en pleno empeño desarrollista, y Fraga, desde su indudable adhesión a los principios del régimen, se mostró como el emblema de una cierta modernidad en aquella España repleta de caspa. Sus campañas turísticas trajeron las legendarias suecas y los primeros hippies. Suprimió la censura previa -pero no la posibilidad de secuestrar publicaciones- y abrió la mano para que se relajase la mojigatería imperante en los medios de la época, lo que hizo popular un dicho: "Con Fraga, hasta la braga". Comprendió muy pronto la importancia de los gestos en una sociedad mediática, como lo prueba su mil veces repetido baño con el embajador de Estados Unidos en Palomares, donde un avión había perdido una carga nuclear. Y al tiempo organizó las campañas de propaganda del régimen y dio la cara para defender episodios tan poco defendibles como el fusilamiento del militante comunista Julián Grimau. Pero, para muchos españoles, simbolizó el afán por reformar el regímen.

Como le habría de ocurrir más veces en su vida, le perdió la ambición. Y los tecnócratas del Opus Dei que entonces dominaban el Gobierno consiguieron echarle en 1969. Se convirtió en una especie de crítico desde dentro del franquismo, imagen que cultivó especialmente a partir de 1973, cuando fue nombrado embajador en Londres. La salud de Franco declinaba y se intuía la proximidad de un cambio profundo. En la capital inglesa desarrolló una frenética agenda de contactos, con gente de España y de todo el mundo, para preparar su candidatura a pilotar la Transición. En el primer Gobierno de Arias Navarro, tras la muerte de Franco, fue ministro de la Gobernación, lo que hoy es Interior.

El proyecto de Fraga era indudablemente aperturista, pero más que liquidar el régimen, se proponía remodelarlo sin alterar sus cimientos. Nunca tuvo la menor intención, por poner un caso, de incorporar a los comunistas a la vida pública. Su autoritarismo se mezcló con actuaciones muy controvertidas de su ministerio -asesinato de obreros en Vitoria y de militantes carlistas de izquierda en Montejurra (Navarra)- hasta acabar convertido en un ogro para la oposición democrática, que le atribuía una frase que él siempre negó: "La calle es mía". El disgusto de su vida le llegó cuando el Rey eligió a Suárez como nuevo presidente del Gobierno. Fraga se plantó ante el monarca y rechazó sus presiones para que aceptase una cartera en el nuevo Ejecutivo.

Entonces creó Alianza Popular, que pretendía ser un partido conservador democrático, pero que estaba encabezado por los llamados siete magníficos, un colección de carcamales del régimen. Aceptó la Constitución a regañadientes, pasó con más pena que gloria por la noche del 23-F y el hundimiento de UCD le dejó solo ante la marea socialista. Felipe González le colmó de atenciones: le hizo jefe de la oposición y proclamó que "le cabe el Estado en la cabeza". De aquellos años quedan sus famosos discursos recitando en el Congreso el precio del kilo de garbanzos y la impotencia del antiguo franquista para convertirse en una verdadera alternativa democrática. Tras años convulsos, cedió el testigo. Intentó nombrar a Isabel Tocino, para sucederle al frente de Alianza Popular, pero le convencieron de que eligiese a José María Aznar.

En Galicia se construyó su pequeño Estado. Rodeado de un culto a la personalidad que alcanzó cotas delirantes -"Gran Timonel", le llamaban los suyos- viajó por medio mundo, incluidas la Cuba de Castro, el Irán de los ayatolás o la Libia de Gadafi, y mantuvo a raya a sus adversarios con un férreo control político e informativo. Su carácter camaleónico ("la política hace extraños compañeros de cama", decía) le permitió transmutarse en un galleguista a ultranza cuyas propuestas autonomistas incomodaron en más de una ocasión a su propio partido. Nunca pensó en retirarse ni en nombrar un delfín. Hasta que la revuelta social que siguió a la marea negra del Prestige, unida a un deterioro evidente de su salud -tuvo varios desmayos en público- le retiraron el favor de las urnas,

Tanto le había absorbido su carrera por el poder, tanto había sacrificado las insignificantes cuestiones humanas, que tuvo que reconstruir las relaciones personales incluso con su propia familia. Fueron sus hijas las que lo convencieron para que se marchase a Madrid, donde se ha ido apagando poco a poco, con la voz cada vez más débil y temblorosa, aferrado hasta el último momento a un bastón, a un escaño parlamentario y a la presidencia honorífica del partido que fundó cuando estaba seguro de que su destino era dirigir España.

ABC

El presidente fundador del PP, Manuel Fraga, falleció el domingo por la noche rodeado de su familia en su domicilio de Madrid. El político, con 89 años, sufrió un fallo cardíaco después de padecer una infección respiratoria desde primeros de año a causa de un fuerte catarro. La capilla ardiente se instalará en su casa madrileña para el velatorio familiar. El entierro, el martes en Perbes, también será en la intimidad de la familia.

 

El presidente fundador del PP, Manuel Fraga, falleció el domingo por la noche rodeado de su familia en su domicilio de Madrid. El político, con 89 años, sufrió un fallo cardíaco después de padecer una infección respiratoria desde primeros de año a causa de un fuerte catarro. La capilla ardiente se instalará en su casa madrileña para el velatorio familiar. El entierro, el martes en Perbes, también será en la intimidad de la familia.

 

El Mundo

El presidente fundador del Partido Popular Manuel Fraga ha fallecido sobre las 22.30 horas de anoche a los 89 aos en su domicilio de Madrid. El ex presidente de la Xunta de Galicia ha muerto por una parada cardiaca al no recuperarse de una afeccin respiratoria que vena arrastrando desde hace algunos das, segn confirmaron fuentes prximas a la familia.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha acudido a primera hora de esta maana al domicilio de Manuel Fraga donde permanecen sus restos mortales para dar el psame a la familia. Rajoy ha estado acompaado por la secretaria general del partido, Mara Dolores de Cospedal.

El pasado 2 de septiembre Manuel Fraga anunci que no repetira como senador ni ira en las listas del PP de las elecciones del 20 de noviembre, despus de 60 aos dedicados a la poltica en activo.

Tras una operacin de cadera el pasado mes de abril, consecuencia de una cada domstica, su estado de salud era delicado y el ex senador se desplazaba en silla de ruedas y segua la actualidad poltica desde su domicilio madrileo.

Este mismo sbado, Fraga recibi un mensaje de afecto dirigido por el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, en el que le deseaba su pronta recuperacin.

El empeoramiento de su salud ya le impidi asistir al pleno celebrado el pasado septiembre en la Cmara Alta en el que se debati la reforma de la Constitucin que fijaba un techo al gasto pblico de las administraciones.

Con Rajoy, en 2005.

Con Rajoy, en 2005.

Fraga fue ponente y 'padre fundador' de la Carta Magna de 1978. Es el tercero de los siete ponentes encargados de redactar la Constitucin que ha fallecido, despus de Gabriel Cisneros y Jordi Sol Tura, y el mayor de todos ellos.

Ms de 60 aos en poltica

Fraga comenz su carrera poltica en 1951 llegando a ser ministro de Informacin y Turismo y embajador en el Reino Unido. Tambin fue vicepresidente y ministro de Gobernacin en el primer Gobierno bajo reinado de Juan Carlos I, presidido por Carlos Arias Navarro.

Tras la fundacin del PP en 1989, presidi la Xunta de Galicia desde 1990 hasta 2005

De su etapa como titular de Turismo procede una de sus imgenes ms famosas, la del chapuzn que se dio en Palomares, cuando, en 1966, quiso demostrar a la poblacin que las aguas de esta localidad almeriense no estaban contaminadas, das despus de que un bombardero estadounidense cargado con armas nucleares cayera en la zona.

En 1976 fund Alianza Popular (AP) y colabor en la redaccin de la Constitucin Espaola. Aos despus, en 1989, refund AP que pas a denominarse Partido Popular y del cual se hara cargo Jos Mara Aznar, que fue designado candidato a la Presidencia del Gobierno.

Adems, presidi la Xunta de Galicia desde 1990 hasta 2005. Desde 1990 era presidente honorfico del Partido Popular y desde 2006 senador designado por el Parlamento gallego. De hecho, la Xunta ha convocado hoy un Consejo extraordinario para las 9.00 horas, tras lo cual su presidente Alberto Nez Feijo, comparecer en rueda de prensa.

Numerosas condecoraciones

Fraga fue reconocido en vida con multitud de condecoraciones civiles, entre ellas con la Gran Cruz de Isabel la Catlica, al igual que al resto de padres de la Constitucin cuando terminaron con los trabajos de la Ponencia.

Sola decir que su 'novia era Galicia', 'madre y seora'

Adems, tambin le fue concedida la Gran Cruz de Carlos III, la Gran Cruz y Collar del Mrito Civil, las grandes cruces del Mrito Naval, Militar y Aeronutico, la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, la Medalla de Oro al Mrito en el Trabajo as como la Medalla de Oro de Galicia, entre otras.

Su identificacin con Galicia era tal que, siempre que en alguna charla se le preguntaba por mujeres, siempre contestaba que su "novia era Galicia".

Su labor tambin fue reconocida con otras numerosas condecoraciones internacionales procedentes de Portugal, la Santa Sede y distintos pases iberoamericanos, al tiempo que recibi muchos premios y reconocimientos acadmicos, tanto espaoles como extranjeros.

Ser enterrado este martes

La capilla ardiente se ha abierto a las 10.30 horas de este lunes en el domicilio madrileo del ex poltico y, por expreso deseo de la familia, a la misma slo asistirn las personas ms allegadas.

Como 'Padre de la Constitucin' se barajaba la posibilidad de que, al igual que ocurri con Gabriel Cisneros, la capilla ardiente fuera instalada en el Congreso de los Diputados. No obstante, la familia de Fraga ha declinado esta opcin y ha optado porque la despedida del ex presidente de la Xunta de Galicia se realice en su domicilio de Madrid, en el que falleci este domingo.

Las mismas fuentes han precisado que Manuel Fraga ser enterrado este martes en la localidad coruesa de Perbes, lugar en el que se encuentra la residencia familiar del presidente fundador del PP y donde pasaba sus vacaciones.

El presidente fundador del Partido Popular Manuel Fraga ha fallecido sobre las 22.30 horas de anoche a los 89 aos en su domicilio de Madrid. El ex presidente de la Xunta de Galicia ha muerto por una parada cardiaca al no recuperarse de una afeccin respiratoria que vena arrastrando desde hace algunos das, segn confirmaron fuentes prximas a la familia.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha acudido a primera hora de esta maana al domicilio de Manuel Fraga donde permanecen sus restos mortales para dar el psame a la familia. Rajoy ha estado acompaado por la secretaria general del partido, Mara Dolores de Cospedal.

El pasado 2 de septiembre Manuel Fraga anunci que no repetira como senador ni ira en las listas del PP de las elecciones del 20 de noviembre, despus de 60 aos dedicados a la poltica en activo.

Tras una operacin de cadera el pasado mes de abril, consecuencia de una cada domstica, su estado de salud era delicado y el ex senador se desplazaba en silla de ruedas y segua la actualidad poltica desde su domicilio madrileo.

Este mismo sbado, Fraga recibi un mensaje de afecto dirigido por el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, en el que le deseaba su pronta recuperacin.

El empeoramiento de su salud ya le impidi asistir al pleno celebrado el pasado septiembre en la Cmara Alta en el que se debati la reforma de la Constitucin que fijaba un techo al gasto pblico de las administraciones.

Con Rajoy, en 2005.

Con Rajoy, en 2005.

Fraga fue ponente y 'padre fundador' de la Carta Magna de 1978. Es el tercero de los siete ponentes encargados de redactar la Constitucin que ha fallecido, despus de Gabriel Cisneros y Jordi Sol Tura, y el mayor de todos ellos.

Ms de 60 aos en poltica

Fraga comenz su carrera poltica en 1951 llegando a ser ministro de Informacin y Turismo y embajador en el Reino Unido. Tambin fue vicepresidente y ministro de Gobernacin en el primer Gobierno bajo reinado de Juan Carlos I, presidido por Carlos Arias Navarro.

Tras la fundacin del PP en 1989, presidi la Xunta de Galicia desde 1990 hasta 2005

De su etapa como titular de Turismo procede una de sus imgenes ms famosas, la del chapuzn que se dio en Palomares, cuando, en 1966, quiso demostrar a la poblacin que las aguas de esta localidad almeriense no estaban contaminadas, das despus de que un bombardero estadounidense cargado con armas nucleares cayera en la zona.

En 1976 fund Alianza Popular (AP) y colabor en la redaccin de la Constitucin Espaola. Aos despus, en 1989, refund AP que pas a denominarse Partido Popular y del cual se hara cargo Jos Mara Aznar, que fue designado candidato a la Presidencia del Gobierno.

Adems, presidi la Xunta de Galicia desde 1990 hasta 2005. Desde 1990 era presidente honorfico del Partido Popular y desde 2006 senador designado por el Parlamento gallego. De hecho, la Xunta ha convocado hoy un Consejo extraordinario para las 9.00 horas, tras lo cual su presidente Alberto Nez Feijo, comparecer en rueda de prensa.

Numerosas condecoraciones

Fraga fue reconocido en vida con multitud de condecoraciones civiles, entre ellas con la Gran Cruz de Isabel la Catlica, al igual que al resto de padres de la Constitucin cuando terminaron con los trabajos de la Ponencia.

Sola decir que su 'novia era Galicia', 'madre y seora'

Adems, tambin le fue concedida la Gran Cruz de Carlos III, la Gran Cruz y Collar del Mrito Civil, las grandes cruces del Mrito Naval, Militar y Aeronutico, la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, la Medalla de Oro al Mrito en el Trabajo as como la Medalla de Oro de Galicia, entre otras.

Su identificacin con Galicia era tal que, siempre que en alguna charla se le preguntaba por mujeres, siempre contestaba que su "novia era Galicia".

Su labor tambin fue reconocida con otras numerosas condecoraciones internacionales procedentes de Portugal, la Santa Sede y distintos pases iberoamericanos, al tiempo que recibi muchos premios y reconocimientos acadmicos, tanto espaoles como extranjeros.

Ser enterrado este martes

La capilla ardiente se ha abierto a las 10.30 horas de este lunes en el domicilio madrileo del ex poltico y, por expreso deseo de la familia, a la misma slo asistirn las personas ms allegadas.

Como 'Padre de la Constitucin' se barajaba la posibilidad de que, al igual que ocurri con Gabriel Cisneros, la capilla ardiente fuera instalada en el Congreso de los Diputados. No obstante, la familia de Fraga ha declinado esta opcin y ha optado porque la despedida del ex presidente de la Xunta de Galicia se realice en su domicilio de Madrid, en el que falleci este domingo.

Las mismas fuentes han precisado que Manuel Fraga ser enterrado este martes en la localidad coruesa de Perbes, lugar en el que se encuentra la residencia familiar del presidente fundador del PP y donde pasaba sus vacaciones.

Biografía

Manuel Fraga

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Manuel Fraga
Manuel Fraga
Manuel Fraga durante un acto en Madrid en 2007.
7 de febrero de 2006 – 27 de septiembre de 2011
5 de febrero de 1990 – 2 de agosto de 2005
Vicepresidente   Alberto Núñez Feijóo
Predecesor Fernando González Laxe
Sucesor Emilio Pérez Touriño
20 de enero de 1989 – 1 de abril de 1990
Predecesor Refundación del partido
Sucesor José María Aznar
24 de abril de 1991 – 15 de enero de 2006
Predecesor Gerardo Fernández Albor
Sucesor Alberto Núñez Feijoo
1989 – 1989
Predecesor Antonio Hernández Mancha
Sucesor Refundación del partido
15 de junio de 1977 – 3 de julio de 1987
12 de diciembre de 1975 – 5 de julio de 1976
Presidente Carlos Arias Navarro
Predecesor Rafael Cabello de Alba
Sucesor Alfonso Osorio
12 de diciembre de 1975 – 5 de julio de 1976
Presidente Carlos Arias Navarro
Predecesor José García Hernández
Sucesor Rodolfo Martín Villa
1973 – 1975
Predecesor Jaime de Piniés
Sucesor Manuel Gómez Acebo y de Igartua
10 de julio de 1962 – 29 de octubre de 1969
Predecesor Gabriel Arias-Salgado
Sucesor Alfredo Sánchez Bella
Datos personales
Nacimiento 23 de noviembre de 1922
Villalba (Lugo),
Bandera de España España
Fallecimiento 15 de enero de 2012 (89 años)
Bandera de España Madrid, España
Partido FET y de las JONS
Alianza Popular (AP)
Partido Popular (PP)
Cónyuge Carmen Estévez (1925-1996)
Profesión Diplomático y catedrático de Derecho en la UCM
(1953-1987)
Religión Católico

Manuel Fraga Iribarne (Villalba, 23 de noviembre de 1922 - Madrid, 15 de enero de 2012)[1] fue un político, diplomático y profesor español de Derecho, retirado de su actividad pública y profesional desde 2011.

Fue Catedrático de Derecho Político y de Teoría del Estado y Derecho Constitucional; Doctor en Derecho y Licenciado en Ciencias Políticas y Económicas.

Su trayectoria política se desarrolló desde los años cincuenta del siglo XX hasta el año 2011, ocupando casi ininterrumpidamente cargos de relevancia política e institucional, tanto en la dictadura de Franco como en el periodo democrático; entre otros, fue ministro de Información y Turismo entre 1962 y 1969; vicepresidente del Gobierno y ministro de la Gobernación entre diciembre de 1975 y julio de 1976; y presidente de la Junta de Galicia entre 1990 y 2005.

Además de diputado y senador durante muchos años, fue uno de los padres de la actual Constitución española de 1978; fundador del partido Reforma Democrática, embrión de Alianza Popular y, a su vez, del actual Partido Popular de España; y candidato a la Presidencia del Gobierno de España entre 1977 y 1986.

Contenido

Biografía

En la dictadura de Franco

Su madre, de quien aprendió francés, era de origen vasco-francés; su padre fue alcalde de Villalba durante la dictadura de Primo de Rivera.

Formado en Derecho, Política y Economía, Fraga ingresó por oposición con el número uno en el Cuerpo de Letrados de las Cortes en 1945 y en 1947 en la Escuela Diplomática. Fue alférez de la Milicia Universitaria.

En 1948 obtuvo la Cátedra de Derecho Político de la Universidad de Valencia y en 1953 la de Teoría del Estado y Derecho Constitucional de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad Complutense de Madrid, en donde fue profesor hasta 1987.

En 1951 fue designado secretario general del Instituto de Cultura Hispánica.

En 1953, el ministro de Educación Nacional, Joaquín Ruiz-Giménez Cortés, le nombró secretario del Consejo de Educación (dos años más tarde, sería secretario general técnico del Ministerio correspondiente).

En 1956 se convirtió en el director del Instituto de Estudios Políticos y en 1957 fue nombrado Delegado nacional de Asociaciones, que era una de las delegaciones de la recién creada Secretaría General del Movimiento.[2]

Ministro de Información y Turismo

Su primer cargo político relevante fue el de Ministro de Información y Turismo, que ejerció desde el 10 de julio de 1962 hasta 1969. Formó parte, por tanto, del IX Gobierno nacional de España (1962-1965) durante la dictadura franquista.

Su paso por el Ministerio estuvo marcado por dos principios fundamentales: una defensa incondicional del régimen combinada con una propuesta de reformas, autocalificadas de «aperturistas», indispensables, desde su perspectiva, para asegurar la continuidad de aquel. [3]

A lo largo de la década en que estuvo al cargo del ministerio, Fraga se convirtió en uno de los dos principales representantes (el otro era José Solís Ruiz) del llamado «sector reformista» (frente al «inmovilista») del régimen. Básicamente, esta tendencia propugnaba la necesidad de pequeñas reformas institucionales, para adecuar el régimen a lo que los cambios económicos y sociales exigían; entre ellas, y con la mente puesta en lo que pasaría tras la muerte de Franco, sugerían que el Consejo Nacional del Movimiento tuviese capacidad de iniciativa política, para dotarlo de la fortaleza necesaria para garantizar el proceso de continuidad hacia la monarquía.[4]

Durante el verano de 1966, formó parte de la comisión que se encargó de redactar el borrador de la ley orgánica del Estado que se aprobaría en noviembre, ley que cerraba el entramado institucional del régimen y que aseguraba la monarquía como forma futura de gobierno.

En cuanto a su labor ministerial, Fraga promovió el desarrollo de la industria turística; de estos años es el eslogan Spain is different! ("¡España es diferente!"),

Los ingresos por turismo se convirtieron rápidamente en el principal capítulo de la economía nacional y, sumados a los envíos del numeroso contingente de emigrantes, sirvieron para permitir una mejora considerable de las condiciones de vida de los españoles a través de la entrada de divisas. Como una consecuencia indirecta, las nuevas costumbres traídas por los turistas se convirtieron en un factor más de debilitamiento del régimen, identificado con un catolicismo preconciliar.

Por otra parte, en tanto que ministro portavoz informó de la ejecución de prisioneros políticos. Por ejemplo en el caso del dirigente comunista Julián Grimau, al que calificó de "ese caballerete" en rueda de prensa cuando estaba detenido y condenado a muerte. Fue fusilado en 1963. La condena de Grimau provocó una gran campaña de rechazo en el exterior, que no logró salvarle la vida. Fraga justificó la ejecución y a fecha de hoy aún no ha expresado su arrepentimiento. El novelista y ex ministro del PSOE Jorge Semprún ha dicho que "Fraga fue uno de los ministros que fusilaron a Grimau".[5]

Desde su puesto de ministro llamó por teléfono al padre del estudiante Enrique Ruano, asesinado por la policía política del régimen, para amenazarle con detener a su otra hija, Margot, también militante antifranquista, si no cesaba en sus protestas. El entonces director del diario Abc, Torcuato Luca de Tena, confesó que Manuel Fraga Iribarne le dio las órdenes para publicar anotaciones del diario íntimo de Ruano, manipulándolas a fin de que pareciese una persona inestable que se había suicidado.[6]

Desde finales de 1963 y durante todo el año siguiente, Fraga dirigió personalmente desde el ministerio una operación de propaganda denominada «Veinticinco años de paz», con la que el gobierno pretendía mejorar la imagen del régimen sobre todo en el interior.[7]

Tras el accidente sufrido en 1966 por un bombardero estadounidense, a consecuencia del cual se produjo una fuga radioactiva y la caída de varias bombas de hidrógeno una en el mar y tres en tierra, dos de las cuales esparcieron material radioactivo en una superficie de 226 hectáreas, Fraga se bañó aparentemente en Palomares en un intento de calmar a la opinión pública y demostrar que no había riesgo alguno. Muchos años después se supo que el famoso baño tuvo lugar no en Palomares, sino en otra playa almeriense en la que lógicamente no había peligro alguno[cita requerida].

La Ley de Prensa e Imprenta

La Ley de Prensa que Fraga presentó en 1966 (y que se había ido gestando durante la etapa de su antecesor en el cargo Rafael Arias Salgado) constituyó el punto de partida del llamado «proceso de institucionalización» del régimen, que tenía como fin ofrecer una imagen de tolerancia, sobre todo de puertas afuera. En este sentido, la «Ley Fraga» propició que pudiese emerger

la cultura liberal con la aparición de revistas y publicaciones que no pertenecían a la prensa del Movimiento, como Triunfo, Cuadernos para el Diálogo o el diario Madrid. [8]

Con todo, entre 1962 y 1966, etapa durante la cual se fueron tomando determinadas medidas preparatorias para la Ley (supresión de consignas; flexibilización de la censura previa; etc.), algunos periodistas y publicaciones muy combativos con el franquismo vieron cómo se les impedía publicar o editar, con el objeto de que, una vez aprobada la Ley, no hubise necesidad de tomar medidas contra ellos poniendo en entredicho el carácter aperturista de la misma.[9]

La Ley, que se aprobó en contra de la opinión de Carrero Blanco y la indiferencia de Franco, regulaba la libertad de expresión para salvaguardar el Régimen, estableciendo unos límites muy ambiguos (que, en todo caso, serían precisados por los tribunales) a la hora de tolerar la crítica o puesta en cuestión del propio Régimen. A estas restricciones, se le sumó en 1968 la aprobación de la Ley de Secretos Oficiales que, aunque no directa responsabilidad de Fraga, pudo haber sido fomentada por él para minimizar las acusaciones de «mostrar tendencias liberales» que se vertían contra su persona por parte de determinado sectores del Régimen.[10]

En consecuencia, aun existiendo la Ley, durante el periodo se se produjo, sin embargo, la dimisión de Miguel Delibes como director del diario 'El Norte de Castilla' ante los intentos de control de Fraga, el secuestro del diario ABC en 1966, y dos años después el del Diario Madrid, que fue cerrado en noviembre de 1971 y su edificio volado; el periódico no era visto con buenos ojos por ningún miembro del gobierno, incluido Fraga, que lo veía como un rival a la hora de protagonizar la reforma del sistema desde dentro.[11]

La conflictividad política y social que se incrementó entre 1965 y 1969, animó a los sectores inmovilistas del régimen a imponer de nuevo la censura previa, que dio por finiquitada la ley de Prensa.

En 1967 se encargó también de la Ley de Libertad Religiosa, que supone una mayor permisividad con las religiones no católicas, lo que él llama "el problema de los acatólicos". En 1968 es comisionado del gobierno para la descolonización de Guinea Ecuatorial.

El 24 de enero de 1969 se encargó como secretario del Consejo de Ministros de comunicar a la prensa el decreto de estado de excepción. Casi un año después, fue destituido el 29 de diciembre de 1969.

Embajador en Londres

En 1969, año del estado de excepción que se produjo en torno al proceso de Burgos, cesó como ministro. Fraga aprovecha el caso Matesa para hacer daño a los tecnócratas de Carrero Blanco en el gobierno, varios de los cuales estaban implicados en dicho caso. Como ministro portavoz le da al caso toda la publicidad que puede. Franco toma una medida salomónica destituyendo, tanto a los ministros corruptos, como a los que dieron publicidad al tema.

Después de ser ministro y embajador en Londres, ocupa los escaños de procurador en Cortes y consejero nacional del movimiento.

Abandona temporalmente la política para trabajar en la empresa privada. Ocupa el cargo de director general en la fábrica de Cervezas El Águila de Madrid.

En 1973 va en la terna que presenta el Consejo del Reino, junto a Carrero Blanco y Raimundo Fernández-Cuesta, al general Franco, para que éste designe presidente de gobierno.

Ese mismo año fue nombrado embajador en el Reino Unido, cargo que ejerció hasta la muerte de Franco, vendiendo en el exterior una imagen aperturista de España y contando con el socialista Fernando Morán, que después sería ministro de Exteriores, como cónsul general en Londres. No obstante cuando un piquete de protesta intenta asaltar la embajada española Fraga Iribarne apunta en su diario: "Les hice saber que tenía dos escopetas del doce cargadas con perdigones del cuatro".

En torno a la personalidad de Fraga se funda (como sociedad mercantil, puesto que las asociaciones políticas aún no se permiten) un club político denominado GODSA (Gabinete de Orientación y Documentación, S.A.), que desde 1974 se convertirá en una de las asociaciones políticas (aún se evita el nombre de partidos políticos) que permite el denominado espíritu del 12 de febrero, con el nombre de Reforma Democrática. Frente a la ruptura con la legalidad franquista, aboga por una línea reformista que permita llegar, sin convulsiones y de manera controlada, a un régimen democrático y de autonomías regionales

En la transición

Vicepresidente y ministro de Gobernación (1975-1976)

En 1975 fue nombrado vicepresidente y ministro de Gobernación (cargo equivalente al actual de Interior) del gobierno de Carlos Arias Navarro, en el primer gobierno del rey Juan Carlos.

En estos tiempos convulsos, fue un polémico ministro que acometió dos tareas: llevar a cabo la necesaria reforma política que condujera sin fisuras sociales a una democracia de corte occidental y mantener el orden y la seguridad en la calle en tiempos tan convulsos, con el fin de no conceder la iniciativa a las fuerzas de izquierdas.

Bajo su mandato en el Ministerio en 1976, acuñó la frase «La calle es mía», tras el intento de la oposición de manifestarse el Primero de Mayo, al cual se negó. En esta época también se producen incidentes con las fuerzas de seguridad del Estado: los Sucesos de Vitoria (1976), donde la Policía Armada mató a tiros a 5 obreros al salir de la Iglesia de San Francisco de Asís e hirió a más de 100 personas o la llamada «Operación Reconquista» o sucesos de Montejurra, con dos muertos y varios heridos tiroteados por militantes de la extrema derecha internacional que acudieron a España. Estos acontecimientos debilitaron su imagen de reformista y hombre de centro. En relación con los sucesos de Vitoria, de 3 de marzo de 1976, el Parlamento Vasco, en junio de 2008 aprobó resolución reprobatoria de la actuación del político gallego en relación con los mismos. Continuaron actuando los escuadrones de la muerte en el sur de Francia formados por elementos de extrema derecha, con distintos nombres y apoyados por Policía y Guardia Civil. Las denuncias de torturas acreditadas en los informes de Amnistía Internacional aumentaron[cita requerida].

Fraga afirmó no disponer de suficientes policías para proteger a la líder comunista Dolores Ibárruri si regresaba a España, lo que motivó la respuesta del dirigente comunista Ignacio Gallego: «Es una actitud evasiva, torpe y grosera, digna de un gobernante graduado en el fascismo" y calificó el reformismo de Fraga de "basado en la represión y la violencia» (Ignacio Gallego, Desarrollo del Partido Comunista, París, Colección Ebro, 1976, p 18 y 272).

Mantuvo reuniones con dirigentes de la oposición como Felipe González y permitió la celebración del XXX Congreso Confederal de la UGT, sindicato todavía ilegal (Madrid, abril de 1976) en el cual Nicolás Redondo fue elegido secretario general.

Apoyó una primera pero reducida amnistía. El 19 de junio de 1976, el afamado periodista Cyrus Sulzberger publica en The New York Times que Fraga le ha manifestado que habrá que legalizar al Partido Comunista tras unas primeras elecciones democráticas. Esto le ocasiona una grave erosión por parte de los inmovilistas del régimen, que agitan contra él los prejuicios anticomunistas.

Durante esta época fue, junto al ministro de Exteriores, José María de Areilza, motor de la reforma política. Sin embargo, estos dos ministros divergían del presidente Arias, que no acababa de avanzar en la superación del franquismo.

El fracaso del gobierno de Arias se saldó con el nombramiento, como nuevo presidente, del que había sido secretario general del Movimiento, el joven Adolfo Suárez. Éste consiguió aglutinar a elementos muy heterogéneos, desde miembros del régimen de Franco partidarios de una reforma profunda hasta centristas del interior que habían disfrutado de una relativa tolerancia, en el partido que se llamó UCD. Fraga, junto a Areilza, era uno de los candidatos favoritos por parte de la prensa liberal para presidir el nuevo gobierno, pero finalmente se quedó fuera del mismo.

Reforma Democrática y Alianza Popular

Fraga no encontró acomodo en UCD, al considerar que era él quien debía liderar el proceso de reforma política, y no Adolfo Suárez, en quien finalmente recayó dicha misión.

En 1976 organiza el partido Reforma Democrática, que va encuadrando inicialmente sobre todo a políticos activos del régimen de Franco proclives a una apertura, frente a posturas contrarias a la reforma como las de Girón o Blas Piñar.

El 23 de septiembre de 1976 funda Alianza Popular (AP) una federación de fuerzas de derecha, partidarias de una democracia de corte europeo y de limitadas autonomías regionales que frenase el avance social del marxismo y del separatismo. En un primer momento, parece que Fraga se dispone a formar un partido de centro junto con José María Areilza y Pío Cabanillas. Sin embargo, finalmente, el ex ministro de Gobernación se alía con siete ex políticos franquistas, que formarían los llamados por la prensa "siete magníficos", casi todos ex ministros de Franco y, por lo tanto, de la derecha más conservadora.

Junto a Fraga, forman la coalición derechista Gonzalo Fernández de la Mora, Laureano López Rodó, Cruz Martínez Esteruelas, Federico Silva Muñoz, Licinio de la Fuente, Gregorio López Bravo y Enrique Thomas de Carranza.

Al fundarse Alianza Popular, Fraga dice "creemos en la democracia, pero en la democracia con orden, con ley y con autoridad". Alianza Popular trata de ejercer "una acción que tiende a que una gran parte de las fuerzas conservadoras del país formen un grupo que acepte las reglas democráticas y del sufragio". La nueva fuerza política cuenta en sus filas con 183 procuradores de las Cortes.

En junio de 1977 se celebran las primeras elecciones democráticas, siendo Manuel Fraga el candidato a presidente del gobierno por Alianza Popular. Esta fuerza política, que se consideraba heredera del "franquismo sociológico" y creía que tenía serias posibilidades de ganar las elecciones, sólo obtuvo 16 diputados, por debajo del 10% de los sufragios y alrededor de un millón y medio de votos. Como era de esperar, fue el centro de Suárez (UCD) el que ampliamente las ganó.

En la etapa democrática

La Constitución

Manuel Fraga Iribarne en fecha indeterminada. Posiblemente en una campaña electoral durante la Transición Española.

Durante 1977 y 1978 colabora en la redacción de la Constitución Española, formando parte de la ponencia en representación de AP, junto a los centristas Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez-Llorca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, el socialista Gregorio Peces-Barba, el comunista Jordi Solé Tura y el nacionalista catalán Miquel Roca.

Su contribución a la Constitución y al consenso es importante en estos años. Presenta al líder comunista Santiago Carrillo en una conferencia del Club Siglo XXI. Su actitud conciliadora, abierta y proclive al consenso, consigue que los grupos más a la derecha abandonen AP.

Líder de la derecha

Fraga abandona brevemente la política en 1979 convencido de haber fracasado en su intento de crear una fuerza política de centro-derecha que disputara el poder a un Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que estaba abandonando el marxismo. Sin embargo, en breve retornaría para tratar de dar a su partido, AP, una cara más centrista y moderada, integrando a nuevas personas.

En estos años acuña el concepto de mayoría natural, espectro sociológico dominante que abarcaba las clases medias votantes del centro y la derecha. Pacta con Areilza y Osorio la formación de una coalición más centrada que intenta conectar con lo que entendía era un sector mayoritario en la población.

Pero su mensaje no cala todavía en el cuerpo electoral: en las elecciones de 1979, encabeza Coalición Democrática consiguiendo un grupo parlamentario de apenas 10 diputados y poco más del 6% de los votos: atraviesa la denominada travesía del desierto aguardando a que llegue el fin de una cada vez más inestable UCD.

El 23 de febrero de 1981, Manuel Fraga se encontraba en el Congreso cuando se produjo el intento de golpe de Estado conocido como 23-F. Fraga se enfrentó a los golpistas, y les llegó a decir que o le dejaban salir a él y a todos los diputados o les disparaban.[12]

Tras la intentona golpista, fue recibido por el Rey junto al resto de líderes de partidos nacionales y al presidente del gobierno.

Jefe de la oposición

En las primeras elecciones al Parlamento de la Comunidad Autónoma de Galicia, ensaya un cierto viraje autonomista que le permite alcanzar la victoria y el Gobierno regional para su candidato Gerardo Fernández Albor, un galleguista de perfil moderado. Es el primer aviso para una UCD en descomposición que deja abierto el espacio de centro derecha.

Alianza Popular forma en 1982 una amplia coalición con el Partido Demócrata Popular y el Partido Liberal, ambas formaciones procedentes de la UCD, así como con partidos regionalistas de Aragón, Navarra y Valencia.

En 1983, Cambio 16 publica que el jefe de seguridad del presidente de Alianza Popular, Manuel Fraga, es Rodolfo Eduardo Almirón vinculado a la organización terrorista argentina de ultraderecha conocida como la Triple A.

La Coalición Popular obtuvo un 26% de los votos en las elecciones de 1982 y 1986, convirtiéndose Fraga en jefe de la oposición. En cierto modo, Fraga es el gran triunfador de estas elecciones, tras Felipe González, ya que consigue que su fuerza política pase de 9 a 106 diputados y de menos de un millón a más de cinco millones de votos. Se convierte así, con el hundimiento de UCD, en referente del centro-derecha.

Constituido en jefe de la oposición al socialista en el gobierno Felipe González, realiza una política proclive al entendimiento en los grandes temas de Estado, aunque con alguna excepción sonada como la petición de abstención en el referendum para la integración en la OTAN.

En 1986, tras el fracaso de Alianza Popular en las elecciones al parlamento vasco, dimite y se retira temporalmente de la política. Dejando en el cargo de presidente de AP a Miguel Herrero, el cual se mide con Antonio Hernández Mancha en un congreso del partido que gana el segundo.

Eurodiputado

En 1987 encabeza la candidatura de los populares al Parlamento Europeo, convirtiéndose en eurodiputado.

Hernández Mancha lidera el partido hasta 1988. Tras una fracasada moción de censura contra Felipe González y los discretos resultados de AP en las locales, autonómicas y europeas de 1987, es relevado de la dirección del partido por su fundador, Manuel Fraga.

En 1989 se celebra el congreso de la refundación, AP pasa a ser el Partido Popular, integrando ahora ya en solo partido a todo el espectro centrista, liberal, democristiano y conservador que había representado anteriormente la Coalición Popular. El entonces presidente de Castilla y León, un joven José María Aznar, es designado candidato a la presidencia del gobierno.

Presidente de la Junta de Galicia

Fraga decide entonces volver a su tierra, Galicia, y presentarse a las elecciones al Parlamento gallego. Ofrece un programa abierto al galleguismo y un mensaje de recuperación de la dignidad de la autonomía gallega en un momento en que gobernaba un tripartito (PSdeG-PSOE, Coalición Galega y Partido Nacionalista Galego), fruto de una moción de censura. La derecha siempre había vencido en tierras gallegas, pero con su candidatura el PP, en coalición con una fuerza nacionalista moderada (Centristas de Galicia), obtiene, por fin, la mayoría absoluta.

Fraga ejerce un fuerte liderazgo durante 15 años. Defiende la identidad cultural gallega dentro de España con la idea de la autoidentificación y un autonomismo avanzado con su propuesta de administración única, inspirada en técnicas político-administrativas propias del federalismo de ejecución. Fue una etapa en la que el Partido Popular en Galicia tuvo una indiscutible personalidad propia que llegaba a todos los intersticios de la sociedad gallega. Su reverso político fue el líder nacionalista Xosé Manuel Beiras con el que sostuvo memorables enfrentamientos políticos y un corto período de entendimiento.

Sus detractores le acusan de fortalecer las redes de poder provincial en las que descansa el tradicional caciquismo gallego y de establecer un control de los medios de comunicación gallegos por la vía de convenios y subvenciones. Le hacen responsable de una política desarrollista escasamente planificada. Proliferaron parques empresariales en zonas de nula vocación industrial, concentraciones parcelarias sin real interés agrario e inversiones dispersas al servicio de líderes locales con escasos efectos multiplicadores. Recuerdan que su período es el de la consolidación del feismo urbano, de la destrucción de valores paisajísticos gallegos (monocultivo de eucalipto, minicentrales eléctricas, parques eólicos, macroplantas de acuicultura y canteras en espacios de alto valor natural) y el de la colosal contaminación de las rías. El macroproyecto arquitectónico de la Cidade da Cultura ha sido objeto también de vivas controversias.

Sus partidarios hacen hincapié en los avances en electrificación y telefonía rural, el desarrollo de la viticultura y el saneamiento ganadero, la mejora de las carreteras interiores, la defensa de la conexión con la Meseta mediante autovías, el despegue espectacular del desarrollo turístico a mediados de los noventa y la eficaz ayuda a decenas de miles de emigrantes en Argentina y Uruguay, durante la aguda crisis económica que padecieron estos países a principios de siglo XXI. Destacan la política de extinción de incendios forestales que pasó de 100.000 hectáreas quemadas en 1989 a un promedio de 20.000 en los años de su mandato. Recuerdan que, con Manuel Fraga, Galicia obtuvo transferencias competenciales que la colocaron a un nivel de autogobierno puntero equiparable al de Cataluña.

Manuel Fraga fue uno de los presidentes autonómicos pioneros en desarrollar una activa acción exterior, algo que se creía vedado para las comunidades autónomas en función de la competencia del Estado central en materia de relaciones internacionales. Fueron polémicas sus buenas relaciones con Fidel Castro, influidas por el hecho de que la familia de Fraga había vivido en Cuba, mientras que el padre de Fidel era gallego.

Contribuyó a la mutación del espectro político gallego. Sus posiciones galleguistas y las redes locales de poder hicieron desaparecer a Coalición Galega y el nacionalismo de centro. Aumentar al 5% el número de votos necesarios para conseguir representación, acabó aglutinando al nacionalismo de izquierdas en torno al BNG, que llegó a ser, en sus dos últimas legislaturas, la segunda fuerza política en Galicia.

Como consecuencia del hundimiento del petrolero Prestige cerca de las costas gallegas a finales de 2002, Fraga fue muy criticado por la inacción y división desatada en el seno su gobierno, entre los que demandaban una mayor exigencia hacia el Gobierno de Aznar y los que optaban por la sumisión. Aznar acabó imponiendo la salida del gobierno de su delfín (Xosé Cuíña Crespo), ofreciendo a cambio un Plan de infraestructuras conocido como Plan Galicia. La masiva contestación en las calles, azuzada por el colectivo nacionalista Nunca Máis, no impidió que, pocos meses después, el PP saliera ganador de las elecciones municipales en la mayoría de las poblaciones costeras afectadas por la marea negra, aunque con retrocesos significativos en las ciudades y villas de tamaño medio (Vivero, Ribadeo, Monforte, Carballo...).

En las del 2005, siendo ya uno de los mandatarios en activo más ancianos del mundo, volvió a ganar las elecciones por amplio margen respecto del segundo partido en número de votos pero perdió la mayoría absoluta. La alianza de gobierno entre PSdeG y BNG impidió que Fraga obtuviera de nuevo la presidencia de la Junta de Galicia, la cual pasó a Emilio Pérez Touriño (PSdeG).

Desde 2005

Fraga ocupó un puesto de senador designado por el Parlamento gallego, cargo para el que fue elegido en el 2006 con 74 votos de los 75 que conforman el parlamento autonómico. En marzo del 2008 vuelve a ser designado senador autonómico por Galicia, esta vez con los votos del Bloque Nacionalista Galego y del PSOE. Su partido optó por abstenerse en esta votación.

Fue uno de los políticos en activo más ancianos del mundo, dedicándose a la escritura de libros (donde supera los 80) y a dar conferencias. Fraga ocupó desde 1990 el cargo honorífico de presidente-fundador del PP.

Presidió, al ser el senador más longevo, la mesa de edad en la constitución de la cámara alta en 2008, donde aprovechó para recordar su idea de reformar el Senado en un sentido autonomista.

Fraga tuvo una posición propia con eco por sí misma dentro de su partido. Defendió posiciones claras en polémicas internas. Así mostró su simpatía por el entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, en quien vio un líder capaz de captar el voto progresista, defendió la reforma del Estatuto de Andalucía pese a la adjetivación como nacional que contiene para esa comunidad, advirtió de los peligros de hacer seguidismo a la cadena radiofónica COPE por sus posiciones que él juzgó como demasiado extremistas, abandonó una votación en el Senado para no ir en contra de una de sus ideas autonomistas (la participación autonómica en la designación de los magistrados del Tribunal Constitucional) y animó a una línea reformista sin renunciar a los valores tradicionales de la derecha española.

En 2007, en unas declaraciones a El Faro de Vigo, comparó a Franco con Napoleón, afirmando que

«el franquismo ha sentado las bases para una España con más orden»

Y respaldó las declaraciones de Jaime Mayor Oreja, dirigente del Partido Popular que se negó a condenar el franquismo. Consideró que la España de la década de 1930 «no era para vivir», comentando el asesinato de Calvo Sotelo. Al mismo tiempo criticó al Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero:

«Todo esto de la Memoria Histórica ... un intento de ir a contramarcha de la historia». [13]

En 2009 declaró a El Faro de Vigo que Ava Gardner le había invitado a tomar unas copas, pero que el la rechazó y eso le sentó mal a la diva.[14]

El 2 de septiembre de 2011 finalmente anuncia su renuncia a la política activa.[15]

Muerte

El 15 de enero de 2012, aproximadamente a las 22:30 horas, Fraga muere a los 89 años de edad en su casa de Madrid a consecuencia de un paro cardiaco al no haberse recuperado de una afección respiratoria que le atacaba desde hacía varios días.[16]

Vínculos intelectuales con Hispanoamérica

Estrechos vínculos intelectuales con Puerto Rico

Publicación pionera sobre la historia política de Puerto Rico y el controvertible debate sobre si el actual estatus es un “Estado Libre Asociado” o una “colonia con cadena más larga” de los Estados Unidos de América (según descrito por el prócer graduado de la Universidad Harvard, de origen paterno vasco, don Pedro Albizu Campos).

Sobre esta obra el mismo Fraga Iribarne expresó:

"Cierra el libro un trabajo extractado de mi libro Las Constituciones de Puerto Rico (Madrid 1953). Es quizá el que más a fondo trabajé en su día, y por lo mismo el que más he dudado en reproducir. Sin embargo, he optado por hacerlo, convencido de que si, por una parte, el indudable progreso económico realizado desde entonces podría tener más amplio reflejo en algunas de sus partes; por otra, se han agravado algunos de los problemas entonces apuntados, en la discrepancia creciente de ciertos aspectos de la política oficial y la tradición católica del país [de Puerto Rico]. Pero no quiero dejar de hacer expresa constancia aquí de la profunda impresión que me hizo, en 1960, la visita en Nueva York a las oficinas que allí mantiene la Administración puertorriqueña para ayudar y orientar a sus emigrantes en la gran metrópoli (6), y en 1968 una visita oficial a la isla [de Puerto Rico], cuando estaba a punto de terminar la larga etapa del P.P.D. (Partido Popular Democrático, a su vez, rival del fenecido Partido Republicano Puertorriqueño y del aún vigente Partido Independentista Puertorriqueño)" [17]
David Stern llamó la atención sobre mi actitud crítica, señalando su coincidencia con al de V. Marcantonio en la Cámara de Representantes (de Estados Unidos de América) [18]

Vínculos intelectuales con Cuba y Puerto Rico

Dijo sobre Cuba:

"Más allá de las diferencias ideológicas, y nunca lo hemos negado, Fidel Castro... es uno de los muchos símbolos de este mundo hispánico que tantas veces fue glorioso, estuvo dividido, fue despreciado injustamente y es un símbolo de independencia. [19] "

Condecoraciones y reconocimientos

Condecoraciones españolas

A lo largo de su dilatada carrera, Manuel Fraga ha sido laureado con las más altas condecoraciones civiles españolas, entre las que figuran[20]

Condecoraciones extranjeras

Su labor ha sido, así mismo, mundialmente reconocida mediante distintas condecoraciones internacionales, entre las que figuran:

Reconocimientos y premios académicos

Otros reconocimientos

Obras

  • La acción declarativa (1944)
  • Así se gobierna España (1949)
  • El Congreso y la política exterior de los Estados Unidos (1952)
  • Las Constituciones de Puerto Rico, Santiago de Compostela (1953)
  • La educación en una sociedad de masas (1954)
  • El Gabinete inglés (1954)
  • Balmes, fundador de la Sociología positiva en España (1955)
  • Don Diego de Saavedra y Fajardo y la diplomacia de su época (1955)
  • La familia española ante la segunda mitad del siglo XX (problemas y soluciones)(1959)
  • La familia y la educación en una sociedad de masas y máquinas (1960)
  • Estructura política de España: la vida social y política en el siglo XX (1961)
  • Horizonte español (1965)
  • El desarrollo político (1972)
  • El Estado y la Iglesia en España (1972)
  • Cánovas, Maeztu y otros discursos de la segunda restauración (1976)
  • Alianza Popular (1977)
  • Los fundamentos de la diplomacia (1977)
  • La Constitución y otras cuestiones fundamentales (1978)
  • La crisis del Estado Español (1978)
  • Después de la Constitución y hacia los años 80 (1979)
  • El debate nacional (1981)
  • España, entre dos modelos de sociedad (1982)
  • El cañón giratorio: conversaciones con Eduardo Chamorro (1982)
  • El cambio que fracasó (1986)
  • España bloqueada (1986)
  • De Santiago a Filipinas, pasando por Europa (1988)
  • Galicia ayer, hoy, mañana (1989)
  • Galicia en España y en Europa (1990)
  • La cultura gallega, pasado, presente y futuro (1990)
  • Álvaro Cunqueiro: dos discursos (1991)
  • Galicia en el concierto regional europeo (1991)
  • A Galiza e Portugal no marcó europeu (1991)
  • De Galicia a Europa (1991)
  • La Galicia del año 2000 (1993)
  • Administración única: una propuesta desde Galicia (1993)
  • Da acción ó pensamento (1993)
  • Ética pública y derecho (1993)
  • El futuro del estado autonómico (1996)
  • Galicia fin de milenio (1997)
  • Cánovas del Castillo, cien años después (1897-1997) (1997).
  • Ciencia y tecnología: desafío político y administrativo (2000)
  • Las claves demográficas del futuro de España (2001)
  • Final en Fisterra (2006)
  • Sociedad y valores (2006)

Véase también


Predecesor:
Gabriel Arias-Salgado
COA Spain 1945 1977.svg
Ministro de Información y Turismo de España
1962-1969
Sucesor:
Alfredo Sánchez Bella
Predecesor:
Rafael Cabello de Alba
COA Spain 1945 1977.svg
Vicepresidente segundo del Gobierno de España
1975-1976
Sucesor:
Alfonso Osorio
Predecesor:
José García Hernández
COA Spain 1945 1977.svg
Ministro de la Gobernación de España
1975-1976
Sucesor:
Rodolfo Martín Villa
Predecesor:
Ninguno
Logo AP.svg
Presidente de AP

1979-1987
Sucesor:
Antonio Hernández Mancha
Predecesor:
Felipe González
Líder de la oposición en España
1982-1986
Sucesor:
Antonio Hernández Mancha
Predecesor:
Antonio Hernández Mancha
Logo AP.svg
Presidente de AP

1989
Sucesor:
Refundación del partido
Predecesor:
Antonio Hernández Mancha
Líder de la oposición en España
1989
Sucesor:
José María Aznar
Predecesor:
Refundación del partido
PP.svg
Presidente del PP

1989-1990
Sucesor:
José María Aznar
Predecesor:
Fernando Ignacio González Laxe
Escudo de Galicia.svg
Presidente de la Junta de Galicia

1990-2005
Sucesor:
Emilio Pérez Touriño
Predecesor:
Xerardo Fernández Albor
PP.svg
Presidente del PP de Galicia

1991-2006
Sucesor:
Alberto Núñez Feijoo

Referencias

  1. «Muere a los 89 años Manuel Fraga». El País (15 de enero de 2012). Consultado el 15 de enero de 2012.
  2. Cf. Manuel Ortiz Heras (coord.), Memoria e historia del franquismo, pág. 134.
  3. Carmen Molinero y Pere Ysàs, La Anatomía del Franquismo. De la supervivencia a la agonía, 1945-1977, Crítica, Barcelona, 2008, pág. 44.
  4. Cf. Borja de Riquer, La dictadura de Franco (vol. 9 de Josep Fontana y Ramón Villares (directores), Historia de España), Crítica / Marcial Pons, Barcelona, 2010, pág. 488-489.
  5. (J. Martí y J. Ramoneda, Jorge Semprún y la terrible memoria de Federico Sánchez, Por Favor. Una historia de la Transición, Barcelona, Editorial Crítica, 2000, p 150)
  6. (Natalia Junquera, «No se tiró, lo mataron», El País, 17 enero 2009)
  7. Cf. Borja de Riquer, La dictadura de Franco (vol. 9 de Josep Fontana y Ramón Villares (directores), Historia de España), Crítica / Marcial Pons, Barcelona, 2010, pág. 483.
  8. Carmen Castro Torres, La prensa en la transición española. 1966-1978, Alianza Editorial, Madrid, 2010, pág. 36.
  9. Cf. Carmen Castro Torres, cit., pág. 41.
  10. Cf. Carmen Castro Torres, cit., pág. 51.
  11. Cf. Carmen Castro Torres, cit., págs. 80-81.
  12. www.diariodirecto.com, Los protagonistas del golpe frustado
  13. Fraga: «El franquismo ha sentado las bases para una España con más orden», El País, 30 de diciembre de 2007.
  14. «Ava Gardner me invitó a tomar una copa pero, para su sorpresa, me excusé», El Faro de Vigo, 20 de octubre de 2009.
  15. El País. «Fraga abandona la política activa». Consultado el 2 de septiembre de 2011..
  16. «Muere Manuel Fraga a los 89 años por paro cadiaco» (15 de enero de 2012). Consultado el 16 de enero de 2012.
  17. Madrid, mayo de 1970 M. Fraga Iribarne “SOCIEDAD POLÍTICA Y GOBIERNO EN HISPANOAMÉRICA”
  18. .Notes on the History of Puerto Rico y Commonwealth Status”, en “Revista Jurídica de la Universidad de Puerto Rico”, vol. XXX (1961), pág. 48.
  19. Declaraciones a periodistas españoles que lo acompañaban en su visita a Cuba, 30 de octubre de 1998.
  20. Manuel Fraga pone fin a 60 años de actividad política

Enlaces externos

Wikinoticias

Manuel Fraga

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Manuel Fraga
Manuel Fraga
Manuel Fraga durante un acto en Madrid en 2007.
7 de febrero de 2006 – 27 de septiembre de 2011
5 de febrero de 1990 – 2 de agosto de 2005
Vicepresidente   Alberto Núñez Feijóo
Predecesor Fernando González Laxe
Sucesor Emilio Pérez Touriño
20 de enero de 1989 – 1 de abril de 1990
Predecesor Refundación del partido
Sucesor José María Aznar
24 de abril de 1991 – 15 de enero de 2006
Predecesor Gerardo Fernández Albor
Sucesor Alberto Núñez Feijoo
1989 – 1989
Predecesor Antonio Hernández Mancha
Sucesor Refundación del partido
15 de junio de 1977 – 3 de julio de 1987
12 de diciembre de 1975 – 5 de julio de 1976
Presidente Carlos Arias Navarro
Predecesor Rafael Cabello de Alba
Sucesor Alfonso Osorio
12 de diciembre de 1975 – 5 de julio de 1976
Presidente Carlos Arias Navarro
Predecesor José García Hernández
Sucesor Rodolfo Martín Villa
1973 – 1975
Predecesor Jaime de Piniés
Sucesor Manuel Gómez Acebo y de Igartua
10 de julio de 1962 – 29 de octubre de 1969
Predecesor Gabriel Arias-Salgado
Sucesor Alfredo Sánchez Bella
Datos personales
Nacimiento 23 de noviembre de 1922
Villalba (Lugo),
Bandera de España España
Fallecimiento 15 de enero de 2012 (89 años)
Bandera de España Madrid, España
Partido FET y de las JONS
Alianza Popular (AP)
Partido Popular (PP)
Cónyuge Carmen Estévez (1925-1996)
Profesión Diplomático y catedrático de Derecho en la UCM
(1953-1987)
Religión Católico

Manuel Fraga Iribarne (Villalba, 23 de noviembre de 1922 - Madrid, 15 de enero de 2012)[1] fue un político, diplomático y profesor español de Derecho, retirado de su actividad pública y profesional desde 2011.

Fue Catedrático de Derecho Político y de Teoría del Estado y Derecho Constitucional; Doctor en Derecho y Licenciado en Ciencias Políticas y Económicas.

Su trayectoria política se desarrolló desde los años cincuenta del siglo XX hasta el año 2011, ocupando casi ininterrumpidamente cargos de relevancia política e institucional, tanto en la dictadura de Franco como en el periodo democrático; entre otros, fue ministro de Información y Turismo entre 1962 y 1969; vicepresidente del Gobierno y ministro de la Gobernación entre diciembre de 1975 y julio de 1976; y presidente de la Junta de Galicia entre 1990 y 2005.

Además de diputado y senador durante muchos años, fue uno de los padres de la actual Constitución española de 1978; fundador del partido Reforma Democrática, embrión de Alianza Popular y, a su vez, del actual Partido Popular de España; y candidato a la Presidencia del Gobierno de España entre 1977 y 1986.

Contenido

Biografía

En la dictadura de Franco

Su madre, de quien aprendió francés, era de origen vasco-francés; su padre fue alcalde de Villalba durante la dictadura de Primo de Rivera.

Formado en Derecho, Política y Economía, Fraga ingresó por oposición con el número uno en el Cuerpo de Letrados de las Cortes en 1945 y en 1947 en la Escuela Diplomática. Fue alférez de la Milicia Universitaria.

En 1948 obtuvo la Cátedra de Derecho Político de la Universidad de Valencia y en 1953 la de Teoría del Estado y Derecho Constitucional de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad Complutense de Madrid, en donde fue profesor hasta 1987.

En 1951 fue designado secretario general del Instituto de Cultura Hispánica.

En 1953, el ministro de Educación Nacional, Joaquín Ruiz-Giménez Cortés, le nombró secretario del Consejo de Educación (dos años más tarde, sería secretario general técnico del Ministerio correspondiente).

En 1956 se convirtió en el director del Instituto de Estudios Políticos y en 1957 fue nombrado Delegado nacional de Asociaciones, que era una de las delegaciones de la recién creada Secretaría General del Movimiento.[2]

Ministro de Información y Turismo

Su primer cargo político relevante fue el de Ministro de Información y Turismo, que ejerció desde el 10 de julio de 1962 hasta 1969. Formó parte, por tanto, del IX Gobierno nacional de España (1962-1965) durante la dictadura franquista.

Su paso por el Ministerio estuvo marcado por dos principios fundamentales: una defensa incondicional del régimen combinada con una propuesta de reformas, autocalificadas de «aperturistas», indispensables, desde su perspectiva, para asegurar la continuidad de aquel. [3]

A lo largo de la década en que estuvo al cargo del ministerio, Fraga se convirtió en uno de los dos principales representantes (el otro era José Solís Ruiz) del llamado «sector reformista» (frente al «inmovilista») del régimen. Básicamente, esta tendencia propugnaba la necesidad de pequeñas reformas institucionales, para adecuar el régimen a lo que los cambios económicos y sociales exigían; entre ellas, y con la mente puesta en lo que pasaría tras la muerte de Franco, sugerían que el Consejo Nacional del Movimiento tuviese capacidad de iniciativa política, para dotarlo de la fortaleza necesaria para garantizar el proceso de continuidad hacia la monarquía.[4]

Durante el verano de 1966, formó parte de la comisión que se encargó de redactar el borrador de la ley orgánica del Estado que se aprobaría en noviembre, ley que cerraba el entramado institucional del régimen y que aseguraba la monarquía como forma futura de gobierno.

En cuanto a su labor ministerial, Fraga promovió el desarrollo de la industria turística; de estos años es el eslogan Spain is different! ("¡España es diferente!"),

Los ingresos por turismo se convirtieron rápidamente en el principal capítulo de la economía nacional y, sumados a los envíos del numeroso contingente de emigrantes, sirvieron para permitir una mejora considerable de las condiciones de vida de los españoles a través de la entrada de divisas. Como una consecuencia indirecta, las nuevas costumbres traídas por los turistas se convirtieron en un factor más de debilitamiento del régimen, identificado con un catolicismo preconciliar.

Por otra parte, en tanto que ministro portavoz informó de la ejecución de prisioneros políticos. Por ejemplo en el caso del dirigente comunista Julián Grimau, al que calificó de "ese caballerete" en rueda de prensa cuando estaba detenido y condenado a muerte. Fue fusilado en 1963. La condena de Grimau provocó una gran campaña de rechazo en el exterior, que no logró salvarle la vida. Fraga justificó la ejecución y a fecha de hoy aún no ha expresado su arrepentimiento. El novelista y ex ministro del PSOE Jorge Semprún ha dicho que "Fraga fue uno de los ministros que fusilaron a Grimau".[5]

Desde su puesto de ministro llamó por teléfono al padre del estudiante Enrique Ruano, asesinado por la policía política del régimen, para amenazarle con detener a su otra hija, Margot, también militante antifranquista, si no cesaba en sus protestas. El entonces director del diario Abc, Torcuato Luca de Tena, confesó que Manuel Fraga Iribarne le dio las órdenes para publicar anotaciones del diario íntimo de Ruano, manipulándolas a fin de que pareciese una persona inestable que se había suicidado.[6]

Desde finales de 1963 y durante todo el año siguiente, Fraga dirigió personalmente desde el ministerio una operación de propaganda denominada «Veinticinco años de paz», con la que el gobierno pretendía mejorar la imagen del régimen sobre todo en el interior.[7]

Tras el accidente sufrido en 1966 por un bombardero estadounidense, a consecuencia del cual se produjo una fuga radioactiva y la caída de varias bombas de hidrógeno una en el mar y tres en tierra, dos de las cuales esparcieron material radioactivo en una superficie de 226 hectáreas, Fraga se bañó aparentemente en Palomares en un intento de calmar a la opinión pública y demostrar que no había riesgo alguno. Muchos años después se supo que el famoso baño tuvo lugar no en Palomares, sino en otra playa almeriense en la que lógicamente no había peligro alguno[cita requerida].

La Ley de Prensa e Imprenta

La Ley de Prensa que Fraga presentó en 1966 (y que se había ido gestando durante la etapa de su antecesor en el cargo Rafael Arias Salgado) constituyó el punto de partida del llamado «proceso de institucionalización» del régimen, que tenía como fin ofrecer una imagen de tolerancia, sobre todo de puertas afuera. En este sentido, la «Ley Fraga» propició que pudiese emerger

la cultura liberal con la aparición de revistas y publicaciones que no pertenecían a la prensa del Movimiento, como Triunfo, Cuadernos para el Diálogo o el diario Madrid. [8]

Con todo, entre 1962 y 1966, etapa durante la cual se fueron tomando determinadas medidas preparatorias para la Ley (supresión de consignas; flexibilización de la censura previa; etc.), algunos periodistas y publicaciones muy combativos con el franquismo vieron cómo se les impedía publicar o editar, con el objeto de que, una vez aprobada la Ley, no hubise necesidad de tomar medidas contra ellos poniendo en entredicho el carácter aperturista de la misma.[9]

La Ley, que se aprobó en contra de la opinión de Carrero Blanco y la indiferencia de Franco, regulaba la libertad de expresión para salvaguardar el Régimen, estableciendo unos límites muy ambiguos (que, en todo caso, serían precisados por los tribunales) a la hora de tolerar la crítica o puesta en cuestión del propio Régimen. A estas restricciones, se le sumó en 1968 la aprobación de la Ley de Secretos Oficiales que, aunque no directa responsabilidad de Fraga, pudo haber sido fomentada por él para minimizar las acusaciones de «mostrar tendencias liberales» que se vertían contra su persona por parte de determinado sectores del Régimen.[10]

En consecuencia, aun existiendo la Ley, durante el periodo se se produjo, sin embargo, la dimisión de Miguel Delibes como director del diario 'El Norte de Castilla' ante los intentos de control de Fraga, el secuestro del diario ABC en 1966, y dos años después el del Diario Madrid, que fue cerrado en noviembre de 1971 y su edificio volado; el periódico no era visto con buenos ojos por ningún miembro del gobierno, incluido Fraga, que lo veía como un rival a la hora de protagonizar la reforma del sistema desde dentro.[11]

La conflictividad política y social que se incrementó entre 1965 y 1969, animó a los sectores inmovilistas del régimen a imponer de nuevo la censura previa, que dio por finiquitada la ley de Prensa.

En 1967 se encargó también de la Ley de Libertad Religiosa, que supone una mayor permisividad con las religiones no católicas, lo que él llama "el problema de los acatólicos". En 1968 es comisionado del gobierno para la descolonización de Guinea Ecuatorial.

El 24 de enero de 1969 se encargó como secretario del Consejo de Ministros de comunicar a la prensa el decreto de estado de excepción. Casi un año después, fue destituido el 29 de diciembre de 1969.

Embajador en Londres

En 1969, año del estado de excepción que se produjo en torno al proceso de Burgos, cesó como ministro. Fraga aprovecha el caso Matesa para hacer daño a los tecnócratas de Carrero Blanco en el gobierno, varios de los cuales estaban implicados en dicho caso. Como ministro portavoz le da al caso toda la publicidad que puede. Franco toma una medida salomónica destituyendo, tanto a los ministros corruptos, como a los que dieron publicidad al tema.

Después de ser ministro y embajador en Londres, ocupa los escaños de procurador en Cortes y consejero nacional del movimiento.

Abandona temporalmente la política para trabajar en la empresa privada. Ocupa el cargo de director general en la fábrica de Cervezas El Águila de Madrid.

En 1973 va en la terna que presenta el Consejo del Reino, junto a Carrero Blanco y Raimundo Fernández-Cuesta, al general Franco, para que éste designe presidente de gobierno.

Ese mismo año fue nombrado embajador en el Reino Unido, cargo que ejerció hasta la muerte de Franco, vendiendo en el exterior una imagen aperturista de España y contando con el socialista Fernando Morán, que después sería ministro de Exteriores, como cónsul general en Londres. No obstante cuando un piquete de protesta intenta asaltar la embajada española Fraga Iribarne apunta en su diario: "Les hice saber que tenía dos escopetas del doce cargadas con perdigones del cuatro".

En torno a la personalidad de Fraga se funda (como sociedad mercantil, puesto que las asociaciones políticas aún no se permiten) un club político denominado GODSA (Gabinete de Orientación y Documentación, S.A.), que desde 1974 se convertirá en una de las asociaciones políticas (aún se evita el nombre de partidos políticos) que permite el denominado espíritu del 12 de febrero, con el nombre de Reforma Democrática. Frente a la ruptura con la legalidad franquista, aboga por una línea reformista que permita llegar, sin convulsiones y de manera controlada, a un régimen democrático y de autonomías regionales

En la transición

Vicepresidente y ministro de Gobernación (1975-1976)

En 1975 fue nombrado vicepresidente y ministro de Gobernación (cargo equivalente al actual de Interior) del gobierno de Carlos Arias Navarro, en el primer gobierno del rey Juan Carlos.

En estos tiempos convulsos, fue un polémico ministro que acometió dos tareas: llevar a cabo la necesaria reforma política que condujera sin fisuras sociales a una democracia de corte occidental y mantener el orden y la seguridad en la calle en tiempos tan convulsos, con el fin de no conceder la iniciativa a las fuerzas de izquierdas.

Bajo su mandato en el Ministerio en 1976, acuñó la frase «La calle es mía», tras el intento de la oposición de manifestarse el Primero de Mayo, al cual se negó. En esta época también se producen incidentes con las fuerzas de seguridad del Estado: los Sucesos de Vitoria (1976), donde la Policía Armada mató a tiros a 5 obreros al salir de la Iglesia de San Francisco de Asís e hirió a más de 100 personas o la llamada «Operación Reconquista» o sucesos de Montejurra, con dos muertos y varios heridos tiroteados por militantes de la extrema derecha internacional que acudieron a España. Estos acontecimientos debilitaron su imagen de reformista y hombre de centro. En relación con los sucesos de Vitoria, de 3 de marzo de 1976, el Parlamento Vasco, en junio de 2008 aprobó resolución reprobatoria de la actuación del político gallego en relación con los mismos. Continuaron actuando los escuadrones de la muerte en el sur de Francia formados por elementos de extrema derecha, con distintos nombres y apoyados por Policía y Guardia Civil. Las denuncias de torturas acreditadas en los informes de Amnistía Internacional aumentaron[cita requerida].

Fraga afirmó no disponer de suficientes policías para proteger a la líder comunista Dolores Ibárruri si regresaba a España, lo que motivó la respuesta del dirigente comunista Ignacio Gallego: «Es una actitud evasiva, torpe y grosera, digna de un gobernante graduado en el fascismo" y calificó el reformismo de Fraga de "basado en la represión y la violencia» (Ignacio Gallego, Desarrollo del Partido Comunista, París, Colección Ebro, 1976, p 18 y 272).

Mantuvo reuniones con dirigentes de la oposición como Felipe González y permitió la celebración del XXX Congreso Confederal de la UGT, sindicato todavía ilegal (Madrid, abril de 1976) en el cual Nicolás Redondo fue elegido secretario general.

Apoyó una primera pero reducida amnistía. El 19 de junio de 1976, el afamado periodista Cyrus Sulzberger publica en The New York Times que Fraga le ha manifestado que habrá que legalizar al Partido Comunista tras unas primeras elecciones democráticas. Esto le ocasiona una grave erosión por parte de los inmovilistas del régimen, que agitan contra él los prejuicios anticomunistas.

Durante esta época fue, junto al ministro de Exteriores, José María de Areilza, motor de la reforma política. Sin embargo, estos dos ministros divergían del presidente Arias, que no acababa de avanzar en la superación del franquismo.

El fracaso del gobierno de Arias se saldó con el nombramiento, como nuevo presidente, del que había sido secretario general del Movimiento, el joven Adolfo Suárez. Éste consiguió aglutinar a elementos muy heterogéneos, desde miembros del régimen de Franco partidarios de una reforma profunda hasta centristas del interior que habían disfrutado de una relativa tolerancia, en el partido que se llamó UCD. Fraga, junto a Areilza, era uno de los candidatos favoritos por parte de la prensa liberal para presidir el nuevo gobierno, pero finalmente se quedó fuera del mismo.

Reforma Democrática y Alianza Popular

Fraga no encontró acomodo en UCD, al considerar que era él quien debía liderar el proceso de reforma política, y no Adolfo Suárez, en quien finalmente recayó dicha misión.

En 1976 organiza el partido Reforma Democrática, que va encuadrando inicialmente sobre todo a políticos activos del régimen de Franco proclives a una apertura, frente a posturas contrarias a la reforma como las de Girón o Blas Piñar.

El 23 de septiembre de 1976 funda Alianza Popular (AP) una federación de fuerzas de derecha, partidarias de una democracia de corte europeo y de limitadas autonomías regionales que frenase el avance social del marxismo y del separatismo. En un primer momento, parece que Fraga se dispone a formar un partido de centro junto con José María Areilza y Pío Cabanillas. Sin embargo, finalmente, el ex ministro de Gobernación se alía con siete ex políticos franquistas, que formarían los llamados por la prensa "siete magníficos", casi todos ex ministros de Franco y, por lo tanto, de la derecha más conservadora.

Junto a Fraga, forman la coalición derechista Gonzalo Fernández de la Mora, Laureano López Rodó, Cruz Martínez Esteruelas, Federico Silva Muñoz, Licinio de la Fuente, Gregorio López Bravo y Enrique Thomas de Carranza.

Al fundarse Alianza Popular, Fraga dice "creemos en la democracia, pero en la democracia con orden, con ley y con autoridad". Alianza Popular trata de ejercer "una acción que tiende a que una gran parte de las fuerzas conservadoras del país formen un grupo que acepte las reglas democráticas y del sufragio". La nueva fuerza política cuenta en sus filas con 183 procuradores de las Cortes.

En junio de 1977 se celebran las primeras elecciones democráticas, siendo Manuel Fraga el candidato a presidente del gobierno por Alianza Popular. Esta fuerza política, que se consideraba heredera del "franquismo sociológico" y creía que tenía serias posibilidades de ganar las elecciones, sólo obtuvo 16 diputados, por debajo del 10% de los sufragios y alrededor de un millón y medio de votos. Como era de esperar, fue el centro de Suárez (UCD) el que ampliamente las ganó.

En la etapa democrática

La Constitución

Manuel Fraga Iribarne en fecha indeterminada. Posiblemente en una campaña electoral durante la Transición Española.

Durante 1977 y 1978 colabora en la redacción de la Constitución Española, formando parte de la ponencia en representación de AP, junto a los centristas Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez-Llorca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, el socialista Gregorio Peces-Barba, el comunista Jordi Solé Tura y el nacionalista catalán Miquel Roca.

Su contribución a la Constitución y al consenso es importante en estos años. Presenta al líder comunista Santiago Carrillo en una conferencia del Club Siglo XXI. Su actitud conciliadora, abierta y proclive al consenso, consigue que los grupos más a la derecha abandonen AP.

Líder de la derecha

Fraga abandona brevemente la política en 1979 convencido de haber fracasado en su intento de crear una fuerza política de centro-derecha que disputara el poder a un Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que estaba abandonando el marxismo. Sin embargo, en breve retornaría para tratar de dar a su partido, AP, una cara más centrista y moderada, integrando a nuevas personas.

En estos años acuña el concepto de mayoría natural, espectro sociológico dominante que abarcaba las clases medias votantes del centro y la derecha. Pacta con Areilza y Osorio la formación de una coalición más centrada que intenta conectar con lo que entendía era un sector mayoritario en la población.

Pero su mensaje no cala todavía en el cuerpo electoral: en las elecciones de 1979, encabeza Coalición Democrática consiguiendo un grupo parlamentario de apenas 10 diputados y poco más del 6% de los votos: atraviesa la denominada travesía del desierto aguardando a que llegue el fin de una cada vez más inestable UCD.

El 23 de febrero de 1981, Manuel Fraga se encontraba en el Congreso cuando se produjo el intento de golpe de Estado conocido como 23-F. Fraga se enfrentó a los golpistas, y les llegó a decir que o le dejaban salir a él y a todos los diputados o les disparaban.[12]

Tras la intentona golpista, fue recibido por el Rey junto al resto de líderes de partidos nacionales y al presidente del gobierno.

Jefe de la oposición

En las primeras elecciones al Parlamento de la Comunidad Autónoma de Galicia, ensaya un cierto viraje autonomista que le permite alcanzar la victoria y el Gobierno regional para su candidato Gerardo Fernández Albor, un galleguista de perfil moderado. Es el primer aviso para una UCD en descomposición que deja abierto el espacio de centro derecha.

Alianza Popular forma en 1982 una amplia coalición con el Partido Demócrata Popular y el Partido Liberal, ambas formaciones procedentes de la UCD, así como con partidos regionalistas de Aragón, Navarra y Valencia.

En 1983, Cambio 16 publica que el jefe de seguridad del presidente de Alianza Popular, Manuel Fraga, es Rodolfo Eduardo Almirón vinculado a la organización terrorista argentina de ultraderecha conocida como la Triple A.

La Coalición Popular obtuvo un 26% de los votos en las elecciones de 1982 y 1986, convirtiéndose Fraga en jefe de la oposición. En cierto modo, Fraga es el gran triunfador de estas elecciones, tras Felipe González, ya que consigue que su fuerza política pase de 9 a 106 diputados y de menos de un millón a más de cinco millones de votos. Se convierte así, con el hundimiento de UCD, en referente del centro-derecha.

Constituido en jefe de la oposición al socialista en el gobierno Felipe González, realiza una política proclive al entendimiento en los grandes temas de Estado, aunque con alguna excepción sonada como la petición de abstención en el referendum para la integración en la OTAN.

En 1986, tras el fracaso de Alianza Popular en las elecciones al parlamento vasco, dimite y se retira temporalmente de la política. Dejando en el cargo de presidente de AP a Miguel Herrero, el cual se mide con Antonio Hernández Mancha en un congreso del partido que gana el segundo.

Eurodiputado

En 1987 encabeza la candidatura de los populares al Parlamento Europeo, convirtiéndose en eurodiputado.

Hernández Mancha lidera el partido hasta 1988. Tras una fracasada moción de censura contra Felipe González y los discretos resultados de AP en las locales, autonómicas y europeas de 1987, es relevado de la dirección del partido por su fundador, Manuel Fraga.

En 1989 se celebra el congreso de la refundación, AP pasa a ser el Partido Popular, integrando ahora ya en solo partido a todo el espectro centrista, liberal, democristiano y conservador que había representado anteriormente la Coalición Popular. El entonces presidente de Castilla y León, un joven José María Aznar, es designado candidato a la presidencia del gobierno.

Presidente de la Junta de Galicia

Fraga decide entonces volver a su tierra, Galicia, y presentarse a las elecciones al Parlamento gallego. Ofrece un programa abierto al galleguismo y un mensaje de recuperación de la dignidad de la autonomía gallega en un momento en que gobernaba un tripartito (PSdeG-PSOE, Coalición Galega y Partido Nacionalista Galego), fruto de una moción de censura. La derecha siempre había vencido en tierras gallegas, pero con su candidatura el PP, en coalición con una fuerza nacionalista moderada (Centristas de Galicia), obtiene, por fin, la mayoría absoluta.

Fraga ejerce un fuerte liderazgo durante 15 años. Defiende la identidad cultural gallega dentro de España con la idea de la autoidentificación y un autonomismo avanzado con su propuesta de administración única, inspirada en técnicas político-administrativas propias del federalismo de ejecución. Fue una etapa en la que el Partido Popular en Galicia tuvo una indiscutible personalidad propia que llegaba a todos los intersticios de la sociedad gallega. Su reverso político fue el líder nacionalista Xosé Manuel Beiras con el que sostuvo memorables enfrentamientos políticos y un corto período de entendimiento.

Sus detractores le acusan de fortalecer las redes de poder provincial en las que descansa el tradicional caciquismo gallego y de establecer un control de los medios de comunicación gallegos por la vía de convenios y subvenciones. Le hacen responsable de una política desarrollista escasamente planificada. Proliferaron parques empresariales en zonas de nula vocación industrial, concentraciones parcelarias sin real interés agrario e inversiones dispersas al servicio de líderes locales con escasos efectos multiplicadores. Recuerdan que su período es el de la consolidación del feismo urbano, de la destrucción de valores paisajísticos gallegos (monocultivo de eucalipto, minicentrales eléctricas, parques eólicos, macroplantas de acuicultura y canteras en espacios de alto valor natural) y el de la colosal contaminación de las rías. El macroproyecto arquitectónico de la Cidade da Cultura ha sido objeto también de vivas controversias.

Sus partidarios hacen hincapié en los avances en electrificación y telefonía rural, el desarrollo de la viticultura y el saneamiento ganadero, la mejora de las carreteras interiores, la defensa de la conexión con la Meseta mediante autovías, el despegue espectacular del desarrollo turístico a mediados de los noventa y la eficaz ayuda a decenas de miles de emigrantes en Argentina y Uruguay, durante la aguda crisis económica que padecieron estos países a principios de siglo XXI. Destacan la política de extinción de incendios forestales que pasó de 100.000 hectáreas quemadas en 1989 a un promedio de 20.000 en los años de su mandato. Recuerdan que, con Manuel Fraga, Galicia obtuvo transferencias competenciales que la colocaron a un nivel de autogobierno puntero equiparable al de Cataluña.

Manuel Fraga fue uno de los presidentes autonómicos pioneros en desarrollar una activa acción exterior, algo que se creía vedado para las comunidades autónomas en función de la competencia del Estado central en materia de relaciones internacionales. Fueron polémicas sus buenas relaciones con Fidel Castro, influidas por el hecho de que la familia de Fraga había vivido en Cuba, mientras que el padre de Fidel era gallego.

Contribuyó a la mutación del espectro político gallego. Sus posiciones galleguistas y las redes locales de poder hicieron desaparecer a Coalición Galega y el nacionalismo de centro. Aumentar al 5% el número de votos necesarios para conseguir representación, acabó aglutinando al nacionalismo de izquierdas en torno al BNG, que llegó a ser, en sus dos últimas legislaturas, la segunda fuerza política en Galicia.

Como consecuencia del hundimiento del petrolero Prestige cerca de las costas gallegas a finales de 2002, Fraga fue muy criticado por la inacción y división desatada en el seno su gobierno, entre los que demandaban una mayor exigencia hacia el Gobierno de Aznar y los que optaban por la sumisión. Aznar acabó imponiendo la salida del gobierno de su delfín (Xosé Cuíña Crespo), ofreciendo a cambio un Plan de infraestructuras conocido como Plan Galicia. La masiva contestación en las calles, azuzada por el colectivo nacionalista Nunca Máis, no impidió que, pocos meses después, el PP saliera ganador de las elecciones municipales en la mayoría de las poblaciones costeras afectadas por la marea negra, aunque con retrocesos significativos en las ciudades y villas de tamaño medio (Vivero, Ribadeo, Monforte, Carballo...).

En las del 2005, siendo ya uno de los mandatarios en activo más ancianos del mundo, volvió a ganar las elecciones por amplio margen respecto del segundo partido en número de votos pero perdió la mayoría absoluta. La alianza de gobierno entre PSdeG y BNG impidió que Fraga obtuviera de nuevo la presidencia de la Junta de Galicia, la cual pasó a Emilio Pérez Touriño (PSdeG).

Desde 2005

Fraga ocupó un puesto de senador designado por el Parlamento gallego, cargo para el que fue elegido en el 2006 con 74 votos de los 75 que conforman el parlamento autonómico. En marzo del 2008 vuelve a ser designado senador autonómico por Galicia, esta vez con los votos del Bloque Nacionalista Galego y del PSOE. Su partido optó por abstenerse en esta votación.

Fue uno de los políticos en activo más ancianos del mundo, dedicándose a la escritura de libros (donde supera los 80) y a dar conferencias. Fraga ocupó desde 1990 el cargo honorífico de presidente-fundador del PP.

Presidió, al ser el senador más longevo, la mesa de edad en la constitución de la cámara alta en 2008, donde aprovechó para recordar su idea de reformar el Senado en un sentido autonomista.

Fraga tuvo una posición propia con eco por sí misma dentro de su partido. Defendió posiciones claras en polémicas internas. Así mostró su simpatía por el entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, en quien vio un líder capaz de captar el voto progresista, defendió la reforma del Estatuto de Andalucía pese a la adjetivación como nacional que contiene para esa comunidad, advirtió de los peligros de hacer seguidismo a la cadena radiofónica COPE por sus posiciones que él juzgó como demasiado extremistas, abandonó una votación en el Senado para no ir en contra de una de sus ideas autonomistas (la participación autonómica en la designación de los magistrados del Tribunal Constitucional) y animó a una línea reformista sin renunciar a los valores tradicionales de la derecha española.

En 2007, en unas declaraciones a El Faro de Vigo, comparó a Franco con Napoleón, afirmando que

«el franquismo ha sentado las bases para una España con más orden»

Y respaldó las declaraciones de Jaime Mayor Oreja, dirigente del Partido Popular que se negó a condenar el franquismo. Consideró que la España de la década de 1930 «no era para vivir», comentando el asesinato de Calvo Sotelo. Al mismo tiempo criticó al Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero:

«Todo esto de la Memoria Histórica ... un intento de ir a contramarcha de la historia». [13]

En 2009 declaró a El Faro de Vigo que Ava Gardner le había invitado a tomar unas copas, pero que el la rechazó y eso le sentó mal a la diva.[14]

El 2 de septiembre de 2011 finalmente anuncia su renuncia a la política activa.[15]

Muerte

El 15 de enero de 2012, aproximadamente a las 22:30 horas, Fraga muere a los 89 años de edad en su casa de Madrid a consecuencia de un paro cardiaco al no haberse recuperado de una afección respiratoria que le atacaba desde hacía varios días.[16]

Vínculos intelectuales con Hispanoamérica

Estrechos vínculos intelectuales con Puerto Rico

Publicación pionera sobre la historia política de Puerto Rico y el controvertible debate sobre si el actual estatus es un “Estado Libre Asociado” o una “colonia con cadena más larga” de los Estados Unidos de América (según descrito por el prócer graduado de la Universidad Harvard, de origen paterno vasco, don Pedro Albizu Campos).

Sobre esta obra el mismo Fraga Iribarne expresó:

"Cierra el libro un trabajo extractado de mi libro Las Constituciones de Puerto Rico (Madrid 1953). Es quizá el que más a fondo trabajé en su día, y por lo mismo el que más he dudado en reproducir. Sin embargo, he optado por hacerlo, convencido de que si, por una parte, el indudable progreso económico realizado desde entonces podría tener más amplio reflejo en algunas de sus partes; por otra, se han agravado algunos de los problemas entonces apuntados, en la discrepancia creciente de ciertos aspectos de la política oficial y la tradición católica del país [de Puerto Rico]. Pero no quiero dejar de hacer expresa constancia aquí de la profunda impresión que me hizo, en 1960, la visita en Nueva York a las oficinas que allí mantiene la Administración puertorriqueña para ayudar y orientar a sus emigrantes en la gran metrópoli (6), y en 1968 una visita oficial a la isla [de Puerto Rico], cuando estaba a punto de terminar la larga etapa del P.P.D. (Partido Popular Democrático, a su vez, rival del fenecido Partido Republicano Puertorriqueño y del aún vigente Partido Independentista Puertorriqueño)" [17]
David Stern llamó la atención sobre mi actitud crítica, señalando su coincidencia con al de V. Marcantonio en la Cámara de Representantes (de Estados Unidos de América) [18]

Vínculos intelectuales con Cuba y Puerto Rico

Dijo sobre Cuba:

"Más allá de las diferencias ideológicas, y nunca lo hemos negado, Fidel Castro... es uno de los muchos símbolos de este mundo hispánico que tantas veces fue glorioso, estuvo dividido, fue despreciado injustamente y es un símbolo de independencia. [19] "

Condecoraciones y reconocimientos

Condecoraciones españolas

A lo largo de su dilatada carrera, Manuel Fraga ha sido laureado con las más altas condecoraciones civiles españolas, entre las que figuran[20]

Condecoraciones extranjeras

Su labor ha sido, así mismo, mundialmente reconocida mediante distintas condecoraciones internacionales, entre las que figuran:

Reconocimientos y premios académicos

Otros reconocimientos

Obras

  • La acción declarativa (1944)
  • Así se gobierna España (1949)
  • El Congreso y la política exterior de los Estados Unidos (1952)
  • Las Constituciones de Puerto Rico, Santiago de Compostela (1953)
  • La educación en una sociedad de masas (1954)
  • El Gabinete inglés (1954)
  • Balmes, fundador de la Sociología positiva en España (1955)
  • Don Diego de Saavedra y Fajardo y la diplomacia de su época (1955)
  • La familia española ante la segunda mitad del siglo XX (problemas y soluciones)(1959)
  • La familia y la educación en una sociedad de masas y máquinas (1960)
  • Estructura política de España: la vida social y política en el siglo XX (1961)
  • Horizonte español (1965)
  • El desarrollo político (1972)
  • El Estado y la Iglesia en España (1972)
  • Cánovas, Maeztu y otros discursos de la segunda restauración (1976)
  • Alianza Popular (1977)
  • Los fundamentos de la diplomacia (1977)
  • La Constitución y otras cuestiones fundamentales (1978)
  • La crisis del Estado Español (1978)
  • Después de la Constitución y hacia los años 80 (1979)
  • El debate nacional (1981)
  • España, entre dos modelos de sociedad (1982)
  • El cañón giratorio: conversaciones con Eduardo Chamorro (1982)
  • El cambio que fracasó (1986)
  • España bloqueada (1986)
  • De Santiago a Filipinas, pasando por Europa (1988)
  • Galicia ayer, hoy, mañana (1989)
  • Galicia en España y en Europa (1990)
  • La cultura gallega, pasado, presente y futuro (1990)
  • Álvaro Cunqueiro: dos discursos (1991)
  • Galicia en el concierto regional europeo (1991)
  • A Galiza e Portugal no marcó europeu (1991)
  • De Galicia a Europa (1991)
  • La Galicia del año 2000 (1993)
  • Administración única: una propuesta desde Galicia (1993)
  • Da acción ó pensamento (1993)
  • Ética pública y derecho (1993)
  • El futuro del estado autonómico (1996)
  • Galicia fin de milenio (1997)
  • Cánovas del Castillo, cien años después (1897-1997) (1997).
  • Ciencia y tecnología: desafío político y administrativo (2000)
  • Las claves demográficas del futuro de España (2001)
  • Final en Fisterra (2006)
  • Sociedad y valores (2006)

Véase también


Predecesor:
Gabriel Arias-Salgado
COA Spain 1945 1977.svg
Ministro de Información y Turismo de España
1962-1969
Sucesor:
Alfredo Sánchez Bella
Predecesor:
Rafael Cabello de Alba
COA Spain 1945 1977.svg
Vicepresidente segundo del Gobierno de España
1975-1976
Sucesor:
Alfonso Osorio
Predecesor:
José García Hernández
COA Spain 1945 1977.svg
Ministro de la Gobernación de España
1975-1976
Sucesor:
Rodolfo Martín Villa
Predecesor:
Ninguno
Logo AP.svg
Presidente de AP

1979-1987
Sucesor:
Antonio Hernández Mancha
Predecesor:
Felipe González
Líder de la oposición en España
1982-1986
Sucesor:
Antonio Hernández Mancha
Predecesor:
Antonio Hernández Mancha
Logo AP.svg
Presidente de AP

1989
Sucesor:
Refundación del partido
Predecesor:
Antonio Hernández Mancha
Líder de la oposición en España
1989
Sucesor:
José María Aznar
Predecesor:
Refundación del partido
PP.svg
Presidente del PP

1989-1990
Sucesor:
José María Aznar
Predecesor:
Fernando Ignacio González Laxe
Escudo de Galicia.svg
Presidente de la Junta de Galicia

1990-2005
Sucesor:
Emilio Pérez Touriño
Predecesor:
Xerardo Fernández Albor
PP.svg
Presidente del PP de Galicia

1991-2006
Sucesor:
Alberto Núñez Feijoo

Referencias

  1. «Muere a los 89 años Manuel Fraga». El País (15 de enero de 2012). Consultado el 15 de enero de 2012.
  2. Cf. Manuel Ortiz Heras (coord.), Memoria e historia del franquismo, pág. 134.
  3. Carmen Molinero y Pere Ysàs, La Anatomía del Franquismo. De la supervivencia a la agonía, 1945-1977, Crítica, Barcelona, 2008, pág. 44.
  4. Cf. Borja de Riquer, La dictadura de Franco (vol. 9 de Josep Fontana y Ramón Villares (directores), Historia de España), Crítica / Marcial Pons, Barcelona, 2010, pág. 488-489.
  5. (J. Martí y J. Ramoneda, Jorge Semprún y la terrible memoria de Federico Sánchez, Por Favor. Una historia de la Transición, Barcelona, Editorial Crítica, 2000, p 150)
  6. (Natalia Junquera, «No se tiró, lo mataron», El País, 17 enero 2009)
  7. Cf. Borja de Riquer, La dictadura de Franco (vol. 9 de Josep Fontana y Ramón Villares (directores), Historia de España), Crítica / Marcial Pons, Barcelona, 2010, pág. 483.
  8. Carmen Castro Torres, La prensa en la transición española. 1966-1978, Alianza Editorial, Madrid, 2010, pág. 36.
  9. Cf. Carmen Castro Torres, cit., pág. 41.
  10. Cf. Carmen Castro Torres, cit., pág. 51.
  11. Cf. Carmen Castro Torres, cit., págs. 80-81.
  12. www.diariodirecto.com, Los protagonistas del golpe frustado
  13. Fraga: «El franquismo ha sentado las bases para una España con más orden», El País, 30 de diciembre de 2007.
  14. «Ava Gardner me invitó a tomar una copa pero, para su sorpresa, me excusé», El Faro de Vigo, 20 de octubre de 2009.
  15. El País. «Fraga abandona la política activa». Consultado el 2 de septiembre de 2011..
  16. «Muere Manuel Fraga a los 89 años por paro cadiaco» (15 de enero de 2012). Consultado el 16 de enero de 2012.
  17. Madrid, mayo de 1970 M. Fraga Iribarne “SOCIEDAD POLÍTICA Y GOBIERNO EN HISPANOAMÉRICA”
  18. .Notes on the History of Puerto Rico y Commonwealth Status”, en “Revista Jurídica de la Universidad de Puerto Rico”, vol. XXX (1961), pág. 48.
  19. Declaraciones a periodistas españoles que lo acompañaban en su visita a Cuba, 30 de octubre de 1998.
  20. Manuel Fraga pone fin a 60 años de actividad política

Enlaces externos

Wikinoticias

Fraga Vs. Carrillo

Fraga Vs. Carrillo

De Palomares al Prestige

Este domingo 15 de enero ha fallecido, a los 89 aos de edad, Manuel Fraga, un smbolo de la poltica espaola. Admirado por unos y denostado por otros, Manuel Fraga Iribarne deja una largusima carrera como poltico en la ofreci algunos captulos y frases que ya son parte de la historia de Espaa.

Los ms cercanos a Manuel Fraga Iribarne (Villalba, 23 de noviembre de 1922-Madrid, 15 de enero de 2012) subrayaban constantemente su adiccin al trabajo. Comenz en 1945 como nmero uno del Cuerpo de Letrados de las Cortes y ya no dejara de ejercer hasta, prcticamente, el da de su muerte.

Ministro de Turismo de Franco. 'Spain is different' y el bao de Palomares.

El primer cargo relevante de Fraga fue el de ministro franquista de Informacin y Turismo, que ejerci desde 1962 hasta 1969. Durante esta etapa pele contra la reticencia del rgimen a abrirse a la llegada de turistas. La conciencia conservadora catlica del pas choc en seguida contra el estilo de turismo que se implant en las costas mediterrneas. Es en esta etapa, con Fraga al frente, cuando nace el lema 'Spain is different', que hasta hoy perdura. Sin embargo, si hay algo que marcara a Fraga el resto de su vida, fue el bao en Palomares. En 1966 un bombardero estadounidense dotado con bombas de hidrgeno se estrell en aguas de la playa de Palomares. La preocupacin por la radiactividad quiso ser zanjada po Fraga mostrando imgenes del poltico gallego dndose un bao en, supuestamente, esa playa.

Sentencias a muerte como Ministro de la Gobernacin.

Si algo se le ha recriminado a Fraga durante toda su vida poltica democrtica ha sido su lealtad al franquismo y, sobre todo, el dar el visto bueno a ejecuciones tras condenas de muerte. As lo hizo en varias ejecuciones cuando era ministro de la Gobernacin (1975-1976). Fraga nunca se arrepinti pblicamente de ello ni tampoco conden nunca el rgimen franquista. De hecho, en una entrevista en 'El Faro de Vigo' en 2007, declar que "el franquismo ha sentado las bases para una Espaa con ms orden".

Lder de la derecha democrtica

Tras la cada del rgimen franquista, Fraga funda Alianza Popular (AP), en 1976, rodendose de expolticos franquistas y dando la espalda al centro, ocupado por Adolfo Surez y su UCD. Fracasa en las primeras elecciones en una etapa (primero UCD y despus PSOE) llamada la travesa en el desierto. En 1989 da el relevo al frente de AP, ya PP, a Jos Mara Aznar. Y se traslada a Galicia.

'Jefe' de Galicia durante 15 aos.

Tras una breve etapa como eurodiuputado, Fraga regresa a Galicia donde se hace con la presidencia. Gana con mayora absoluta cada una de las elecciones hasta que, en su ltima legislatura, comienza a desgastarse. En 2005 cede el poder y se retira de la carrera electoral gallega. De esta ltima etapa quedan 'perlas' como la amenaza a un buque petrolero que pasaba frente a las costas gallegas justo tra sla catstrofe del 'Prestige': "Si no se aleja, le damos un caonazo y punto", dijo. Tambin se recuerda su "que entren los antidisturbios", ante las protestas en una acto pblico y otras tantas salidas de tono que ponan en tensin a los lderes del PP en Madrid.

Senador hasta el ltimo da

La recta final de su vida poltica la dedic a su labor como senador. Ejerci prcticamente hasta el da de su muerte. En su haber cuenta con ms de 80 obras escritas y el logro de haber sido uno de los polticos en activo ms ancianos del mundo.

Este domingo 15 de enero ha fallecido, a los 89 aos de edad, Manuel Fraga, un smbolo de la poltica espaola. Admirado por unos y denostado por otros, Manuel Fraga Iribarne deja una largusima carrera como poltico en la ofreci algunos captulos y frases que ya son parte de la historia de Espaa.

Los ms cercanos a Manuel Fraga Iribarne (Villalba, 23 de noviembre de 1922-Madrid, 15 de enero de 2012) subrayaban constantemente su adiccin al trabajo. Comenz en 1945 como nmero uno del Cuerpo de Letrados de las Cortes y ya no dejara de ejercer hasta, prcticamente, el da de su muerte.

Ministro de Turismo de Franco. 'Spain is different' y el bao de Palomares.

El primer cargo relevante de Fraga fue el de ministro franquista de Informacin y Turismo, que ejerci desde 1962 hasta 1969. Durante esta etapa pele contra la reticencia del rgimen a abrirse a la llegada de turistas. La conciencia conservadora catlica del pas choc en seguida contra el estilo de turismo que se implant en las costas mediterrneas. Es en esta etapa, con Fraga al frente, cuando nace el lema 'Spain is different', que hasta hoy perdura. Sin embargo, si hay algo que marcara a Fraga el resto de su vida, fue el bao en Palomares. En 1966 un bombardero estadounidense dotado con bombas de hidrgeno se estrell en aguas de la playa de Palomares. La preocupacin por la radiactividad quiso ser zanjada po Fraga mostrando imgenes del poltico gallego dndose un bao en, supuestamente, esa playa.

Sentencias a muerte como Ministro de la Gobernacin.

Si algo se le ha recriminado a Fraga durante toda su vida poltica democrtica ha sido su lealtad al franquismo y, sobre todo, el dar el visto bueno a ejecuciones tras condenas de muerte. As lo hizo en varias ejecuciones cuando era ministro de la Gobernacin (1975-1976). Fraga nunca se arrepinti pblicamente de ello ni tampoco conden nunca el rgimen franquista. De hecho, en una entrevista en 'El Faro de Vigo' en 2007, declar que "el franquismo ha sentado las bases para una Espaa con ms orden".

Lder de la derecha democrtica

Tras la cada del rgimen franquista, Fraga funda Alianza Popular (AP), en 1976, rodendose de expolticos franquistas y dando la espalda al centro, ocupado por Adolfo Surez y su UCD. Fracasa en las primeras elecciones en una etapa (primero UCD y despus PSOE) llamada la travesa en el desierto. En 1989 da el relevo al frente de AP, ya PP, a Jos Mara Aznar. Y se traslada a Galicia.

'Jefe' de Galicia durante 15 aos.

Tras una breve etapa como eurodiuputado, Fraga regresa a Galicia donde se hace con la presidencia. Gana con mayora absoluta cada una de las elecciones hasta que, en su ltima legislatura, comienza a desgastarse. En 2005 cede el poder y se retira de la carrera electoral gallega. De esta ltima etapa quedan 'perlas' como la amenaza a un buque petrolero que pasaba frente a las costas gallegas justo tra sla catstrofe del 'Prestige': "Si no se aleja, le damos un caonazo y punto", dijo. Tambin se recuerda su "que entren los antidisturbios", ante las protestas en una acto pblico y otras tantas salidas de tono que ponan en tensin a los lderes del PP en Madrid.

Senador hasta el ltimo da

La recta final de su vida poltica la dedic a su labor como senador. Ejerci prcticamente hasta el da de su muerte. En su haber cuenta con ms de 80 obras escritas y el logro de haber sido uno de los polticos en activo ms ancianos del mundo.